miércoles, 22 de julio de 2015

Dos estudios genéticos aclaran el origen de la población indígena en América

Una única ola migratoria entró por el Estrecho de Bering hace 23.000 años. Posteriormente, hubo contactos de algunas poblaciones con tribus de Oceanía y del Sudeste Asiático.

Dos equipos diferentes de científicos, en sendos estudios publicados en las revistas Science y Nature, hallaron claros indicios de que algunos grupos de la zona del Amazonas están genéticamente emparentados con poblaciones del sureste asiático. Según esos estudios comparativos, los indígenas suruí y karitiana, que viven en la Amazonia, se parecen sorprendentemente a los habitantes de Nueva Guinea, Australia o a los de las islas de Andamán, en el golfo de Bengala. "Esto pone de manifiesto que la población del 'nuevo mundo' no estaba completamente aislada del 'viejo mundo' tras la migración inicial", según Eske Willerslev, que encabeza el equipo de la Universidad de Copenhague autor del primer informe.

"Nuestro estudio presenta la imagen más amplia hasta la fecha de la prehistoria genética de América. Mostramos que todos los nativos americanos, incluyendo los principales subgrupos de amerindios y atabascanos, descienden de la misma ola migratoria", ha declarado Maanasa Raghavan, investigador del Centre for GeoGenetics de dicha Universidad de Copenhague.

El grupo encabezado por Willerslev se concentra en el desarrollo de la inmigración eurasiática a través del Estrecho de Bering, que aparentemente tuvo lugar en el apogeo del último período glacial, como máximo hace unos 23.000 años, en una única ola migratoria a través del estrecho, que por entonces era un puente de tierra. Pero al parecer, los migrantes eurasiáticos quedaron enclavados en el Estrecho de Bering durante unos 8.000 años, al cabo de los cuales continuaron desplazándose a lo largo de la costa hasta llegar a la parte más austral de América del Sur a más tardar hace unos 14.600 años.

El profesor Johannes Krause, del Instituto Max-Planck de arqueología genética de Jena, Alemania, califica la semejanza genética entre los habitantes del Amazonas y grupos del sureste asiático como una sensación. "Al principio no lo podía creer", dijo. "La señal genética es muy elevada". Según Krause, la cuestión decisiva es cuál de los dos grupos llegó primero a América, algo que habrán de determinar nuevos estudios genéticos. 

Ver nota completa en inglés en Nature.com

Fuente: DW.com

Tucumán y su líder Civil y Militar Bernabé Aráoz en el Plan Sanmartiniano

D. Bernabé Aráoz
La historiografía nacional ha sido pacífica al interpretar que la autonomía alcanzada por Tucumán el 8 de Octubre de 1814 se debió al reconocimiento por la actuación de sus ciudadanos durante la Batalla de Tucumán y el aporte de los mismos en la posterior Batalla de Salta.
Coincido en que efectivamente, esos hechos fueron determinantes, pero entiendo no fueron exclusivos. Se correspondían a un plan mucho más ambicioso y era el que pergeñaba José de San Martín y que sin duda alguna fue consultado con Manuel Belgrano, los meses que se trataron personalmente en su estancia en Tucumán, desde Febrero a Mayo de 1814, donde coincidieron sus destinos.


San Martín tenía claro que Tucumán era un bastión natural de la Revolución Americana. Para los realistas la sola mención de las jornadas de septiembre de 1812 los llenaba de dudas y temores. ¿Cómo se podía perder una batalla en esas circunstancias? Un ejército poderoso de 3500 hombres, armados, regimentados y perfectamente adiestrados para la guerra, contra una turba de 1700 gauchos armados de lanzas precarias, con una rudimentaria instrucción militar. Sin embargo esos hombres curtidos demostraron una ferocidad inaudita, cuando de defender su tierra se trataba.
Estaba claro que el respeto ganado en batalla, les daba a los tucumanos un sitial preponderante en el plano estratégico continental. Porque era sobre ello que San Martín basaba su plan, y el Norte Argentino era esencial para plasmar sus tácticas de guerra. Confiaba en la probada destreza del campesino norteño acostumbrado a lidiar con el espeso monte, que había que “pechar” con los guardamontes, que había que dominar con coraje y determinación, pues era allí donde se guarecía el puma, donde anidaba el cóndor, donde se forjaban los hombres y mujeres fuertes, templados en la adversidad que nos darían la Patria.


Tucumán entonces debía convertirse en el límite septentrional de la Revolución, como lo manifestaba Manuel Belgrano. Era allí donde debían ser detenidos una y mil veces los avances españoles…si Tucumán caía, el corazón del país quedaba a merced de la furia vengativa de los realistas.
La frontera norte debía mantenerse “caliente”; la guerra de guerrillas se hacía entonces esencial. Se debía contar con una “plaza fuerte”, y además con grupos guerrilleros que hostilizaran a las tropas realistas que amenazaban ingresar por el actual territorio boliviano. Tucumán, nutriría asimismo de combatientes, de armamentos y vituallas a los gauchos de Jujuy y Salta quienes conformarían la primera línea de batalla. 


Los desastres de Vilcapugio en octubre de 1813 y Ayohuma en noviembre del mismo año descalabraron las posibilidades de penetrar desde el norte hasta el corazón mismo de la dominación española.


Nuevamente la frontera norte estaba en llamas y Salta era amenazada por un poderoso ejército español. Tan expuesta había quedado esa provincia, que el nuevo Gobernador Intendente de Salta del Tucumán, Francisco Fernández de La Cruz, debió asumir su cargo ante el cabildo de la ciudad de San Miguel de Tucumán. Incluso, cuando éste dejó sus funciones, Bernabé Aráoz su reemplazante, juró ante el cabildo tucumano, puesto que la ciudad de Salta y su jurisdicción estaban controladas por el Ejército Realista. Por dos veces consecutivas, el gobernador debía asumir ante un cabildo extraño a la sede de la gobernación.


Gral. D. José de San Martín
A estas alturas resultaba imperioso reestructurar la administración de gobierno de tan extensas jurisdicciones. La realidad de la guerra hacía imperiosa la necesidad de sentar una plaza fuerte, no sólo en lo militar, sino también en lo institucional.


Manuel Belgrano y José de San Martín influyeron mucho en la designación de Aráoz como primer gobernador de Tucumán, lo que refuerza la idea que era “el hombre elegido” por ellos en Tucumán. En carta al Director Gervasio Antonio de Posadas, fechada el 2 de Marzo de 2014 San Martín escribía: “… don Bernabé Aráoz, sujeto el más honrado y el más completo que se conoce en toda la provincia.” 


Por entonces la fortificación de la Ciudadela comenzaba a ser operativa y se convertía en un serio peligro para los realistas apostados en el norte. Se había echado a correr la versión que un poderoso ejército se preparaba en Tucumán para arremeter definitivamente sobre el Alto Perú. Para ello, en la visión castrense de San Martín y práctica de Belgrano, no había mejor candidato que Aráoz. Un hombre probado en la guerra, caudillo popular, hábil político y eficaz administrador. Es por ello que refresca su anterior carta del 23 de Febrero de ese año a Posadas, donde San Martín le manifiesta: “Aráoz es un sujeto que me atrevo a asegurar no se encuentran diez en América que reúnan más virtudes…” Estos conceptos fueron decisivos para su nombramiento.


San Martín entendía que para que Tucumán pudiera efectivamente constituirse en la plaza fuerte que la revolución requería, necesitaba imperiosamente ser autónoma de Salta, de quién hasta entonces dependía. La vecina provincia tenía en su clase dirigente a demasiados simpatizantes del Rey, quienes creaban recelos e inquinas permanentes. Por tanto no eran confiables para los líderes revolucionarios. Asimismo su capital era continuamente asediada por los realistas que tomaban por las armas su ciudad cabecera, para luego ser repelidos en una contradanza mortal.


Claramente San Miguel de Tucumán debía fortalecerse, no sólo en el orden militar sino también económica e institucionalmente, actuando independientemente de las decisiones del cabildo salteño. Las urgencias debían ser atendidas con la inmediatez que el caso requiriese y la caja del Cabildo debía ser utilizada para la atención de las necesidades de ese ejército que se acantonaría a sus puertas desde entonces.


El Director Posadas finalmente dicta el Decreto de fecha 8 de Octubre de 1814 creando la Provincia del Tucumán, desmembrando definitivamente la jurisdicción de Salta, por entonces bajo el poder realista. Santiago del Estero y Catamarca quedaron asimismo bajo la jurisdicción de Tucumán, con asiento de gobierno en la ciudad de San Miguel.


Coincido y hago mías las palabras del Dr. Félix Alberto Montilla Zavalía al respecto: “Sin lugar a dudas el argumento de mayor trascendencia para crear Tucumán era facilitar la administración de un territorio de frontera que permitiera una eficaz contención a las tropas realistas, y así garantizar que la jurisdicción virreinal del Perú no siga extendiéndose hasta el centro de las Provincias del Río de la Plata I”


Finalmente, el 14 de Noviembre de 1814, el Director Posadas designó Gobernador Intendente de la Provincia del Tucumán al coronel de dragones Bernabé Aráoz, quién tomó su juramento de rigor el 1º de diciembre del mismo año ante el cabildo provincial. 


Fue por ello que Bernabé Aráoz era el llamado a convertirse en el primer gobernador de la provincia autónoma. No había en Tucumán un hombre de talla superior, su patriotismo y compromiso con la causa independista eran innegables.


Quedaba asimismo la determinación acerca de quién sería el hombre fuerte en Salta y Jujuy. Fue entonces cuando el genio militar de José de San Martín se fijó en un salteño que no había tomado parte de las batallas de Tucumán y Salta…ese hombre, también providencial fue Martín Miguel de Güemes. 


Ya había demostrado su valor durante las invasiones inglesas, siendo un joven militar entonces. Luego, durante la primera campaña al Alto Perú, quedó envuelto en el pandemonio que fue la retirada del ejército abatido durante aquella desastrosa campaña. Belgrano al tomar a su cargo esas tropas, puso férrea disciplina y castigó la más mínima falta. El salteño, quién andaba en amores con una mujer casada, fue sancionado y enviado primero a Santiago del Estero y luego a Buenos Aires, al reincidir en su falta…pero San Martín, en la ciudad portuaria había advertido el innato don de mando y la ascendencia de Güemes sobre el gauchaje de tierras adentro. Entonces le encomendó la difícil tarea de conformar escuadrones de paisanos para hostilizar a las tropas realistas apostadas en la frontera norte. La idea era desgastarlos con ataques sorpresa, nunca confrontarlos en batallas campales. Incendiar sus vituallas, capturar sus oficiales, distraer sus tropas, desorganizándolas. Aquellos montes espesos debían convertirse en el colchón donde se amortiguaría cualquier impulso invasor.


Martín Miguel de Güemes cumplió cabalmente el cometido de su jefe, convirtiéndose en un engranaje importante del plan sanmartiniano. Así las cosas, Aráoz desde Tucumán y Güemes desde Salta, consumaron a rajatabla la tarea encomendada, convirtiéndose en baluartes revolucionarios que la posteridad juzgó de manera muy distinta.


Autor: José María Posse

martes, 21 de julio de 2015

El Gobernador Bernabé Aráoz y la invasión de los caudillos de Santiago del Estero y Salta


 
D. Bernabé Aráoz
Es sabido que la "República de Tucumán" instalada por el coronel mayor Bernabé Aráoz (como consecuencia de la disgregación de las antiguas provincias del virreynato en 1821), se vio jaqueada desde el vamos por grandes problemas, tanto internos como externos. El principal de estos últimos fue la inquina de dos caudillos vecinos: Martín Miguel de Güemes, de Salta, y Juan Felipe Ibarra, de Santiago del Estero. El santiagueño buscaba independizar su provincia de Tucumán para gobernarla a su manera, libre de ataduras legales. El salteño por su parte pretendía que Tucumán volviera a la órbita de su jurisdicción, pues la caja del Cabildo tucumano había dado, antes de 1814, jugosos dividendos a la Intendencia de Salta. El comercio tucumano, aunque muy menguado por las guerras era de gran atractivo para cualquier gobernante. Güemes acusaba a Bernabé Aráoz de no entregarle mayor ayuda financiera para la guerra que llevaba en la frontera, mientras que el tucumano contestaba que el comercio de su ciudad estaba en la más completa ruina en virtud de los gastos enormes que la guerra le ocasionaba. El mantenimiento del Ejército de Norte había desbastado la frágil economía tucumana, muy menguada por la imposibilidad de comerciar con el alto Perú. Cada tucumano había contribuido de diferentes maneras y los “empréstitos forzosos” habían empobrecido el giro comercial, por ende la recaudación había caído a límites impensados.

Quisiera hacer un alto en éste tema: nótese que el comercio salteño no sufrió la exacción brutal que toleraron los tucumanos. Aquellos “empréstitos” para el sostenimiento de la guerra eran absolutamente confiscatorios y los titulares de aquellos créditos sabían muy bien que nunca podría cobrar sus acreencias. Ilustrativo acerca de la actitud oficial hacia sus acreedores resulta un episodio de 1815. Cuando el comerciante gallego don Manuel Posse solicita ese año al gobernador que le devuelvan 3.000 pesos facilitados en “préstamo” al gobierno, el ministro fiscal, don Cayetano Aráoz indignado dictamina:"...Escandaliza, Sr. Gobernador, que un individuo de la clase enemiga de nuestro sistema, al sexto(sic) año de la libertad de América, ataque impunemente sus derechos". Sostenía que Posse era "el más rico de esta capital" y que intentaba cobrar fondos que "no le hacen falta para vivir opulentamente". En realidad, opinaba que “los debía simplemente donar”.
Pero ello no terminaba de convencer al salteño quién pedía más y más una ayuda que Tucumán realmente no podía brindar.

En ese clima de tensión permanente, Ibarra pactó con Güemes un entendimiento para quitarse de encima al molesto e independiente Aráoz, lo que propició el rompimiento diplomático de ambas provincias con Tucumán.

Lo cierto es que la elección de delegados al Congreso convocado por Bustos fue utilizada como excusa por Ibarra, lo que desató un conflicto institucional que terminó con la declaración de autonomía santiagueña (27 de abril) y la llegada de Juan Felipe Ibarra al gobierno, que desempeñará por 31 años desde entonces.

En el conflicto estaba claro que en el Norte convivían tres caudillos fuertes que pugnaban cada uno por sus intereses locales y personales; la guerra se avecinaba, inexorable.



En 1821 finalmente se produjo el rompimiento de hostilidades. Aráoz quería lógicamente reincorporar a Santiago. Una fuerza punitiva ingresó a la vecina provincia a efectos de castigar la ofensa, pero Juan Felipe Ibarra los sorprendió ocasionándoles una amarga derrota en “Los Palmares”. Antes, el santiagueño había pedido auxilio a Martín Miguel de Güemes, quien esperaba una excusa para romper con Aráoz. La “invasión” de los tucumanos justificó la declaración de guerra contra Tucumán.

D. Juan Felipe Ibarra
A esas alturas claramente ya no importaba el resultado de Los Palmares: Güemes en combinación de fuerzas con Ibarra invadieron con un importante ejército el territorio tucumano. Los de Ibarra ingresaron por Burruyacu y se unieron a los salteños que los esperaban al límite norte cerca de la localidad de Trancas.



Un tucumano -y futuro gobernador-, Alejandro Heredia, mandaba la liga de salteños y santiagueños, mientras Abraham González conducía las fuerzas de Tucumán. Estas formaron con la caballería en los flancos (al mando de Carlos María Garretón y Javier López); al centro la infantería (mandada por Cornelio Olivencia, Celedonio Escalada y Juan Pablo Lagos). De la artillería era responsable Manuel Torrens. Mandaba la vanguardia Eduardo Arias y la retaguardia el coronel Gerónimo Zelarayán.
Luego de varios intentos de arreglo, las fuerzas en conflicto chocaron en El Rincón de Marlopa, el 3 de abril de 1821.

La "República de Tucumán" triunfó en el encuentro. Salteños y santiagueños se batieron en retirada, "dejando por trofeos -dice el parte- toda su tropa de infantería y oficialidad prisionera, y otros pasados, hasta el número de 400 cazadores de todos cuerpos, 300 de caballería de línea, 50 oficiales". El campo quedó "cubierto de cadáveres, teñido con su misma sangre, y mi corazón enlutado al frente de esta catástrofe", expresaba González en su minucioso informe sobre la acción, que se editó en hoja suelta.

D. Martín Miguel de Güemes
Un testigo de esos hechos fue el neoyorquino Anthony King, quién llegó a la ciudad en 1821 justo cuando el gobernador Bernabé Aráoz se preparaba para enfrentarse en combate con el gobernador salteño Martín Miguel de Güemes. Según el relato, el tucumano había fortificado el edificio de La Ciudadela, pero era preciso también prevenirse contra un saqueo, ya que el salteño se proponía dejar libres a sus tropas (tras el triunfo que descontaba) para que tomaran su botín. Así, “todo hombre y todo muchacho que podía sostener un fusil fue inmediatamente armado; cada casa llegó a ser una fortaleza y hasta los tejados de las casas se dispusieron de una manera que las mujeres pudiesen tirar piedras y otros objetos pesados sobre las cabezas de los enemigos”. En cada puerta había barricadas “y un terrible silencio, interrumpido sólo por el tránsito de las patrullas, se apoderó de toda la ciudad”. El propio King dice haber tomado su lugar en la casa de Aráoz (actual calle Congreso primera cuadra, junto al Museo Histórico Provincial), ya que el gobernador se hallaba con las tropas. El americano fue encomendado por Aráoz para proteger a su familia. Junto con miembros de ésta subió al tejado. Desde allí divisaron a Güemes que llegaba con su ejército, “seguido de un convoy como de 300 carros destinados para el transporte del botín”. Sabemos por los documentos que era el día 3 de abril de 1821 y que el combate comenzó a eso de las 4 de la tarde en la Ciudadela. En la versión de King (que difiere del parte militar) la guarnición del fuerte resultó arrasada “al primer esfuerzo”, y las fuerzas salteñas entraron a l ciudad. En las calles, tropa y milicias pasaron entonces tratar de disputarles el terreno palmo a palmo. Pronto comenzaron los degüellos y el saqueo de los domicilios. “Fue entonces cuando el gobernador Aráoz, con vigoroso esfuerzo, reunió a la dispersa soldadesca y cayó desesperadamente sobre el cuerpo principal del ejército de Güemes, sacándolo de su posición”. Esto, unido a las aclamaciones del vecindario cuyas mujeres agitaban pañuelo, dio nuevo entusiasmo las milicias, que no perdieron su ventaja hasta que arrojaron al enemigo de la ciudad y persiguieron al resto de su ejército hasta su misma provincia”. (“Veinticuatro años en la República Argentina”. J. Anthony King.”La Cultura Argentina” Bs. As. 1921).-

Como era de esperar, el bravo salteño Martín Miguel de Güemes buscó el desquite y volvió a entrar en territorio tucumano al mes siguiente; pero otra vez fue batido dos veces: en Trancas y en Acequiones. Se replegó entonces a Salta, donde semanas después fue sorprendido por un tiro nocturno que lo alcanzó en la parte baja de la espalda…murió a consecuencia de la gangrena días más tarde.


Autor: José María Posse

lunes, 20 de julio de 2015

Ramas Cordobesas de los Argañarás y Murguía - Parte III

RAMA SEGUNDA

               I) DON IGNACIO DE ARGAÑARÁS, nacido en San Miguel de Tucumán y bautizado en marzo de 1735 como Nicolás Ignacio.[92] Se radicó en el norte de Córdoba y contrajo matrimonio en la capilla de Caminiaga el 31 de julio de 1754[93] con DOÑA FRANCISCA JACINTA DE ARCE Y CABRERA, nacida por 1722 hija legítima del capitán Francisco de Arce Villavicencio, riojano, sepultado en Caminiaga el 24 de julio de 1725 y de doña María de Cabrera; nieta paterna del capitán Andrés Pérez de Arce y doña Manuela de Barros Sarmiento y nieta materna del capitán don Luis de Cabrera y Argüello y doña Jacinta Suárez de Cabrera y Ramírez de Velasco.[94] El 13 de noviembre de 1784 don Ignacio vendió en Córdoba a don José Domingo Santillán, vecino de Santiago del Estero, sus derechos a un solar en su ciudad natal, que había heredado de sus padres, al precio de 80 pesos. En la misma escritura revocó la donación que había hecho en favor de su hermano don Felipe, por no haber cumplido con las condiciones que le impuso.[95] Fueron sus hijos:

               1) Don José Antonio Argañarás, que continúa en II.
               2) Don Francisco Javier Argañarás, que pasa a VIII.
          3) Doña María Josefa Argañarás, nacida por 1758, casada con don Vicente Fernando Novillo, nacido por 1760, hijo legítimo del maestre de campo don Jacinto Novillo y Herrera y doña Ana Leocadia de Carranza y Cabrera (c.s.).[96]
               4) Doña María de los Angeles Argañarás, nacida por 1764 y muerta soltera.
               5) Doña Juana Rosa Argañarás, nacida por 1769, también muerta soltera.

               II) DON JOSÉ ANTONIO ARGAÑARÁS Y ARCE, que aparece también como José Andrés, nacido por 1755, fue sepultado en San Pedro norte el 4 de marzo de 1818[97], contrajo matrimonio en Tulumba con DOÑA MARÍA DEL CARMEN NOVILLO, nacida por 1763, hija legítima del Maestre de campo don Jacinto Novillo y doña Ana Leocadia de Carranza; nieta paterna de Mateo Novillo Mercadillo y doña María de Herrera y Guzmán, y nieta materna de don Francisco Javier de Carranza y Herrera y doña Josefa de Cabrera y Gigena Santisteban.[98] Tuvo por hijos a:

               1) Doña María Eugenia Argañarás, nacida por 1790.
               2) Doña María Irene Argañarás, nacida por 1793, contrajo matrimonio en Tulumba el 26 de noviembre de 1817 con su primo don Tomás Novillo, hijo legítimo de don José Ignacio Novillo y Carranza y doña María Antonia Espinosa y Saavedra (c.s.).[99]
               3) Doña María Norberta Argañarás, nacida por 1794, soltera, tuvo una hija natural llamada:
                   A) Doña Evarista Argañarás, muerta en 1857, contrajo matrimonio con su pariente don Francisco Montenegro, hijo legítimo de don Clemente Montenegro y Villarreal y doña Josefa Novillo y Espinosa (c.s.).
               4) Doña María Antonia Argañarás, nacida por 1795, casada con don José Eugenio Novillo y Moyano, hermano de su cuñada doña Silvestra (v. infra – c..s.).
               5) Don José Ildefonso Argañarás, nacido por 1796 y oleado en Caminiaga el 20 de febrero de 1797, contrajo matrimonio en la iglesia de San Roque, Córdoba el 30 de marzo de 1833 con doña Silvestra Novillo, su prima hermana, nacida por 1800 y muerta en Córdoba el 22 de setiembre de 1870, hija legítima de don José Gregorio Novillo y Carranza y doña Isabel Moyano y Ferreyra. Viuda, doña Silvestra casó en segundas nupcias el 14 de abril de 1845 con don Andrés Castellanos, viudo de doña Petrona Arballo y Ustáriz (s.s.).[100] Con don José Ildefonso tuvo a:
                   A) Don Tomás Miguel Argañarás, abogado, constituyente en 1912, contrajo matrimonio  en Córdoba el 17 de febrero de 1870 con doña Rebeca Garzón Duarte, hija legítima de don Félix Garzón y Rosales, natural de Marín, Galicia y de doña Juana Luisa Duarte y Caballero.
                   B) Doña María Argañarás, que contrajo matrimonio en Córdoba el 19 de mayo de 1857 con don Eloy Guillermo Castellanos, hijo legítimo de su padrastro, don Andrés Castellanos y de doña Petrona Arballo y Ustáriz (c.s.).
               6) Don José Bruno Argañarás, que pasa a III.
               7) Don Domingo Ignacio Argañarás, de quien no tenemos más datos.

               III) DON JOSÉ BRUNO ARGAÑARÁS Y NOVILLO, vecino de Tacoyaco, Departamento Sobre Monte, propietario de las estancias de El Milagro, El Espinillo y El Horno. Nació por 1800 y murió en San Francisco del Chañar el 8 de agosto de 1849. Contrajo matrimonio por 1825 con su parienta DOÑA ROSA OLMOS, nacida hacia 1803, testó en Córdoba el 24 de setiembre de 1880 y murió el 21 de marzo de 1882, hija legítima de don Paulino Olmos y doña Margarita Novillo; nieta paterna de don Estanislao de Olmos y Ladrón de Guevara y doña Josefa de Cabanillas y Amuchástegui, y nieta materna de don Juan Justo Novillo y Carranza y doña Mariana Peralta y Juárez. Fueron padres de:

               1) Doña Eusebia Argañarás, muerta niña.
               2) Doña Eloisa Argañarás, también muerta párvula.
               3) Doña Zoila Argañarás, casada con su pariente, don Francisco Argañarás y Perea (v. infra).
               4) Don Pablo Argañarás, que sigue en IV.
               5) Don Antolín Argañarás, que se detalla en VI.
               6) Don Justo Pastor Argañarás, que vivía en calle Belgrano 44, muerto ya en 1886, compró a su madre la estancia El Horno el 1 de noviembre de 1858 en 600 pesos bolivianos. Casado con doña Reginalda Luisa del Rosario Argañarás, hija legítima del licenciado don José Manuel Argañarás y Palavecino y doña Josefa Malbrán y Muñoz (v. Rama Primera), en la que tuvo los hijos siguientes:
                   A) Doña Josefa Argañarás, nacida en 1866, contrajo matrimonio por 1889 con don Pedro Dioclesio Silva, nacido en San Juan por 1863 y muerto en Córdoba en 1929, concejal en 1905/6, hijo legítimo de don Martín Silva y Leguizamón y doña Vicenta de los Dolores Echegaray y Astorga (c.s.).
                   B) Doña Cenaida Argañarás, soltera.
                   C) Doña Virginia Argañarás, también soltera.
                   D) Don Justo S. Argañarás, nacido por 1874, contrajo matrimonio en Córdoba en 1907 con doña Luisa Casas, vocal del Consejo Provincial de Educación, hija legítima de don Nazario Casas e Ibarra, senador provincial y doña Victoria Vivanco y Bustos (s.s.).
               7) Doña Fabriciana Argañarás, casada con don Rosauro Montenegro (c.s.).

               IV) DON PABLO ARGAÑARÁS Y OLMOS, vecino de Córdoba (25 de Mayo 73) dueño de la estancia de Corral de Marcos, en Departamento Sobre Monte, en condominio con sus hermanos Justo y Antolín. Contrajo matrimonio en Rio Seco en 1850 con DOÑA LUCINDA ESPINOSA, hija legítima de don Escolástico Espinosa y doña Petrona Juárez, y nieta materna de don José Ignacio Juárez y doña Luisa César. Sus hijos fueron:

               1) Don Gonzalo Argañarás, también llamado Gundisalvo, nacido por 1855, propietario de las estancias de Las Mercedes y Lucle contrajo matrimonio en Córdoba el 29.IX.1879 con doña Mercedes Carreras, hija legítima de don Juan Carreras y González de Lara y doña Rosa Argañarás y Pérez (hija legítima de su vez de don José Buenaventura Argañarás y Argüello y doña Inés Pérez Zabala; nieta paterna de don José León Argañarás, nacido por 1774, vecino de Villa del Rosario y doña Justa Argüello y Fernández). Hijos:
                   A) Don José María Argañarás, casado con doña María Esther Carreras, su prima, hija legítima de don Porfirio Carreras y Argañarás y doña María Argento y Ferreyra (s.s.).
                   B) Doña Adela Rosa Argañarás, nacida por 1888 y casada con don Isaías Gil Pueyrredón, hijo legítimo de don Julián Gil y Moyano y doña Rosa Pueyrredón y Martínez (s.s.).
                   C) Doña María Esther Argañarás, casada con el ingeniero don Emilio Lecube, natural Santiago del Estero (s.s.).
                   D) Doña María Teresa Argañarás, casada con el doctor don Luis Horacio Novillo (c.s.).
                   E) Doña Alicia Argañarás, muerta en 1993, casada con el escribano don Luis Fernando Ferreyra (c.s).
                   F) Doña Mercedes Argañarás, muerta soltera el 2 de julio de 1910.
               2) Don Salvador Argañarás, que sigue en V.
               3) Doña Rosa Argañarás.
               4) Doña Eleuteria Argañarás, nacida por 1858, contrajo matrimonio en 1881 con don Ezequiel Morcillo, hijo legítimo de don Samuel Morcillo y Delgado y doña Petrona Carranza y González.
               5) Doña Lucinda Argañarás, nacida en 1866, contrajo matrimonio el 3 de enero de 1889 con el doctor don José María Valdés, abogado, nacido en Córdoba por 1859, hijo legítimo de don José María Valdés y doña Tránsito Santillán (c.s.).
               6) Don Pablo S. Argañarás, abogado, constituyente 1900 y 1912, ministro de Hacienda del gobernador don José V. de Olmos, primer presidente de la Caja de Jubilaciones, contrajo matrimonio con doña Francisca Beltrán, hija legítima de don Lino Beltrán y Talavera, vecino de Santiago y doña Mercedes Alcorta (s.s.).

               V) DON SALVADOR ARGAÑARÁS Y ESPINOSA, nacido en 1859, contrajo matrimonio en Córdoba el 15 de octubre de 1886 con DOÑA MARÍA DEL ROSARIO ÁLVAREZ (velados el 28 de mayo de 1887), nacida por 1867, hija legítima de don Guillermo Álvarez y doña María del Rosario Centeno; nieta paterna de don Ildefonso Antonio Álvarez (de Condarco) y Sánchez de la Madrid y doña Mauricia Antonia Gómez y Olmos de Aguilera, y nieta materna de don Paulino Centeno y Carranza y doña Jenuaria Arias de Cabrera y Ortiz. Dicho matrimonio procreó a:

               1) Salvador Ramón Argañarás, nacido en Córdoba el 29 de agosto de 1887, graduado doctor en Derecho en 1912, contrajo matrimonio en Córdoba el 12 de diciembre de 1914 con María Maldonado Allende, nacida el 8 de agosto de 1891, hija legítima de don Julio Segundo Maldonado y Altamira y doña María Allende y Cáceres. Tuvo estos hijos:
                   A) Julio Salvador Argañarás, nacido el 12 de octubre de 1915 y muerto el 30 de octubre de 1915.
                   B) María Eugenia Reyes del Perpetuo Socorro Argañarás, que contrajo matrimonio el 24 de junio de 1941 con el doctor Hugo de la Roza Igarzábal, abogado, subsecretario de Seguridad Social de la Nación, hijo legítimo de Raúl de la Roza y Rojo, sanjuanino y de María Aurora Igarzábal y Lascano (c.s.).
                   C) Raquel Josefina Argañarás, que contrajo matrimonio el 12 de diciembre de 1936 con el doctor Carlos Emilio Crespo, abogado, procurador del Tesoro, hijo legítimo del doctor Aurelio Crespo y Moyano y de Angélica Caballero y Suárez (c.s.).
                   D) Beatriz Ignacia Argañarás, que contrajo matrimonio el 7 de diciembre de 1948 con el ingeniero Juan Antonio Álvarez Ocampo, hijo legítimo del doctor Juan Antonio Álvarez y Díaz y de María Silvia Ocampo Usandivaras (c.s.).
                   E) Elsa Susana Argañarás, que contrajo matrimonio el 14 de enero de 1953 con el escribano Mauricio Alberto Ferrari, hijo legítimo de Alberto Ferrari y Ana Nacello. Radicados en Bahía Blanca (c.s.).
                   F) María Elena Argañarás, que contrajo matrimonio el 14 de enero de 1953 con el doctor Miguel Angel Bustos Vocos, abogado, presidente de la Cámara Federal de Apelaciones, hijo legítimo del doctor Miguel Ángel Bustos Moyano y María Luisa Vocos Ruiz (c.s.).
               2) Alfredo Argañarás, escribano, casado con Elina del Prado, hija legítima de don Ignacio del Prado y Márquez y doña Dominga Figueroa y Martínez. Sus hijos:
                   A) José Alfredo Argañarás, abogado, muerto soltero.
                   B) Susana Argañarás, casada con Jorge Ernesto Rodríguez Lascano, hijo legítimo de Ernesto Rodríguez de la Torre y de Cecilia Lascano Reyna (c.s.).
                   C) Victoria Argañarás, casada con el ingeniero Roberto Apfelbaum, ministro de Obras Públicas de la Provincia y presidente del Banco Nacional de Desarrollo, hijo legítimo de Abraham Apfelbaum y de Amalia Martínez (c.s).
                   D) Graciela Argañarás, que contrajo matrimonio el 22 de noviembre de 1947 con el coronel Carlos Alberto Escobar, hijo legítimo del general Alfredo Pedro Escobar y de Elvira Casinelli (c.s.).
                   E) José Ignacio Argañarás, casado con Cora Lia Sánchez, padres de:
                        a) José Ignacio Argañarás.
                   F) Georgina Argañarás, soltera.
               3) Concepción Argañarás, casada con José Luis de Zavalía, hijo legítimo del general don Angel Gregorio de Zavalía y Gómez y doña Edelmira Hernández Ortiz (c.s.).
               4) Carlos Julio Argañarás, muerto soltero.
               5) Angélica Argañarás, también muerta soltera.
               6) Julio Argañarás, asimismo muerto soltero.

               VI) DON ANTOLÍN ARGAÑARÁS Y OLMOS, llamado también Antonino, copropietario de la estancia de Corral de Marcos, en donde vivía. Contrajo matrimonio 1º) con DOÑA MANUELA CÉSAR, hija legítima de don Justino César y doña Dolores García Isasa; Nieta paterna de don Pedro Regalado César y Gómez y doña María Rosa Bulacia, y nieta materna de don Francisco García y Díaz y doña Tránsito de Isasa y Ponce de León. Contrajo matrimonio 2º) con DOÑA CLEMENTINA MONTENEGRO. del primer matrimonio nacieron:

               1) Don Aurelio Argañarás, que contrajo matrimonio 1º) con doña Tránsito Infante y 2º) con doña Eloisa Caamaño (c.s. en ambos).
               2) Don Justino Argañarás, que se traslada a VII.
               3) Doña Amelia Argañarás, que contrajo matrimonio en 1891 con don Aparicio Chapo y Herrera, natural de Catamarca, hijo legítimo de don Juan de Dios Chapo y Godoy, correntino, y doña Eduviges Herrera y Astorga, catamarqueña.
               4) Doña Rosario Argañarás, nacida por 1876, contrajo matrimonio en 1899 con don Adolfo Ageret, correntino, hijo legítimo de don Hipólito Ageret y doña Eladia Gueikel.
               5) Doña Manuela Argañarás, casada con don Leonidas Ataide (c.s.)

               Del 2º matrimonio de don Antolín Argañarás nacieron:

               6) Don Horacio Argañarás, casado con doña María Hortensia Montenegro, haciéndola madre de:
                   A) Alfredo Argañarás.
                   B) Zulema Argañarás.
                   C) Inés Argañarás.
                   D) Guillermina Argañarás.
                   E) Berta Argañarás.
                   F) Daniel Argañarás.
                   G) Ana Rosa Argañarás.
               7) Doña Clara Argañarás, casada con don Miguel Serrano (c.s.).
               8) Doña Catalina Argañarás, casada con don Lutgardis Montenegro, hijo de don Eleodoro Montenegro y doña Eduvijes Olmos (c.s.).
               9) Doña María Argañarás, casada con don Andrés Juárez (c.s.).
             10) Don Antolín Argañarás, casado con doña Rosario Montenegro (c.s.).
             11) Doña Julia Argañarás, soltera.       

               VII) DON JUSTINO ARGAÑARÁS Y CÉSAR, dueño de las estancias Graciela y Máscaras, casado con DOÑA MERCEDES OLIVA, hija legítima de don Herminio Oliva y Freites y doña Francisca Echegoyen y Chávez. Procrearon los hijos siguientes:

               1) Francisca Argañaraz, casada con José Rosauro Montenegro (c.s.).
               2) Emma Argañaraz, casada con Rodolfo Monguillot Olmos (c.s.).
               3) Justino Argañaraz, soltero.
               4) Mercedes Argañaraz, casada con Francisco Julio Loza, hijo legítimo de don Francisco Segundo Loza y Rodríguez y doña Carmen Monguillot Olmos.
               5) Luis Carlos Argañaraz, casado con Guillermina Aguerre, padres de:
                   A) Luis Carlos Argañaraz, casado con Susana Rosetto, hija legítima de Miguel Rosetto y Delia Casas Ocampo. Padres de:
                        a) Luis Carlos Argañaraz.
                        b) Miguel Argañaraz.
                        c) Gabriel Argañaraz y
                        d) Susana Argañaraz.
                   B) Eduardo Argañaraz, casado con Estela Franceschini, padres de:
                        a) Marcelo Eduardo Argañaraz, abogado.
                        b) Pablo Argañaraz y
                        c) Esteban Argañaraz.
                   C) María Esther Argañaraz.
               6) Arturo Argañaraz, senador provincial, casado con doña María Justina Ataide, a la que hizo madre de:
                   A) Arturo Argañaraz, casado con María Mercedes Montenegro, en la que tuvo a:
                        a) Arturo Humberto Argañaraz.
                        b) Elena Argañaraz y
                        c) María Cecilia Argañaraz.
                   B) Justino Misael Argañaraz.
                   C) Yolanda Argañaraz, casada con Sócrates Tello (c.s.).
                   D) Mercedes Argañaraz.
               7) María Amelia Argañaraz, casada con Domingo Ataide (s.s.).
               8) María Elena Argañaraz, casada con Oscar Córdoba (c.s.).
               9) Tristán Argañaraz, casado con Otilia Lescano, padres de:
                   A) Tristán Argañaraz, casado con María Isabel Jodar, en la cual tuvo a:
                        a) Alfredo Mario Argañaraz y
                        b) Justino César Argañaraz, casado con María Elena Gómez y padre de Yamila y Ernesto Vladimiro Argañaraz.
            10) Graciela Argañaraz, casada con Alfredo Lescano (c.s.).

               VIII) DON FRANCISCO JAVIER ARGAÑARÁS Y ARCE, que aparece también como Francisco Tomás, era como ya dijimos, hijo legítimo de don Ignacio de Argañarás y Abreu de Figueroa y doña Jacinta de Arce y Cabrera. Fue casado con DOÑA MARÍA JOSEFA NOVILLO, nacida por 1773, hija legítima de don Juan Justo Novillo y doña Mariana Peralta; nieta paterna del maestre de campo don Jacinto Novillo y Herrera y doña Ana Leocadia de Carranza y Cabrera, y nieta materna de don Miguel de Peralta Paz y Figueroa y doña Josefa Casilda Suárez de Cabrera y Albornoz.[101]

               1) Don Pedro José Argañarás, que pasa a IX.
               2) Don José Albino Argañarás, nacido por 1795, contrajo matrimonio en Caminiaga el 19 de abril de 1814 con doña Ramona Montenegro, hija legítima de don Vicente Montenegro y doña Concepción Gigena (c.s.).[102]
               3) Don Andrés Argañarás, nacido por 1799 y casado con doña María del Rosario Contreras (c.s.).
               4) Don Angelino Argañarás, nacido por 1806 y casado con doña Cesárea Rivero y padre de:
                   A) Don Eulogio Argañarás.
                   B) Don Gumersindo Argañarás.
                   C) Don Estaurofilo Argañarás.
                   D) Don Anselmo Argañarás.
                   E) Don Froilán Argañarás, casado con doña Petrona Allende, su deuda, hija legítima de don Manuel Jesús Allende y doña Micaela Montenegro Argañarás (c.s.).
               5) Don Celedonio Argañarás, nacido por 1810.
               6) Doña Mercedes Argañarás, que contrajo matrimonio el 16 de diciembre de 1827 con don Juan Bautista Cáceres, vecino de Piscohuasi, hijo legítimo de don José Ignacio Cáceres y Toledo Pimentel y doña Andrea Ozán y Suárez.
               7) Don Juan Ángel Argañarás, oleado de un año en Caminiaga el 1° de febrero de 1818, casó allí mismo el 9 de febrero de 1850 con doña Santos Montenegro, viuda de don Ramón Infante (c.s.).[103]

               IX) DON PEDRO JOSÉ ARGAÑARÁS Y NOVILLO, nacido por 1792 y muerto en San Francisco del Chañar el 10 de setiembre de 1849.[104] Vecino de Los Quebrachos, departamento Sumampa, Santiago del Estero, casó con DOÑA JOSEFA PEREA, hija natural de doña Magdalena Perea, en la cual tuvo a:

               1) Don Pedro Lucas Argañarás, conocido como Lucas, vecino de Los Quebrachos, murió en Santiago del Estero el 24 de enero de 1864.[105] Fue casado con doña Jacinta Fernández, muerta antes que su marido, en la que tuvo al menos dos hijos, llamados:
                   A) Don Pedro Argañarás, que contrajo matrimonio en Los Quebrachos el 7 de febrero de 1865 con su prima hermana doble doña Benjamina Amalia Fernández, bautizado en la capilla de la Pampa Grande el 15 de marzo de 1846, hija legítima del coronel don Juan Manuel Fernández y doña María Consolación Argañarás y Perea. Fueron padres al menos de:
                        a) Doña Benjamina Argañarás, que contrajo matrimonio en Sumampa el 22 de febrero de 1890 con don Edelmiro Palma, nacido 1865 y muerto el 25 de marzo de 1921, hijo legítimo de don Juan Palma Carreras y doña Rosa Suárez Olmos (c.s.).
                        b) Don Baudilio Argañarás, nacido en Los Quebrachos por 1878, casó en 1905 con doña María Lucinda Suárez, nacida por 1886, vecino de San Juan de las Manzanas, Totoral, hija legítima de don Gumersindo Suárez (de Cabrera) y Olmos y doña Zoila Suárez y Cabrera. Sus hijos:
                                             a´) Horacio Ángel Argañarás, casado con Victoria Frías.
                                             b´) Zoila Benjamima Argañarás, casada con Hugo Fernández (c.s.).
                                             c´) Pedro Argañarás.
                                             d´) Oscar Argañarás.
                                             e´) María Trinidad Argañarás.
                                             f´) María Angélica Argañarás.
                                             g´) María Lucila Argañarás.
                   B) Don José Argañarás, que contrajo matrimonio en Los Quebrachos el 25 de setiembre de 1853 con doña Felisa Perea, hija legítima de don José María Perea y su segunda mujer, doña Romualda Fernández y Lobo.
               2) Doña María Consolación Argañarás, nacida en 1812 y muerta de pulmonía en Los Quebrachos el 17 de setiembre de 1894, casada con el coronel don Juan Manuel Fernández, nacido por 1808, dueño de la estancia de Las Islas, hermano de su cuñada doña Jacinta (c.s.).
               3) Don Basilio Argañarás, que contrajo matrimonio en Sumampa el 8 de agosto de 1846 con doña Rufina Novillo, su parienta, viuda de don Manuel Cáceres e hija legítima de don Tomás Novillo y Espinosa y doña María Irene Argañarás y Novillo.
               4) Don Francisco Argañarás, vecino de San Francisco del Chañar, departamento Sobre Monte, propietario de las estancias El Milagro y El Espinillo y de campos en El Chaco, muerto el 16 de setiembre de 1869. Contrajo matrimonio en 1848 con su prima segunda Doña Zoila Argañarás y Olmos (v. supra), a la que hizo madre de:
                   A) Doña Josefa Argañarás, nacida en 1856 y muerta en Córdoba el 17 de marzo de 1875, casada con don Andrés Paz, nacido en Córdoba el 9 de diciembre de 1844 y muerto allí mismo el 4 de febrero de 1897, hijo legítimo de don Pedro Paz y Gigena y doña Manuela Rodríguez y Montenegro (s.s.).
                   B) Doña Clemira Argañarás, que para 1886 era soltera y vivía en casa de su abuela materna, en calle Belgrano 44.
                   C) Doña Zoila Argañarás, que heredó la estancia El Espinillo y casada con don Jordán Gonzalo de los Reyes Argañarás Malbrán, Juez de paz en Ojo de Agua en 1877 (c.s.) (v. Rama Primera).
                   D) Don Francisco Segundo Argañarás, juez pedáneo de San Francisco del Chañar en 1877, casado con doña Rosa Montenegro, padres al menos de:
                        a) Doña María Arminda Argañarás, nacida por 1880, contrajo matrimonio por 1898 con don Escolástico Mayorga, nacido por 1860, hijo legítimo de don Justo Mayorga y doña Juana Coronado (c.s.).
                   E) Don Antonio Argañarás, de quien no tengo datos.
               5) Don Juan Argañarás, que contrajo matrimonio en Ojo de Agua, Santiago del Estero, el 30 de diciembre de 1858 con Juana Díaz, hija natural de Petrona Díaz.

Nota: Artículo extraído de la página Raíces y Alas de Córdoba.8m.com, a su vez fue publicado originalmente el Boletín nº 34, año 2007 de Academia Argentina de Genealogía (ex Centro de Estudios Genealógicos de Córdoba) por Prudencio Bustos Argañaraz, Ignacio Tejerina Carreras e Ignacio Olmos
Fuentes
[1] Para una información más completa y actualizada de la ascendencia de don Francisco de Argañarás y Murguía, cfr. BUSTOS ARGAÑARAZ, Prudencio, Nuevos aportes para una biogenealogía de don Francisco de Argañarás, en Revista del Centro de Estudios Genealógicos de Salta N° 2, Salta, 2003. Cfr. asimismo las siguientes fuentes: MARQUÉS DE TOLA DE GAYTÁN, Parientes mayores de Guipúzcoa, señores del palacio casa-fuerte de Murguía en Astigarraga, en Revista Internacional de Estudios Vascos, año XXV , 1934 ; AGUINAGALDE, Francisco Borja de, La Genealogía de los solares y linajes guipuzcoanos bajomedievales, reflexiones y ejemplos, apud DÍAZ DE DURANA ORTIZ DE URBINA, José Ramón, La lucha de bandos en el País Vasco: de los parientes mayores a la hidalguía universal, País Vasco 1998, págs. 198 a 201; LOZANO, Pedro S.J., Historia de la Conquista del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán, tomo 4, Buenos Aires 1874, págs. 400 y 401. Cfr. ZENARRUZA, Jorge G. C., Crónicas para una futura historia de Jujuy, estado federal argentino, Libro 1°, tomo III, Buenos Aires 1994, pág. 230 et passim y ALDABALDETRECU, Roque, Casas solares de Gupúzcoa, Deva 1979, pág. 75 et passim.
[2] La casa de Berástegui, sita en la villa epónima, partido judicial de Tolosa, en la frontera de Guipúzcoa y Francia, era solar de parientes mayores y gozaba, junto con las de Argañarás y Ugarte, del privilegio de postular al abad de la iglesia y abadía Santa María de Ugarte. Sobre su fachada principal se encuentran, labradas en piedra y unidas por una arraba, las armas de Berástegui y Lazcano. Corría también por las venas de doña María López de Berástegui la sangre de los señores de las casas de Yarza, Alcega, Amézqueta, Lazcano y Otein, que al igual que las de Argañarás y Murguía, pertenecían a la parcialidad oñacina en las llamadas luchas de bandos, que dominaron la política del país vasco durante los siglos XIV y XV. También sumó esta señora a su descendencia un nada desdeñable aporte de sangre real.
[3] El palacio casa-fuerte de Murguía, sito en la villa de Astigarraga, cercana a San Sebastián, era una de las veinticuatro casas de parientes mayores que existían en Guipúzcoa, cuyos señores, caudillos principales del bando oñacino, recibían de parte de los reyes el mismo tratamiento de parientes que los ricohombres de Castilla y Aragón. Se trata de un suntuoso palacio medieval que incluye el patronato de Santa María de Murguía, iglesia gótica del siglo XIII que se levanta junto a él. Sus actuales propietarios son los señores marqueses de Valdespina, condes de Faura y Almenara, descendientes de don Francisco de Argañarás y Murguía (Cfr. MARQUÉS DE TOLA DE GAYTÁN y AGUINAGALDE, Francisco Borja de, op. cit.
[4] Obra en nuestro poder la fotocopia de un traslado de dicha ejecutoria fechado en San Salvador de Jujuy el 5 de abril de 1625, que se encuentra en el archivo del palacio de Murguía. Lo debemos a la generosidad de don Francisco Borja de Aguinagalde.
[5] Archivo Histórico de Córdoba (en adelante A.H.C.), Sección Judicial, Escribanía N° 1, leg. 116, expte. 1, apud BUSTOS ARGAÑARAZ, Prudencio, Facciones y banderías en la Córdoba del siglo XVII, Córdoba 1994, pág. 22.
[6] Archivo Histórico de Salta (en adelante A.H.S.), Carpeta 5, Protocolos 80, f. 173, apud FLORES CANCLINI, Jorge G., La Genealogía en Salta y la primitiva sociedad, en Revista N° 1 del Centro de Investigaciones Genealógicas de Salta, Salta 1999, pág. 431.
[7] Archivo Arquidiocesano de Córdoba (en adelante A.A.C.), Matrimonios 1 Catedral, f. 132.
[8] A.A.C. Bautismos 1 Catedral, f. 100.
[9] Cfr. MOYANO ALIAGA, Alejandro, Don Jerónimo Luis de Cabrera (1538-1574) Origen y descendencia, Córdoba 2003.
[10] A.H.S., Carpeta 5, Protocolos 80, f. 173 apud FLORES CANCLINI, op. cit.
[11] A.A.C. bautismos 1 Catedral f. 162.
[12] Archivo Histórico de Tucumán (en adelante A.H.T.), Sección Actas Capitulares, vol. 4, fs. 111 y 162vo.
[13] Ibíd., Sección Protocolos, serie A, vol. 5, f. 135.
[14] Cfr. COROMINAS, Jorge, Los vascos en Tucumán, origen y descendencia (1565-1810), en Los Vascos en América, tomo III, Buenos Aires 1996, pág. 135.
[15] Cfr. LIMA GONZÁLEZ-BONORINO, Jorge F., Los Abreu y Figueroa en la gobernación del Tucumán, en Boletín N° 4 del Centro de Estudios Genealógicos de Buenos Aires, Buenos Aires 1990, pág. 72.
[16] Cfr. COROMINAS, Jorge, op. cit.
[17] Cfr. DAUMAS DE PONCIO, Ana María, Índice de estudiantes de la Universidad de Córdoba, vol. 1 (1670-1767) Córdoba 1968, pág. 15.
[18] A.H.T., Sección Actas Capitulares, vol. 5, fs. 41 a 139.
[19] A.H.C., Sección Protocolos, , Reg. N° 1, 1749/50, f. 150vo.
[20] Ibíd., Sección Judicial, Escribanía N° 1, leg. 310, expte. 4.
[21] Ibíd., Sección Protocolos, Reg. N° 1, 1750, f. 241. La lista es la siguiente: general don José de Galarza, sargentos mayores don José de los Reyes Marmolejo, don Juan Calvo de Arana y don Tomás de Allende, comisario don José Joaquín de Mendiolaza, capitanes don Andrés de Lazcano, don Domingo Coarazas, don Pedro José Puche, don José Lorenzo de las Casas, don Juan Coll, don Pedro de Sierra, don Manuel Luján de Medina, don Urbano Pizarro, don Francisco Javier Ponce de León, don Antonio Millán, don Juan Antonio de la Bárcena, don Fernando de Medina y don Nicolás García Gilledo, todos “vecinos de esta dicha ciudad, mercaderes tratantes, entrantes y salientes”, además de don Martin de Perales, don Francisco Antonio de Ayestarán, don Felipe Montenegro, don Juan Bautista de Echeverría, don Diego de Paladea y don José Ripoll, “asimismo mercaderes tratantes y residentes en esta ciudad”.
[22] Ibíd., ibíd., Escribanía N° 2, leg. 26, expte. 10.
[23] Ibíd., Sección Protocolos, Reg. N° 1, 1758, f. 372.
[24] A.H.C., Sección Crimen, leg. 8, expte. 1.
[25] Ibíd., Sección Protocolos,  Reg. N° 1, 1757, f. 56vo.
[26] Ibíd., ibíd., ibíd., f. 216.
[27] Ibíd., ibíd., ibíd., f. 263.
[28] Ibíd., ibíd., ibíd., 1758, f. 372.
[29] Ibíd., Sección Judicial, Escribanía N° 1, leg. 348, expte. 7.
[30] Ibíd., Sección Protocolos,  Reg. N° 1, 1746, f. 53.
[31] Ibíd., ibíd., ibíd., 1750, f. 40vo.
[32] Ibíd., Sección Protocolos,  Reg. N° 1, 1760, f. 193vo.
[33] Don Juan José fue sepultado en la iglesia de Santo Domingo el 7 de enero de 1744 dejando tres hijos: doña María Mercedes, don Isidro y doña Catalina, la primera de las cuales casó con don Antonio Domingo Pizarro y Ceballos, del que tuvo descendencia. Don Pedro de Argañarás y su mujer se constituyeron en tutores de los dos menores el 6 de julio de 1755 y al día siguiente dieron libertad a un mulato esclavo llamado Carpio o Policarpio, de propiedad de la niña Catalina, al precio de 270 pesos, “por ser mayor de edad, correr peligro de que se muera y que la dicha menor quede indotada y desvalida” (A.H.C., Sección Protocolos, Reg. N° 1, 1755, f. 96vo. y 99vo.).
[34] Cfr. BUSCÁ-SUST FIGUEROA, Jorge, Los Figueroa y Mendoza y su raigambre americana, Córdoba 1999 y LAZCANO COLODRERO, Arturo de, Linajes de la Gobernación del Tucumán, tomo 1, Córdoba 1936, pág. 175 et passim.
[35] Cfr. MOYANO ALIAGA, Alejandro, op. cit.
[36] A.A.C., bautismos 2 Catedral, f. 77.
[37] A.A.C., Exptes, Matrim. Catedral, leg. 70, expte. 162.
[38] Ibíd., defunciones 4  Cat. f. 151.
[39] Ibíd., matrimonios 2 Catedral, f. 199vo.
[40] Ibíd., bautismos 2 Catedral, f. 92, matrimonios 2 Catedral, f. 79 y Exptes, Matrim. Catedral, leg. 69, expte. 84.
[41] Ibíd., bautismos 2 Catedral, f. 116vo.
[42] Ibíd., ibíd., ibíd., f. 148vo.
     A.H.C., Sección Protocolos, Reg. N° 1, 1783, fs. 107 y 143.
[43] A.A.C., bautismos 2  Catedral, f. 71.
[44] A.H.C., Sección Judicial, Escribanía N° 4, leg. 2, exptes. 1 y 2.
[45] Ibíd., Sección Gobierno, Caja N° 18, Censo 1778 de la Capital.
[46] Ibíd., Sección Protocolos, Reg. N° 1, 1782, f. 133vo.
[47] Ibíd., ibíd., Reg. N° 2, 1786-91, f. 89vo.
[48] Ibíd., ibíd., Reg. N° 1, 1785, f. 157vo.
[49] Ibíd., Libro auxiliar del ramo de alcabala N° 69.
[50] Destacan los recurrentes “el notorio celo, eficacia y esmero con que el señor marqués de Sobre Monte, siendo gobernador de la Provincia de Córdoba, promovió el establecimiento de esta población y el cultivo de sus minas, contribuyendo con todos los auxilios más oportunos a su fomento, alentó los ánimos de muchas familias nobles, que se condujeron de la ciudad de Córdoba y otras partes, a efectos de poblarse en éste asiento, fijar en él su domicilio, y dedicarse al trabajo y beneficio de las minas de oro, que se ha extraído en mucha cantidad” (Archivo General de la Nación, Sala 9, 32-5-8).
[51] Ibíd., Sección Crimen, leg. 88, expte. 9.
[52] Ibíd., ibíd., leg. 106, expte. 21.
[53] Cfr. ARCHIVO MUNICIPAL DE CÓRDOBA, Actas Capitulares, libros 44° y 45°, Córdoba 1960, págs. 111, 119, 222, 341, 344 y 460, libros 47° y 48°, Córdoba 1967, pág. 256, libro 49°, Córdoba 1968, pág. 7 y 107.
[54] Archivo de la Merced, Salta, matrimonios 3, f. 16 y bautismos 2, f. 246.
     Archivo del Arzobispado de Salta, Sección Exptes. Matrim., leg. 6, expte. 10.
[55] A.H.T., Sección Protocolos, serie A, vol. 4, f. 390.
[56] A.H.C., Sección Protocolos, Reg. N° 1, 1824, fs. 85 y 129.
[57] A.G.N., Sala 9, 32-5-8.
     A.H.C., Sección Protocolos, Reg. 3, 1887 f. 1.947.
[58] A.A.C., Exptes. Matrims. S. Agustín, libro 11, expte. y matrimonios 6 S. Agustín, f. 51, partida N° 277
[59] Ibíd., bautismos 3 Catedral, f. 3vo.
[60] A.A.C., bautismos 3 Catedral, f. 82, matrimonios 3 Catedral, f. 29 y Exptes. Matrim. Catedral, leg. 82, expte. 57.
     A.H.C., Sección Protocolos, Reg. N° 1, 1835, f. 194 y Sección Judicial, Escribanía N° 3, leg. 111, expte. 17.
[61] A.A.C., bautismos 3 Catedral, f. 219, matrimonios 4 Catedral, f. 137, 254 y 277, y Exptes. Matrim. Catedral, leg. 106, expte. 88.
[62] A.A.C., bautismos 4 Catedral, f. 59.
     Archivo de la Universidad de Córdoba, Sección Documentos, libro 4, f. 281.
     A.H.C., Sección Judicial, Escribanía N° 3, leg. 111, expte. 17.
[63] A.A.C., matrimonios 4 Catedral, f. 277 y Exptes. Matrim. Catedral, leg. 115, expte. 100.
[64] A.A.C., bautismos 4 Catedral, f. 59.
[65] Archivo de la Universidad de Córdoba, Sección Documentos, libro 4, f. 283.
     Cfr. DAUMAS DE PONCIO, Ana María, op. cit., pág. 15.
[66] Cfr. ARCHIVO MUNICIPAL DE CÓRDOBA, Actas Capitulares, libros 47° y 48°, Córdoba 1967, págs. 243 y 383.
[67] A.H.C., Sección Protocolos, Reg. N° 1, 1824, fs. 85 y 129.
[68] Ibíd., ibíd. Reg. N° 3, 1820/29, tomo 3, f. 314vo.
[69] A.A.C., bautismos 4 Catedral, f. 59.
     Archivo de la Universidad de Córdoba, Sección Documentos, libro 4, f. 281.
     A.H.C., Sección Judicial, Escribanía N° 3, leg. 111, expte. 17.
[70] A.H.C., Sección Crimen, leg. 159, expte. 4.
[71] Ibíd., Censo 1840.
[72] Ibíd., Sección Judicial, Escribanía N° 3, leg. 111, expte. 17.
[73] Ibíd., Sección Protocolos, Reg. N° 1, 1849, f. 1.
[74] A.A.C., matrimonios 4 Catedral, f. 125 y Exptes. Matrim. Catedral, leg. 106, expte. 11.
[75] A.A.C., bautismos 10 Catedral, f. 200vo.
[76] Ibíd., ibíd., f. 284.
[77] Ibíd., bautismos 11 Catedral, f. 99.
[78] Ibíd., ibíd., f. 200vo.
[79] Ibíd., ibíd., f. 359.
[80] Ibíd., defunciones 14 Catedral, f. 175.
[81] Ibíd., bautismos 12 Catedral, f. 86.
[82] Ibíd., ibíd., f. 231.
[83] A.A.C., bautismos 12 Catedral, f. 466.
[84] Cfr. Compilación de Leyes y Decretos de la Provincia de Córdoba, tomo 4, Córdoba 1876, pág. 80.
[85] A.H.C., Sección Protocolos, Reg. N° 2, 1888, f. 24.
[86] A.A.C., defunciones 4 Pilar, f. 286.
[87] Ibíd., matrimonios 5 Catedral, f. 560 y Exptes. Matrim. Catedral, leg. 142, expte. 44.
[88] Cfr. BUSTOS ARGAÑARAZ, Prudencio, Vaz, en Boletín N° 14 del Centro de Estudios Genealógicos de Córdoba, Córdoba 1980, pág. 29.
[89] A.A.C., Exptes. Matrim. Catedral, leg. 169, expte. 143.
[90] Archivo parroquial de La Merced, Tucumán, matrim. 41, f. 265, apud TERÁN, Justino, Los Pondal. Aportes genealógicos, en Boletín N° 4 del Centro de Estudios Genealógicos de Tucumán, Tucumán 2004, págs. 66 y 67.
[91] Estampa de bautismo en mi poder.
[92] Archivo de la Compañía de Jesús de San Miguel de Tucumán, libro 2 de bautismos, partida Nº 191.
[93] En la partida matrimonial él aparece sin “don”, a diferencia de la novia, su padre y los testigos, pero el 14 de setiembre de 1774, figura ya con “don”, junto a su esposa, doña Catalina Arze, en Guayascate, como testigos del casamiento de don José Matías Bustamante y doña Francisca de la Llana (Matrimonios 1 Tulumba, f. 40vo.).
[94] Cfr. MOYANO ALIAGA, Alejandro, Don Jerónimo Luis de Cabrera (1528-1574) Origen y descendencia, Córdoba 2003, pág. 519.
[95] Archivo Histórico de Córdoba (A.H.C.), Sección Protocolos, Reg. N° 1, 1784, f. 203.
[96] Cfr. MOYANO ALIAGA, Alejandro, op. cit., pág. 434.
[97] Defunciones 2 Tulumba, f. 177.
[98] Cfr. MOYANO ALIAGA, Alejandro, op. cit., pág. 435.
[99] Matrimonios 3 Tulumba, f. 190, y cfr. MOYANO ALIAGA, Alejandro, op. cit., pág. 432.
[100] Bautismos 2, Río Seco, f. 136, A.A.C., Matrimonios 4 Catedral, f. 221vo., y cfr. MOYANO ALIAGA, Alejandro, op. cit., pág. 430.
[101] Cfr. MOYANO ALIAGA, Alejandro, op. cit., págs. 430 y 222.
[102] Matrimonios 1 Río Seco, f. 23vo.
[103] Cfr. MOYANO ALIAGA, Alejandro, op. cit., pág. 520.
[104] Defunciones 1 Río Seco, f. 40vo.

[105] Archivo de la Catedral de Santiago del Estero, defunciones 2, f. 203, apud FONTÁN GAMARRA, José María, Catedral de Santiago del Estero, libros 1° y 2° de difuntos españoles, San Miguel de Tucumán 1002, pág. 138.