miércoles, 31 de agosto de 2016

¿Por qué algunos países de América Latina usan el 'vos' en vez del 'tú'?

Yo, tú y ¿vos?

El uso del pronombre 'vos' para dirigirse a una persona está comúnmente relacionado a los argentinos y uruguayos.

Pero el 'voseo' va más allá de los límites del Río de la Plata, que separa a Uruguay de Argentina. 

Yo, tú y ¿vos?

El uso del pronombre 'vos' para dirigirse a una persona está comúnmente relacionado a los argentinos y uruguayos.

Pero el 'voseo' va más allá de los límites del Río de la Plata, que separa a Uruguay de Argentina. 

e estima que dos terceras partes de los habitantes del continente americano 'vosea'.

Pero, ¿por qué gran parte de América Latina usa el vos en vez del tú?

La culpa la tiene España

El idioma español comenzó a expandirse por todo el continente americano (excepto Estados Unidos y Brasil) hace más de 500 años. 

 el uso del vos "tiene que ver con el funcionamiento del sistema de tratamiento (la manera en que las personas se dirigían la palabra unas a otras) en el momento en que el idioma español se exporta a América Latina" con la llegada de los conquistadores desde España a finales del siglo XV, explicó la lingüista Virginia Bertolotti, profesora de la Universidad de la República de Uruguay y autora del libro A mí de vos no me trata ni usted ni nadie.

Entonces, en un principio se usaba el 'tú', 'vos', y 'vuestra merced', este último luego terminará convirtiéndose en usted. 

Tanto el 'tú' como el vuestra merced se utilizaban en situaciones de cercanía o confianza. En cambio, el 'vos' era para referirse a una persona de más autoridad.

"Cuando llega el español a América, en realidad las situaciones comunicativas que ameritaban el uso de 'tú' o de 'vuestra merced' eran muy pocas. Por lo tanto lo que se usaba en ese momento era el 'vos'", añadió Bertolotti.

¿De dónde viene la palabra 'vos'?

El pronombre 'vos' comienza a usarse a partir del siglo IV y está relacionado al trato con el emperador.

Su utilización tendría dos causas.

Por un lado, por ese entonces existían dos emperadores que surgieron de la división del imperio romano y para referirse a ellos de forma inclusiva, se introdujo el uso del 'vos'

Y por otro lado, el 'vos' surgió como una respuesta al 'nos', término utilizado por el propio emperador romano para referirse a sí mismo como representante del poder y líder del imperio, según una investigación de la Doctora en Letras de la Universidad de Buenos Aires, Norma Carricaburo.

El 'vos', una antigüedad (en España)

En el siglo XVI, el 'vos', con el fin de referirse a una persona de más autoridad, se dejó de usar en España.

"Esa forma queda caduca en la península (Ibérica) y también en los países en los que había virreinato" como en Perú o México, señaló Carricaburo a BBC Mundo que también es autora de Las fórmulas de tratamiento en el español actual. 

¿La razón?

"En los siglos XV y XVI había confusión en España entre el uso del tú y del vos" a raíz "de la aparición de usted, es decir, vuestra merced", señaló Lizandro Angulo Rincón, profesor asociado de la Universidad de Tolima, Colombia.

Entonces 'usted' terminó respondiendo a la fórmula de respeto, haciendo que 'vos' se desgastara durante el siglo XVI.

El 'vos', muy actual (en América Latina)

Pese al desuso en España, en muchas regiones de América Latina el 'voseo' siguió vigente. 

Y otra de las razones fue geográfica.

"Los países que estaban alejados de la metrópoli (virreinatos), como el Cono Sur y algunos de Centroamérica, persistieron en el 'voseo' porque era la forma que había quedado", aclaró Carricaburo.

¿Hablar de 'vos' es un error?

Durante muchos años, utilizar el 'voseo' era considerado agramatical, incorrecto y hasta indigno.

Así lo escribió el mismo Miguel de Cervantes en Don quijote de la mancha: "finalmente con una no vista arrogancia llamaba a vos a sus iguales y a los mismos que le conocían", recordó Angulo Rincón en su trabajo Voseo, el otro castellano de América.

Y hasta hace no muchos años atrás, "los españoles lo consideraban poco culto", aseguró Carricaburo.

Pero en varios países de América Latina no fue considerado así. 

Por ejemplo, en 1982 la Academia Argentina de Letras fue la primera en Iberoamérica en aceptar el 'voseo 'como norma culta, esto significa que reconoce el uso del vos como legítimo, tanto para el trato informal, la literatura y los textos oficiales.

Y en Costa Rica, el 'voseo' fue considerado de la misma forma, como un fenómeno general en todas las clases sociales, mientras que el tuteo "tiene una connotación de pedantería", diferenció Anguno Rincón. 

Pero en 2005, con la publicación del Diccionario Panhispánico de Dudas, la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), le dieron al 'voseo' reconocimiento al aceptar que no hay un único castellano. 

¿Y dónde se usa el 'vos' en América Latina?

En casi toda la región.

Se calcula que 2/3 partes de la población de América 'vosea', según afirma la lingüista María Vaquero en Cuadernos de Lengua Española.

"Con distintos matices, el voseo está subyacente en todo Hispanoamérica", explicó Carricaburo.

"Algunos usamos 'vos', otros usan 'tú, y otros usan la combinación 'vos' y 'tú'. En América Latina hay 6 sistemas de tratamiento: 'tú', 'vos', 'usted' (de distancia, como el que se usa en Argentina) y 'usted' (de cercanía como se usa en Colombia), 'ustedes' y 'vosotros'", describió la lingüista Virginia Bertolotti.

Pero en concreto, el 'vos' se extiende por Argentina, Uruguay, Paraguay, Costa Rica, y en regiones de Bolivia, Chile, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Panamá, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala, México y Cuba.

Sin embargo, el 'vos' no tiene la misma connotación en todos estos países.



"En los lugares donde coexisten el 'vos' y el 'tú', en general la forma menos prestigiosa es el 'vos'", explicó Bertolotti.

Fuente: BBC

martes, 30 de agosto de 2016

El entrerriano "Gaucho" Rivero liberaba las Islas Malvinas por primera vez

Fue el 26 de agosto de 1833 cuando Antonio “Gaucho” Rivero, un peón de campo nacido en la entonces Arroyo de la China, se enfrentó a fuerza de cuchillo a los ingleses y los echó de las Islas Malvinas.



Antonio “Gaucho” Rivero nació en 1808 en el Arroyo de la China, actual Concepción del Uruguay. Era un peón de campo y como tal se fue a trabajar a las Islas Malvinas, las que se encontraban bajo jurisdicción argentina con la gobernación de Luis Vernet.

En este sentido, y según destacó el historiador y periodista Hernán Brienza, en enero de 1833, la marina inglesa invadió por primera vez a las islas con lo que desplazaron a las autoridades argentinas. Rivero, junto a sus compañeros peones, se escondió en la estepa isleña.

El 26 de agosto de ese año, el Gaucho Rivero encabezó la revuelta contra los ingleses que hizo recuperar para el país el dominio de las Islas Malvinas. Bajó la bandera del Reino Unido y elevó la Argentina.

Meses después, la marina inglesa regresó a las islas con más apoyo y apresó a Rivero y sus compañeros. Lo llevó detenido a Londres en donde fue sometido a un juicio en el que lo encontraron libre de culpa y cargo por no estar sometido a la legislación inglesa durante sus acciones.

Entonces, el Gaucho Rivero fue enviado al país. Finalmente, en 1842 volvió a las armas para defender una vez más la soberanía argentina en la que se denominó la Vuelta de Obligado, cuando el ejército nacional se enfrentó a una flota inglesa. Dicen los historiadores que ese día, el Gaucho Rivero, murió en batalla.

Fuente: BabelDigital

Don Juan Martín... El otro artífice del cruce....


 Sin temor a equivocarnos, sin lo hecho por Don Juan Martín de Pueyrredón, el Cruce de los Andes hubiera sido impracticable. Porque más allá del armado formal del Ejército de los Andes, obra cumbre del General San Martín, la ayuda de materiales e insumos aportadas por el Director Supremo Pueyrredón fue indispensable para concretar la tarea libertaria.


El apoyo desde Buenos Aires realizado por Don Juan Martín fue imprescindible. Y como afirmación de lo que decimos, compartimos con nuestros amigos una carta de setiembre de 1816, apenas cinco meses antes del inicio del Cruce de los Andes, enviada por Pueyrredón a San Martín:

"...A más de las cuatrocientas frazadas remitidas de Córdoba, van ahora quinientos ponchos, únicos que he podido encontrar; están con repetición libradas órdenes a Córdoba para que se compren las que faltan al completo, librando su costo contra estas Cajas.
Está dada la orden más terminante al gobernador intendente para que haga regresar todos los arreos de mulas de esa ciudad y de la de San Juan; cuidaré su cumplimiento.
Está dada la orden para que se remitan a Vd. mil arrobas de charqui que me pide para mediados de diciembre: se hará.

Van oficios de reconocimiento a los cabildos de esa y demás ciudades de Cuyo.

Van los despachos de los oficiales.

Van todos los vestuarios pedidos y muchas más camisas. Si por casualidad faltasen de Córdoba en remitir las frazadas toque Vd. el arbitrio de un donativo de frazadas, ponchos o mantas viejas de ese vecindario y el de San Juan; no hay casa que no pueda desprenderse sin perjuicio de una manta vieja; es menester pordiosear cuando no hay otro remedio.

Van cuatrocientos recados.

Van hoy por el correo en un cajoncito los dos únicos clarines que se han encontrado.

En enero de este año se remitieron a Vd. 1.389 arrobas de charqui.

Van los doscientos sables de repuesto que me pidió.

Van doscientas tiendas de campaña o pabellones, y no hay más.

Va el mundo. Va el demonio. Va la carne.

Y no sé yo cómo me irá con las trampas en que quedo para pagarlo todo, a bien que en quebrando, cancelo cuentas con todos y me voy yo también para que Vd. me dé algo del charqui que le mando; y ¡carajo! no me vuelva a pedir más, si no quiere recibir la noticia de que he amanecido ahorcado en un tirante de la fortaleza.

Adiós, memorias a esas damas. Siempre será Usted íntimo.
Juan Martín de Pueyrredón."

Fuente: Granaderos Bicentenario

domingo, 28 de agosto de 2016

Esbozo genealógico del Gob. de Córdoba Dn. Alejo del Carmen Guzman y Carranza

Autor: Christian Barrón Ordoñez

Alejo del Carmén Guzmán  Carranza(n. Córdoba, 1815 – f.1884), fue abogado y político argentino, Rector de la Real Universidad de San Carlos y de Nuestra Señora de Monserrat, octavo (8º) Gobernador de Córdoba elegido constitucionalmente, Diputado y Senador de la Nación Argentina. Fue nombrado Gobernador delegado de Córdoba El martes 27 de abril de 1852 donde un grupo de unitarios encabezado por el coronel Manuel Esteban Pizarro e integrado por tres de los Pizarro -Modestino, Laureano y Ramón-,Manuel Lucero, Tomás Garzón y otros connotados ciudadanos, asaltó el cuartel de los “cívicos” –el batallón encargado de la custodia de la ciudad–, depuso al jefe de la fuerza que no quiso plegarse al motín, sacó las tropas a la calle y marchó bulliciosamente hasta el Cabildo de Córdoba -sede del gobierno- por la calle Alameda -actual 27 de abril-.Al llegar al Cabildo, se enfrentaron al capitán Montiel, jefe de los Húsares de la escolta del gobernador delegado, y al coronel José Policarpo Patiño; quienes murieron al tratar de impedir el asalto al despacho del gobernador. Hecho prisionero su ocupante, José Victorio López, se dirigieron a la residencia particular de Manuel López -ubicada en la segunda cuadra de la calle Unión (hoy Rivera Indarte)-, que guardaba cama por enfermedad. Allí, le comunicaron los sucesos ocurridos y le informaron de su detención domiciliaria. Inmediatamente, marcharon al Cabildo a deliberar qué hacer con el gobierno.El miércoles 28, cuando escuchó el vocerío que venía de la calle, Alejo Carmen Guzmán pensó que correría la misma suerte que los López, padre e hijo. Sin embargo, estaba equivocado: aquellas voces vivaban su nombre porque una asamblea popular lo había proclamado Gobernador de Córdoba. Él, que se había refugiado en la Iglesia y Convento de San Francisco -ubicado en las actuales calles Buenos Aires, Entre Ríos, Corrientes e Ituzaingó- por temor a las represalias de los amotinados, fue el primer sorprendido con la noticia y el 1er Gobernador Constitucional de Córdoba.  El 28 de abril de 1852 fue nombrado gobernador delegado, "en mayoría de sufragios", de acuerdo al Acta elevada por los líderes de la revolución triunfante.Enrolado en la posición federal favorable a Urquiza, no se apoyó en los revolucionarios liberales, sino en los más numerosos federales. Designó al dos veces presidente de la Asamblea de Representantes, Agustín San Millán, como Ministro General de Gobierno; y, junto a los prestigiosos Juan del Campillo, José Severo de Olmos, Luis Cáceres y Elías Bedoya entre otros, formó el Partido Constitucional como base de apoyo de su gobierno.  El 27 de junio de 1855 asumió un nuevo gobernador, Roque Ferreyra, pero Guzmán dejó a Córdoba un último legado: un ejemplo de pacifica transferencia de poderes en una Provincia en reconstrucción . Posteriormente, Guzmán siguió siendo el jefe del Partido Constitucional. Fue Diputado y luego Senador de la Nación Argentina. Volvió a ser diputado nacional después de la batalla de Pavón, y dirigió el partido federal o ruso, salvo el período del gobernador Mateo Luque y del caudillo Simón Luengo. Por varios años fue rector de la Universidad Nacional de Córdoba. Fue dirigente del grupo católico durante la época de Julio Argentino Roca. Respecto a lo genealógico Sus padres fueron: 

* Don Francisco Guzmán que según datos de family search falleció  el 19 de junio de 1862 ,brindandolé Cristiana Sepultura en Catedral Nuestra Sra de la Asunción de Córdoba y Dña María Francisca Carranza nacida en 1785, fallecida el 17 de feb de 1859 en Córdoba Argentina,hija de  José Tomás Carranza Avila(1752-1814) y de María Manuela Molina(1758-1821),nieta paterna de  Juan José Carranza y Cabrera nacido en Córdoba,Argentina, en 1719 y Fallecido en 1788) y de Claudia Avila Ferreyra quien nació en Córdoba en 1724 y Falleció en 1798.

Defunción Dn, Francisco Guzmán
Tuvieron por hijos a:

A)  Gobernador Alejo Carmen Guzmán y Carranza quien nació  en Córdoba en el año 1815, falleciendo en su ciudad natal en 1884,casó con Ignacia Yofre el 14 de Agosto de 1858 en la Catedral Nuestra Señora de la Asunción de Córdoba.

Casamiento de Dn Alejo de Carmen
Dña Ignacia Yofre quien falleció el 8 de mayo de 1893-Catedral Ntra. Sra. de la Asunción de Córdoba, era hija de Don Jerónimo Yofre quien nació en córdoba en 1813 y de Dña Belisaria de la Serna,Jerónimo Yofre era el 7mo hijo de los 12 que tuvieron el Comerciante Español José Jofré y Oliveras quien fue bautizado como Joseph Pere Joan (José Pedro Juan) en 1760 en su ciudad natal Mataró y la Cordobesa Dña Rosa Roca Barquín hija de un importante Farmacéutico de la Ciudad de Córdoba. En principio José Pedro Jofré se trasladó al Virreinato del Río de La Plata, concretamente a la ciudad de Corrientes. En 1791 se casó con Ana Rosa Bolaños Maciel Cabral y Melo, lamentablemente su esposa falleció el año siguiente tal vez como resultado de parto. Es aquí en América en donde el apellido Jofré muta a Yofre, aparentemente por motivos fonéticos. Después de la muerte se su esposa, José se trasladó a la ciudad de Córdoba en donde se dedicó al comercio. En esta actividad supo desempeñarse exitosamente, llegando a poseer tres tiendas dedicadas a la venta de telas y ropas y un almacén de ramos generales .Al igual que otros comerciantes españoles de la época, fue incorporado como Regidor al Cabildo de Córdoba en 1807. Ese mismo año participó junto a otros comerciantes cordobeses iniciando un pleito contra el Gobernador Coronel Santiago Alexo de Allende . Estos vecinos lograron llevar a Allende ante la Real Audiencia de Buenos, acusándolo “por los atropellos, daños y quebrantos cometidos cuando se alistó o destinó a la gente que partió a la defensa y reconquista de Buenos Aires”. Pocos años después Allende se encuentra en el bando contrario a la Revolución de Mayo, siendo posteriormente apresado y fusilado, junto a Liniers. La revolución de Mayo de 1810 encuentra a José Yofre dando su apoyo a la misma y al Dean Funes como diputado a ser enviado a la Ciudad de Buenos Aires. En 1823 compromete sus bienes prestando dinero para adquirir la segunda imprenta de la Universidad de Córdoba . Los origenes de los Yofre y Oliveras se remontan a Cataluña. La historia de los Yofre hasta donde rastreada por el genealogista Buscá-Sust Figueroa data de 1640 cuando Jaime Jofré nace en Cataluña. Jaime era pescador y marino en la villa de San Feliú de Guixols, en la costa Brava Catalana. A sus 35 años se casó con Rosalía Puig, de este matrimonio nacieron sus tres hijos: Jaime, Rosalía y Gertrudis1.Jaime Jofré y Puig nació posiblemente en 1677 en la ciudad de Mataró y al igual que su padre también fue marino. En 1705 contrajo matrimonio con Margarita Inés María Angela Layret y Bori, entre otros hijos dio a luz en 1708 a José Jaime Jofré y Layret, también marino como su padre y su abuelo. Jaime contrajo matrimonio en 1740 con Rosa Oliveras. Esta pareja tuvo tres hijos: Jaime, José Pedro (que falleció de pequeño) y José. 

José Jofré y Oliveras murió en 1828 a los 68 años de edad. Su herencia se componía de tres tiendas, la primera a cargo de su hijo Fidel, la segunda a cargo de su hijo Gerónimo y la tercera administrada por doña Rosa Recalde conocida como “Pepa”.La familia habitada una casa “de alto” de 16 varas de frente y 72 varas de fondo (aprox. 14 x 62 mts), la misma contaba, con trece habitaciones, patio, pozo de balde para recolectar agua y una sala grande frente a la calle. La casa se ubicaba en la calle “que va de la Compañía a San Francisco” en la actualidad las calles Caseros y Entre Ríos en ubicación desconocida aún.Su herencia incluía además una casa más pequeña que era empleada como tienda ubicada frente a la casa familiar y un terreno en “los egidos del Alto”, hacia el sur de la ciudad. El terreno en donde se asentaba la casa pequeña, tenía 15,5 varas de frente por 16,5 varas de fondo (aprox. 13 x 14 mts) y la misma tenía nueve habitaciones.Los bienes de José Yofre fueron repartidos entre su viuda y sus hijos Fidel, Manuela Josefa, Gerónimo, Felipe, Cenón y Miguel. El hecho de que solo heredaran seis de los doce hijos nos habla de la elevada mortalidad, tanto infantil como general, de la época. 

Rosa Roca  Barquín(Abuela de Ignacia Yofre,esposa del Gob Alejo Carmen Guzmán y Carranza) era hija de Don  Felix  Roca Fulrrá nacido en Aranjuez,Madrid ,España y de  María Josefa de la Encarnación Barquín Bustos nacida en Córdoba y Bautizada el 1ero de Abril de 1759 en la Catedral Ntra. Sra. de la Asunción de Córdoba,Argentina,María Josefa era hija de José Barquín Escudero quien falleció en Córdoba el 1ero de marzo de 1775 y de la Criolla Cordobesa María de la Carmen Bustos Aguero con un importante abolengo Cordobés.El Dr Don Felix Roca Fulrrá fue Doctor y Bachiller en medicina. Estudió y obtuvo el título de farmacéutico en Barcelona en 1776, otorgado por el Real Protomedicato del Principado de Cataluña, cuyo efecto tuvo que probar su limpieza de sangre, conforme a las circunstancias prevenidas en el Capitulo 76 de la Constitución de Cataluña, celebradas en el año 1702. 

Félix o Felipe Roca Follrá, paso al Virreinato del Río de la Plata, avecinándose en la Ciudad de Córdoba del Tucumán, en la que ejerció la profesión, abriendo para el servicio público, una farmacia más surtida y ventajosa, que le permite al país, según manifiestan en su informe los inspectores del Gobierno. Así también se desprende de su testamento labrado poco antes de fallecer, en cuyas cláusulas dispone que se busque en Buenos Aires, una persona entendida y competente, que sea capaz de hacer el inventario y tasación de las existencias de la botica.

La profesión de farmacéutico, debía tener en esa época una importancia y valor, no apreciados en la actualidad, como se deduce en el escrito presentado por el Señor Roca al Cabildo, pidiendo que se copie su título en los libres de actas , de acuerdo para su constancia y al mismo tiempo que se conozca por tal facultativo, ordenando se franqueen y guarden las excepciones y privilegios que en sus leyes dispensa el Soberano a los que ejercitan esta ciencia tan interesante al benecificio y alivio de la humanidad paciente.

B) María Josefa de los Dolores Guzmán y Carranza bautizada el 8 de Diciembre de 1825 en Córdoba Argentina.

C) María Josefa Lucia Dolores del Corazón de Jesús Guzmán y Carranza el 13 de Diciembre de 1828 en Córdoba,Argentina.

* El Gobernador Alejo Carmen Guzmán y Carranza con Ignacia Yofre y Roca  tuvieron los Siguientes hijos:

1.  José Francisco Eulogio Guzmán y Yofre: bautizado el 14 de marzo de 1863 en la Catedral Nuestra Sra. de la Asunción de Córdoba,Argentina.Fueron testigos Don Agustín Roca y Dña Manuela Roca  de Lescano.Casó con Tomasa Garay el 1ero de Octubre de 1886 en la Catedral Ntra. Sra de la Asunción de Córdoba,Argentina,Tomasa era hija de Filemón Garay y de Cleofe Ponce.

Bautismo de José Francisco Eulogio
2. José Gerónimo Alvino del Corazón de Jesús Guzmán y Yofre: bautizado el 13 de Febrero de 1865 en la Catedral Ntra. Sra. de la Asunción de Córdoba,Argentina. Fueron Padrinos Don Emilio Achaval y Dña Javiera Lescano.

Bautismo de José Gerónimo Albino
3. Josefa Justina de las Mercedes del Corazón de Jesús Guzmán y Yofre: bautizada el 26 de Setiembre de 1866 en la Catedral Ntra. Sra. de la Asunción de Córdoba,siendo testigos Don Manuel Antonio Carranza y Dña Manuela Roca.

Bautismo de Justina Josefa
4. Josefa Francisca Ignacia Nicolasa del Corazón de Jesús Guzmán y Yofre: Bautizada el el 16 de Setiembre de 1859 en la Catedral Ntra. Sra. de la Asunción de Córdoba,siendo Padrinos:Jerónimo Yofre y Dña Belisaria Roca.Casó el 2 de Enero de 1885 con Don Cornelio Moyano Gacitúa hijo de Cornelio Moyano y Rosario Gacitúa.

Bautismo de Josefa Francisca Ignacia
5. Ramón Jerónimo Guzmán y Yofre: falleció el 28 de Setiembre  de 1884 en Córdoba-Catedral Ntra Sra de la Asunción de Córdoba.

6. José Jerónimo Guzmán y Yofre: Falleció de Infante el 27 de Diciembre de 1865-Catedral Ntra Sra de la Asunción de Córdoba.

7. Marcelino Guzmán y Yofre: Falleció el 2 de Octubre de 1876-Catedral Ntra Sra de la Asunción de Córdoba.

8. María Guzmán y Yofre  quien  casó con Don Federico Marcos  el 2 de Enero de 1903.

Casamiento de María con Federico
9. José Domingo Guzmán y Yofre quien fue Bautizado el 8 de Agosto de 1877  en Córdoba, Argentina.Estaba casado con Aida Escuti.

10. José María Máximo del Corazón de Jesús Guzmán y Yofre: Fue bautizado un 24 de Noviembre de 1878 en la Iglesia Catedral Ntra. Sra. de la Asunción de Córdoba, casó el 30 de abril de 1904 con  Silvia Amalia Freire Piñero en la Catedral Nuestra Señora Asunción de Córdoba.

Casamiento de José María Máximo
11.José Manuel Loreto Guzmán y Yofré llamado unicamente “Manuel”:Bautizado el 23 de Diciembre de 1873 en la Iglesia Nuestra Sra de la Asunción de Córdoba,Argentina.Casó en la Catedral Ntra Sra de la Asunción de Córdoba con Dña Rosa González  Rueda hija de  Isidoro González y Tagle y  de Isabel de Rueda y  Argüello ,familia pertenciente a la Elite cordobesa.

12. José Alejo Nicolás Guzmán Yofre: Bautizado el 6 de Diciembre de 1869 en la Catedral Ntra Sra. de la Asunción de Córdoba,Argentina.

13. Josefa Trinidad Guzmán y Yofre: Bautizada el 14 de Julio de 1871 en la Catedral Ntra. Sra. de la Asunción de Córdoba,Argentina.

14. Josefa de la Concepción Cecilia Guzmán y Yofre: Bautizada en la Catedral Ntra. Sra. de la Asunción de Córdoba, Argentina el 14 de Diciembre de 1881.

*La Familia Guzmán de Córdoba de donde descienden el 1er Gobernador constitucional Alejo Carmen Guzmán es una de las Familias Tradicionales Olvidadas de la Genealogía Cordobesa,en la cual resta mucho por estudiar y de la Cual he realizado solo un esbozo genealógico y las bases para que se pueda profundizar al respecto.

FUENTES:
1. Family Search
2. Wikipedia
3. Genelaogía Familiar
4. Geneanet-Genelaogía de Ernesto Alvarez Uriondo
5. Los Yofre,Origen del Barrió Yofre Norte.

sábado, 27 de agosto de 2016

25 de agosto de 1821 Catamarca declara su autonomía



En el año 1820 es el año de mayor desunión de las provincias, cada una con sus jefes naturales definieron una idiosincrasia particular con intereses propios, con intentos de construir un Estado para las Provincias Unidas, algunas dictaron sus constituciones o reglamentos provisorios con el propósito lograr cierta organización, Catamarca no estuvo ajena a estos acontecimiento y se declaro autónoma el 25 de agosto de 1821



El teniente gobernador de Catamarca Feliciano de la Mota Botello fue derrotado en la madrugada del 12 de Noviembre de 1819 por el ejército que dirigía Bernabé Araoz, quién había creando la "República de Tucumán" y en el mismo acto se hizo nombrar gobernador. Las intenciones autonómicas de las provincias del interior se venían manifestando desde la caída del Congreso que declaró la independencia. Algunas de ellas, bajo la autoridad de los caudillos, sancionaron reglamentos o constituciones provisorias hasta tanto se definiera la organización definitiva del país. En los años 20 reinaba en todo el país una anarquía inusitada, Catamarca formaba parte, juntamente con Tucumán y Santiago del Estero de la República Federal de Tucumán quedando bajo el poder de Bernabé Araoz. Bustos, caudillo de Córdoba, invita a las provincias a reunirse en un Congreso General en Córdoba, para el cual debían enviar sus representantes. Por su parte Bernabé Araoz también convoca a un congreso a realizarse en Tucumán. Mientras tanto los ciudadanos catamarqueños aliados al federalismo, dirigidos por Juan Manuel Soria organizan un movimiento que depuso al gobernador Nicolás Avellaneda y Tula, designándose para que ocupara el cargo de gobernador a D. José Pío Zisnero quién consulta a Bustos sobre la determinación a tomar con respecto a si se declaraba o no la Autonomía. Éste le responde que considere algunos aspectos a tener en cuenta referidos al estado de la provincia sobre sus deseos de libertad e independencia y sí enviaría diputados al Congreso de Córdoba o de Tucumán. Catamarca se encuentra amenazada por Araoz que enérgicamente ordena la convocatoria a un Congreso. Sin respaldo y sin saber que hacer las autoridades catamarqueñas perplejas por los dichos da Araoz eligen a dos representantes: Juan Antonio Olmos de Aguilera y Pbro. Pedro Ignacio Acuña. De este modo se reúnen en un Congreso en Tucumán solamente con los representantes de esa provincia. En la Asamblea el día 20 de Mayo de 1820 eligen como Presidente Supremo del Provincia del Tucumán al mismo Bernabé Araoz, esta decisión agravó aún mas la situación y como consecuencia de tanta vacilación por parte de Zisnero, se mereció el derrocamiento a través de un movimiento revolucionario que fue encabezado por José Manuel Figueroa Cáceres. Cuidaba las fronteras del Norte el caudillo Martín Miguel de Guemes con muy poco apoyo y con mucho esfuerzo, cansado de la desidia de Araoz en la lucha contra los realistas, envía al Coronel Alejandro Heredia a someter al villano, y a Apolinar Saravia a Catamarca a deponer a La Madrid. Finalmente Saravia designa un Triunvirato integrado por Carlos Olmos, Dr. Tadeo Acuña y Gregorio José González. Mientras tanto, Araoz decide enviar una división a cargo de Manuel Arias y José Figueroa Cáceres a ordenarle al cabildo de Catamarca que reconociera inmediatamente a Nicolás Avellaneda y Tula como Teniente Gobernador, dependiendo nuevamente Catamarca de la República de Tucumán. Según consta en el acta Histórica de la Autonomía de Catamarca, firmada por el escribano Ángel. M Toro, se reúnen el día 25 de Agosto de 1821, en la sala de Acuerdos: el Cabildo, Gobierno, Junta electoral, las autoridades eclesiásticas y el pueblo representado por los ciudadanos más destacados. Se da inicio a la lectura del acta en la que se hacía un balance de lo que había sido la provincia desde la elección de diputados para el congreso y se pone a consideración la necesidad de un gobierno propio que no este sujeto e ninguna otra injerencia y a demás se aclara que se ratificaba en el cargo a la persona de Nicolás Avellaneda y Tula. Mientras tanto en la plaza y en la galería del cabildo los ciudadanos interesados por terminar con esta anarquía que afectaba la provincia, esperaban ansiosos la noticia de la declaración de la Autonomía. Cuando por fin los 52 asistentes reunidos en la sala de acuerdos, firmaron el acta y le dieron a Catamarca el nacimiento de la soberanía tan esperada por los ciudadanos festejaron con júbilo y alegría en la plaza principal, las damas y los caballeros como rememorando aquél 25 de Mayo de 1810, el día que se había iniciado este proceso.

Los ilustres catamarqueños que no duraron en firmar el acta, entregando una provincia autónoma a las futuras generaciones fueron: Nicolás de Avellaneda y Tula, Bruno del Oro, Pedro Ignacio Recalde, Gregorio Segura, Francisco Antonio Medina, Patricio Sosa y Valles, Gregorio de Sosa, Juan Martín Molina, Dr. Tadeo Acuña, Eusebio Gregorio Ruzo, Agustín de la Rosas Sánchez, Francisco Daniel Páez, Marcos González, Pbro. Juan Andrés Córdoba, Pbro. Inocencio Sosa, Pbro. Juan Ramón de Latuz, Fray Hilario Díaz, (/Firma por él y por la comunidad Franciscana), Fray Juan Miguel Enrique Marcó (Guardián), Pedro Joaquín Silva, Lic. Pío Isaac Acuña, Antonio Omil, Francisco Antonio Romay, José María de Burgos, Francisco Javier de Astorga, Andrés de Herrara, Rafael Francisco de Augier, Juan Acencio Salas, Dr. Francisco Rejis Matos, José Antonio Barros, Lorenzo Ahumada y Avellaneda, Javier del Corro, Manuel de la Mota, Francisco del Corro, Juan Antonio Barros, Marcelino Ayllone, Pedro Segura, Francisco Antonio Astorga, Juan Antonio López, José Lucas de Olmedo, Vicente Vascoy, Pedro Antonio Bazán, Fernando Segundo Soria, Juan Andrés Ferreira, Santiago Dulce, Patricio Robles, Juan Esteban Muro, Mariano Ponferrada, Juan Martinez, Rosa Fernández, Manuel Toro, Cesáreo Ahumada, José Manuel Ruiz. De la lectura del listado de participantes de la asamblea autonómica catamarqueña se desprende la ausencia absoluta de mujeres en esta importante convocatoria.

Bibliografía: Padre Antonio Larrouy, Manuel Soria. (1921). Autonomia catamarqueña. Catamarca. Sarquis.

viernes, 26 de agosto de 2016

Un Héroe Desconocido

Pocos saben de su existencia. Para muchos será un nombre anónimo. Un verdadero desconocido.
Con quince años, ingresó al Regimiento de Granaderos a Caballo en 1816, en Mendoza

Daguerrotipo de Dn. Eustoquipo Frías
No hizo el Cruce, pero sí participó de la Campaña del Sur de Chile. En 1821 partió al Perú con la Expedición Libertadora.

Hizo casi toda la Campaña del Perú bajo las órdenes del Sargento Mayor Juan Galo de Lavalle.
Estuvo en "Nasca", "Cerro de Pasco" y "Callao".

Fue uno de los 96 Granaderos a Caballo que vencieron a más de 400 realistas en la elegante osadía de "Riobamba".

Las cumbres del "Pichincha" también lo conocieron.
Estuvo en "Junín", siendo uno de los 120 elegidos que se bañaron de Gloria ese día de agosto de 1824.

A las órdenes de Alejo Bruix, fue una de las ochenta lanzas que brillaron bajo el violento sol peruano de un lejano 9 de diciembre de 1824, en un lugar llamado "Ayacucho". Era uno de los últimos ochenta Granaderos sobrevivientes de toda la Gesta Libertadora que pelearon en aquella Batalla épica, la última de la Guerra de Independencia Americana. Su sangre regó aquel suelo sagrado, manada de una herida en el muslo.

Vuelto al país, siendo el Portaestandarte del Regimiento de Granaderos a Caballo, partió a la Guerra contra el Brasil. Se batió con bravura en "Ombú" bajo las órdenes del inmortal Olavarría.
Héroe en "Ituzaingó", en donde ganó sus galones de Capitán.

Era lavallista, y cuando Lavalle se alzó en contra de Dorrego, unió su espada a la del "León de Riobamba".

A fines de 1830, ya derrotado Lavalle, y cuando se estaba organizando la campaña contra la Liga del Interior, fue convocado para la misma. Pero escribió al gobernador Rosas, pidiéndole su pase a retiro, ya que:

"...pertenezco al partido contrario al de V.E. y mis sentimientos tal vez me obliguen a traicionarle, y para no dar un paso que me desagrada, suplico a V.E. se digne concederme el retiro...."

Siguió luchando con distinta suerte en el bando Unitario.

El 1852, se unió al Ejército Grande de Urquiza, y su espada desenvainó en "Caseros".
También estuvo presente en "Pavón".

Cuando llegó la Guerra de la Triple Alianza, volvió a ofrecer sus servicios, pero no fue aceptado a causa de su avanzada edad.

Murió de casi 90 años, en 1891, en la Ciudad de Buenos Aires.
Ya viejito, su generosa memoria sirvió a Mitre para ilustrar la Campaña Libertadora. Sus recuerdos sirvieron para construir la Historia de la Independencia Americana.
Ya en el final de sus días, una vez le preguntó el Presidente Carlos Pellegrini si conservaba alguna de sus espadas usadas en las campañas de la libertad, y él le contestó con voz pausada:

"No, aunque he cuidado mucho mis armas, porque la Patria era pobre y yo también. El sable que me regaló Necochea en Mendoza, lo rompí en Junín. Ya estaba algo sentido...."

Era Salteño, nacido en Cachi, en 1801.

Sus venerables reliquias duermen el sueño de los justos en la Catedral de Salta, en el Panteón de las Glorias del Norte.

¿Su nombre? Teniente General Eustoquio Frías, Granadero de San Martín.
Daguerrotipo del Teniente General Eustoquio Frías de poco antes de su muerte. Su pecho entorchado de cordones y medallas atestiguan el valor del Héroe.

Fuente: Granaderos Bicentenario

jueves, 25 de agosto de 2016

El Archivo Histórico Municipal de Elche permite hacer genealogía a través de internet

Es una propuesta que lanzan para aprovechar las vacaciones y las posibilidades que la digitalización de miles de documentos permite



La digitalización de las colecciones y fondos depositados y custodiados en el Archivo Histórico Municipal de Elche ha hecho que estén accésibles a cualquier persona que quiera bucear en la cantidad de datos y acontecimientos que se esconden tras estos documentos. Precisamente desde el archivo se ha hecho una propuesta este verano a los ciudadanos que consiste en invitarles a buscar información sobre su árbol genealógico aprovechando que se puede consultar toda la inforamción necesaria sobre nacimientos, matrimonios, defunciones etc. Esa consulta se puede hacer a través de internet pero el personal del archivo se ofrece a dar unas primeras indicaciones de cómo se debe iniciar la búsqueda.

El archivo ha sido lugar de investigación y estudio para expertos pero con las nuevas tecnologías se abre a todas las personas que quieran explorar estos fondos documentales.

Fuente: CadenaSER

martes, 23 de agosto de 2016

¿Quién mató a Moctezuma II, los mexicas o los españoles?

En otra ocasión he comentado cómo los grandes magnicidios quedan, generalmente, en la duda de quién o quiénes fueron los autores y las razones que llevaron a la muerte del dignatario (Matos, 2011). Esta vez vamos a referirnos a la muerte de Moctezuma II, quien gobernó los destinos de Tenochtitlan entre 1502 y 1520 d.C., deceso que ocurrió en este último año a raíz del asedio de los mexicas a los españoles guarecidos en el palacio de Axayácatl. Dos versiones conocemos del fatal acontecimiento: por un lado, la de cronistas españoles como Hernán Cortés y Bernal Díaz del Castillo, quienes achacan la muerte de Moctezuma a los indígenas, y por el otro, la de cronistas de estirpe indígena como Fernando Alvarado Tezozómoc y Francisco de San Antón Chimalpahin, que, por el contrario, dicen que fue muerto por los españoles.

Empecemos por transcribir lo que nos dice Cortés en su segunda carta de Relación, en donde de manera muy parca se refiere a la muerte del tlatoani mexica:

Y el dicho Muteczuma... dijo que le sacasen a las azoteas de la fortaleza, y que él hablaría a los capitanes de aquella gente, y les haría que cesase la guerra. E yo lo hice sacar, y en llegando a un pretil que salía fuera de la fortaleza, queriendo hablar a la gente que por allí combatía, le dieron una pedrada los suyos en la cabeza, tan grande, que de allí a tres días murió; e yo le fice sacar así muerto a dos indios de los que estaban presos, e a cuestas lo llevaron a la gente, y no sé lo que dél se hicieron... (Cortés, s/f, p. 233).

Leamos ahora cómo relata Díaz del Castillo la muerte del dirigente mexica, poniendo en boca de Moctezuma las siguientes palabras:

“Yo tengo creído que no aprovecharé cosa ninguna para que cese la guerra, porque ya tienen alzado otro señor y se han propuesto no dejaros salir de aquí con vida; y así creo que todos vosotros habéis de morir”.

Montezuma se puso a un pretil de una azotea con muchos de nuestros soldados que le guardaban, y les comenzó a hablar con palabras muy amorosas que dejasen la guerra y que iríamos de México. Muchos principales y capitanes mexicanos bien le conocieron, y luego mandaron que callasen sus gentes y no tirasen varas, piedras ni flechas. Cuatro de ellos se llegaron en parte que Montezuma les podía hablar, y ellos a él, y llorando le dijeron: “¡Oh, señor y nuestro gran señor, y cómo nos pesa de todo vuestro mal y daño y de vuestros hijos y parientes! Hacémoos saber que ya hemos levantado a un pariente vuestro por señor”. Allí le nombró, que se decía Cuitláhuac, señor de Iztapalapa...

Párrafos adelante continúa así:

No bien hubieron acabado el razonamiento, cuando tiran tanta piedra y vara, que los nuestros que lo arrodelaban, como vieron que entretanto que hablaba con ellos nos daban guerra, se descuidaron un momento en rodelarle de presto, y le dieron tres pedradas, una en la cabeza, otra en un brazo y otra en una pierna; y puesto que le rogaban que se curase y comiese y le decían sobre ello buenas palabras, no quiso, antes cuando no nos catamos vinieron a decir que era muerto (Díaz del Castillo, 1943, pp. 15-16).



Vemos concordancia en el relato de los dos cronistas soldados en cuanto al motivo de la muerte del tlatoani y la manera en que ocurrió. Veamos ahora la posición de los cronistas indígenas, si bien hay que aclarar que sus escritos son muy posteriores y quizá parte de la tradición oral. Empecemos con la Relación del origen de los indios que habitan esta Nueva España según sus historias:

...y yendo á buscar al gran Rey Motecuczuma dizen que le hallaron muerto á puñaladas, que le mataron los españoles á él y á los demás principales que tenían consigo la noche que se huyeron, y este fué el desastrado y afrentoso fin de aquel desdichado Rey... (Códice Ramírez, 1980, p. 91).

Alvarado Tezozómoc relata en su Crónica Mexicáyotl:

En el año 2-pedernal, “1520 años”, fue cuando murió el señor Moteuczoma Xocoyotl, rey de Tenochtitlan, hijo de Axayacatzin; reinó diez y nueve años; a los tres los mataron los españoles (Tezozómoc, 1975, p. 149).

Finalmente, acudimos a las Relaciones de Chalco-Amaquemecan de Chimalpahin:

En el mes de Tecuilhuitontli, los españoles dieron muerte al Moteuhcmatzin, haciéndolo estrangular y después de eso huyeron aprovechando las sombras de la noche (Chimalpahin, 1965, p. 236).

A lo anterior habría que sumar pictografías como el Códice Moctezuma, en el que se aprecia al emperador con soga al cuello asomándose por la azotea para calmar los ánimos; frente a él está un personaje muerto con una espada española clavada en el pecho, lo que podría significar la muerte del gobernante (Batalla Ro- sado, 1996).

¿Qué sacamos en conclusión de todo esto? Hay dos datos que considero de la mayor importancia: Bernal Díaz señala que al asomarse Moctezuma le hablaron con gran acatamiento y cesaron de tirar proyectiles, lo que implica el respeto que se le tenía; el otro, cuando acto seguido se le comunica a Moctezuma que había sido depuesto del cargo de tlatoani y se nombra como señor de México a su hermano Cuitláhuac.

Esto último resulta relevante, ya que al perder el poder no era de ya de utilidad para los españoles y la guerra iba a continuar. Por lo tanto, más bien se convertía en una carga que en una ayuda. De ser así, sus horas estarían contadas...

lunes, 22 de agosto de 2016

Grande a pesar de todo

por Luis Horacio Yanicelli

Siempre hubo, hay y habrá personas de todas las calidades humanas. Almas exquisitas de bondad, prácticas y pragmáticas, idealistas, canallas y violentas, altruistas y egoístas, en fin. Bien se suele decir “Hay de todo en la viña del Señor”. 

Belgrano en su vasto recorrido por la geografía de las entonces Provincias del Río de la Plata, ha tenido experiencias que confirman la reflexión inicial de estas líneas.

Pedro Ríos en "Tamborcito Tacuarí"
El Tamborcito de Tacuarí, cuyo nombre era Pedro Ríos y tenía 13 años de edad cunado cayó ne combate el 9 de marzo de 1811, no fue otra cosa que la niñez inocente sumando su angelical coraje a aquella quijotesca campaña del Gral. Belgrano al Paraguay. Batiendo el parche de su tambor alimentó las raíces de la patria naciente la sangre de un niño. 

Monumento en homanaje a doña Gregoria Pérez de Denis
en Paraná, Entre Ríos
En Santa Fé, se encontró con Dña. Gregoria Ignacia Pérez de Denis, mujer de buena posición, la que ofreció todos sus bienes sin más, para financiar el Ejército al mando del alma mas noble que haya tenido la fundación de la Patria. Doña Gregoria no había podido entrevistarse con Belgrano cuando este en 1810 había parado en el Convento de Santo Domingo de Santa Fe, entonces le envió una carta que la remitió por medio de su hijo y en la misma le expresaba al Fundador de nuestra Nacionalidad: “La viuda de Don Juan Ventura Denis logra el honor de saludar a V.E. ya que no lo hizo cuando V.E. se hallaba en esta ciudad, por la cortedad de su genio y por no poderse introducir el los claustros de regulares para poner a la orden y disposición de su excelencia sus haciendas, casas y criados…” y continúa detallando los bienes que entrega a la causa libertaria, aclarando que eso es “…sin nada a cambio.”

Intento de detención y engrillamiento al Gral. Belgrano en Tucumán
Y por otra parte, como la contra cara de una moneda, se encontró un 19 de noviembre de 1819 en Tucumán, con un brutal salvaje, ciego y violento como el Coronel Abraham Gonzalez, oriundo de la Banda Oriental que al General ya enfermo y en cama, pretendió engrillarlo y que, de no ser por la enérgica oposición del médico amigo del enfermo Dr. Joseph Redhead hubiese llevado a cabo semejante barbaridad. 

En su camino final a Buenos Aires en el mes de febrero de 1820, en una posta cordobesa cuando ya casi sin poder caminar y permanentemente acostado en un catre viajaba en un coche llamó al maestro de postas para saludarle y hablarle, conoció allí el General Belgrano la cara de la grosería y desconsideración. El rústico sujeto respondió que si quería verlo el General que viniese a él.    

He narrado estos hechos puntuales porque la reflexión que me ocupa hoy es vinculada a la idea equivocada de un pasado con gente toda buena y desprendida, tenemos la creencia que Belgrano, San Martín y en general nuestros Padres Fundadores de la Patria, eran personas que ya en los tiempos de su protagonismo, eran correspondidos con respeto, reconocimiento y admiración. Y no, la realidad de los días de aquellos hombres no fue un lecho de rosas, sino todo lo contrario, tuvieron que remaren un mar de incomprensión e ingratitud no exento de groserías y violencias como las que hemos comentado mas arriba.     Fueron grandes, porque a pesar de todas las contrariedades las superaron, porque fueron consecuentes con lo que creían y pensaban. Ellos fueron vidas consagradas al servicio de un proyecto de país independiente donde empeñaron sin cortapisas todo el esfuerzo del que eran capaces. Y lo hicieron en un mundo tan virtuoso y tan miserable como el actual. como el de ayer  y como el de todos lo tiempos.     

Hoy los buenos ciudadanos, no tenemos pretextos para no comprometernos con la realidad procurando difundir a nuestro modo, el pensamiento ejemplar de hombres como San Martín, Belgrano y tantos que nos dieron como valor cultural central el de la libertad individual y la independencia nacional.     

Por ser imitables y paradigmáticos, es que los denominamos próceres y no por ser sus nombres empleados en nominaciones de plazas, avenidas y escuelas. Sus vidas consagradas, la altura de su empresa, la capacidad de compromiso y la energía con que llevaron adelante su acción, son las ejemplaridades que debemos cultivar, para nosotros, para nuestro hijos y para nuestra posteridad.

FuenteLuis Horacio Yanicelli

sábado, 20 de agosto de 2016

El médico Pedro Carrasco, Congresal de 1816

Juró su banca como diputado por Cochabamba. 

Dr. Pedro Buenaventura Carrasco
El Soberano Congreso no celebró sesión el 18 de agosto de 1816. En la del día antes, se había incorporado, con el juramento de ley, el diputado por Cochabamba doctor Pedro Buenaventura Carrasco. Esto, luego del informe de la comisión que examinó sus títulos, y que fue aprobado tras una detenida discusión.

El doctor Carrasco, cochabambino de origen, tenía entonces 36 años. Era médico y venía de una distinguida familia. Residió en su juventud en Lima y posiblemente allí se doctoró en Medicina. Tenía también título en Teología, por la Universidad de Charcas. Estaba en Buenos Aires al ocurrir las Invasiones Inglesas, y en esas jornadas fue cirujano del Regimiento de Patricios. En 1808, ante el Real Protomedicato, rindió y aprobó los exámenes para adquirir el título de “cirujano latino”.

Poco después, regresó al Alto Perú, nombrado Teniente de

Protomédico en el distrito de Cochabamba. Actuó resueltamente en las insurrecciones de 1809 y 1810. Cuando el ejército patriota al mando de Juan José Castelli triunfó en Suipacha, marchó a Potosí como representante del gobernador, para felicitar a aquel jefe. Castelli lo nombró, en 1811, Ministro Tesorero de las Reales Cajas de Cochabamba. En 1812, sirvió a las órdenes de Manuel Belgrano, en la segunda campaña al Alto Perú. Desempeñó igualmente la importante misión de conducir armamentos con destino a los patriotas de Salta y de Jujuy.

Elegido diputado por Cochabamba al Congreso, se lo incorporó el 17 “con la calidad de ‘por ahora’ y hasta la evacuación del enemigo de la provincia de Cochabamba”.

Fuente: LaGaceta

jueves, 18 de agosto de 2016

Remedios de Escalada de San Martín. Los orígenes vascos de la esposa del Libertador de Argentina, Chile y Perú

María de los Remedios Carmen Rafaela Feliciano Escalada de la Quintana nació en Buenos Aires el 20 de noviembre de 1797. Hija del matrimonio compuesto por Antonio José Escalada Sarría y Tomasa Francisca de la Quintana Aoiz Riglos y Larrazábal. Los otros hijos de la parejea fueron: Manuel José, Mariano y María Nieves.

Por línea materna, Remedios desciende de Tomasa de la Quintana y Aoiz, quien también nació en la mencionada ciudad el 1º de octubre de 1768 y falleció en 1841. Su padre fue José Ignacio de la Quintana y Riglos (Buenos Aires, 1736-1820), hijo de Nicolás Ventura de la Quintana Echeverría, nacido en Bilbao, Vizcaya, en 1693.

José Ignacio de la Quintana y Riglos, abuelo de Remedios, se casó con Petronila de Aoiz Larrazábal, quien fue hija de Pablo de Aoiz de la Torre nacido en Tafalla, Navarra, en 1709; y Tomasa de Larrazábal Avellaneda. Pablo de Aoiz es hijo de Miguel de Aoiz Garayo y Casilda de la Torre Aburrea.

Por línea paterna es hija de Antonio José Escalada Sarriá (1754-1821), quien desciende del castellano Manuel de Escalada Bustillo de Ceballos y la chilena María Luisa Sarria Lea, que es hija de Francisca Lea Plaza y Sebastián Antonio Sarria, quien fue hijo de Antonio de Sarria, natural de Vera de Bidasoa, Gipuzkoa.

Su vida y casamiento con San Martín
Remedios vivió su infancia en Buenos Aires, capital del Virreinato del Río de la Plata, en el seno de una familia con buen pasar económico y reconocimiento social. Su padre era un próspero comerciante que fue también Canciller de la Real Audiencia, por lo que la niña se crió en contacto con las familias tradicionales y ricas de la sociedad porteña. Sus padrinos fueron su tío Francisco Antonio de Escalada y María del Carmen Sobremonte –hija del futuro Virrey–.

José de San Martín llegó a Buenos Aires el 9 de marzo de 1912. Inmediatamente se le reconoció el grado de Teniente Coronel y se le encomendó la creación del regimiento de Granaderos a Caballo, que tan destacado papel jugaría en la Guerra de la Independencia. Tomó contacto con la familia Escalada a pocos días de su arribo, y conoció a Remedios –que tenía apenas 15 años, casi 20 menos que el militar argentino– en una reunión social. Luego de apenas unos meses de novios se casaron el 12 de septiembre de 1812 en una sencilla ceremonia en la Catedral de Buenos Aires, siendo los padrinos Carlos María de Alvear y su esposa Carmen Quintanilla. Sus cuñados, Manuel y Mariano Escalada se incorporaron al ejército libertador que haría la campaña a Chile y fueron destacados guerreros de la independencia.

El matrimonio era casi una obligación moral para San Martín en ese momento, y una forma de vincularse a la sociedad local, cuando aun muchos dudaban del auténtico deseo independentista de este militar recién llegado, que había combatido en el ejército español contra Napoleón, y recibiera la medalla de héroe por su participación destacada en la Batalla de Bailen.

Luego de la Batalla de San Lorenzo, en la cual San Martín derrotó a las tropas españolas en el Monasterio San Carlos al mando del capitán Juan Antonio Zabala el 3 de febrero de 1813, le tocó hacerse cargo del Ejército del Norte para detener el avance realista desde el Alto Perú –actual Bolivia–, y debe abandonar el hogar familiar.

A fines de 1914 se estableció en Mendoza –designado Gobernador Intendente de la Provincia de Cuyo– para preparar la epopeya del cruce de la cordillera de Los Andes.

Su estancia en Mendoza y fallecimiento en Buenos Aires
Remedios se trasladó hasta allí y construyeron juntos el hogar familiar, y fue donde nació la única hija que tuvieron, Mercedes Tomasa, en 1816.

Colaboró con la empresa libertadora en la medida de sus posibilidades, instando y organizando la entrega de las joyas personales de las damas mendocinas, que contribuyeron a paliar los gastos en equipamiento del ejército. También con sus propias manos colaboró en la confección y el bordado de la bandera estandarte que acompañaría al regimiento en todas sus batallas.

Cuando San Martín inició la empresa libertadora, pidió a Remedios –aquejada de tuberculosis–, que volviera a su casa materna con la pequeña Merceditas, donde sería bien cuidada y atendida por sus padres Antonio José Escalada Sarría y Tomasa Francisca de la Quintana Aoiz.

Al poco tiempo, y por razones de salud, fue a vivir a una quinta suburbana. Allí mismo falleció el 3 de agosto de 1823, sin contar a su lado con la presencia de su esposo que se encontraba en Mendoza, y que regresó a Buenos Aires en el mes de noviembre. Tenía apenas 25 años. Su sobrina, Trinidad Demaría, diría luego: ‘Murió como una santa pensando en San Martín’. Él, inmediatamente arribado, hizo construir un mausoleo en el Cementerio de la Recoleta, donde descansan sus restos hasta la actualidad. Hizo inscribir el siguiente epitafio: ‘Aquí yace Remedios de Escalada; esposa y amiga del General San Martín’. 



Remedios de Escalada era distinta a las mujeres de su época en el rol social que le tocaría cumplir. Era la esposa del General San Martín, el Jefe del Ejército de los Andes que llevaría adelante las campañas de liberar Argentina, Chile y Perú. Fue una mujer abnegada y entregada al papel que la historia le deparó, no muy feliz por cierto, pero que supo asumir con estoicismo.

Remedios de Escalada de la Quintana fue una argentina de estirpe vasca que brilló por mérito propio. Se casó muy joven y murió muy joven, y en los años de matrimonio poco fue el tiempo que pasó junto a su esposo, y sufriendo los padecimientos de una enfermedad incurable que la llevaría a la tumba. Cuando se casó con San Martín sabía lo que le deparaba el destino, y aun así aceptó el desafío. 

Fuente: Euskonews

miércoles, 17 de agosto de 2016

FamilySearch publicó más 95.000 registros parroquiales de Paraguay

FamilySearch acaba de publicar 95.312 registros indexados en la colección Paraguay, registros parroquiales, 1754-2015. Esta publicación aumenta el número total a 492.950 registros indexados. La tabla que se adjunta incluye todas las localidades para las cuales existen registros indexados en esta colección. Gracias a los voluntarios que brindan su colaboración desinteresada para la indexación de los registros parroquiales del Paraguay.

17 de agosto de 1850 Muere el Brigadier General San Martín

MUERE EL PADRE DE LA PATRIA - EL BRIGADIER GENERAL JOSÉ FRANCISCO DE SAN MARTÍN Y MATORRAS.



Luego de varios días de indisposiciones que le habían causado gran pesar, el 17 de agosto amaneció bastante mejor. Su salud, muy quebrantada por cierto, ese día le daba algo de sosiego.
Se levantó sereno, y con la fuerza suficiente para trasladarse por sus propios medios al cuarto de su amada hija Mercedes. Allí pidió que se le leyeran los diarios del día, ya que su ceguera le impedía leerlos.

Hizo poner rapé en una caja, para convidar a su médico personal, que lo visitaría luego. Comió algo, pero frugalmente.

Cerca de las dos de la tarde, volvió a sufrir de un ataque de dolor abdominal. Fue recostado en la cama de su hija. Junto a él se hallaban el Dr. Jardón, su hija Mercedes y su yerno Mariano Balcarce. El Dr. supuso que el dolor menguaría, como lo habían hecho los ataques precedentes. Y así fue, el sufrimiento se calmó por un rato. Hasta que el anciano General sufrió una serie de convulsiones, y sabiéndose fallecer, con palabras entrecortadas le pidió a su yerno que se llevara a su amada Mercedes de su lado, no quería que lo viera morir...

Y así, rodeado de su familia, en la paz de su hogar, expiró casi sin agonía el Argentino Más Grande de la Historia.

Eran las tres de la tarde del sábado 17 de agosto de 1850. El reloj de la pared se detuvo, atestiguando ese minuto fatal.

Desde ese momento aquel hombre nacido en la lejana Yapeyú, abandonaba su cuerpo mortal, para fundirse en el Bronce Eterno de los Grandes Hombres de la Humanidad.

"... Y nuestra historia fue tomando la forma justa de la gloria en sus entrañas. Seamos fieles a esta forma, como soldados de verdad a una consigna. Porque es la forma de la patria: justo equilibrio de valor y de justicia. Sólo una espada como aquella pudo engendrar este milagro de armonía. Porque en ninguna de la tierra la semejanza con la cruz fue tan estricta. Guardemos siempre la memoria de aquella mano sin temor y sin mancilla. Guardemos siempre su recuerdo fundamental, como si fuera nuestra vida. Con el amor con que la fruta guarda en el fondo de su seno la semilla. Con el fervor con que la hoguera guarda el recuerdo victorioso de la chispa. Que su sepulcro nos convoque mientras el mundo de los hombres tenga días. Y que hasta el fin haya un incendio bajo el silencio paternal de sus cenizas...." Francisco Luis Bernárdez.

Fuente: Granaderos Bicentenario

martes, 16 de agosto de 2016

El atroz fin del congresal Maza

El representante de Mendoza en el Congreso de 1816 terminó ultimado por los indios en Chacay 



Es bien sabido que los seres humanos nunca pueden saber con anticipación el día, la hora y la forma en que habrán de morir. Los congresales Francisco Narciso de Laprida y Juan Agustín Maza, cuando firmaron en Tucumán el acta de la Independencia, el 9 de julio de 1816, jamás hubieran sospechado que sus vidas serían canceladas por atroces asesinatos, unos años después.

Tiempo atrás, narramos la trágica muerte del diputado por San Juan, doctor Laprida, ultimado a puñaladas en una calle de su provincia, en 1829 (ver esta columna del 19 de julio de 2015). Tocaremos ahora el no menos dramático fin de la existencia del doctor Maza, diputado por Mendoza al Congreso de las Provincias Unidas.

Todo un doctor

Juan Agustín Maza era mendocino. Había nacido en la ciudad cuyana el 4 de mayo de 1784, en una familia de gran relieve social. Sus padres eran el teniente coronel Isidro Sáenz de la Maza y doña Petronila de Sotomayor. Lo enviaron a estudiar Leyes en la Universidad de Santiago de Chile, donde obtuvo el grado de Licenciado y Doctor en Derecho Civil, en 1807. Su tesis se titulaba: “Aunque los diezmos se deban por derecho natural y divino, sin embargo la asignación precisa, justa y necesaria de la décima parte, no ha sido establecida sino por derecho humano y pontificio”. En marzo de 1810, la Real Audiencia le confería solemnemente el título de abogado.

El doctor Maza se adhirió a la revolución de mayo de 1810 desde el primer momento. Y más tarde, cuando fue nombrado gobernador de Cuyo el general José de San Martín e inició la organización del Ejército de los Andes, este jefe tendría en Maza a uno de los más resueltos apoyos en el Cabildo de la ciudad, que integraba. Inclusive, de su peculio personal, Maza entregaría importantes donaciones para consolidar la empresa libertadora en preparación.

En el Congreso

La adhesión de Maza se manifestó, también, cuando promovió la manumisión de las dos terceras partes de los esclavos de Mendoza, para que engrosaran las filas del Ejército de los Andes.

Dado el prestigio que rodeaba al doctor Maza, a nadie extrañó que resultara elegido, junto con el doctor Tomás Godoy Cruz, para integrar la representación de su provincia en el Congreso Constituyente que se convocaba para reunirse en Tucumán, en 1816. Participó activamente en todas sus sesiones, firmó el acta de la Independencia, y el 6 de diciembre fue elegido vicepresidente del cuerpo. Cuando éste se trasladó a Buenos Aires, le tocó ejercer la presidencia, en noviembre de 1817.

Poco después, Maza renunciaba a la diputación y regresaba a su provincia natal, cuando iba corriendo enero de 1818. Cuentan sus biógrafos que ejerció destacadamente la docencia, como catedrático de Jurisprudencia del Colegio de la Santísima Trinidad, a partir de 1821. Esto sin desatender la acción cívica.

La política

En 1824 estuvo al frente de la junta popular que solicitó al Cabildo la destitución del gobernador mendocino Molina. Se recuerda, de aquella ocasión, el fogoso discurso que pronunció para demostrar la conveniencia de organizar un gobierno colegiado, de tres personas: logró que se constituyera un triunvirato, integrado por el doctor Maza, Juan Agustín Videla y Buenaventura Aragón, pero tuvo existencia muy breve. Alineado con el sistema federal de gobierno, durante la gestión de Juan Rege Corbalán, el doctor Maza presidió la Junta de Representantes. También desempeñó la cartera de Gobierno, en 1829.

El gobernador Corvalán había sido obligado a dejar el mando en 1829, y lo recuperó luego de la victoria federal de El Pilar. Pero sucedió que José María Paz derrotó a Facundo Quiroga en Oncativo, a lo que sucedió un convenio que acordaba el cese de hostilidades entre Mendoza y Córdoba. Corvalán se negó terminantemente a ratificarlo. Pero como entretanto avanzaban sobre la ciudad las fuerzas unitarias al mando de José Videla Castillo, delegó el mando en Pedro Molina y se dirigió al sur.

Indios y Pincheiras

Por esos tiempos, el sur de Mendoza estaba bajo el dominio de los hermanos Antonio, Pablo, Santos y José Antonio Pincheira. Eran unos siniestros aventureros chilenos, que al principio pelearon en el bando de los realistas, pero que se fueron convirtiendo luego, poco a poco, en caudillos de una horda de blancos e indios. Se dedicaban al robo y tráfico de ganado, y eran muy temidos por audaces y violentos.

Corvalán quería tramitar una alianza con los Pincheira y sus aliados pehuenches. Creía que con su apoyo podía sostenerse en el mando. Mando que ya no tenía, pues poco después de su partida Videla Castillo había entrado en Mendoza: tomó el gobierno de la provincia y lo delegó inmediatamente en Tomás Godoy Cruz, para partir a San Juan y La Rioja.

Mientras ocurrían estos sucesos, Corvalán cabalgaba rumbo a su encuentro con los Pincheira. Iba con él una decena de personajes, entre ellos el doctor Juan Agustín Maza y el Comandante de Armas, coronel José Aldao (hermano del famoso José Félix), además de otros oficiales y unos 30 soldados.

Un trato

Se detuvieron para reaprovisionarse en el fuerte de San Carlos, y luego siguieron hasta el de San Rafael, para marchar luego el encuentro de Pincheira, que estaba muy cerca del río Malargüe. En el fortín de ese nombre se establecieron durante unos días. Allí acampaban cuando un malón les robó parte del ganado que traían.

Las versiones de lo que ocurrió después, son bastante confusas. En su libro “La villa vieja”, Narciso Sosa Morales -citando versiones de Adolfo Calle- dice que en Malargüe se concertaron las bases de la alianza. Los Pincheira y sus indios invadirían la ciudad y derrocarían a la autoridad unitaria. Serían compensados con caballos, víveres, y otros artículos.

Los caciques aparentaron estar conformes, pero en realidad no les creían, ya que no cumplieron promesas anteriores. Además, sabían que el grupo estaba en sus manos. No podía volver a Mendoza, ocupada por Videla Castillo. Resolvieron entonces terminar con ellos. Uno de los oficiales de Pincheira, Juan Hermosilla, facilitaría las cosas.

Cita fatal

Los indios se situaron en el cercano campo de El Chacay, y desde allí invitaron a Corvalán y a la comitiva a visitarlos. Les dijeron que buscaban “darles satisfacción” sobre el ganado que les robaron y, también, mostrarles las fuerzas que tenían para la proyectada invasión.

El grupo titubeó sobre la conveniencia de esta visita. Uno de los secuaces de Pincheira, el teniente Gatica, les aseguro que era muy importante que fuesen. Otros lo consideraban un paso muy peligroso. Finalmente, Corvalán decidió acudir a la cita. Sin sospechar que se metía de cabeza en una trampa mortal, marchó hacia El Chacay con el doctor Juan Agustín Maza y el resto de la comitiva.

Sosa Morales narra: “Cuando llegan, los indios están formados en línea de batalla. Cerca de ellos está Hermosilla con la tropa de Pincheira. Los indios no presentan el aspecto de guerrilleros listos para el combate, sino el propio de aliados. El cacique Coleto, un salvaje enjuto y enhiesto, que ostenta en el pecho las insignias de los jefes de las tribus, invita a Aldao a contar el número de los guerreros que invadirán Mendoza”, cosa que Aldao comienza a hacer “sin recelo”.

La masacre

Sigue el relato. “A medida que la comitiva avanza hacia el fondo de la línea india, uno de los extremos evoluciona cautelosamente para formar un círculo con el otro extremo de la misma línea. Gabino García advierte la maniobra y, cuando lo manifiesta a Aldao, el cacique Coleto dando un estridente grito, aplica un tremendo golpe de lanza al coronel (Felipe) Videla, que está a su lado. Entretanto, la caballería india gira vertiginosamente, evitando la salida de los sitiados”.

Es el fin. “Perecen todos en medio de una muerte atroz, acribillados a lanzazos”. Caen el gobernador, Maza “y todos los oficiales y personas comprendidas en el círculo de muerte. El degüello y despojo de las víctimas duró toda la tarde. El grupo de blancos pincheyrinos capitaneados por Hermosilla no tomó parte en el asalto”. Era el 11 de junio de 1830.

Poco más tarde, algunos señalarían a Videla Castillo y a Tomás Godoy Cruz como instigadores de la tragedia. Godoy Cruz se defendió. Dijo que se veía en este caso “la mano del Omnipotente de su justicia”, ya que “esos hijos desnaturalizados solicitaron despedazar su patria, dirigiendo hacia ella una columna de infieles, sin consideración a que podrían ser envueltos en los horrores que son consiguientes, sus mismas familias”.

Recién en agosto de 1831 se trajeron a Mendoza los restos de los ultimados de Chacay. Fueron inhumados en una sola tumba, junto a la Catedral.

Fuente: La Gaceta.con

lunes, 15 de agosto de 2016

Gaspar de Portolá: el español ignorado que conquistó California

Este soldado leridano, compañero y amigo de Fray Junípero Serra, fue enviado al frente de un regimiento por el marqués de Croix, virrey de Nueva España, a pacificar la región de Sonora en 1767



Suele ocurrir con frecuencia en la historia que los que deciden qué es importante y qué no, o padecen un acusado e interesado estrabismo, o cuando cogen la pluma para relatar los hechos, más parecen navegar en una destilería que en un razonable y deseable sentido crítico.

A pesar de que nuestra impronta y su huella histórica, colonial y cultural, todavía hoy supera en tiempo discurrido al que ha recorrido la gran nación americana que es EEUU desde su fundación en 1776, hubo más recursos y sangre derramada por parte de España que, por ejemplo, la de Francia, en el proceso de independencia del actual hegemón mundial. Sin embargo, curiosamente, franceses e ingleses son los que se han llevado el reconocimiento de los americanos.Ironías del destino.

Hasta incluso se le ha negado a España la procura original del nacimiento del dólar, o lo que es lo mismo, su alumbramiento como moneda derivada (el Pillar Dollar) y su estrecha relación con la primera fábrica de moneda y timbre en el continente americano, la de la ceca mexicana. Tan capital fue la ayuda económica española en su guerra de liberación contra el Imperio Británico, que su moneda, el dólar, llegó a coexistir en partes de la Union, puesto que al no poseer moneda propia, esta adoptó con carácter provisional el muy español doblón.

Parece ser que lo hispano, a la luz de la desmemoria que habita ese vasto país, no da pedigrí y sin embargo, todavía hoy, no han doblado en su tiempo de existencia como nación el que nosotros invertimos en colonizar más de la mitad de aquellos vastos territorios. Una cicatería propia de quienes no conocen la palabra "agradecimiento", y además, tienden a buscar la espalda. Pero mal que les pese a muchos, España, durante muchos siglos, tocó sin necesidad de partitura. Hoy la cosa ha cambiado. Hemos abandonado aquella brillantez coral en detrimento de los “amables consejos” de Telefunken.

No obstante, y no se sabe si con efecto profiláctico ante los agravios del futuro o quizás como reparacion ante esta peculiar, recurrente y deplorable conducta inserta en la genética diplomática norteamericana, ocurrió que George Washington, en un gesto  que le honra, compartió con Bernardo de Gálvez, mano a mano, recorrido y loas el cuatro de julio, durante la celebración del Día de la Independencia. Al parecer, entre ellos, había un caballero.

Un buen funcionario, en toda la extensión de la palabra

De entre los muchos que dejaron su huella indeleble en aquella épica conquista, hay uno que, quizás más olvidado que los otros, administró con sabiduría para su rey una extensión de más de un millón de kilómetros cuadrados en el balcón del Pacifico, hoy llamado California y en su tiempo configurada casi íntegramente por la Baja y la Alta California .

Cuando llegó a México hacia 1764, Portolá era ya un experimentado militar curtido en Italia y en la campaña de Portugal durante la Guerra de los Siete Años, conflicto en el que, inicialmente y para variar, estaban enzarzadas una vez más Francia e Inglaterra.

Discreto, eficiente, humilde y buen funcionario en toda la extensión de la palabra, este hombre era un compendio de virtudes que aunaba bajo un uniforme militar los mejores valores. Para el monarca, era un súbdito leal y de confianza probada. Se llamaba hasta su muerte y después, Gaspar de Portolá.

Este soldado leridano, compañero y amigo fiel de Fray Junípero Serra, fue enviado por el marqués de Croix, virrey de Nueva España, al mando de un regimiento para pacificar la región de Sonora hacia el año del Señor de 1767, donde había una melee formada entre campesinos, indios, colonos y misioneros intentando ora pacificar, ora echar leña al fuego, y que a consecuencia de ello, habían montado un follón de cuidado. Sin embargo, la expulsión de los jesuitas, ordenada por Carlos III a través de la Pragmática Sanción ese mismo año, obligó a los integrantes de dicha expedición a Sonora a desdoblarse para deportar a estos hombres de Dios a no se sabe dónde, pues se les prohibía tajantemente habitar en los territorios peninsulares y en los de ultramar. El Borbón estaba rebotado por las presuntas injerencias de la orden en el Motín de Esquilache, intervención todavía hoy insuficientemente demostrada. Pero aquel rey que casi roza la excelencia en su tiempo de gobernanza, pudo haber patinado con esta decisión. El caso, en resumen, es que hizo caja con las expropiaciones que afectaron a las propiedades de la Compañía de Jesús, amén de deshacernos de más de seis mil intelectuales y científicos de un plumazo, algo que parece haberse convertido en deporte nacional y cuestiona la Marca España.

Portolá, sin entender las ordenes de su rey, las acató con la máxima corrección, dando un tratamiento exquisito a los sorprendidos orates.

El caso es que, como no había en aquel desolado paraje nadie con la altura suficiente como para dirigir aquello con solvencia y sin sobresaltos, Portolá, por méritos propios, sería elegido gobernador de California por el virrey de Nueva España. Una de las primeras órdenes sería la de impedir el colapso de la prédica del cristianismo en aquellas latitudes, y del buen funcionamiento de las misiones como pequeños emporios que acrisolaban cultura  y mercadeo. La logística y la organización casi militar de los jesuitas era insustituible y el antaño buen funcionamiento de estos aislados pero eficaces enclaves que actuaban como un perfecto engranaje y eco de "civilización", devinieron provisionalmente en un caos, hasta que la llegada del visitador general José de Gálvez permitiría compartimentar adecuadamente competencias en la administración. El problema es que entretanto, la gestión de las misiones quedó en manos de comisionados, en la mayoría de los casos, antiguos soldados que expoliaron los bienes que contenían las paredes que tan laboriosamente habían albergado uno de los mascarones de proa de España en aquellos confines. En fin, el acabose.

La misión de San Carlos Borromeo
La Alta California, conocida hoy simplemente como California, fue ocupada debido a la visión estratégica que tenía José de Gálvez para evitar que cayera en manos de una nación extranjera, entendiendo que los rusos desde Alaska podrían llegar a ser una amenaza más que potencial, por lo que se puso manos a la obra.

La trascendental decisión de Gálvez para ocupar la Alta California fue tomada en 1768, para lo que organizó una serie de expediciones, dos por tierra y otras dos por mar, para conducir a la tropa y a los predicadores hacia su destino. Aunque hubo suerte varia, pues vientos adversos retarían a los obstinados conquistadores, el conjunto de los expedicionarios culminarían sus objetivos.

Muchos de los integrantes de aquella épica estaban muy enfermos de escorbuto y otros muchos habían fallecido por el camino o habían entregado sus cuerpos al mar. No era una misión fácil. La mayor responsabilidad  era la de explorar y ocupar la bahía de Monterrey. En ese puerto precisamente fue donde el famoso navegante Sebastián Vizcaíno había arribado en 1602 más de siglo y medio antes.

Portolá encargó al Padre Serra hacerse cargo de los enfermos y se puso el traje de faena para llevar a cabo la exploración por un territorio totalmente desconocido. Fue llegando a Monterrey el 24 de mayo de 1770, atravesando extensiones de impecable pureza estética al tiempo que de enorme dificultad operativa, que oficiarían una misa cerca del roble donde los misioneros que habían acompañado a Sebastián Vizcaíno habían dado gracias al creador de casi todas las cosas, y se había tomado posesión de esas tierras en nombre de la Corona Española.

A principios de junio de 1770 iniciarían la construcción de la Misión de San Carlos Borromeo y su escuela a la par que fundaban el presidio de  Monterrey para albergar descarriados. Esta gesta desarrollada con recursos humanos muy limitados –España nunca tuvo más de cinco mil soldados distribuidos en un espacio equivalente a la mitad de lo que hoy ocupa el territorio continental de EEUU–, afortunadamente fue bien financiada.

En el invierno del año 1786, a petición propia, sería trasladado a Lérida donde rendiría el último pasaje de su cuaderno de bitácora.

Innumerables parques y avenidas, escuelas, universidades, centros sociales y lugares públicos recuerdan en la avanzada California la memoria de Gaspar de Portolá. Aquí, en España, salvo una fiel sociedad de amigos en Catalunya, mejor no preguntar.