lunes, 22 de mayo de 2017

Testamento de la Princesa Imperial Isabel Xuares Chimpu Occllo, nieta del Emperador Inca Hayna Capac

- ESTA ES LA TRANSCRIPCION DE UN TESTAMENTO DE LA ÑUSTA ( PRINCESA IMPERIAL) DOÑA ISABEL XUARES CHIMPU OCCLLO, MADRE DE DON GARCI LASSO DE LA VEGA EL INCA Y SOBRINA NIETA DEL INCA EMPERADOR HUAYNA CAPAC – FECHADO EN EL CUZCO EN 1568

Retrato de Garci Lasso de la Vega, retrato imaginario de la Princesa Isabel y
retrato de Sebastián Garci Lasso de la Vega
“En el nombre de Dios amen; sepan cuantos esta carta de testamento vieron como yo Isabel Xuárez, india natural de esta ciudad del Cuzco, hija legítima de Huallpa Tupac y de Cusi Chimpu, mis padres naturales que fueron de esta ciudad, muger legítima que soy de Juan del Pedroche, estando enferma del cuerpo y sana de voluntad y en todo mi juicio y entendimiento natural, tal cual Dios nuestro Señor, fue servido de me dar, creyendo como creo firmemente en la Santísima Trinidad, padre, hijo y espíritu santo, tres personas un sólo Dios verdadero y en todo aquello que tiene, cree y confiesa la Santa madre iglesia romana y desando poner mi ánima en carera de salvación, hago mi testamento en la manera siguiente: Primeramente, encomiendo mi ánima a Dios que la crió y redimió por su preciosa sangre y el cuerpo a la tierra de que es formado. Mando que si Dios Nuestro Señor, fuere servido de me llevarme de esta presente vida, que mi cuerpo sea sepultado en la Iglesia mayor de esta ciudad, en la parte y lugar que pareciere a mis albaceas y acompañe mi cuerpo el cura de la dicha santa iglesia y un sacristán con cruz alta. Item, mando que el día de mi entierro, si fuera hora suficiente, sino otro día siguiente, se me diga por mi ánima dos misas rezadas por los curas de la dicha iglesia. Item, mando que se me diga otras nueve misas en la dicha iglesia, por los capellanes que mis albaceas señalaren y se pague de limosna a peso por las dichas misas. Declaro que me debe Francisco Marqués, ahijado difunto, ciento diez pesos de plata corriente, del precio de medio topo de tierra y chacra que me vendió y no me entregó la dicha chacra; mando se cobren de sus bienes. Declaro que debo a Isabel Chuquina, india, peso y medio de plata; mando que se le pague de mis bienes. Item, declaro que debo a Inés Tano, indica, un peso y medio; mando se le pague. Item, declaro que debo a Luisa, india, criada de Vega, un peso; mando se le pague. Item, declaro que debo a mi hermana Beatriz, un peso; mando se le pague. Mando que si alguna persona viniere jurando que le debo de cuatro tomines para abajo, se le pague. Declaro que soy casada según orden de la santa madre iglesia con Juan del Pedroche, en el cual dicho casamiento lleve por mi dote y cosa señalada un mil e quinientos pesos, en plata ensayada y marcada y otros mil e quinientos pesos, en carneros de la tierra y vestidos mios y cosas necesarias para mi casa, lo todo se cobre del dicho mi marido. Declaro que tengo por mis hijas legítimas y del dicho mi marido, a Luisa de Herrera, muger de Pedro Márquez Galeote y a doña Ana Ruiz, muger de Martín de Bustinza, a la cual tengo dado para su casamiento con el dicho Martín Bustinza lo siguiente: Primeramente, ciento y dos pesos de plata corriente para un vestido. Más le dí un cantarillo de plata, que valía veinticinco pesos. Más le dí un chamelico de plata, que valía otros veinticinco pesos. Más le dí veintiocho pesos de plata corriente. Y más le dí dos frazadas en seis pesos. Más le dí una almohada en tres pesos. Más unos chapines en tres pesos. Más una mesa en dos pesos. Más le dí una caja en ocho pesos. Más otro peso que cobró de Benito por mí. Y más la cama de lienzo, diez pesos. Y más una basquiña y ropa de paño, con hechura me costó sesenta pesos. Lo que recibió de la casa, setenta y cinco pesos. Más ochenta y seis pesos. Más por otra casa que vendió setenta pesos. Y más por dos andenes de tierra que vendió Bustinza, cincuenta y cinco pesos. Y más cien pesos que cobró de Benito. Item, declaro que tengo hecha donación a Gerónimo de Bustinza, mi nieto, de un pedazo de solar, la cual dicha donación revoco y doy por ninguna y de ningún valor y efecto y declaro que es de la dicha mi hija Doña Ana Ruiz, porque se lo mandé en dote y el dicho solar fue apreciado en seiscientos pesos ensayados, a la cual mandé cierta cantidad de pesos de oro, cuando se casó con el dicho Martín de Bustinza, lo cual está cumplido, mando que mis albaceas liquiden y se haga cuenta de todo lo que le he dado y se ponga en la escritura de dote, por que le he dado mucho más de lo que le prometí; mando que se le cargue de todo al dicho Martín de Bustinza, por bienes de la dicha mi hija. Item, declaro que a mi hija Luisa de Herrera, muger de Pedro Márquez Galeote, le mandé para su casamiento y dote juntamente, con el, con el dicho mi marido un mil y doscientos pesos de plata ensayada y marcada, lo cual no está cumplido, ni se le ha dado; mando que el dicho mi marido se lo dé y cumpla del dicho mi dote, recibiendo en cuenta lo que tiene recibido. Declaro que tengo por mis bienes una chacra de coca en la provincia de los Andes llamada Avisca, de la cual se coje cincuenta o sesenta cestos de coca cada mita; declaro que la dicha chacra es de mi hijo; mando que de los frutos de la dicha chacra, se cumpla y pague las deudas que debo y mando que cumplido y pagado las dichas deudas, se me diga con los cestos que se cogiera de la dicha chacra, tres años arreos de misas por mi ánima y así se lo ruego al dicho mi hijo lo tenga por bien, el cual está en España y se llama Gómez Xuárez. Declaro que la dicha chacra me dejó el dicho mi hijo para mi sustentación y alimento porque le di ciertos pesos de oro por ello, que vale más cantidad y me es en cargo mando que cumplidos los dichos tres años que mando que se me digan de misas con los frutos de la dicha chacra, hayan y llevan las dichas mis hijas los frutos y cestos que se cogiere de la dicha chacra, por parte iguales, tanto la una como la otra, hasta que otra cosa ordene el dicho mi hijo Gómez Xuárez. Item declaro, así mismo, que tengo por mis bienes dos llicllas de paño, la una de paño azul y la otra de paño verde. Item, declaro que tengo tres acsos de paño azul y negro y turquezado. Item, más una frazada de Castilla; mando que se dé la dicha frazada, un acso de paño, a Diego mi sirviente. Item, mando que se dé a Ana, india, que me sirve, una frazada y otro caso. Item, mando a Juana, india, una lliclla de paño. Item, mando a María, india, un acso; mando que se le den mis albaceas. Item, ruego y encargo al dicho mi marido, me mande decir cincuenta misas rezadas. Item, mando al Hospital de los naturales de esta ciudad, diez pesos en plata, por cargos que soy a algunas personas. Item, mando a las mandas forzosas y a cada una de ellas, dos tomines con los cuales las aparto de mis bienes. Declaro que tengo cierta parte y me pertenece, un pedazo de chacra de sal; mando que lo que a mí me pertenecía lo haya y goce Luisa de Herrera, mi hija. Y para cumplir y pagar este mi testamento y todo lo en él contenido, y establezco por mis albaceas al dicho Juan del Pedroche, mi marido y a Pedro Márquez Galeote y a García Sánchez de Figueroa y a Juan de Vega, a los cuales y a cada uno de ellos solidariamente les doy poder cumplido para que entren y tomen de mis bienes y de lo mejor parado de ellos, cumplan y paguen este dicho mi testamento y lo vendan y rematen en pública almoneda y fuera de ella y pague las dichas mandas legales pías, causas en este mi testamento contenidos. Y cumplido y pagado este mi testamento y lo en él contenido, dejo y nombro por mis universales herederas, a la dicha Luisa de Herrera y a Doña Ana Ruiz, mis hijas legítimas, tanto la una como la otra igualmente, las cuales quiero y es mi voluntad que hayan y hereden dicho mis bienes. Y revoco y doy por ningunos y de ningún valor y efecto otro cualesquier testamento, mandas, codicilos, poderes para testar que haya hecho y otorgado hasta hoy, por escrito, o por palabra o en otra manera, para que no valgan, ni hagan fé en juicio ni fuera de el, salvo este mi testamento que al presente otorgo, que quiero que valga por mi testamento última y postrera voluntad y por aquella vía y forma que de derecho mejor lugar haya, en testimonio de lo cual lo otorgué ante el presente escribano público y testigos, en la dicha ciudad del Cuzco, a veintidós días del mes de noviembre de mil y quinientos y setenta y un años, siendo testigos Francisco Xuáres y Hernán Pérez Maldonado y Juan Ruiz y Hernán Gallego y Juan Pérez y Pedro Núñez, residentes en la dicha ciudad y por la dicha otorgante, porque dijo que no sabía firmar, lo firmó por ella un testigo en el registro. – Va entre renglones Por testigos: – Hernán Pérez Maldonado.- Francisco Xuárez.- Por intérprete; Juan Pérez.- Antonio Sánchez, escribano público”.

Continúa el debate: de qué color es la bandera argentina, según la Academia Nacional de Historia

El debate en torno a los colores de la bandera argentina sumó una nueva voz. La discusión se instaló el mes pasado, cuando científicos del Conicet detectaron, en un viejo lienzo patrio de 1814, que los colores de los extremos son de azul de ultramar y no "azul celeste", como sostienen historiadores y los herederos de Manuel Belgrano. Ahora se pronunció sobre el tema la Academia Nacional de Historia.



Lo que hicieron los investigadores del Centro de Química Inorgánica (Cequinor, Conicet-UNLP) y de la Universidade Federal de Juiz de Fora de Brasil fue analizar espectroscópica y químicamente una tela que mandó a hacer Bernabé Aráoz, primer gobernador de Tucumán, y que se encuentra en el Templo de San Francisco de esa provincia. El estudio permitió saber que los extremos superior e inferior eran de un tono correspondiente al pigmento azul de ultramar.


Sobre esa investigación opinaron Fernando Barba, Horacio Sánchez de Loria Parodi y Carlos Dellepiane Cálcena, integrantes de una comisión de la Academia Nacional de Historia. "Las hebras tomadas como muestras de esa bandera, una de las más antiguas existentes, no conservan su color original por efecto del paso del tiempo, la luz a la que han sido expuestas y el deterioro resultante de la atmósfera local", consideraron en el dictamen.

Según publicó La Nación, los académicos repasaron archivos históricos y tuvieron en cuenta el estudio que publicó el mes pasado en Chemistry Select el equipo del Centro de Química Inorgánica de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP/Conicet) y del Departamento de Química de la Universidad Federal de Juiz de Fora, Brasil.



"El documento indubitable que determina los colores de la Bandera Nacional —expresaron— es la ley emitida el 20 de julio de 1816 por el Congreso de Tucumán, que determina textualmente: 'Elevadas las Provincias Unidas de Sudamérica al rango de una Nación, después de la declaratoria solemne de su Independencia, será su peculiar distintivo la bandera celeste y blanca que se ha usado hasta el presente".

En su resolución, los académicos manifestaron que la comisión "sugiere mantener la postura manifestada en dichos dictámenes y recordar la frase del prócer [Manuel Belgrano] cuando al dirigirse al Triunvirato el 27 de febrero de 1812, escribió: 'Siendo preciso enarbolar bandera y no teniéndola, la mandé hacer blanca y celeste conforme los colores de la escarapela nacional".

domingo, 21 de mayo de 2017

La historia de Ecuador accesible a través del Portal Digital de Memoria Ecuatoriana

La Biblioteca Ecuatoriana Aurelio Espinosa Pólit ha presentado su Portal Digital de la Memoria Ecuatoriana. A través de dicho portal se puede acceder de manera online al gran fondo patrimonial de la biblioteca, y que está compuesto por más de 300.000 obras bibliográficas y 500.000 archivos (mapas, fotos antiguas, hemeroteca de periódicos…). Sin duda que una gran oportunidad para acceder a la mayor biblioteca de fondo patrimonial de Ecuador.



Dicho portal pretende contribuir a la democratización del conocimiento, información y educación de la población, para lo que cuenta con fondos especializados, registros hemerográficos (periódicos) y colecciones propias, según cuenta el diario El Universo. Dicho diario también hace mención a que cualquier investigador o persona interesada de cualquier parte del mundo podrá consultar en línea una diversidad de títulos sobre el conocimiento generado en Ecuador gracias a la biblioteca de autores ecuatorianos Aurelio Espinosa Pólit con apenas un par de clics.

En la actualidad, la Biblioteca Ecuatoriana Aurelio Espinosa Pólit posee más de 6 millones de páginas digitalizadas de sus libros. Páginas y libros digitalizados que están a disposición de toda aquella persona que esté interesada en el acervo bibliográfico ecuatoriano.

Algo muy importante a destacar, además de acercar la información y conocimiento de Ecuador al mundo, es el interés de dicha institución por construir la identidad ecuatoriana a través de su memoria.

Gabriela Salazar es la coordinadora del proyecto “Portal de la Memoria Ecuatoriana”. Una de las muchas entrevistas concedidas por Gabriela, y que queremos destacar, es la realizada en el programa “Sueños de papel” de Radio Visión.

En dicha entrevista destaca que con el proyecto pretenden abrir los contenidos al mundo y dar a conocer todos los tesoros que hasta ahora habían estado guardados y que marcan la identidad ecuatoriana. La digitalización de contenidos empezó hace 12 años, pero el proyecto en sí empezó hace 3 años, y tienen digitalizado ya el fondo antiguo ecuatoriano y que consta de libros, artículos y revistas del siglo XVIII y XIX. Algo que también destaca es el gran paso dado al poner el catálogo de la biblioteca en línea y que uno de los sueños es tener un catálogo colectivo con el resto de bibliotecas. Por último, hace mención a la necesidad de romper los estereotipos de la biblioteca y mostrarla como un lugar abierto en el que cualquier persona puede acudir o interactuar con ella presencialmente y de manera online.

La presentación del Portal de la Memoria Ecuatoriana tuvo lugar el jueves 27 de abril y fue transmitida a través de Facebook Live. En dicha presentación del portal se habló de la importancia y del gran paso realizado por la Biblioteca Ecuatoriana Aurelio Espinosa Pólit para acercar el conocimiento e identidad de Ecuador a través de un medio tan importante para la difusión y la visibilidad como es Internet.

Juan Repiso (Director General de Baratz) participó en dicho evento hablando de la participación que tenemos en el proyecto. Comentó con los asistentes temas tan importantes como la conservación, preservación y los retos y oportunidades en la automatización a través de la tecnología. A su vez, destacó a la Biblioteca Ecuatoriana Aurelio Espinosa Pólit como una de las bibliotecas más importantes de Iberoamérica, así como uno de los centros culturales patrimoniales más importantes del mundo por contar  con archivos inéditos de la nación ecuatoriana.

Desde Baratz hemos implementado el software de bibliotecas AbsysNet para catalogar el fondo de la Biblioteca Ecuatoriana Aurelio Espinosa Pólit, el cual es el fondo patrimonial documental más importante de la historia de Ecuador desde el 1.700 hasta nuestros días. Se han catalogado sus 300.000 registros bibliográficos, y podemos decir que es una de las mayores bibliotecas automatizadas, y con funcionalidades más avanzadas, que ofrece su catálogo en línea.

También hemos implementado MediaSearch, solución que ofrece a la Biblioteca Ecuatoriana Aurelio Espinosa Pólit la posibilidad de difusión de su patrimonio digitalizado (desde el año 1.516 hasta nuestros días). A través de dicha solución se pueden visualizar desde mapas, fotografías antiguas hasta una gran cantidad de información desglosada por materias, lugares.

jueves, 18 de mayo de 2017

18 de Mayo es el Día de la Escarapela

La historia sobre uno de los primeros símbolos patrios.



En 1935, el Consejo Nacional de Educación instituyó el 18 de mayo como el Día de la Escarapela, según informa el sitio web del Ministerio de Educación de la Nación.

La historia se remonta al 18 de febrero de 1812, cuando el Primer Triunvirato resolvió instituir la escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata, blanca y azul celeste. 

No hay precisiones acerca del origen de los colores del símbolo patrio. Una versión indica que son los colores de los Borbones, de la casa de Fernando VII (rey de España), ya que sectores que impulsaban la creación de la Primera Junta lo hacían como un modo de gobernar en nombre del rey depuesto por Napoléon Bonaparte.

De acuerdo a otra interpretación, los colores blanco y celeste fueron adoptados por primera vez por el regimiento de Patricios durante las Invasiones inglesas (1806-1807).

Se menciona además que la escarapela fue utilizada por un grupo de damas de Buenos Aires al presentarse ante el entonces coronel Cornelio Saavedra, jefe del Regimiento de Patricios, el 19 de mayo de 1810.

Orígenes

En una nota titulada "El Origen de la Escarapela", el Ministerio de Educación recuerda que el 13 de febrero de 1812 Manuel Belgrano –nota mediante - pidió al Triunvirato que se fijara el uso de la escarapela nacional.

Belgrano sostenía que los cuerpos del ejército usaban escarapelas de diferentes colores por lo que era necesario uniformarlos a todos. 

El 18 de febrero del mismo año, se decidió reconocer a la Escarapela Nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata con los colores blanco y azul celeste.

"(...) Los colores nacionales se usaron en la Argentina desde 1811, en la escarapela famosa erróneamente atribuida a la distribución de French y Beruti del año anterior. Provenían de los colores borbónicos, de la casa de Fernando VII (rey ausente de España). La escarapela blanca y celeste ya había sido utilizada por Pueyrredón y otros camaradas durante las Invasiones Inglesas. La escarapela es creada por decreto el 18 de febrero de 1812 (...)" 

lunes, 15 de mayo de 2017

Más registros indexados por Family Search para Perú, El Salvador y Florida

Belgrano quiere un rey

Habíamos señalado en la nota anterior, que Manuel Belgrano al barajarse la propuesta de acordar con los ingleses invasores en 1807, el “apoyo” de estos a la “independencia” de España por parte de estas colonias, se había opuesto manifestando que no quería cambiar el “amo viejo por el nuevo”. Él pensaba en independizarse, pero ¿Cómo hacerlo?

Ya en 1783, el Conde de Aranda, importante hombre de las cortes de los reyes españoles Carlos III y Carlos IV, había aconsejado al primero que: “Que VM se desprenda de todas las posesiones del continente de América, quedándose únicamente con las islas de Cuba y Puerto Rico en la parte septentrional y algunas que más convengan en la meridional, con el fin de que ellas sirvan de escala o depósito para el comercio español. Para verificar este vasto pensamiento de un modo conveniente a la España se deben colocar tres infantes en América: el uno de Rey de México, el otro de Perú y el otro de lo restante de Tierra Firme, tomando VM el título de Emperador. (…)”. (“El Conde de Aranda y su defensa de España: Refutación del "Viaje de Fígaro a España" de José Ferrer Benimelli, año 1972, Ed. Universidad de Zaragoza, España. Agradezco al Prof. Ernesto María Carranza que me acercó esta obra, obsequiándome el ejemplar).-

El consejo de reorganización imperial no prosperó, pero fue difundido y considerado por la Casa de los Borbones y tuvo una gran repercusión en las cortes europeas vinculadas a la casa real que gobernaba España, por las expectativas que la propuesta generó en su momento. 

Al caer la corona de los borbones españoles en manos de los franceses,  el 9 de agosto de 1809 Belgrano le escribe a la Infanta Carlota Joaquina de Borbón, (hermana de Fernando VII), reclamándole que asuma en forma inmediata como Regente del Río de la Plata en los siguiente términos: “No puede ser otra la decisión que V.A.R. tome más conforme a todos los principios más sagrados, que la de venir a mandar proclamarse y hacer reconocerse por regenta de estos dominios;  porque de otro modo, cada vez más, va V.A.R. dejando que esa junta de posesiona de la autoridad y que creando criatura a la sombra de Fernando VII, mañana sean otros tanto que lleven a todo los dominios españoles el espíritu de usurpación, o tal vez la prosecución de unas miras tan ajenas de la razón y de la ley.” (“Epistolario Belgraniano”, obra dirigida por Gregorio Weinberg, ed. Taurus).

Infanta Carlota Joaquina

Esta maniobra que realizaba Belgrano, por entonces Secretario del Consulado de Buenos Aires, era precisamente una aplicación del “modelo” propuesto por el Conde de Aranda que comentamos. El objetivo centrado en la persona de la Infanta constituyó en lo que se dio en llamar el “partido Carlotino”, del cual por cierto Belgrano fue un lúcido y representativo miembro. 

La alternativa carlotina es la primera operación rumbo a la independencia en la que encontramos en forma franca, protagonizando a Manuel Belgrano. 

Luego en 1810 al producirse la Revolución de Mayo, comienza otra etapa. El centro de las acciones ahora se encuentra en Buenos Aires y los protagonistas son los hombres americanos. Simultáneamente, se continúa con el proyecto carlotino.

Mientras esto sucedía, España era el escenario de una guerra descarnada, donde ingleses, portugueses y españoles, (absolutistas y liberales), habían constituido una alianza contra Napoleón, que retenía en Valency, prisionero a Fernando VII. El comandante de los ejércitos aliados era el irlandés Sir Arthur Wellesley, Conde de Wellington  y entre los grupos liberales pro británicos, existió la intención de hacerlo rey de España. Así surge de un artículo publicado en el periódico La Gaceta Diaria de Londres que se editaba en Sevilla, en el número quinto de fecha 24 de septiembre de 1813 y que lleva el título de “ARTURO PRIMERO, REY DE ESPAÑA”, donde se expresaba: “Sabemos por cartas particulares de la península que la popularidad de Lord Wellington entre los españoles llega hasta el entusiasmo. Comienza a prevalecer la opinión de que sería de gran interés para España, para Gran Bretaña  y para Europa el dar a Su Señoría la corona de aquel país.”  Esta información se originó en el diario Evening Post de Dublin, según nos lo cuenta Carlos Montero Rocher, en su artículo “El duque de Wellington, el inglés que pudo ser rey de España”, publicado en la Revista Historia de la Iberia Vieja, nro. 134. 

Sir Arthur Wellesley
En el año 1815 Manuel Belgrano viaja, junto a Bernardino Rivadavia, en misión diplomática a Europa pasando previamente por Brasil, donde se entrevista con la Infanta Carlota Joaquina y ante el fracaso de la gestión, entierra el proyecto monárquico con ella. Ya en Londres, se intenta  con otro Borbón, con el infante Francisco de Paula, hermano de Fernando VII y de Carlota Joaquina, pero la gestión concluye en vía muerta. En este período es cuando Manuel Belgrano redacta la Constitución del Reino del Río de la Plata.

Esto sucedía mientras corrían los días y los meses del año de 1815 y en Buenos Aires el 25 de enero, el entonces Director Supremo Carlos María de Alvear, escribió al Ministro de RREE de Gran Bretaña Lord Castlereagh lo siguiente: “Estas provincias desean pertenecer a Gran Bretaña, recibir sus leyes, obedecer su gobierno y vivir bajo su influjo poderoso. Ellas se abandonan sin condición alguna a la generosidad y buena fe del pueblo inglés y yo estoy resuelto a sostener tan justa solicitud para librarlas de los males que las afligen. Es necesario se aprovechen los momentos; que vengan tropas que impongan a los genios díscolos y un jefe plenamente autorizado para que empiece a dar al país las formas que sean de su beneplácito, del rey y de la nación a cuyos efectos espero que V.E. me dará sus avisos con la reserva y prontitud que conviene para preparar oportunamente la ejecución…"

Por su parte Manuel Belgrano  el 6 de julio de 1816 propondrá, casi con urgencia y desesperación, ante el Congreso reunido en San Miguel de Tucumán, el proyecto de la monarquía temperada y encabezada por un inca. (imagen encabezamiento).

Desde 1809 hasta el 16, el proyecto monárquico de Belgrano fue modificándose en la medida en que se fueron sucediendo los acontecimientos del proceso revolucionario independentista americano, simultáneo a un tiempo europeo en donde parecía que todo estaba dando vueltas. Guerras entre liberales y absolutistas, guerras de posicionamiento geopolítico entre potencias emergentes, degradación y desmembramiento del otrora imperio español. Todo esto fue exigiendo cambios para adaptarse a aquella cambiante realidad. 

El proyecto final de 1816 – monarquía temperada e incaica – visto a la distancia, evidencia la sensatez y visión integradora de Manuel Belgrano. 

Con el proyecto referido nuestro Padre fundador de la Nacionalidad, procuraba integrar a los pueblos naturales a la sociedad nueva de la independencia, darle al estado naciente un sello de identidad americana y a la vez, con el sistema parlamentario, (monarquía temperada), integrarse al mundo que, tras la caída de Napoleón definitiva, se organizó bajo este sistema. Si bien se reclamaba la independencia de España, simultáneamente se afirmaba el sistema monárquico establecido en Europa como forma de gobierno para el Río de la Plata, con lo que se buscaba ganar apoyo y tolerancia en las potencias del viejo continente  a la vez que organizarse como estado.

Belgrano pensaba en organizar al país en forma estable e insertarlo en el mundo más avanzado que constituía la Europa de las monarquías parlamentarias o temperadas, como se las solía llamar en aquellos tiempos.

El propio Mario Belgrano, descendiente y biógrafo del prócer, en su trabajo “Belgrano”, nos expresa: “…la caída de Napoleón había dado mayor prestigio a los gobiernos monárquicos y las ideas republicanas habían perdido, en una gran masa de opinión, mucho del ascendiente del que habían gozado antes. Considerando el asunto con este criterio, creía el general que no era oportuno expresar tendencias que contrariasen violentamente con la de aquellos países.” (ob. Cit. Pág. 334, ed. Año 2006, Instituto Nacional Belgraniano).



Como se ve, el proyecto monárquico de Belgrano, era el producto de una visión integral de la necesidad organizacional del país multirracial y a la vez, de la inserción de este en el mundo más avanzado, mediante un sistema de organización institucional similar al que se daban los países centrales. Esto demuestra el realismo crudo con el que Belgrano miraba el escenario de la patria naciente. Tiene la mirada de un estadista que a la vez que construye, orienta las acciones por perspectivas de futuro. Lejos está de un hombre simplemente idealista. Manuel Belgrano es ideólogo y a la vez conductor. Marcó rumbos y asumió desafíos que absorbieron sus fuerzas vitales.

Fuente: Luis Horacio Yanicelli

domingo, 14 de mayo de 2017

Lo que Pepe no sabía y Belgrano SÍ

En estos tiempos de mangoneos mediáticos, donde la realidad es distorsionada en forma sistemática por manipulaciones de la información, en un mundo de imágenes donde es muy difícil discernir si son veraces o no, si retrocedemos al pasado y nos detenemos en la España dominada por el Emperador Bonaparte,  podremos apreciar una original historia de la que fue testigo y agudo observador Manuel Belgrano.



Como  sabemos, Napoleón en el año 1808, luego de invadir España y deponer a los decadentes Borbones, Carlos IV y Fernando VII, dispuso que la corona pasase a la testa de su hermano mayor José Bonaparte (foto encabezamiento), el cual inició su reinado el 7 de julio de dicho año. Llegó a Madrid, cuando esta ya había sido dominada a sangre y fuego por las tropas galas reforzadas por la caballería de los mamelucos egipcios inolvidables por su accionar sanguinario. Unas de las demostraciones de su brutalidad, las llevaron a cabo sobre la población de Madrid sublevada contra los invasores el 2 de mayo de 1808. 

Se suele afirmar y esto para muchos constituye una verdad indiscutible, sobre todo en España, que el rey José I, tal el nombre del monarca que nos ocupa, fue un sujeto maleable en las poderosas manos de su hermano el emperador francés y para colmo de males, un depresivo dependiente del alcohol. 

Pues bien, muy lejos está la realidad de José I de la leyenda que comentamos. 
José fue un político acabadamente formado y un hombre de gran cultura. Gran Maestro de la Logia Masónica del Gran Oriente de Francia, además fundó la Gran Logia Nacional de España y también, la Logia Gran Oriente de Italia, porque simultáneamente era Rey de Nápoles. Hizo mucho por difundir la masonería.  

Su imposición como monarca, no fue óbice para que muchos españoles de formación liberal, simpatizantes de los principios de la Revolución Francesa, se sumaran al gobierno que encabezaba, los que fueron llamados afrancesados. Se sabe, por investigaciones y enjundiosos trabajos históricos sobre el reinado josefino, que la gran contra que tuvo que sobrellevar, fueron los precios que debió pagar por solidaridad con su hermano emperador. Mientras intentaba gobernar lo más coherentemente posible, de acuerdo a sus principios liberales, realizando reformas tales como la supresión del Tribunal de la Inquisición, procurar la libertad de imprenta, laicizar la educación, quitar a la iglesia los registros del nacimiento de personas, establecer el matrimonio civil, por otra parte, el territorio norte de España era controlado militar y económicamente por los generales de Napoleón, los que a su vez, se encargaban de cobrar los impuestos en dichos territorios y su producido enviarlo a París. 
José estableció como constitución para el reino de España, la Carta de Bayona. En dicha constitución de carácter eminentemente progresista, entre sus principios contemplaba los siguientes derechos y garantías para las personas: En un último título se aprecian -disposiciones generales - una serie de derechos y libertades. La influencia de la Revolución francesa fue importante,  evidenciándose en la regulación de típicos  derechos de los inicios del liberalismo burgués, lo que suponía un notable avance respecto a la situación existente: supresión de aduanas interiores, libertad de imprenta, inviolabilidad del domicilio, libertad personal, derechos del detenido y del preso y abolición del tormento, tanto físico como moral.

José fue rodeado por una élite intelectual y  liberal, si bien con vocación progresista y transformadora, a la vez con mala lectura de la realidad política. 
El pueblo peninsular siempre vio a José como un rey invasor, intruso e ilegítimo. Tenían claro que la fuerza de su gobierno descansaba en las armas de Napoleón, como claramente lo evidenciaban la presencia de las tropas francesas en el territorio hispánico. 

Popularmente se lo bautizó como “Pepe Botella”, asignándole una dependencia con el alcohol, cosa que se sabe, no existió en ningún momento. Pero también lo llamaron despectivamente “El Rey Plazuelas”, por las importantes reformas urbanísticas que introdujo en Madrid, creando numerosos espacios verdes, no menores, como por ejemplo,  la Plaza de Oriente frente al Palacio Real. 

Los españoles que lo apoyaban y que formaban parte del gobierno josefino, fueron descalificados como colaboracionistas y traicioneros. 
Finalmente, las necesidades de recursos para mantener las campañas militares del emperador Francés, terminaron por convertir a España en un estado tributario y sometido a Francia, cuestión que generó indignación en la población española. 

José advirtió claramente la situación política y el error que se cometía con España, que por otra parte le minaba dramáticamente su gestión real al carecer de indispensables recursos que eran destinados a la financiación de la guerra que comandaba su hermano contra la llamada Quinta Coalición integrada por Rusia, Prusia, Gran Bretaña y Suecia.

Así lo evidencian numerosas cartas que escribe pidiendo recursos, como la del 1 ro. De julio de 1809, donde expresa: “En este estado de cosas, ¿Qué puedo hacer sin la rápida y poderosa intervención del Emperador? Pido a V.A. que solicite que tengan lugar inmediatamente los envíos de fondos.”

Miguel Artola, historiador español, miembro de la Real Academia de Historia y premiado con el Príncipe de Asturias para las Ciencias Sociales del año 1991, en su obra “Los afrancesados”, publicado por Ed. Alianza, en la página 50 nos expresa: “Muchos liberales lucharán junto a los absolutistas en una alianza precaria, pero sus motivos son los que hoy se encuentran en la base de todo patriotismo: la defensa del territorio ocupado y la liberación de las poblaciones sometidas al ejército invasor.”

La brutalidad imperial, aunque venía levantando banderas de progreso, como la abolición de la asfixiante doctrina del absolutismo monárquico y su no menos brutal opresión, lejos de ganarse un pueblo para la causa de los postulados revolucionarios de “Libertad, igualdad y fraternidad”, terminó repeliendo cualquier posibilidad de simpatía o acuerdo estratégico. 

Los españoles vieron en los hermanos Bonaparte, invasores y conculcadores de su independencia como nación. Por eso antagonistas internos irreductibles,  como liberales y absolutistas,  se unieron para expulsar al invasor, sin importar si este era progresista o no. 

Cuando en la IIª Invasión Inglesa al Río de la Plata en 1807, se inició una suerte de diálogo político de dirigentes porteños con los comandantes ingleses, entre las tantas cosas que se discutieron, estos últimos, propusieron apoyar la declaración de la independencia de estas colonias, a cambio de que se sumaran lealmente a la corona británica. En ese momento, apareció el pensamiento belgraniano lúcido en medio de la tentación y confusión.

 Nos lo cuenta María Sáenz Quesada en un interesante artículo que escribió para el Diario la Nación titulado “La lección de Belgrano”. Allí expresa: “De ahí su respuesta tajante cuando, durante la segunda invasión inglesa (1807), se planteó la posibilidad de aceptar la independencia de manos de los invasores: "El amo viejo o ninguno". Por aquello del viejo amo pensó, junto con un reducido grupo de patriotas, en las ventajas de la regencia de Carlota Joaquina de Borbón, cuando España cayó en manos de los franceses.”

 José Bonaparte quiso ser un rey progresista de España, procuró romper siglos de absolutismo monárquico, elevar la cultura enciclopédica, establecer un progreso urbanístico para Madrid y las principales ciudades, crear escuelas estatales para educar y dar futuro a los niños españoles, abogó ante su hermano el emperador defendiendo los recursos económicos de su reino, pero nada de esto sirvió, porque había accedido al trono en forma prepotente llevándose por delante al pueblo. Y este pecado de origen, lo deslegitimó para llevar adelante sus loables y progresistas proyectos.

Fuente: Luis Horacio Yanicelli

La web del Archivo Diocesano de Álava vuelve a funcionar

Luego de varios años fuera de servicio la web a causa de una rayo que cayó en sus instalaciones, nuevamente está funcionando desde 13 de mayo del 2017


miércoles, 10 de mayo de 2017

Más 9.000 Publicaciones Históricas en PDF de libre acceso desde la Biblioteca Electrónica de MCTIP

La Biblioteca Electrónica del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva brinda acceso a través de Internet a los textos completos de libros y artículos de publicaciones periódicas científicas y tecnológicas, bases de datos referenciales, resúmenes de documentos y otras informaciones bibliográficas, nacionales e internacionales en las diversas áreas del conocimiento que son de interés para el sistema de Ciencia y Tecnología.

En lo referente a historia hay a dispodisión más de 9.000 documentos publicados y de libre acceso

XLVII CONGRESO DE INSTITUTOS DE CULTURA HISPÁNICA de Argentina y Países hermanos




“HISPANOAMÉRICA EN SU CULTURA, HISTORIA y GENEALOGíA”
“LA ARGENTINA FUNDACIONAL Desde la Ciudad de Barcoal BICENTENARIO”

“HISPANOAMÉRICA EN SU CULTURA, HISTORIA y GENEALOGíA”
“LA ARGENTINA FUNDACIONAL Desde la Ciudad de Barcoal BICENTENARIO”

Objetivos:
-
Dar testimonio de nuestro presente Hispano
-
Criollo, para su defensa y templanza, evocando  el origen  de  la  argentinidad,  la  confluencia  étnica  y  la  entidad  de  la nacionalidad. 
-
Consolidar los fines, conceptos y valores en la acción cultural, dentro de la tradición hispánica, en nuestra historia, sus protagonistas y familias, reconociendo los aportes 
culturales en las distintas migraciones.
-
Examinar  y  reflexionar  sobre  nuestro  pasado  hispánico  en  su  transición  a  la Independencia Argentina y su presencia actual en el Bicentenario.
-
Consecuente  a Determinaciones  arribadas en otros Congresos  de  los  Institutos  de Cultura Hispánica, es fortalecer los vínculos entre los mismos.
-
Festejar el 50 aniversario del Instituto, los 467 años de la fundación de la Ciudad de Barco y el día de la Argentina Fundacional, todo ocurrido un 29 de junio.


lunes, 8 de mayo de 2017

Family Search sumado más registros

Se ha añadido un gran número de imágenes y registros.

España (Cádiz, Granada, Teruel), 
Registros Civil Parroquiales de Italia (Le Spezia, Agreggento)
Pasaportes de Brasil
Registros Parroquiales de Ingaterra


domingo, 7 de mayo de 2017

Por qué es famoso el Indio Gerónimo

Gerónimo con “G”

Nuestro personaje de hoy nació con la controversia bajo el brazo. Gerónimo nació en un campamento cercano al Río Gila, en el aquel entonces territorio de Sonora. Era el 16 de junio de 1829, por lo que todo ese territorio era parte de México.

Por razones que vamos a estudiar pronto, Gerónimo odiaba a los mexicanos, y tanto él en vida como sus descendientes siempre han negado que naciera en México. No obstante, la evidencia es innegable.

Su nombre también es pasto del debate. En su lengua, fue bautizado como Goyaalé, “el que bosteza” pero ha pasado a la historia como Gerónimo. Algunos sugieren que ese apodo surgió como una mala pronunciación por parte de los mexicanos de su nombre indio, pero no hace falta mucho cacúmen para ver que tienen poco parecido.

La otra explicación, es que los soldados mexicanos, cuando se encontraban frente a él y su conocida bravura, pedían ayuda a San Jerónimo. El problema es que este santo, uno de los grandes de la Iglesia Católica, es el patrono de los traductores, y no de los soldados.

En cualquier caso, Goyaalé será siempre conocido como Gerónimo, con “G”, y eso debido a la pronunciación en inglés.

Gerónimo (Der.), con tres de sus guerreros. 1886.
Odio a los mexicanos

Gerónimo era nieto de un jefe apache, de los bedonkohe para ser exactos, pero él nunca llegó a ser jefe de su tribu. Llegó a mandar, sí, pero como líder de algunas bandas indias que se dedicaron a, primero, luchas contra los yanquis, y segundo, atacar a los mexicanos.

Su odio y desprecio a sus vecinos del sur surgió de una pérdida familiar. El 5 de marzo de 1851, un destacamento de 400 soldados mexicanos atacó y destruyó el campamento indio de Kas-Ki-Yeh (Janos, Chihuahua), mientras los hombres estaban fuera.

Aquel fue uno de los muchos ataques recíprocos entre mexicanos y apaches que se sucedían desde el siglo XVII, cuando los españoles comenzaron a poblar la zona. Miles de mexicanos habían muerto en la primera mitad del siglo XVIII.

A su vez, muchos campamentos apaches fueron destruidos por los mexicanos. Incluso tras la guerra México-Americana, en la que Estados Unidos robó a México más de la mitad de su territorio, los soldados y apaches continuaron cruzando la nueva frontera para atacarse mutuamente.

Entre las muchas víctimas, la mayoría mujeres y niños, estaban la madre de Gerónimo, su esposa y tres de sus hijos. No debería sorprender a nadie que Gerónimo declarase su odio a los mexicanos, y decidió combatirlos por el resto de su vida.

Jefe militar

El militar que lideró el ataque sobre Kas-Ki-Yeh, el Coronel José María Carrasco, informó haber seguido a los apache hasta Janos después de que ellos hubiesen atacado poblaciones en Sonora, y robado ganado.

Daba igual. Al poco tiempo, Gerónimo formó una banda de un par de docenas de guerreros, y comenzó a atacar Gerónimo posandopoblados mexicanos. Si en su camino se encontraba con otros, ya fuesen civiles o militares, también se encargaba de ellos.

Según el gobierno mexicano de la época, Gerónimo acabó con la vida de entre 500 y 600 mexicanos. Él mismo admitió haber matado a muchos, pero sin saber cuántos

"He matado a muchos mexicanos; no sé cuántos, porque por lo general no los contaba. Algunos de ellos no valían la pena ni contar. Ha pasado mucho tiempo, pero aún no me gustan los mexicanos. Conmigo siempre fueron traicioneros y malvados.”

Durante años, la banda de Gerónimo continuó atacando asentamientos mexicanos, mientras que los soldados hacían lo mismo con aldeas indias. Luego, en 1860, un grupo de mineros anglosajones atacó también un campamento apache, por lo que Gerónimo extendió sus incursiones a poblaciones de colonos blancos.

Traición en Casas Grandes

En 1873, mexicanos y apaches decidieron hacer las paces. En la población de Casas Grandes, Chihuahua, Gerónimo no acudió, pero sí envió a un grupo de representantes. También acudieron enviados de otras tribus cercanas.

Según cuenta la leyenda, una vez acordadas las condiciones del tratado, los mexicanos compartieron su comida con los indios. También les dieron mezcal. Cuando los indios se emborracharon, los mexicanos los atacaron, matando a 20 de ellos y capturando al resto.

Persecución y captura

Aún estando en la mira de los ejércitos de dos países, Gerónimo prosiguió con sus ataques de tipo guerrilla, acompañado siempre de tan sólo dos o tres docenas de guerreros.

Los norteamericanos intentaron hacer entrar a los apaches en reservas, al igual que habían hecho con casi el resto de tribus indias. Gerónimo se resistió, pasando casi todo el tiempo en el lado mexicano de la frontera.

Finalmente, un militar norteamericano de origen apache le convenció de rendirse, con la promesa de que sería tratado como prisionero de guerra, y no como bandolero. La rendición tuvo lugar el 4 de septiembre de 1886, en Skeleton, Arizona.

Prisionero “celebrity”

Mientras que Gerónimo pasaría el resto de sus días como prisionero, la realidad es que su vida tras las rejas era más que llevadera. Convertido en un personaje muy famoso, los turistas podían visitarlo en cualquiera de los fuertes en los que estuvo detenido.

Gerónimo se hacía fotos con los curiosos, y cobraba por ello. Una petición muy común de los turistas era que les vendiera algún recuerdo. Gerónimo respondía quitándose un botón de la camisa, para entregarlo a cambio de dinero. Luego se compraba más botones y los vendía igualmente.



Durante la exposición internacional de San Luis en 1904, Gerónimo fue invitado, y más de lo mismo. Se hacía “selfies” con todo aquel que pagara, y les vendía todo tipo de objetos. Muchos apaches lo criticaron por ello.

También daba conferencias, en las que contaba sus muchas anécdotas. Fue invitado a muchos eventos, desfiles y fiestas, siempre cobrando. Llegó incluso a conocer al Presidente Theodore Roosevelt.

El grito de ¡Gerónimo!

Como bien sabes, hay otra vertiente que ha impulsado la celebridad del nombre “Gerónimo”, y es el grito. Suele gritarse a todo pecho cada vez que alguien salta, o se lanza a una acción peligrosa.

La tradición proviene de un batallón de paracaidistas estadounidenses. Cuenta la historia que, en 1940, mientras Estados Unidos se preparaba para entrar en la Segunda Guerra Mundial, uno de los primeros grupos se entrenaba en Fort Benning, en Georgia.

La noche anterior a su primer salto real, varios de los soldados salieron de juerga a la ciudad, y supuestamente vieron la película Geronimo!, estrenada un año antes, sobre la vida del guerrero apache.

En ella se veía al líder indio atacar a los mexicanos con tan sólo un cuchillo, sin miedo a las balas que volaban a su lado. Los mexicanos a su vez gritaban ¡Gerónimo!, como ruego al santo para que los protegiera del arriesgado indio.

Al tiempo que fluían las cervezas, uno de los paracaidistas no paraba de hacer gala de su bravura, mientras que sus compañeros le decían que, llegado el momento, se iba a arrugar y no saltaría.

El joven Aubrey Eberhardt, prometió entonces que, al día siguiente, en el momento del salto, gritaría ¡Gerónimo!. Lo hizo, y pronto el grito se convirtió en una tradición que aún persiste.

La leyenda muere

Como decía, Gerónimo pasó el resto de sus días como prisionero, con ciertas libertades. Eso sí, nunca le fue permitido volver a su tierra, ni unirse de nuevo a su tribu.

Finalmente, el célebre guerrero se cayó de un caballo el 16 de febrero de 1909, mientras daba un paseo alrededor de Fort Sill, Oklahoma. Nadie lo vio, y el ya anciano de 80 años pasó la noche tendido, a la intemperie.

A la mañana siguiente fue encontrado, pero murió de neumonía horas después. Fue enterrado en el cementerio para prisioneros de guerra indios del mismo fuerte. El “indio más peligroso que hubiese nacido”, dejó su nombre para la historia.

Fuente: cienciahistórica.com

sábado, 6 de mayo de 2017

La triste historia de José Ignacio Thames, el presidente olvidado del Congreso de Tucumán

El sacerdote tucumano fue uno de los miembros de la asamblea que declaró la independencia argentina. Un flamante libro escrito por un descendiente del congresal busca rescatar su figura

Retrato de José Ignacio Thames en exhibición en la Casa Histórica de Tucumán
Leyendo la genealogía de José Ignacio Thames descubrimos que era hijo de un emigrado asturiano que se radicó en Tucumán a mediados del siglo XVIII, se integró a la sociedad tucumana y se relacionó con las tradicionales familias criollas de la época.

El estudio genealógico familiar se transporta hasta los tatarabuelos del prócer, todos asturianos. Notamos que los Thames estaban emparentados con otra tradicional familia tucumana: los Colombres. Ambos procedían de la misma región de Asturias, y también los Lamadrid. José Ignacio mantuvo, durante su vida, una excelente relación con otros próceres tucumanos: su primo, el luego obispo José Eusebio Colombres, y el general Gregorio Aráoz de Lamadrid, de quien Thames sería consejero cuando este ocupara la primera magistratura tucumana.

Nacido en San Miguel de Tucumán, donde aprendió sus primeras letras, seguramente en la escuela franciscana del pueblo, José Ignacio Thames cursó luego sus estudios en la Universidad de Córdoba, donde se doctorara y ordenara sacerdote. El libro José Ignacio Thames: el presidente olvidado del Congreso de Tucumán. Genealogía, Biografía & Iconografía, describe con vívido detalle cómo era la pintoresca ceremonia de graduación de los universitarios en la "Docta", hacia el siglo XVIII, lo cual lleva al lector a esbozar más de una sonrisa al comparar la pompa y el beato con las actuales colaciones de grado universitarias.

De regreso al noroeste, se desempeñó ejemplarmente como cura en diversos destinos, hasta su muerte.

Adhirió desde temprano a la gesta de 1810. Fue canónigo de la Catedral de Salta, en dignidad de chantre. Es decir, que para aquella época era una personalidad relevante en el gobierno de la diócesis salteña, ya que conformaba el Cabildo Eclesiástico. En 1816 su provincia natal lo eligió diputado al Congreso de Tucumán. Fue el único diputado tucumano que integró el Congreso desde su instalación, el 24 de marzo de 1816, pues su diploma no fue objetado, luego de las escandalosas elecciones para congresales que se celebraron en dicha provincia.

El 9 de julio de ese año aprobó y firmó el acta de la declaración de la independencia y presidió las sesiones del cuerpo durante el mes de agosto de 1816, mes en el cual fue elegido por la unanimidad de sus pares. Es decir, que si la independencia se hubiera declarado durante ese mes, el Congreso hubiera estado presidido por José Ignacio Thames.



Fue un hombre desprendido y desinteresado, que cumplió honrosamente su mandato como congresal. En su mandato buscó siempre la concordia entre sus colegas y las provincias que representaban. No tenía una personalidad polémica ni generadora de discordias o rispideces. Respaldó la propuesta belgraniana de instaurar en el Plata una monarquía constitucional de raíces incaicas, a la que apoyó con un novedoso argumento legal, argüido en defensa de nuestros pueblos originarios. Se mantuvo alejado de las pasiones políticas que, desde entonces, empezaban a dividir a los argentinos.

Un capítulo del libro realiza un estudio minucioso sobre las sesiones secretas que mantuvo el Congreso de Tucumán durante el mes de agosto de 1816, durante la presidencia de Thames. El propio autor compulsó personalmente el Libro de Sesiones Secretas del Congreso, que se resguarda en el Archivo General de la Nación, reliquia que tuvo en sus manos. Entonces, se transcriben cada una de las actas celebradas durante ese mes, se registran las presencias o las ausencias de los distintos congresales, así como los nuevos diputados que se incorporaron al cuerpo en ese lapso. En términos sencillos, se explica la situación político-militar e internacional reinante en la época, para que el lector comprenda la magnitud de los problemas que tuvieron que sobrellevar los diputados al poco tiempo de declararnos independientes. En el libro se enfatizan los enormes esfuerzos del Congreso por mantener la unidad y la integridad del país, así como las gestiones que se realizaron ante el caudillo oriental José Gervasio Artigas, para que enviara diputados y se reincorporara a las Provincias Unidas. Merecen también mencionarse los interesantes debates trabados en torno a cómo abordar la invasión portuguesa a la Banda Oriental, que el Congreso intentó conjurar por todos los medios.

Ello echa por tierra las versiones difundidas por algunos autores revisionistas, quienes responsabilizan, sin ningún fundamento, al Congreso de Tucumán, por haber "entregado la Banda Oriental" al invasor portugués o por haber abandonado a Artigas a su suerte. Nada más alejado de la realidad, de acuerdo con los documentos que revela este libro.

El libro también recorre la pueblerina Tucumán de 1816. Nos transporta a cómo era la ciudad que albergó a los congresales: sus mejoras edilicias, el alumbrado público, la acequia que construía el gobernador Bernabé Aráoz para llevar agua potable al poblado. Como nota de color, aporta que, para esa época, y en vísperas del funcionamiento del Congreso, un visionario emprendedor decidió instalar el primer café en la ciudad, con un novedoso juego de billares para divertimento de los parroquianos.

Portada de “José Ignacio Thames. El presidente olvidado”, de Juan Pablo Bustos Thames
Al año siguiente, Thames se trasladó con los demás congresales a Buenos Aires, donde continuó desempeñando sus funciones. Hacia fines de 1818, estimando que correspondía renovar la representación tucumana en el Congreso, presentó espontáneamente su renuncia, sin buscar perpetuarse en una banca, o recibir más honores o recompensas que las de ver a su patria independiente. A su regreso a Tucumán, se le confiaron importantes funciones legislativas, consultivas y eclesiásticas, que desempeñó con el mismo patriotismo y la dedicación que lo caracterizaban.

José Ignacio Thames falleció en su ciudad natal, el 9 de febrero de 1832, a los 71 años. Su primo José Eusebio Colombres firmó el certificado de defunción. Sólo tenía una casa, que donó a sus sobrinos. Su única pertenencia que ha llegado a nosotros es un bastón que se conserva en el Museo Histórico Nacional, el cual ha sido vergonzosamente profanado al habérsele sustraído, en los más de 110 años de guarda, su empuñadura de oro. Este bastón nunca ha sido exhibido al público y en todo ese tiempo ha descansado en los depósitos de ese museo.

Por esos motivos y para evitar mayores males a ese histórico bastón, el autor del libro ha iniciado una campaña para conseguir que esta única pertenencia de Thames sea reintegrada a donde debería estar: el Museo de la Casa Histórica de la Independencia Argentina, en el San Miguel de Tucumán natal del prócer.

No existe constancia de que se le hubieran practicado a Thames ningún tipo de honras fúnebres, en homenaje a haber sido uno de los signatarios de la Declaración de la Independencia. Sus restos fueron sepultados en el antiguo cementerio de la catedral tucumana; hoy desaparecido por la construcción del nuevo templo y de una playa de estacionamiento. Por lo cual, el lugar del descanso eterno de José Ignacio Thames se ha perdido para siempre, ya que nadie se tomó el trabajo de identificarlo antes de levantar el actual edificio. Triste fin para un prócer tan abnegado.

Fuente: Infobae

jueves, 4 de mayo de 2017

El poncho tradicional del gaucho salteño no siempre fue de color rojo

En 1965, Gustavo "Cuchi" Leguizamón se refirió al color del poncho del gaucho salteño en la revista Folklore. Aclara sus conceptos vertidos por la publicación porteña. 

Por los años 60, muchos salteños creían que el color tradicional de nuestro poncho siempre había sido el rojo. En realidad, resulta difícil imaginar que nuestros "gauchos de guerras" hayan usado ese color en la guerra de guerrilla, donde la sorpresa y el camuflaje eran las armas más efectivas.
Sin dudas, en esas circunstancias, un gaucho con poncho rojo habría sido descubierto a la legua por el más desprevenido de los enemigos.

De todos modos, veamos lo que el Dr. Gustavo "Cuchi" Leguizamón dijo hace 50 años: "Días pasados, se publicó un estudio del Dr. Atilio Cornejo, que le fuera recabado por una agrupación tradicionalista lugareña, con el objeto de dilucidar cierta interpretación que se me atribuye, aparecidos en una revista (Folklore). Deseo aclarar algunos conceptos de ese reportaje y hacer llegar una foto que acompaño, perteneciente al Dr. Ernesto M. Aráoz.

En ocasión del mencionado reportaje, respondí preguntas referentes al poncho tradicional salteño, cuyas respuestas fueron publicadas en la revista, en forma desordenada, pues si bien no negué la posibilidad de que algún gaucho haya usado el poncho rojo como su atuendo, lo cierto es que no le concedí al mismo, tradicionalidad ininterrumpida e inmemorial, pues considero que si existe algún poncho que pueda tildarse de tradicional en el gaucho salteño, es el de vicuña, prestigiado universalmente desde los tiempos de la conquista española, prestigio este ampliado con el perfeccionamiento de la tejeduría aborigen en Salta, Jujuy y Catamarca.

Aunque se sabe que el poncho de vicuña nunca fue barato, nadie ignora que el encarecimiento de éste fue paralelo al empobrecimiento del gaucho hasta llegar a nuestros días a ser solamente factible para los bolsillos millonarios, lo que le ha quitado posibilidad en forma paulatina de mantenerse en el atuendo criollo popular.

Pero al margen de esto, y sin temor al crimen de lesa tradición, el gaucho salteño nunca tuvo uniforme clásico y dogmático desde siempre, pues siendo pobre se vistió y se viste con lo que encuentra a mano. Por otro lado, los rasgos de su personalidad que lo hacen poseedor de esa heroica individualidad americana, no nos permite ubicarlo en una muestra colectiva, homogénea a través de los tiempos.

Nuestros antecedentes históricos denuncian el uso de ponchos rojos y celestes recién en la época de nuestra reorganización nacional, en donde fueron usados como banderas del credo federal y unitario.
Tampoco resulta posible desconocer que, como pueblo nuevo que somos, nuestras tradiciones populares han sufrido, y sufren, el constante influjo de la evolución, y así como no debe ser razón de extrañeza ni el uso del sombrero alón blanco o el poncho rojo, tampoco debe extrañarnos que un gaucho de ley arríe hoy, vacas en bicicleta, cambie la bota planchada de talabartería por la alpargata, tome Coca Cola y escuche jazz, por cuanto el tiempo pasa modificándonos, y aún no se ha descubierto el medio de detenerlo.

El centenario

Recordando un hecho memorable, diré que al celebrarse el centenario de Mayo, los salteños fueron invitados por el Gobierno nacional para concurrir a las celebraciones con una delegación de gauchos.
Luego de una esmerada y prolija selección, se integró una delegación, cuidando detalles de atuendo, cabalgaduras y méritos criollos de los integrantes, entre los que se encontraba el famoso gaucho salteño don Ciro Anzoátegui.

La fotografía muestra a nuestro representante, Ciro Anzoátegui, siendo observado por el General Roca y algunos otros miembros de la comisión oficial, y es de notar, de acuerdo a los detalles que consigna la misma, las botas altas y arremangadas (carrugadas) que lleva el gaucho, como también su chambergo (sombrero) oscuro de ala corta, el pantalón angosto y el cuello palomita y la corbata negra que ponen una nota exótica a la escena.

Los detalles de la montura también resultan curiosos e ilustrativos de la mutación de nuestras tradiciones en el atuendo gaucho, cuyo análisis no debe movernos a polémicas de enconos ni a absurdos compromisos intelectuales, porque nosotros los provincianos, por un ponderable fatalismo histórico, aunque nos propusiéramos, jamás dejaríamos de ser criollos".

Conceptos

Me niego concederle al poncho rojo, tradicionalidad ininterrumpida e inmemorial, pues considero al de vicuña el tradicional”.

Sin temor al crimen de lesa tradición, el gaucho salteño nunca tuvo uniforme desde siempre. Siendo pobre se vistió con lo que tenía”.

Nuestros antecedentes históricos denuncian el uso de ponchos rojos y celestes recién en la época de la organización nacional”.

miércoles, 3 de mayo de 2017

El Mapa de Piri Reis

Solo la mitad del mapa original sobrevive y se descubriría a principios del siglo XX en el interior del Palacio de Topkapi de Estambul, siendo presentado a la comunidad científica poco después y despertando gran interés desde un primer momento.



Primero debería decir que Piri Reis era un almirante y cartógrafo otomano que nació en 1465. Desde joven acompañó a su famoso tío Kemal Re’is en sus aventuras corsarias marinas, y poco antes de realizar el famoso mapa publicaría un libro con exhaustiva información del mar Mediterráneo, muestra de sus grandes conocimientos en el tema.  Por otra parte, la autenticidad del mapa nadie la discute.

Todo comenzó en 1501, cuando en una incursión marina, su tío, que por entonces era capitán de la flota otomana, capturó unas naves cerca de la costa de España y entre sus tripulantes se encontraba un marinero que había viajado con Colón al Nuevo Mundo y tenía en su poder un mapa dibujado por el propio Almirante. Tras enviárselo a su sobrino este comenzaría a buscar otras fuentes cartográficas: portuguesas, ptolemaicas, árabes, colombinas… hasta un total de veinte, de las que se conoce la procedencia de catorce de ellas. Con toda esa información, en 1511 comenzó a diseñar su mapa presentándoselo seis años después al sultán Selim I. No cabe duda de que era una información muy valiosa porque demostraba que los exploradores portugueses e hispanos suponían una amenaza real para el dominio turco, tanto en el Océano Índico como el Golfo Pérsico, demostrándole el alcance de los descubrimientos de nuevas tierras. El sultán no tardaría en recompensarle nombrándole almirante.
Lo que dice el mapa 

Hay una sorprendente inscripción referente a Colón que muestra que ya sabía a dónde iba cuando emprendió su aventura porque tenía información de otros aventureros como el almirante chino Zheng He (algunos le identifican como el legendario Simbad) y el marinero y comerciante Alonso Sánchez de Huelva, considerado por algunos como el predescubridor del Nuevo Mundo del que hace referencia el padre Bartolomé de las Casas:

Díjose que una carabela o navío que había salido de un puerto de España y que iba cargada de mercadería para Flandes o Inglaterra, o para los tractos, la cual, corriendo terrible tormenta, y arrebatada de la violencia e ímpetu de ella, vino diz que, a parar a estas islas y que aquesta fue la primera que las descubrió.

Los mapas que utilizó Colón en el primer viaje no se conservan y el Mapa de Piri Reis aportaba otra perspectiva para comprender su visión sobre sus descubrimientos, ya que hasta entonces solo se disponía del boceto recogido por el cartógrafo de Venecia, Alessandro Zorzi de 1522, basado a su vez en un mapa del hermano del Almirante, Bartolomé, y el mapa de Juan de la Cosa en 1500, miembro de la primera expedición de 1492, en el que vemos Cuba dibujada como una isla, algo que Colón no quiso aceptar (de hecho, prohibió a sus tripulantes decir que lo era) porque podía significar que no llegaron a la península asiática.

Pintado en 1513 sobre una piel de gacela (se publicaría diez años después), el Mapa de Piri Reis es la primera carta náutica completa del continente americano, algo que llama la atención de entrada porque estamos hablando de solo 21 años después de que Colón llegara a sus costas.

En él podemos apreciar la cordillera de los Andes, algo inaudito porque fue descubierta por Pizarro en 1533; el río Amazonas saliendo de ella; las islas Maldivas, que también fueron descubiertas mucho después, concretamente en 1592; y la península Ibérica la vemos dibujada con gran exactitud.

La fauna que vemos dibujada solo podría ser conocida por gente que había estado esas tierras, algo que, junto al hecho de que se describe el perfil de la Antártida sin hielo, que fue descubierta oficialmente en 1818, hace pensar que es un mapa imposible.

La discusión e interpretaciones que genera siguen abiertas. Los hay que explican esos “Andes” como simple representación del interior de un continente (se alude a que en el mapa de Caverio de 1505 ya aparecían) y que Vespucio bien pudo llegar en 1502 a la actual zona de la Patagonia.

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martes, 2 de mayo de 2017

Con el hábito de escribir: las primeras poetas argentinas eran monjas de clausura

Las primeras poetas argentinas fueron monjas de clausura y Córdoba fue el origen de la expresión de la literatura femenina colonial en Argentina. El museo Juan de Tejeda expone poemas escritos en 1804 por esas mujeres.



La tarde otoñal marca el ritmo bullicioso del centro de la ciudad. En la esquina de Independencia y 27 de Abril la gente camina con pasos ligeros. El sol ilumina paredes, techos y árboles. En el Museo de Arte Religioso Juan de Tejeda, el tiempo parece haberse detenido hace siglos. Su interior guarda vestigios de la historia, testigos de otras épocas celosamente guardados y cuidados. Entre ellos, hay un tesoro muy preciado que es expuesto por primera vez bajo el nombre de "Poemas para una Parca ingrata: la primera expresión de literatura femenina colonial en Argentina".

El silencio de la galería imita al del patio, lleno de bergamotas y granadas. Una palmera centenaria roza la punta del campanario de la Catedral. Entre los espacios y objetos religiosos atesorados en el museo, hay 34 poemas creados en 1804 por las hermanas Carmelitas del Monasterio San José que ahora salen a la luz.

Los poemas son originales manuscritos en tintas ferrosas sobre papel calado. El diseño de las filigranas completa el documento y lo convierte en una obra de arte.

"Son anónimos y fueron escritos a raíz de un hecho triste para la comunidad religiosa de ese entonces, el fallecimiento de Fray José Antonio de San Alberto, obispo de Córdoba entre 1780 y 1785, quien realizó grandes innovaciones en la vida religiosa y comunitaria cordobesa (final de la obra de la Catedral, creación del Convento Santa Teresa de Jesús en 1782 y la escuela de niñas). Por ello es que las monjas fueron convocadas a realizar estos poemas que forman parte de una tradición funeraria de la época, la poesía del túmulo", destaca Ariel Bustos, guía turístico del museo.

El túmulo es un objeto funerario, una especie de gran altar. Al medio se ponía el féretro o algún objeto que representaba al muerto. Esa construcción tenía cortinados en los que se prendían grandes pliegos de papel adornados con poemas, elegías y oraciones que exaltaban o lloraban a la persona que se había ido.

La obra tiende a los temas neoclásicos y hace referencia a la mitología romana, a la parca y otras deidades. Además, por la métrica y los tres tipos de composición usados (el soneto; la décima espinela, estrofa constituida por diez versos octosílabos; y la octava real, versión más intelectual de las coplas), se puede deducir que las hermanas, a pesar de estar recluidas, estaban relacionadas con las corrientes contemporáneas literarias, analiza Daniela Bobbio, licenciada en Letras y bibliotecaria del Museo

"Esto se nota, sobre todo, en el poema que es el único que no responde a la temática de fray Antonio de San Alberto sino a la muerte del obispo que lo sucede, Ángel Mariano Moscoso. Casualmente, es su hermana quien le escribe", explica Bobbio. Y agrega que el hecho de escribir daba un cierto status dentro del convento.

En tanto, Bustos destaca la atención de las monjas a los movimientos literarios y al contexto que las rodeaba: "Estaban muy actualizadas en la forma de escribir y en la caligrafía. Escribían con lo que estaba de moda, lo que era popular".

Hafford señala una presencia femenina muy potente en la gestualidad de los textos: "Se puede ver en la presión de la caligrafía sobre el papel, la mancha en la hoja, el cuidado de las filigranas".



"El detalle de la filigrana como la ornamentación de los poemas nos hace pensar en las estéticas de cada una de las mujeres al momento de entrar al claustro como religiosas. Ellas recibían noticias del mundo exterior, aunque era poca la correspondencia o documentos a los que podían acceder. Seguramente eran cartas muy elaboradas, con el mejor papel y la mejor forma de expresión, porque probablemente eran las únicas que iban a recibir en mucho tiempo de parte de los familiares y personas allegadas. Por eso existía ese cuidado, esa pulcritud y esas buenas formas, porque finalmente le estaban escribiendo a una mujer de Dios", resalta Celina Hafford, directora del museo.

Letras ocultas

Los poemas fueron descubiertos en 1972. Luego, expuestos como objetos de arte decorativo en la Segunda Exposición de la Feria Internacional del Libro de Córdoba, en 1986. A raíz de ello, unas xerocopias llegaron a manos de investigadoras de la Universidad Católica de Salta (Íride María Rossi de Fiori, Rossana Caramella de Gamarra, Soledad Martínez de Lecuona y Helena Fiori Rossi). "Ellas los estudiaron y se dieron con que se trataba de la primera expresión de literatura colonial escrita por mujeres de la Argentina, de allí su enorme valor", cuenta Daniela Bobbio.

Bobbio destaca el logro de las investigadoras, ya que es muy difícil la apertura de estos monasterios para la investigación. "A partir de 1990 comenzaron a estudiar sobre la literatura conventual en Argentina y en sus rastreos pudieron recopilar una enorme cantidad de material. Son las primeras en hacer una investigación y publicación referida a estos poemas", relata la bibliotecaria.

Por su parte, Celina Hafford destaca la posibilidad de contar con el material en formato digital, lo que facilitó los análisis de los textos en el Museo de Arte Religioso Obispo Fray José Antonio de San Alberto. "Sobre todo, considerando la vinculación de la temática de los poemas con la casa que fue fundada por el obispo al que están dedicados. Además, del aporte de las investigaciones publicadas por la universidad de Salta".

Más tarde, los poemas serían nuevamente desempolvados en la biblioteca Luis de Tejeda, fundada en 2005 por Víctor Manuel Infante. Y con la ayuda de las investigadoras y el material recabado fueron revalorizados y ahora son expuestos al público.

"Es la primera vez que se exhiben en su cualidad de originales. Tuvimos la posibilidad de acondicionar la sala para este fin y contar con el asesoramiento de la Biblioteca Mayor de la Universidad Nacional de Córdoba para conocer cuáles son las condiciones óptimas para exhibirlos sin que se afecten", subraya Hafford.

Valor histórico-cultural y resistencia

El descubrimiento modifica la historia de las letras argentinas y no deja de ser una coincidencia el lugar en el que se exhiben, en la casa donde nació el primer poeta argentino, Luis de Tejeda. "Lo primero que me llamó la atención al leer estos poemas es su valor histórico-literario –añade Bobbio–. Y no puedo evitar pensar en la resistencia del género. En esa época la mujer no tenía muchas opciones, era la vida familiar o el convento. En algún punto, los monasterios eran los únicos espacios donde podían leer y escribir, eran espacios de resistencia".

Bustos cree que el aporte de estas escrituras se relaciona con los intereses de Fray José Antonio de San Alberto, gracias a su impulso educativo generó un grupo social que tuvo una formación cultural muy importante, y quizá aportó a la creación literaria.

Para la directora del museo, el obispo era un gran vanguardista porque le interesaba la formación de la mujer. Tenía una alta valoración por ella, que podía ser preparada y de este modo interpelar al mundo. Me imagino que pudo haber promovido lecturas e instancias de formación dentro del monasterio”.

Además, Hafford destaca que para la fundadora de la orden de las Carmelitas Descalzas, Santa Teresa de Jesús, el claustro era el ámbito de la libertad. No sólo en términos religiosos sino como acto del espacio femenino en la ciudad.

En el interior, cada espacio del museo invita al recogimiento. La música transporta hacia otras épocas, a esas monjas que escribían poesía mientras desgranaban rosarios. En la calle, el ruido continúa.

La monja que huyó del levantamiento de Tupac Amaru

Dentro de los tesoros guardados y que son parte de la exposición se encuentra un librito de no más de 40 páginas, escrito por Fray Cayetano Rodríguez, que describe las penurias de doña María San Diego de Ojeda, en 1790.

Doña María había nacido en Puerto Rico y llegó al Monasterio San José a los 25 años, luego de presenciar el ajusticiamiento de su esposo, en manos de los rebeldes seguidores de Túpac Amaru, de perder cinco hijos, y de ser rehén durante varios meses, para finalmente ser rescatada por españoles.

"Fray Cayetano, aparentemente, era amigo del confesor de María. Por lo que inferimos que este le cuenta la historia y le pide que la escriba.  Ella le narra su trágica vida. Es interesante, ya que él aporta con notas al pie datos bibliográficos, geográficos e históricos. Suponemos que el interés de Fray por esta historia relacionada con el levantamiento de Tupac Amaru tiene que ver con su participación en el proceso independentista del país en 1800. Ella vive sus últimos años en este monasterio, encontrando la paz que tanto anhelaba", agrega Bobbio.

Soneto: transcripción del original

No fue la parca ingrata, no alebosa

ninguno le censure de (o) homicida

pues no hizo más qe. dar eterna vida

aun hombre justo: satisfacn. Forzosa.

Si en la dulce manción en paz reposa

porqe. su gran virtud fué conocida

¿porqe. hemos de sentir su propartida

siendo una propartida tan honrrosa?



Felíz una y mil veces San Alberto

porqe. Su gran virtud clara se advierte

y todos confesamos por muy cierto

que labró su corona de esta suerte

con un fuego divino aunqe. está yerto

ahora pregunto ¿hizo mal la muerte?

La exposición: “Poemas para una parca ingrata

Los poemas pueden ser vistos mediante reproducción digital en pantallas. Los días cálidos se exponen algunos de los originales.  La idea y realización de la exposición estuvo a cargo de la directora del Museo, Celina Hafford, la bibliotecaria Daniela Bobbio y el guía turístico Ariel Bustos. Y la ayuda de Ana Carolina Chaij, del Archivo Histórico de Córdoba. La muestra permanecerá abierta hasta diciembre en el Museo de Arte Religioso Juan de Tejeda (Independencia 122). De lunes a viernes de 9 a 20. Sábados de 10 a 13.30. Visitas guiadas; lunes a jueves  a las 11 y a las 14s.  Viernes a las 20.

Fuente: Lavoz.com