jueves, 29 de diciembre de 2016

Los mestizos en la Nueva España

Los primeros mestizos en la Nueva España se enfrentaron a un rechazo sistémico; curiosamente, de ahí venimos la mayoría de los mexicanos. 

"Vivamos como hermanos y congregados en un solo cuerpo. Cuidemos de la protección y conservación de los españoles, criollos, mestizos, zambos e indios, por ser todos compatriotas, como nacidos en estas tierras y de un mismo origen"

Tupac Amaru, último inca rebelde de Vilcabamba.



Quiénes fueron los mestizos.

Durante la época colonial se llamaba mestizos a las personas nacidas de un español y un indígena, o al revés, lo cual no era muy frecuente. A veces se les tomaba como españoles y otras como indígenas, dependiendo de su físico predominante; sin embargo, nunca fueron realmente aceptados ni por los españoles ni por los indígenas. No tenían cabida en ningún grupo. Muchas veces los mestizos y las mestizas recibieron una educación como si fuesen españoles, pues se consideraba que un hijo de español no debía ser educado como indio. Los padres de los mestizos muchas veces pagaban a la administración para que sus hijos apareciesen en las actas de nacimiento como “españoles”. Pero a pesar de todo, siempre fueron considerados como “gente vil”, sin derecho para ocupar puestos reales o eclesiásticos, tampoco podían ser funcionarios públicos ni gozar de repartimiento, por orden expresa de Carlos V en el año de 1549.

Constituían un grupo inestable por excelencia, que convivieron con otras castas igualmente no privilegiadas, a pesar de ser muy numeroso, y sometido al capricho de los españoles y los criollos; es decir, de aquellos hijos de españoles que habían nacido en la Nueva España. Ambos grupos, criollos y españoles, ejercían una tremenda discriminación sobre los mestizos y otras castas. La minoría de españoles ricos e influyentes recibía el nombre de “gachupines”. La palabra gachupin en el Diccionario de Autoridades de 1729, se describía como El Español que pasa y mora en las Indias, que en el Perú llaman Chapetón. Es voz traída de aquellos países y muy usada en Andalucía y entre los comerciantes en la carrera de Indias



Los descendientes de los mestizos.

Obviamente los mestizos se aparejaron con otras de las múltiples castas que convivían en la Nueva España, y que recibían su nombre propio en atención a su mezcla sanguínea y a su color de piel. Así pues, si un mestizo se relacionaba con un español, los hijos se llamaban “castizos”; si la mezcla era con un indio, el resultado era un “cholo” o “coyote”; si con un mulato, “apiñonado”; pero si la mezcla tenía lugar con un castizo, entonces surgía un “harnizo”.

primeros mestizos nueva espana

Las madres de los mestizos.

Como es de suponer las mujeres indígenas contribuyeron mayormente al mestizaje por los hijos que tuvieron con los españoles, a los que se vieron sometidas sexualmente más por fuerza que por gusto. La violación a las mujeres indígenas no comenzó con la conquista de México, sino que fue iniciada por los hombres de Cristóbal Colón, como lo prueba el testimonio de Michel de Cúneo que escribió cínicamente: Mientras estaba en la barca, hice cautiva a una hermosísima mujer caribe, que el susodicho Almirante me regaló, y después que la hube llevado a mi camarote, y estando ella desnuda según es su costumbre, sentí deseos de holgar con ella. Quise cumplir mi deseo pero ella no lo consintió y me dio tal trato con sus uñas que hubiera preferido no haber empezado nunca. Pero al ver esto (y para contártelo todo hasta el final), tomé una cuerda y le di de azotes, después de los cuales echó grandes gritos, tales que no hubieras podido creer tus oídos. Finalmente llegamos a estar tan de acuerdo que puedo decirte que parecía haber sido criada en una escuela de rameras.

Aunque a la primaria conquista de México habían llegado algunas mujeres españolas, están eran aún pocas, lo que propició el rapto y la violación de las mujeres indias, o en algunos casos el amancebamiento, pues los matrimonios de un español con una nativa fueron sumamente escasos y a veces eran sustituidos por la barraganía; es decir, cuando un español tomaba a una india por concubina para vivir con él, como en el sonado caso de Hernán Cortés con la Malinche quienes tuvieron por hijo al mestizo Martín Cortés. Obviamente, la mujer no tenía ningún derecho civil. Costumbre hispana muy usada en la desde la Edad Media. El español solía hacerse cargo de los mestizos habidos. Solamente muy de vez en vez tenía lugar el matrimonio de una nativa con un español. Jesús Bustamante, el historiador, añade al respecto: Las relaciones «libres», estables o temporales, de blancos con mujeres indígenas, se siguieron manteniendo como norma aceptada incluso cuando, a finales del siglo XVI, se equilibró el porcentaje de mujeres de origen europeo dentro del grupo dominante. Ello afectó a la estructura familiar, ya que junto al núcleo «legítimo» pervivieron otro u otros núcleos no legitimados, pero relativamente estables. La situación se complicó por la práctica del «reconocimiento »de los hijos naturales, ampliamente desarrollada desde los primeros años de la conquista.

El mestizaje en la Nueva España se realizó mucho más entre un español y una india que entre una española y un indio. Pues las mujeres hispanas consideraban una absoluta deshonra el acostarse voluntariamente con un nativo, y era muy extraño el caso de que las mujeres blancas aceptaran tener relaciones sexuales. Cuando esto se producía por voluntad o por violación, las mujeres preferían ya no regresar con sus compatriotas y seguir en amancebamiento con el indígena.

Situación social de los mestizos.

En la sociedad de castas que se había formado en la Nueva España, el ser mestizo era una tragedia, pues los españoles consideraban a las culturas indígenas como inferiores y a los nacidos de uniones tan desiguales unos seres sin ninguna valía social ni racial. Los mestizos fueron explotados terriblemente por los blancos, quienes se aprovechaban de su condición marginada e ilegítima. Los mestizos podían casarse legítimamente con otras castas, pero nunca con una española o una criolla. Podían hacerlo con indias y mulatas, pero nunca con mujeres blancas.

Los mestizos estuvieron sometidos a muchas prohibiciones: no podían portar armas, ser escribanos, caciques, corregidores, alcaldes mayores ni protectores de los indios. Tampoco podían ser soldados, estudiar en las universidades o pertenecer a ningún cargo religioso. Solamente se les aceptaba cuando podían comprobar que eran hijos legítimos. Así pues, los trabajos que les eran permitidos a los mestizos eran muy pocos; podían ser: artesanos, carpinteros, albañiles, o peones. Todo ello se mantenía a pesar de que el número de mestizos fue aumentando considerablemente en el transcurso de la Colonia.

Gonzalo Guerrero, el padre de los primeros mestizos

El primer mestizo de la Nueva España no fue el primer hijo de Cortés habido con doña Marina, sino los hijos engendrados por Gonzalo Guerrero y una mujer maya. Este soldado después de participar en luchas de poder entre Nicuesa y Alonso de Ojeda, navegante y gobernador, participó en la expedición de Pedro de Valdivia con rumbo a la isla de Santo Domingo. El barco en que navegaban naufragó, y solamente lograron salvarse ocho marineros que llegaron a las costas de Yucatán, entre ellos se encontraba Gonzalo y Valdivia. Después de luchar contra los indios cocomes, fueron apresados. Cuatro españoles sirvieron de alimento a los indios, y los restantes fueron encerrados en jaulas de ramas, pero lograron escapar. Llegaron con los tutul xiúes, a la cuidad de Maní, donde el cacique Taxmar, los entregó como esclavos a su sacerdote Teohom. Debido a los duros trabajos a los que fueron sometidos, sólo sobrevivieron Gonzalo y su compañero Gerónimo de Aguilar. Taxmar donó al sacerdote Na Chan Can a Gonzalo, quien a su vez lo cedió a Nacom Balam, un jefe guerrero.

Poco a poco, Gonzalo se adaptó a la cultura maya, la hizo suya, se hizo tatuajes rituales, mutilaciones dentarias, y ostentaba bezote de oro en el belfo inferior. Cuando llegó Hernán Cortés en 1519, Aguilar, su compañero, se unió a los conquistadores, mientras que Gonzalo decidió quedarse con los indios, pues se había casado con la hija del cacique de Chetumal llamada Zazil Ha, hija de Na Chan Can, con la que había procreado tres hijos a los que permitió se les hiciese la deformación craneana. Tanta era su aculturación que permitió que su primera hija fuese sacrificada en el cenote sagrado de Chichén Itzá. Así dio inicio nuestro mestizaje.

Por lo tanto, cada uno de nosotros, los mexicanos, llevamos en las venas sangre india, lo cual debería ser suficiente para alejarnos de cualquier tipo de discriminación hacia nuestros conciudadanos indígenas, nuestros hermanos, o de cualquier persona de piel morena.

Fuente: masdemx


lunes, 26 de diciembre de 2016

Áncash: descubren pirámide escalonada en sitio arqueológico Inca

Un equipo de arqueólogos descubrió una pirámide escalonada en el sitio arqueológico Inca de “Pueblo viejo”, en la provincia de Recuay, en el norte de Perú, informó hoy la prensa local.



La pirámide, que permanecía parcialmente enterrada, ha sido fotografiada con drones por el equipo de investigadores de la Universidad Nacional Federico Villarreal y la Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo, de Huaraz, ciudad ubicada a unos 385 kilómetros al norte de Lima.

De acuerdo con la información del diario La República, la estructura alcanza unos 10 metros de altura y al parecer corresponde al tipo conocido como “Ushnu”, como se conoce a los lugares ceremoniales donde se celebraba la fiesta del Sol o Inti Raymi.

Los expertos, que trabajan en la zona desde hace un año, señalaron que la construcción está en una zona de bosques de eucaliptos y aún se conserva en gran parte, a pesar de que ha sido afectada por saqueadores y actividades agrícolas.

Después de que el Proyecto de Investigación Arqueológica Recuay definió que el sitio tiene carácter arqueológico, la Municipalidad de Recuay informó que destinará recursos para iniciar los estudios para la futura construcción de un museo en la zona.

Fuente: Perú.com

domingo, 25 de diciembre de 2016

La Bandera de Los Andes

Esta historia, según algunos, ocurrió hace precisamente doscientos años. Otros, los más, dicen que nunca ocurrió. Y si nunca fue real, debió haberlo sido.



Dicen que la Nochebuena de 1816, cuando ya faltaban pocos días para el "vámonos" e iniciar la Epopeya Más Grande del Pueblo Argentino, el Cruce de los Andes, el General San Martín luego del brindis de medianoche dijo que no tenía bandera para distinguir a su Ejército, y es por eso que lanza un desafío a un grupo de Damas Mendocinas que estaban presentes para que le confeccionaran una Bandera para antes del 5 de enero... y así, según ésta vieja tradición, fue el orígen de la Bandera de los Andes.

De esa historia, hoy se cumplen 200 años... ojalá haya sido cierta...

Fuente: Granaderos Bicentenario

sábado, 24 de diciembre de 2016

Descubren en Sacsayhuamán un sistema de escritura oculto de 30.000 años



De acuerdo con el investigador, hay un viejo sistema de escritura oculto de 30.000 años en el sitio megalítico de Sacsayhuamán.

Muchas personas creen firmemente que las sociedades altamente complejas y avanzadas existían en nuestro planeta hace miles de años. Estas antiguas civilizaciones desarrollaron sistemas de escritura altamente sofisticados y tecnologías que se pierden en la opinión dominante de la historia.

La antigua fortaleza megalítica de Sacsayhuamán se encuentra a una altura de más de 12.000 pies en la periferia norte de la ciudad de Cusco, Perú. Sacsayhuamán cuenta con piedras cortadas con precisión, pero no toda se le atribuye al Inca. Lo que es un hecho interesante aquí es que se cree que el sitio fue construido por una raza sin nombre anterior al las personas lideradas por un poderoso Dios que descendió de los cielos.

La construcción de Sacsayhuamán sigue siendo un profundo misterio para los investigadores que no han podido entender cómo los pueblos antiguos lograron transportar y colocar estas piedras megalíticas.

A pesar de que numerosos estudios que se han realizado en el sitio; Sacsayhuamán sigue siendo un misterio. Sigue siendo un misterio en cuanto a cómo las culturas antiguas lograron transportar las piedras megalíticas que vemos hoy en Sacsayhuamán.

Estos poderosos bloques de piedra han llamado la atención de numerosos investigadores de todo el mundo, que han tratado desesperadamente de resolver el misterio detrás de este complejo antiguo. Entre ellos se encuentra el Dr. Derek Cunningham, un investigador que ha propuesto una controvertida teoría que podría explicar -al menos parcialmente- los gigantescos bloques de piedra en Sacsayhuamán.



 Después de estudiar la antigua fortaleza, el Dr. Cunningham propone que los ángulos misteriosos formados por los bloques megalíticos de piedra revelan el conocimiento antiguo de alineaciones astronómicas de la luna, el sol y nuestro planeta, así como los eclipses lunares y solares.

Es bien sabido que muchas culturas antiguas construyeron sus monumentos y ciudades sobre la base de las alineaciones astronómicas.

Pero el Dr. Cunningham fue más allá de las teorías ortodoxas y propuso una hipótesis que gira en torno a la idea de que las antiguas civilizaciones -como los constructores de Sacsayhuamán- han desarrollado un sistema de escritura complejo que se remonta por lo menos 30.000 años atrás. Esta antigua forma de escritos era la base de formas geométricas, teniendo en cuenta el movimiento tanto de la luna y el del sol.

Sacsayhuamán no es el único lugar donde se encuentra un sistema de este tipo de escritura comentó el Dr. Cunningham. Curiosamente, los investigadores afirman que un antiguo sistema de escritura astronómica se puede encontrar tanto en las cuevas de Lascaux y Chauvet en Europa,  Ishango de África y otros sitios antiguos.

Arriba: vista de dibujo de arriba de los valores angulares que muestra compleja de Sacsayhuamán. Dibujo cortesía de Derek Cunningham
 "Ahora, la evidencia sustancial también se ha descubierto que se utilizó esta escritura, tal vez de manera casi continua, hasta hace 500 años", afirma Cunningham.

Según el Dr. Cunningham, se fascinó con el antiguo sitio cuando observó patrones extremadamente inusuales en otros sitios arqueológicos en Europa. El hallazgo lo llevó a buscar más sitios antiguos, con la esperanza de descubrir similitudes entre ellos. Para su fortuna, se encontró con que la colocación y ángulos de las piedras megalíticas en Sacsayhuamán revelaron un antiguo secreto extraordinario.

Un ejemplo de la pared Sacsayhuamán. Dibujo cortesía de Derek Cunningham
"Cada valor astronómico (hay 9 valores estándar en total) fue elegido por los antiguos astrónomos para ayudar a la predicción de los eclipses. Estos términos astronómicos son una mezcla de los valores científicos que usan para medir el tiempo (mes sideral 27,32 días) y los valores para determinar cuando la luna, la tierra y el sol se alinean en los nodos. Esto incluye el uso del ciclo de 18,6 años nodal de la luna, el período de 6.511 meses dracónicos entre las temporadas de eclipses, y también el ángulo de 5,1 grados de inclinación de la órbita de la luna. Los valores restantes normalmente son o bien los valores de la mitad de los diversos términos lunares, o valores vinculados a la diferencia de 11 días entre el lunar y años solares ", dice el Dr. Cunningham.



Sinceramente, no me importa si estoy bien o mal acerca de esto ", concluye. "Todo lo que he encontrado hasta ahora es que los datos es lo que es. El potencial de la idea de explicar algunas cosas sobre tantos sitios de las pirámides de Egipto hasta el Gigante de Atacama en Chile es, obviamente, muy controvertido, y que debería serlo. Pero si es correcta, se podría reescribir algunos aspectos de nuestra comprensión no sólo de la edad de piedra, sino también de la historia del mundo. Lo que es más intrigante es que una ventana completamente nueva puede haber sido abierta en el pasado. ", Dice el doctor Cunningham en un artículo en Arqueología popular.

viernes, 23 de diciembre de 2016

Colección original inédita de mapas relacionados con el Episcopado del Perú; retratos de arzobispos, virreyes y otros personajes del Perú en color y oro; planos de ciudades; cuadros de lenguas indígenas: el Codex Trujillo del Perú. Volumen I



Baltasar Jaime Martínez Compañón ( c.1735–1797) fue un sacerdote de origen español que fue enviado por el rey Carlos III en 1767 para prestar servicio en el Virreinato del Perú, en primer lugar, como director del coro de la Catedral de Lima. Fue nombrado obispo de Trujillo en 1778. Permaneció en el Perú hasta 1791, cuando se lo nombró arzobispo de Bogotá. Martínez Compañón, conocido por fundar ciudades, construir escuelas y por sus esfuerzos en educar a los nativos de Trujillo, también fue responsable del Códex Trujillo del Perú: una compilación de nueve volúmenes de más de 1400 ilustraciones y dibujos de autores anónimos que él encargó. Se cree que estos volúmenes estaban acompañados por un manuscrito que nunca se encontró. Cada volumen trata sobre un conjunto diferente de temas. El volumen I muestra a los miembros de las órdenes religiosas presentes en Perú y a otras personas cuyas identidades se desconocen, pero que sin duda representan oficiales de la corona. El volumen II ilustra los aspectos generales de la vida nativa, en particular las prácticas médicas y de sanación, así como los de la sociedad colonial y sus diferentes estratos. Los volúmenes III, IV y V se dedican a la flora de Perú. Los volúmenes VI, VII y VIII se ocupan de la vida silvestre, incluidos los animales, las aves y los cetáceos. El volumen IX contiene ilustraciones de lugares arqueológicos relacionados con los nativos de Perú. Aquí se presenta el volumen I. No está claro cómo este tomo ingresó en la colección de la Biblioteca Nacional de Colombia; sin embargo, la importancia de la obra gráfica en el códice (como un registro de Perú en el siglo XVIII) está más allá de toda duda. 


Fuente: wdl.org


jueves, 22 de diciembre de 2016

Origen de las Posadas Navideñas.

Los Aztecas celebraron con toda pompa el nacimiento de Huitzilopochtli, y esta ceremonia era precisamente en la época de navidad”.



Las posadas comenzaron en 1587, en el pueblo de San Agustín Acolman, a 40 kilómetros de Teotihuacan, cuando Fray Diego de Soria obtuvo un permiso otorgado por el entonces Papa Sixto V en el que condescendía la celebración en Nueva España de las misas de aguinaldo.

Dichos actos litúrgicos que servirían para evangelizar a los indígenas se realizaba del 16 al 24 de diciembre en los atrios de los templos. Entre estas ceremonias se acostumbraba fusionar pasajes y escenas representativas a la Natividad. Valiéndose de la inclusión de pólvora a tierras mexicanas, los festejos se iluminaban con luces de bengala, cohetes; así como las piñatas, cantos y villancicos.

Sin embargo, esta forma de cristianizar a los nativos de Teotihuacan no era del todo desconocida por los pobladores. Mientras los españoles y parte de Europa esperaban con alegoría el nacimiento de Jesús, los habitantes del Anáhuac (Valle de México), se preparaban simultáneamente para recibir al Niño Sol.

¿Cómo ocurría tal semejanza a la usanza católica?

El investigador Germán Andrade Labastida descubrió en 1942 que “Los Aztecas celebraban con tada pompa el nacimiento de Huitzilopochtli (“colibrí del sur” o “colibrí izquierdo”), y esta ceremonia era precisamente en la época de Navidad, por la noche y al día siguiente había fiesta en todas las casas, donde se obsequiaba a los invitados suculenta comida y unas estatuillas o ídolos pequeños hechos de maíz azul, tostado y molido, mezclado con miel negra de maguey”.

Efectivamente, cada año, en el primer día del Panquetzaliztli (decimoquinto mes del calendario náhuatl de 365 días), se realizaba un culto en honor al dios Huitzilopochtli, el Niño Sol, para solemnizar su nacimiento el 21 de diciembre.

De acuerdo con Amaranta Leyva, “la ceremonia comenzaba con una carrera encabezada por un corredor muy veloz que cargaba en los brazos una figura de Huitzilopochtli hecha de amaranto y que llevaba en la cabeza una bandera (pantli) de color azul (texuhtli)”.

Iniciaba en la Huey Teocali (gran casa del sol) y llegaba hasta Tacubaya, Coyohacan (Coyoacán) y Huitzilopochco (Churubusco). Detrás del portados de esta imagen corría una multitud que se había preparado con ayuno.

Durante el Solsticio de Invierno (21 de diciembre), el sol ya había recorrido la bóveda celeste y había muerto el 20 de diciembre. El Niño Sol se iba a Mictlán (Lugar de los Muertos) donde se transmutaba en forma de colibrí para regresar al origen.

Casualmente, el 24 de diciembre era el día en que el sol resurgía de Malinalco (hoy, cabecera del Estado de México), en medio de una serie de rituales y danzas.

Justo en esas fechas, ocurrían otros actos ceremoniales: los indígenas instalaban banderas o pantli de papel amare a todos los árboles frutales y plantas comestibles de la temporada. En el día de la fiesta se curaban todos los árboles y se les ofrendaba pulque (meoctli) y tortillas (tlaxcalli), como muestra de agradecimiento a lo cosechado durante el año.

Historiadores y especialistas en la cultura prehispánica de México, destacan que este culto resulta se una analogía con las posadas al momento de romper la piñata o la repartición de la colación.

A partir de estas similitudes, los frailes agustinos se valieron para evangelizar fácilmente a los descendientes del Axtlán (lugar mítico de donde venían).

Fue así como honraron los actos religiosos para hacer posible que se reconociera, tan pronto, como la nueva religión.

En sus memoriales escritos en 1541, Fray Toribio de Motolinía narró que para las celebraciones navideñas, los indígenas adornaban las iglesias con flores y hierbas; esparcían juncia en el piso, hacían su entrada bailando y cantando y cada uno llevaba un ramo de flores en la mano.

En el siglo XVIII, las celebraciones tomaron más fuerza en los barrios y en las casas y la música religiosa fue sustituida por el canto popular, pero no dejaron de realizarse en los templos.

Entre villancicos, piñatas y celebración, las posadas forman parte del espíritu ancestral de la cultura mexicana.

Actualmente, el génesis de esta celebración casi se ha olvidado. Sólo quedan descripciones en algunos libros, o las placenteras narraciones de los abuelos que tuvieron la posibilidad de vivir las posadas en su esplendor.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Historia del Solar de la Matriz de San Miguel de Tucumán en el Sitio de La Toma - Parte III

Sitio de la Hermita

En el año 178335, Don Francisco Sánchez de La Madrid, hermano de Gerónimo Sánchez de La Madrid heredero de todos sus bienes, vendió a José Velarde las casas que fueron de la morada del finado. En el año 1802, José Velarde otorga en patrimonio estas casas a su hijo el sacerdote Agustín Velarde.

Pedro Velarde, heredero de su padre, que por muerte de Agustín heredará este sitio y casas, lo vendió a Juan Justo Mendilaharzu en el año 1840. El sitio edificado tiene 17 varas de frente a la plaza y por el interior haciendo martillo, la capellanía de los curas tiene diez y seis varas más, que con el frente a la plaza y el interior treinta y tres varas, y otro martillo de una vara que ocupa todo el ancho de la cocina, que se introduce al sitio y casa de Rosario Posse de Pondal, y el fondo de solar entero, y linda dicha casa con: al norte la plaza, al sur que son los fondos con sitio y casas de la finada Mercedes Araoz, al poniente con casas y sitio de Rosario Posse de Pondal y al naciente con el antiguo cementerio de la Iglesia Matriz. En esta casa habitaron sus hijos hasta el año 1875, en que fue rematada en favor de León Soldati, quien la habitó y dejó en herencia a sus hijos.

La Caja Popular de Ahorros de Tucumán, creada en el año 1915, alquiló esta casa para sus oficinas, hasta el año 1922 en que se trasladó a su local ubicado en calle San Martín 730 donde funcionaba el Banco Francés, comprado al efecto a Alfredo Guzmán.

El Estado Nacional Argentino compra en el año 1948, a los herederos de León Soldati, esta propiedad, y en el año 1994 la dona con cargo al Arzobispado de Tucumán. Actualmente sirve como anexo de la Catedral de Tucumán.

La casa Soldati fue antes de su demolición un hito en la arquitectura de finales del siglo XIX y principios del XX.

Ubicación de los distintos edificios de la Matriz En su respectivo solar

Solar de la Matriz- dividido en dos 1685 – ca. 1700
Medio solar de la primera Matriz - Ca. 1700 - 1760
Medio Solar de la de la Ermita - 1760 - 1783

Lugar de la tercera Matriz de Tucumán - 1859 


Solar de la Matriz - Plano de techos – En la actualidad

Imágenes del Solar de la Matriz

Paganelli 1870

Libro del Centenario 1816-1916


Año 1899

Desfile militar 1907

Casa Soldatti y Heller a la par de la Catedral – 1907

Año 1910 – Postal

1925

Siglo XXI
Autor: Juan B. Garcia Posse


Fuentes:
1. Documentos Coloniales; Actas capitulares Relativas al Traslado de la ciudad de san Miguel de Tucumán a su lugar actual. Siglo XVII-Prólogo y comentarios Manuel Lizondo Borda-Publicaciones de Junta Conservadora del Archivo Histórico de Tucumán. Carta del Gobernador de Tucumán, Juan Diez de Andino, Escribe al Rey de España, sobre la conveniencia de trasladar la ciudad de San Miguel de Tucumán. Fs. 17.
2. Documentos Coloniales; Actas capitulares Relativas al Traslado de la ciudad de san Miguel de Tucumán a su lugar actual. Siglo XVII-Prólogo y comentarios Manuel Lizondo Borda-Publicaciones de Junta Conservadora del Archivo Histórico de Tucumán. Pag. 56.
3. Documentos Coloniales; Actas capitulares Relativas al Traslado de la ciudad de san Miguel de Tucumán a su lugar actual. Siglo XVII-Prólogo y comentarios Manuel Lizondo Borda-Publicaciones de Junta Conservadora del Archivo Histórico de Tucumán. Fs. 47.
4. AHT-AC-SD. Año 1687 , pag.240 y año 1693, pag.149
5. AHT-Ac-SD-Año 1687; pag. 240
6. AHT-AC-SD. año 1693, pag.149
7. AHT-AC-SD-Pag 207v.
8. AHT-Ac-SD- Pag. 274, y 275.
9. AHT-Prot. Serie A- Año 1725- pags. 383,384
10. AHT-AC-SD-Año 1734, Fs. 213 <
11. AHT-AC-SD-Año 1734 – pag. 213
12. AHT-Prot. Serie A-año 1736, fs. 11<
13. AHT-AC-SD-Año 1760 – pag. 288v..
14. AGN-Sección: Justico; Leg. 32-Expte. 922 – Código IX-31-6-5 -1794; S.M. de Tuc. Necesidad de reconstruir la Iglesia Matriz / Imágen de la Iglesia Matriz y texto. sic
15. AHT-AC-SD-Año 1769 – pag.288v.
16. AHT-Sección Administrativa; año 1783, pag. 279.
17. AGN-Sección: Justico; Leg. 32-Expte. 922 – Código IX-31-6-5 -1794; S.M. de Tuc. Necesidad de reconstruir
18. AHT-SA-año 1832, pag. 187
19. AHT-SA-Año 1849, 448
20. AHT-SA, año 1850, pag. 130
21. AHT-SA, año 1949, pag. 360
22. AHT-SA, año 1850, pag. 129
23. AHT-Compilación Ordenada de Leyes, Vol. I, año 1856, pag. 328
24. AHT- Prot. Años 1700-1731; Fs. 383
25. AHT-Sección Judicial A-Caja caja 41 – Expte. 6
26. AHT-Sección judicial A-caja 31, expte. 6.
27. AHT-Sección judicial A-caja 31, expte. 6.
28. AHT-Prot. Año 1780, pag. 30
29. AHT-Boletas, año 1808, pag. 548
30. AHT-Prot. Serie A, Año 1808, pag. 130.
31. AHT-Prot. Serie A, Año 1875, fs.489-496
32. AHT-“Ernesto Padilla (1873-1951) Centro Cultural Alberto Rougés - Fundación Miguel Lillo – Ernesto E. Padilla su Vida * su Obra; por Guillermo Furlong S.J. – I Parte, Universidad Nacional de Tucumán, Facultad de Filosofía y Letras.
33. AHT-Prot. Serie D-Año 1892, pag. 2332v.
34. A.G.T.- Judicial C, caja 525, expte. 10. Pag. 88 a 90
35. AHT-Prot. Año 1783, pag 68.
36. AHT-Boletas-año 1802, pag. 179
37. AHT-Prot. Serie A, año 1840, pag. 13.
38. AHT-Boletas, año 1840, pag. 1787.
39. AHT-Prot. Serie B-año 1875, pag. 76.
40. Registro Inmobiliario Folio Eletrónico Matr. Reg. S-23835
41. Imágenes de la Plaza Independencia siglo XIX – Museo Casa Histórica de la Independencia –Serie: Testimonios gráficos: base Planos de la página WEB de la Dirección General de Catastro, cuenta del Ente Cultural de Tucumán
Imágenes: Archivo digital de la Dirección de Patrimonio de Ente Cultural de Tucumán. Fuentes varias.
Romina Zamora – su Tesis Doctoral, La Ciudad de la Iglesia. La urbanidad de las almas.

Historia del Solar de la Matriz de San Miguel de Tucumán en el Sitio de La Toma - Parte II

Dibujo de Bertrés 1821. AHT


Cuartos del Maestro Antonio de Aguilar y Chaparro

En el año 1725 Don Bernardo Antonio de Figueroa, albacea testamentario del cura Rector Propietario y Vicario Eclesiástico Don Antonio de Aguilar y Chaparro, impone una Capellanía sobre sus cuartos, destinando la mitad para el sufragio de su alma y las de sus deudos, y la otra mitad para la construcción de la Iglesia Matriz; estos cuartos ubicados al oeste de la Capilla de los Santos Apóstoles, contaban con: una sala, aposento, una media despensa debajo los corredores techada de tejas, con las puertas y llaves, más una docena de sillas, tres mesas, siete cuadros pequeños de diferentes advocaciones viejos, una cocina de embarrado, cerca de tapia con su puerta y su puerta a la calle; al no hacerse cargo nadie de la capellanía, nombra capellán de la misma al Maestro José Suárez de Cabrera y Velasco cura Rector Propietario y Vicario Foráneo, quien los usará como vivienda.

El Cura Rector de la Iglesia Matriz de San Miguel de Tucumán, Dr. Miguel Gerónimo Sánchez de La Madrid, compra a dicha Iglesia con la debida autorización de las autoridades civiles y eclesiásticas, los terrenos en que se encontraba la capilla de los Santos Apóstoles, ya en estado ruinoso y el sitio sin utilidad alguna, por haber sido dejada de lado al inaugurarse la nueva Iglesia Matriz. El mismo en el pedido de autorización del 15 de enero de 1761, expresa su falta de morada cómoda y que el sitio de la iglesia vieja le serviría para edificar su casa de habitación, y después de sus días podría servir de Capellanía; más dos cuartos a la calle frente a la plaza y una sala interior con su oficina. Este sitio que compra tiene 34 varas de frente a la plaza mayor por 83 varas de fondo lindando por el sur con las casas que fueron del Maestro José Suarez de Cabrera, por el este una distancia de doce varas con la Iglesia nueva, donde se encuentra el Calvario y cementerio de la dicha Iglesia, y por el oeste con casas de Juan José de Zevallos y su esposa María Rosa de Saavedra. En este sitio construyó sus casas donde habitó hasta su muerte.

Las casas que construyó Gerónimo en el sitio de la Ermita, tenían quince varas de frente a la calle en que se hallan edificadas, las 19 varas restantes de frente corresponden a las casas que construyó el maestro Antonio Aguilar y Chaparro y que dejó en Capellanía. Estas últimas el Presbítero Miguel Gerónimo las otorga en capellanía primero a su sobrino el presbítero Bernabé Aráoz y a la muerte de este pasa la Capellanía al Presbítero Francisco Borjas Araoz en el año 1780, hermano del anterior
Francisco Borja Aráoz, permuta estas casas en capellanía a su sobrino el Dr. Don Miguel Aráoz a cambio de las partes que tenía Miguel Aráoz en el Tajamar, con la condición de que después de su muerte las transfiriera a la curia.

El General Miguel Francisco Aráoz casado luego con María del Rosario Inés Usandivaras de origen Salteño, sobrino y primo de los anteriores, residente en Salta y emigrado a Tucumán habitó dichas casas en el año 1817 y como estaban muy deterioradas, las compró a los curas de la Matriz con la condición de reedificarlas, pagando una renta anual por el capital adeudado. Luego de unos años, volvió a la ciudad de Salta. La casa en cuestión continuó en capellanía a favor de los sacerdotes de la Matriz.

Francisco Mendioroz casado con Gumersinda Reto, compra el 2 de abril de 1866 este sitio y piezas a los Curas de la Matriz en las mismas condiciones que las hubo comprado al vendedor el General Miguel Francisco Araoz, o sea en capellanía y con el compromiso de reedificar las casas en ruinas; en el año 1875 traslada con autorización de los Curas de la Matriz el sitio de la capellanía, a otro sitio y casa que José Antonio García tenía frente a la Plaza en la esquina de la actual Laprida y San Martín en diagonal a la misma; esta propiedad correspondía a una herencia que recibieron Manuela Reto de García y su hermana Gumersinda Reto, resultado de lo cual los cuartos que compró Francisco Mendioroz quedan libre de capellanía y en su poder. A la muerte del mismo estas casas las hereda su hijo Ricardo Mendioroz.

En los años de 1890 en estas piezas se encontraba la Zapatería Catalana de Matías Mutt.

En el año 1892, Ricardo Mendioroz vende a Juan Heller una propiedad ubicada en la vereda al sur de la plaza Independencia, lindando al sur y oriente con casas de León Soldati y al poniente con la familia Pondal33. Esta propiedad tiene 16.25 m de frente al norte, 11.97 m frente al sur por 16.5m de fondo al oeste, formando al este con las siguientes medidas: 6.75 m de norte a sur partiendo desde el frente del inmueble, a cuya altura forma un martillo en contra, que corre de este a oeste y mide 4,80m y desde este último punto nuevamente de norte a sur, hasta dar con el 9.80m.
La edificación es una casa vieja reformada de material, con parapeto, techo de azotea a la calle y en el interior de teja tiene un gran salón limitado por una pared de bastidor al oeste, que da a una pequeña sala, luego al sur un dormitorio, un comedor, y al frente un cuarto cocina, un WC, un patio de ladrillo, pisos interiores de madera, sumideros y aguas corrientes, está ocupada en este tiempo por una sastrería con contrato por cinco años, faltándole un año y medio.

A la muerte de Juan Heller heredan la propiedad sus hijas, quienes la venden en 1991 a otro particular.

Historia del Solar de la Matriz de San Miguel de Tucumán en el Sitio de La Toma - Parte I

por Juan B. García Posse

El día 20 de junio de 1681, reunidos en Cabildo Juan Núñez de Ávila, Francisco de Abreu y Figueroa, Miguel de Alsogaray, Felipe García de Valdés, Diego de Peñalba y Pedro Álvarez de la Cerda, deciden aceptar la petición del Procurador de esta ciudad General Francisco de Herrera Calvo, de trasladar la ciudad de San Miguel de Tucumán al sitio ya reconocido, y mandan se saque el Palo de Justicia y se lo lleve al sitio elegido.

A partir de esta decisión se sucederán varias marchas y contramarchas, hasta el traslado definitivo el 29 de septiembre de 1685, tiempo en el cual siendo Teniente Gobernador, Capitán General y Justicia Mayor Don Miguel de Salas y Valdés, se realiza por fin el traslado al sitio de La Toma, en el cual se mide y reparten los solares, tocándole dos a la Iglesia de la Matriz, como los tenía en el Sitio Viejo: uno frente a la plaza en el mismo lugar en que se encontraba la Iglesia y el otro en la ochava noreste de la esquina noreste de dicha Plaza, solar este que le fue dado en Capellanía al Maestro Ángel de Pedrero, por Leonor Bohórquez esposa de Juan de Espinosa.

En el sitio de la Iglesia se erigía una capilla pequeña, cuya construcción es de suponer similar a la de las pocas casas que existían a la fecha del traslado: horcones, paredes de barro y techos de pajas, más tarde se mejoró la capilla, levantando nuevamente las paredes, enmaderándola y cubriéndola con tejas, utilizando materiales de la Iglesia de Ibatín perteneciente a los Mercedarios. Por solicitud del Cabildo con fecha de enero de 1684 la campana de la capilla que pertenecía a las casas del ayuntamiento, y las tejas y maderas que quedaron de la destrucción por inundación de la ermita de San Judas y San Simón, fueron trasladadas y guardadas en las casas del Cabildo.

En esta Capilla que servía como matriz se celebró el primer oficio el día del traslado.

El Presbítero Pedro Martínez de Lezana, cura vicario y rector de la Matriz, habiendo participado de los hechos del traslado, continuó un tiempo en la Iglesia del Sitio de Ibatín, hasta que la capilla que él mismo construyó a sus costas en el sitio nuevo con la colaboración de vecinos y pasajeros, quedara decentemente preparada para trasladar al Santísimo; situación que comunica a los cabildantes por un exhortatorio del 12 de enero de 16874. El 20 de enero de 1687, el Cabildo reunido decide trasladarse hasta el sitio viejo para acompañar el traslado del Santísimo, las imágenes de los Santos Apóstoles San Judas y San Simón y demás reliquias y ornamentos hasta el sitio nuevo, aduciendo que la capilla ya se encuentra decentemente preparada para recibirlo. En el mismo acto deciden permanecer 8 días en Ibatín exhortando también a todos los demás vecinos que se trasladen al sitio nuevo para acompañar la entronización del Santísimo Sacramento en la capilla que cumplirá funciones de Matiz. Además, conminan a los vecinos a trasladarse y edificar en La Toma so pena de multas y otros perjuicios.

Aproximación a las construcciones de la época del traslado de la ciudad
(dibujo Dr. Gustavo Calleja)

En el año 1693, el Cura Vicario Pedro Martínez de Lezana envía otra provisión al Cabildo, pidiendo se repare o levante una capilla provisoria, hasta concretarse la construcción de la glesia Matriz digna del Pueblo de San Miguel de Tucumán, pues la que se utilizaba tenía problemas estructurales y arquitectónicos serios: ausencia de ventanas, pequeña, mucha humedad debido a las filtraciones de los techos, entre otras cosas; por tales razones se decidió trasladar el Santísimo Sacramento a la Iglesia de los Padres Franciscanos.

En el año 1694, se comienza a construir otra capilla al oeste de la primera, en la segunda mitad del solar, y en acuerdo de Cabildo del 6 de mayo del mismo año se dedica la nueva construcción a los Gloriosos Apóstoles San Judas y San Simón. La misma se construye con las maderas y las tejas que quedaron de la Ermita de San Simón y San Judas de la ciudad vieja, que fuera arrasada por la inundación, y de la Iglesia Matriz del sitio viejo, para lo cual en octubre de 1694, comisionó el Cura Vicario una tropa de carretas para que trasladasen dichos materiales, habiéndose cumplido la orden de demolición de todos los edificios que quedaban en dicho sitio7. En el año 1696 todavía la Iglesia de los Apóstoles no estaba terminada, por lo que continúa la obra con aportes de los vecinos, ofreciendo Juan Sánchez Zambrano construir el enmaderado de la misma a su costa8. Los cabildantes y el clero estaban conscientes de que esta construcción era pequeña y serviría únicamente hasta la construcción de la Iglesia Matriz, que pensaban edificarla acorde a la importancia de la población. En el año 1699 la nueva capilla cumple ya funciones de Matriz, mientras la población espera la construcción de la definitiva.

En el año 1725, el cura Rector de la Matriz y Vicario eclesiástico, Maestro Antonio Aguilar y Chaparro ya en sus últimos días de vida deja en Capellanía las casas de su morada, que construyó al costado oeste de la capilla de los Santos Apóstoles San Judas y San Simón. Las mismas contaban con una sala, aposento, una media despensa debajo del corredor techada de teja, con sus puertas y llaves, con su mobiliario, una cocina de embarrado cercada, con su puerta con tapias y su puerta a la calle; disponiendo la mitad de la renta para las misas por su alma y las de sus familiares muertos, y la otra mitad para la fábrica de la nueva Matriz a construirse.

Dibujo de Bertrés 1821. AHT

El día veinte de diciembre de 1734, el obispo de Córdoba y de la Provincia de Tucumán, Don José de Ceballos, resuelve que los dineros del Hospital, más los que le debía la caja de la real fábrica de la Iglesia de Tucumán, eran suficientes para comenzar a construir una Iglesia Matriz, del tenor que la estaban construyendo los Mercedarios, pues la capilla que sirve para realizar los oficios religiosos es muy estrecha y propia de un particular. En la misma disposición sugiere se utilice para la construcción de la misma el solar ubicado al sur de las casas capitulares, perteneciente a Pedro Bazán Ramírez de Velasco; pide además se le dé al mismo en compensación otro solar a su elección. 

La Matriz tendrá las mismas dimensiones que la iglesia que están construyendo los Padres Mercedarios, todos los arcos deberán cubrirse de madera y tablazón, y el piso del presbiterio será entablado. En enero del año 1736 el Maestro Don Felipe Martínez de Iriarte estaba edificando la iglesia de la Matriz en este solar, construcción que no se termina, quedando la propiedad para su anterior dueño.

Años más tarde comenzará la construcción de la nueva Iglesia Matriz al este de la Ermita de los Santos Apóstoles, dejando unas doce varas entre ambas, y de allí hasta el lugar donde estaba construida la primera capilla.

Con motivo de la inauguración de la Iglesia Matriz y la consecuente visita del Obispo de Córdoba, el día 17 de septiembre de 1760 el Cabildo resuelve se arregle la plaza, levantando todas las maderas y tierra que tienen los vecinos allí amontonadas, para la presentación del real estandarte en dicha Iglesia, coincidiendo con los festejos del Patrono de la ciudad.

Se compone esta Iglesia de un cañón que corre de norte a sur, con sesenta y siete y cuarta varas de largo exceptuando las paredes que tienen una ½ vara de espesor, su ancho en claro se compone de diez y tres cuartos de vara, las paredes de alto tienen diez varas y media, están construidas en el extremo norte del Templo, al sur dos sacristías con paredes de una vara de espesor, el frontis, dos torres, una a cada lado, la puerta principal tiene cuatro varas de ancho; tiene dos puertas una en cada lienzo, del mismo ancho; cinco arcos de pared en cada lienzo del lado de adentro; seis para confesionario y cuatro para adorno, las paredes son de ladrillo asentado en barro, no tiene pilastra de la parte de afuera y si de la parte de adentro. El maderamen del techo es de nogal, cada dos piernas de llave, tiene cuarenta arcos de bóveda, asentados en las pilastras. Esta Iglesia estaba ubicada en la línea de edificación por el este, con un frente al norte de 13,5 varas más las torres a los costados, y un terreno de doce varas en que se encontraba el Calvario y el cementerio, cubría en total, de ancho el medio solar que hacía esquina al este de la cuadra al sur de la plaza calle de por medio.


En reunión del día 4 de septiembre de 1769, el Cura Rector de la Matriz Miguel G. Sánchez de La Madrid expresa la inquietud de llamar a Cabildo abierto con todos los vecinos, con el objeto de instarlos a colaborar en la construcción del Retablo para la Iglesia Matriz.

Ya en el año 1783 y a pesar del poco tiempo que pasó desde su inauguración, mucho del edificio ya se encontraba deteriorado e implicaba un riesgo para los feligreses. Por tal motivo, el Cabildo inicia una serie de actuaciones para que no se oficien misas ni otros actos religiosos; mientras el cura rector interpone solicitudes de reparación y/o construcciones que permitan utilizar el sector más estable de la iglesia.

A pesar de los esfuerzos invertidos en su mantenimiento, el edificio va deteriorándose cada vez más. En el año 1794, luego de varios peritajes se eleva una solicitud para la construcción de una nueva Matriz. Pasarán muchos años hasta que se la construya, mientras tanto los oficios religiosos se celebraran en la Iglesia de San Francisco y en la Iglesia de la Merced.

El 7 de septiembre de 1832, el Presbítero José Eusebio Colombres comunica al Gobernador y Capitán General de Tucumán que el Sr. Prior, Vicario General y Gobernador de este Obispado, por haberse retirado los curas de la Matriz de la Iglesia y Convento de San Francisco, la que estaba designada como Matriz, ha determinado que la Iglesia de La Merced cumpla dicha función, al no haber edificio propio.

El cementerio de la Matriz es el más utilizado en esta época, situación que provocará la saturación del espacio y su consecuente traslado al sitio de la Iglesia de Nuestro Señor de la Paciencia, hoy El Buen Pastor.

Recién en el año 1849, por disposición del Gobernador Celedonio Gutiérrez, comienza a construirse la Iglesia Matriz, la que según el mismo será una Iglesia grande, con tres naves, de una solidez que promete muchos siglos de duración y de toda la hermosura que promete el arte ejecutado por manos diestras. Esta construcción se hará con fondos privados, para lo cual el dicho gobernador recurre a tucumanos radicados en distintas ciudades, solicitando colaboración de cualquier naturaleza para la gran obra que se ha emprendido; también los fondos públicos contribuirán a la obra, provenientes de impuestos al efecto y ventas de tierras fiscales.

En nota del 10 de mayo de 1849, Don Pedro Delgare Echeverry solicita un pago de 300 pesos por los servicios que debe continuar prestando en la obra de la Iglesia; aclara nuevamente que el único interés que tuvo fue el de contribuir gratuitamente al servicio de la Patria, pero dado el caso de habérsele ordenado continuar con los mismos, hace ver sus ocupaciones y escases de tiempo, aceptando continuar la obra con algunas condiciones respecto del tiempo que ha de dedicarle.

El 8 de abril de 1850, Félix de la Peña desde Córdoba ofrece al gobernador de Tucumán los servicios de Revol para la ornamentación de la nueva Iglesia22, la que posteriormente estará a su cargo (la arq. Liliana Meyer+ en su libro “La Catedral y el Cabildo de Tucumán” editado por el Centro Cultural Alberto Rougués, Fundación Miguel Lillo, 2008, desarrolla toda la historia de las distintas construcciones y reparaciones de los edificios de la Matriz de Tucumán, en forma completa).

Le tocará al Gobernador José María del Campo, inaugurar la nueva Iglesia Matriz el 21 de febrero de 1856, en misa celebrada por Fray Mamerto Esquiú, por lo que la Honorable Sala de Representantes por Ley N° 56, da un voto de gracia al Gobierno de la Provincia por haber dado cima a la obra de la Iglesia Matriz.

domingo, 18 de diciembre de 2016

El significado de la tortuga en la cultura Maya

En México la tortuga está en los murales de Bonampak, en el cuarto central, en la parte perior en la tapa de la bóveda hay una tortuga pintada que lleva en lomo pintadas 13 estrellas que posiblemente equivalen a lo que hoy conocemos como el Cinturón de Orión. E en el Museo Nacional de Antropología tenemos un Xochipili ?dios del amor y la belleza?, que está dentro de una concha de tortuga y en la parte posterior se tiene registrada la fecha calendárica cinco flor. También se encuentran imágenes en una serie de vasijas recuperadas de una tumba de Tikal, en Guatemala, o en las vasijas recuperadas en las tumbas de Calakmul.



UNA LEYENDA MAYA CUENTA que la luna y el sol escaparon de la destrucción huyendo cubiertos con el caparazón de una tortuga; gracias a eso, la luna hizo recorrido a salvo dentro de la concha de este animal.

En los códices mayas, el sol se representa llevando el caparazón de una tortuga; la insignia de uno de los cuatro Bacabs que están colocados en los puntos cardinales para sostener los cielos es también un caparazón.

Hay una constelación maya llamada AC "La Tortuga" que según un informante ?escribe Thompson? es Orión. En el Diccionario Motul puede leerse "AC EK", las estrellas que están en el signo de Géminis que, con otras, forman la figura. de una tortuga. Forsteman identifica la tortuga, con el solsticio de verano explicando que este animal es de movimientos lentos y que aparenta representar al tiempo cuando parece que no se mueve el sol. Basa teoría en el hecho de que el signo del mes maya KAYAB, que es el mes en el cual el solsticio de verano tiene lugar, muestra la cara de una tortuga.

El signo para la letra A en el alfabeto de Landa es un glifo que representa una tortuga. Es clara la selección de este signo para dicho sonido ya que la tortuga es llamada AK ?aak? o AC en maya.

En los códices Dresden, Tro-Cortesianus y Nuttall aparecen por lo menos tres especies diferentes de tortugas y es frecuente mención en los libros del Chilam Balam. En Uxmal hay unas ruinas llamadasCasa de las Tortugasen donde a intervalos regulares alrededor de la cornisa hay figuras de este reptil.

viernes, 16 de diciembre de 2016

La Leyenda del Pájaro de las 400 Voces, el Cenzontle.

Narra la historia del hermoso pájaro de canto dulce llamado cenzonte, cuyo origen es la reencarnación de una bella mujer.



Xomecatzin, el Señor del Sauce era un viejo mercader del reino de Chalco que recorría los caminos cargando preciosos anillos, joyas de oro, piedras preciosas, pieles multicolores, además de hierbas aromáticas y curativas.


Cierto día se organizó una caravana de mercaderes mexicas con destino a Tehuantepec; Xomecatzin, que por esos días se hallaba en tierras tenochas, se unió a la expedición.


Los mercaderes, que también eran valientes guerreros, iban cruzando el rio de las mariposas, llamado hoy Papaloapan, embarcados en fuertes canoas, cuando escucharon un canto no identificado hasta entonces. Los comerciantes mexicas desembarcaron al oír esta dulce melodía y se adentraron en el espeso bosque del rio.


Cuando llegaron al lugar del que surgía el canto, los mercaderes se asombraron al descubrir a una hermosa doncella cuya mirada dirigía a la Luna. La joven misteriosa fue capturada a pesar de sus suplicas y la obligaron a subir a la embarcación. El camino era largo hasta Chalco, así que tomaron un pequeño descanso.


Cuando Xomecatzin llego a su palacio llevo a la triste mujer a sus aposentos, ahí la tranquilizo; como no consiguió que la joven hablara, a pesar de todas sus preguntas, le dio un nuevo nombre: 
Cenzontle, que significa cuatrocientas voces.


Xomecatzin le ofreció todas sus riquezas y abalorios, las plumas multicolores del pájaro quetzal y papagayos, las esmeraldas los aderezos de oro, la obsidiana, las pieles de jaguares y los trajes exquisitamente labrados. Cenzontle ni siquiera se emocionó al ver tan fascinantes riquezas, pues ella había observado esas y muchas otras cosas en el bosque donde habitaba.


Gracias al enorme tesoro que poseía, Xomecatzin pudo ofrecer una gran fiesta para agradecer a las energías generadoras el haber hallado tan bella mujer. El requisito para asistir era adornarse con rosas, las flores más preciadas de la naturaleza. Todos se engalanaron con ellas.

En la fiesta de agradecimiento hubo oloroso copal en los incensarios, se repartió néctar de flores, así como de otras sustancias, y por último se sirvió un espumoso y dulce liquido de cacao. Sin duda, Cenzontle destacaba por su gran belleza entre todos los participantes. Vestía un hermoso traje confeccionado con las más finas telas, regalo del Xomécatl.

El festejo duró tres días. Al término, Xomecatzin se desposó con la encantadora Cenzontle.
A pesar de todos los regalos que le ofrecía su esposo, Cenzontle no era feliz. Pasaba los días postrada en el umbral de su palacio sin pronunciar una palabra.

Cierto día, el tequihua Xomecatzin tuvo que partir a una expedición hacia las fortificaciones de Danibaab, que era un cerro sagrado, llamado Monte Albán, pues tenía que cumplir una misión militar. Dejó a su mujer a cargo de sus esclavos y se encomendó a las energìas para llegar con bien a su destino.

Cuando la expedición avanzaba cerca de los bosques que colindaban con el rio de las mariposas, Xomecatzin escuchó un hermoso canto que le pareció conocido. De inmediato ordenó desembarcar y se adentró en los espesos follajes. En el sitio donde se entonaba la melodía, descubrió parado en una rama un insignificante pajarillo, que huyó despavorido al verlo acercarse sigilosamente.

La caravana cumplió su misión y meses después iban de regreso a su hogar. Al llegar a su palacio. Xomecatzin fue recibido con la terrible noticia: ¡Cenzontle había muerto!

Una tarde nublada Cenzontle había fallecido y su alma se convirtió en un hermoso pájaro que emprendió el vuelo hacia la lejanía emitiendo tristes y desgarradoras notas. Xomecatzin, dolorido, recordó el pájaro que había visto días atrás junto a las aguas de Papaloapan y sufrió mucho al saber que su mujer se había alejado de sus brazos para siempre.

Fuente: Planet of Aztecz

El Primer Testamento de San Martín

Cuando hablamos del Testamento de San Martín, uno invariablemente rememora el del 23 de enero de 1844. Hecho en París seis años antes de la muerte del Héroe. Es el famoso en el que lega su Sable Corvo al Restaurador, Juan Manuel de Rosas.

Gral. José de San Martín
Sin embargo hay un primer Testamento, hecho en 1818, poco tiempo antes de la Campaña del Perú, ya habiendo finalizado la Campaña de Chile.

La Campaña del Perú, que acontecería dos años después, sería casi tan complicada como la campaña del Cruce. Por eso, el General San Martín dicta un Testamento, realizado, evidentemente con una realidad muy distinta al Testamento de 1844. El riesgo de vida era evidente.

Hay varios detalles que echan por tierra maliciosos comentarios y versiones sobre la relación de San Martín para con su esposa. La nombra a ella como heredera de sus bienes, e incluso menciona como herederos de sus armas a sus cuñados, los hermanos Escalada. También testa a favor de su hija Mercedes.

Aquí les acercamos el poco conocido Testamento del 23 de octubre de 1818:

"En la ciudad de Mendoza, en 23 días del mes de octubre de 1818: el Exmo. señor don José de San Martín, Capitán General y en Jefe del Ejército de los Andes, residente al presente en ésta, dijo que estando de próxima partida para la Capital de Santiago de Chile y deseando hacer una declaración con fuerza de última voluntad en virtud de los privilegios que le franquean las leyes civiles, militares y otras superiores resoluciones, para que se tenga en la clase de disposiciones testamentarias para el caso que Su Excelencia fallezca, a que estamos expuestos por nuestra naturaleza, previos los demás requisitos legales que da aquí por insertos y comprendidos, dispone y es su voluntad, dar y conferir en primer lugar a su esposa, doña Remedios Escalada de San Martín, un poder amplio y tan bastante como se requiera y sea necesario para que reciba y se haga cargo de todos los bienes que tiene y posee Su Excelencia, así en ésta como en cualquier otra parte, disponiendo de ellos y administrándolos como le parezca, libre y francamente y que pueda practicar para las diligencias que le ocurran en ausencia de S. E. por sí y sin intervención ni permiso de juez ni autoridad alguna. Que en caso de que fallezca S. E. determina que las armas de su uso se repartan entre sus hermanos políticos, que la librería que actualmente posee y ha comprado con el fin de que se establezca y forme en esta Capital una biblioteca, quede destinada a dicho fin, y se lleve a puro y debido efecto su pensamiento. Instituye por su heredera a doña Mercedes de San Martín y Escalada, su hija legítima y de su esposa la antedicha señora doña Remedios Escalada y a los demás descendientes de su legítimo matrimonio que tuviese al tiempo de su fallecimiento, nombrando, como nombra, a la expresada señora su esposa, de su albacea testamentario, tutora y curadora de su dicha hija.

Quedando todo lo demás, como queda expuesto, a la disposición de dicha señora su esposa. Y así lo otorga y firma S. E. hallándose presentes los señores coroneles mayores don Toribio de Luzuriaga, gobernador intendente, don Hilarión de la Quintana y el capitán de artillería don Luis Beltrán"

Fuente: Granaderos Bicentenacio

martes, 13 de diciembre de 2016

Gral. Belgrano dona la mitad de su sueldo

Sin dudas nuestros padres fundadores no sólo fueron magnánimos en poner en riesgo su vida a favor de la causa emancipadora, de no escatimar esfuerzos para lograr el objetivo, sino eran capaces actos a un mayores y aún así se negaban a recibir los que les correspondía. Entre ellos el Gral. Manuel Belgrano que decide donar la mitad de se sueldo como Coronel, y aún no conforme con eso se compromete a reducirse a la "ración del soldado" por la "justa causa". Además de negarse a ser llamado "Padre de la Patria" respondiendo con toda humildad: "Mucho me falta para ser un verdadero padre de La Patria, me contentaría con ser un buen hijo de ella"


lunes, 12 de diciembre de 2016

La muchacha que quiso ser Granadero

"Pascuala Meneses", figura en cualquier rincón de nuestras crónicas, como la mujer que quiso participar de la epopeya y que una disposición de San Martín frustró, pues su orden terminante era de que mujer alguna marchara con el ejército.



Todas las vicisitudes de los días iniciales le iban señalando la necesidad de darse a una obra que reunía voluntades y esfuerzos. Cada cual se presentaba con lo suyo; las madres, un hijo; el comerciante, mercancías; los ricos, onzas; los pobres, trapos viejos.

¿Y ella? Nada más que de sí misma disponía. Vistió ropas de hombre y se fue con un ponchito a media cadera y un chífle de agua, a ofrecer sus servicios el cuartel, conforme se les convocaba a los mozos para las cruzadas de la emancipación.

Debió anotarse su nombre apenas desfigurado con la supresión de la última letra. Los 19 años de su edad desnutrida, su profesión, ninguna, su domicilio, para agrandarlo; Mendoza.

La niñez rural y pobre habíale enseñado la rudeza necesaria, la frecuentación del caballo y la mula, hábito de la intemperie, el mismo vocabulario zafado de los campesinos y montañeses, vestido el uniforme granadero, debió quedar cabalmente, un muchachón más imberbe y flaco de los que abundaban en cada escuadrón, comenzando por los oficiales:
"Pascual Meneses - Nación: Mendoza. Condición: Voluntario".

Decidido y servicial miraba a sus compañeros con ojos de simpatía profunda y hablaba con voz dulce que aumentaba la cadencia de la tonada lugareña.

Era él quien disponía con mayor presteza y habilidad realizar todas las faenas menudas, algunas de las cuales forman precisamente los más altos inconvenientes de la vida, coser un botón, darle unas puntadas a una manga, sujetar un desgarrón del capote freír un par de huevos, mondar unas papas, lavar un pañuelo.

¡Qué hábiles eran las manos de Pascual Meneses para todos estos quehaceres! Con cuánta buena voluntad se ponía él, antes de que se lo pidiesen, a ayudar a un compañero!

Cuando todo estaba listo "para la de vámonos" conforme dijo el Jefe "sin que faltara un hombre en las filas ni un clavo en las herraduras", fue cuando San Martín notó que le sobraban 130 sables. "El que ame el honor venga a tomarlos", escribió.

Y concurrieron más de los ciento treinta requeridos. Pascual Meneses hubiera sido uno si pudiera desdoblarse...

Por el camino de Uspallata rumbo al valle de Aconcagua, partió la división que primero debía enfrentar al enemigo. Entre los ochocientos hombres de Las Heras, salió de Mendoza, Pascual.
Estaban ya en Uspallata, cuando descubrióse el engaño. El muchachón era una niña. El mismo Las Heras sorprendido y emocionado le dio orden de despojarse del uniforme granadero y volver a sus 

pilchas femeninas, para retirarse del ejército.

Había dicho San Martín "no me entiendo con mujeres”.

Pascuala Meneses dejó en la ciudad los trapos de su indumento y no había por allí mujer que pudiera prestarle una falda, en forma que no hubo más que vestir un capotón de los grandes y sin descalzar las botas, volverse una mañana por el camino de regreso al recién, abandonado campamento. Ella llevaba los ojos enrojecidos por las lágrimas inútiles de las súplicas, sus compañeros quedaron con la sensación sentimental de haber convivido con una muchacha heroica, los primeros pasos en el sendero difícil de la emancipación americana y el coronel, cumplidor exacto de las órdenes recibidas, quedó buscando en su interior estos sentimientos que pudieran enaltecer el intento de la paisanita, que se vistió de granadero por puro afán de seguir la huella de la libertad.

No se supo nada más de la muchacha. Sólo quedó su nombre en las listas del recuerdo, su intento entre las mejores frustraciones, su memoria en la maraña cerebral de algún viejo soldado, que a los años regresó a Chile, del Perú, del Ecuador, hablando de heroicidades, privaciones, muerte y gloria.
Pascuala se hizo un símbolo, luego una sombra, después nada Las mujeres mendocinas deben revivir su figura, enaltecer su apelativo, recordar su hazaña irrealizada. La muchacha granadero que quiso ir a luchar por la libertad del Continente.”

Autor: Bernardo González Arrili.
Nota: Investigaciones posteriores dan cuenta de ella en Mendoza.

Fuente: Granaderos Bicentenario

domingo, 11 de diciembre de 2016

In memoriam, Padre José Maria Fontán Gamarra

por Martín Javier Augier

Ayer 10/12/2016, partió a la casa del Señor el Padre. D. José María Fontán Gamarra (†) Elevamos numerosas oraciones por su eterno descanso. Siervo de Dios intercede por nosotros



D. José María Fontán Gamarra, eminente sacerdote, nació en Bilbao, Vizcaya, España el 28 de Mayo de 1938. Era uno de los 11 hijos del reconocido arquitecto D. Rafael Fontán, y Da. Josefina Gamarra. Curso sus estudios espirituales ordenándose de sacerdote en 1958, apenas ordenado sentó cariño por Argentina donde predico a lo ancho y largo del país, estableciéndose en Rosario, Córdoba, Mendoza, Tucumán, y otras provincias. Falleció este pasado 10 de diciembre de 2016, en Buenos Aires, luego de una existencia puesta en el amor al prójimo, práctica de obras piadosas en beneficio de sus semejantes, enseñanza y prédica de la palabra de Dios. Además de sacerdote era escritor, investigador, genealogista, y docente de la única diplomatura universitaria de genealogía dictada de modo presencial en América, que se dictó por única vez en la Universidad San Pablo T. Miembro de número y honorario de prestigiosas instituciones de genealogía, historia y cultura hispánica. El Padre D. José María Fontán Gamarra, deja una huella indeleble en quienes lo conocieron y en quienes conozcan sus obras. Entre sus publicaciones pueden encontrarse:

Padres y hermanos del R.P José María Fontán Gamarra.
Fuente: intranet.pogmacva.com


1. “Bautismos de San Nicolás de Bari 1737/1769
2. “El pago de los Arroyos 1731/1764: Libro primero de difuntos, Catedral de Rosario de Santa Fe
3. “La Cumbre- Córdoba, por José María Fontán Gamarra y Jorge Roullón”.
4.  "Catedral de Santiago 1813-1866. Libro Primero y Segundo de Difuntos Españoles". Centro de Estudios Genealógicos de Tucumán. Publicación Especial.
5. "Catedral de Santiago 1866-1898. Libro Quinto de Difuntos Españoles". Centro de Estudios Genealógicos de Tucumán. Publicación Especial.

Lo despide con profundo afecto su alumno de la diplomatura de genealogía. Martín Javier Augier. Agradecemos los aportes de datos a Oscar Grimaux, que ayudaron a nutrir esta biografía.

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