viernes, 31 de octubre de 2014

La Biblioteca del Vaticano digitaliza y comparte en Internet su archivo

La Biblioteca Apostólica del Vaticano ha digitalizado y colgado en Internet su archivo con 4.000 manuscritos de gran valor histórico en alta resolución que podrán visitarse desde cualquier dispositivo electrónico.
   
El archivo digital ya está accesible en el dominio www.vaticanlibrary.va y también puede visitarse desde el portal www.digitavaticana.org, que mantiene Digita Vaticana, una fundación que obtiene fondos para que se lleven a cabo los proyectos de conservación de los archivos históricos de la Santa Sede.

El proyecto para la digitalización de la Biblioteca Apostólica del Vaticano comenzó a finales del mes de marzo con la firma de un contrato de cuatro años de duración con la empresa NTT DATA para digitalizar parte del archivo eclesiástico.

Monseñor Cesare Pasini, prefecto de la Biblioteca Apostólica del Vaticano, ha indicado que con este proyecto "se cumple  la misión de poner a disposición de todo el mundo algunos de los tesoros más conocidos de la humanidad, por medio de la colaboración y puesta en común del conocimiento de instituciones y compañías en todo el planeta".

NTT DATA ha implantado la infraestructura que asegura el almacenamiento a largo plazo, así como la custodia de los archivos digitales. En la actualidad, la empresa está optimizando la gestión de su tecnología de metadatos para desarrollar una función de búsqueda eficiente para el archivo digital de la Biblioteca Apostólica del Vaticano, según ha informado la compañía.

"Estamos verdaderamente emocionados de ver que las imágenes en alta resolución de estos antiguos manuscritos están al alcance de todo el mundo", ha asegurado Toshio Iwamoto, presidente y consejero delegado de NTT DATA.

La compañía tiene previsto continuar con la implantación de otras soluciones tecnológicas "para contribuir a la investigación y el desarrollo en diversas disciplinas académicas, así como para satisfacer la curiosidad que generan estos antiguos documentos".

Fuente: eurorapress

Los López de Vera


El Centro de Estudios Genealógicos de Tucumán, tiene el gusto de invitar a Ud. a la presentación de su publicación especial: “Los López de Vera. 1710 - 2014” libro de los genealogistas Jorge Corominas y Ventura Murga. Presentación a cargo: del Dr. Carlos Paéz de la Torre.
A llevarse a cabo en las instalaciones del Jockey Club de Tucumán, el día lunes 3 de noviembre a horas 20 y 30.


martes, 28 de octubre de 2014

Estudian el movimiento poblacional a partir de los apellidos

Iglesia en Casabindo
Científicos de la Universidad Nacional de Jujuy y el CONICET realizan investigaciones sobre los apellidos de los habitantes de la Puna jujeña para conocer el pasado histórico de las comunidades y el flujo poblacional.


La localidad de Casabindo fue el territorio de un pueblo originario homónimo que pobló el sector central de la Puna de Jujuy en el siglo XVI. Tras la llegada de los conquistadores españoles, el territorio de los Casabindo fue entregado como parte de una encomienda al marqués del Valle de Tojo, conocido por los pobladores como Marqués de Yavi. 

Para los investigadores, esta circunstancia dejó  registros de los nombres de los pobladores originarios de ese territorio desde 1557. Los archivos muestran que los Casabindo carecían de apellidos y contaban exclusivamente con nombres, pero con la evangelización, más de 100 años después de ese primer registro, los indígenas pasaron a tener un nombre de origen español. Y los nombres masculinos autóctonos de Casabindo fueron tomados como apellidos.

Científicos del Instituto de Biología de la Altura de la Universidad Nacionalde Jujuy y de CONICET utilizan desde 1998 la metodología de análisis de apellidos para conocer el flujo y movimiento migratorio de la sociedad y la dinámica poblacional de varias localidades de la Punajujeña.

Al respecto, la directora del Instituto, doctora en Ciencias Naturales y miembro de la Asociación de Antropología Biológica Argentina (AABA), Emma Alfaro, explica las ventajas de esta metodología frente a los estudios con marcadores moleculares que resultan "más costosos en términos de tiempo y dinero”.
"Los apellidos  nos otorgan información indirecta de los modos de herencia, pero son fáciles de obtener, baratos y están disponibles en innumerables bases de datos”, asegura la investigadora del CONICET que, junto a su equipo, recurre los padrones electorales como punto de partida de sus investigaciones. 

La Dra. Alfaro reconoce, no obstante, que existen algunos inconvenientes al momento de trabajar en el estudio de apellidos y da algunos ejemplos: "Un chico adoptado va a compartir el apellido de la persona que la adopta pero no va a compartir sus genes. Además, en los registros escritos de las migraciones, los apellidos sufrieron mutaciones, como sucedió en los casos de personas que ingresaron al país oriundas de Europa del Este o países árabes especialmente”.

Sin embargo, aclara que el método, que se utiliza para investigar el flujo poblacional, permite cubrir poblaciones actuales grandes y rastrear datos históricos.
En el caso estudiado de los Casabindo, el equipo liderado por la Dra. Alfarodetectó cómo los nombres de personas de las comunidades autóctonas se han preservado y hoy figuran como apellidos en la población actual de la región. "Todavía hoy podemos encontrar al menos 25 de esos nombres autóctonos de 1650 usados como apellidos”, precisa la científica.

Un dato curioso es que todos los nombres de mujeres indígenas se perdieron porque en el bautismo los españoles ponían como apellido el nombre autóctono del padre. "Ese mecanismo empieza a verse alrededor del 1680, donde empiezan a aparecer las primeras mujeres con un apellidos que antes eran nombres exclusivos de los varones”, aclara.


Fuente: Agencia CTyS

lunes, 27 de octubre de 2014

El verdadero origen de la palabra Tarija

Plaza de Armas en Tarija

Se trata de una palabra de origen español y árabe. A este valle le pusieron el nombre de Tarija 39 años antes de que fuera fundada por Luís de Fuentes y Vargas, según Elías Vacaflor. En España hay una ciudad con el mismo nombre.

El historiador Elías Vacaflor Dorakis investigó 12 años para conocer el verdadero significado y origen de la palabra “Tarija”, que es el nombre que tiene el valle del sur de Bolivia. Lo cierto es que se trata de un vocablo español y árabe que significa torre o torrecilla y que era el apellido de un conquistador árabe.

Este trabajo de investigación empezó en mayo de 1998, fruto de una serie de preocupaciones y dudas en torno a un artículo publicado por el historiador Rossel en 1993, en Tarija, que titulaba “El origen histórico de Tarija”, que daba a conocer que el nombre de Tarija, de acuerdo a El Mercurio Peruano, era en homenaje a un “supuesto” conquistador español de nombre Francisco Tarija.



Entonces para constatar esa versión, Vacaflor logró conseguir los ejemplares de El Mercurio Peruano al que se hacía referencia. Efectivamente, en la edición 37, del 8 de mayo de 1791, da inicio al trabajo titulado “Descripción Histórica de la provincia de Chichas y Tarija”. En la página 19 da cuenta que después de los conflictos entre los bandos de Pizarro y Almagro hubo un grupo de españoles que no estaban contentos con los enfrentamientos, y uno de ellos, Francisco Tarija, se instaló al sur del territorio. Sin embargo, en el artículo no se indica cual era su patria, aunque se presumía que era sevillano.

Una vez que el historiador tarijeño obtuvo estos datos,  inmediatamente recurrió a la Biblioteca Nacional de Chile para buscar publicaciones de cronistas de la época, como Pedro Lobera y Cristóbal de Molina, con el objetivo de verificar la expedición de Almagro con el fin de conquistar Chile.
En todos los relatos no aparece el nombre de Francisco Tarija. Luego de revisar los archivos de Sevilla, encontró la lista de pasajeros a las Indias con más de 3 mil nombres españoles que llegaron a la América de 1.520 a 1.612. Después de revisar las láminas y microfilms, en ninguna parte aparece Francisco Tarija. Por lo tanto, según Vacaflor, la teoría que atribuye el nombre de Tarija a ese español se desvirtuó.
Sin embargo, en esa tarea de revisar la historia de Almagro y los nombres de la expedición pudo constatar e identificar las estrategias para la conquista de Chile que inició en enero de 1535. Para tal objetivo, Almagro organizó a siete grupos de españoles que partieron de Cuzco.

Llamó la atención que la primera  expedición estaba integrada por tres españoles (Juan de Sedizo, Antonio Gutiérrez y Diego Pérez), además de un séquito inca, que se dirigió al sur del Collasuyo, lo que implicaba la parte de Tupiza. Los expedicionarios tenían la misión de llegar hasta Tupiza y esperar a Diego de Almagro.
Este grupo partió de Cuzco el 12 de junio de 1535 y llegó a Tupiza a inicios de agosto del mismo año. Sin embargo, una vez que arribó a Tupiza, los españoles se enteraron que en el este había un pueblo abandonado, y deciden ir por el camino precolombino, es decir, por el camino del inca.

Al bajar el camino del Inca, los tres españoles llegaron al valle de Rosillas y por una serie de similitudes de orden geográfico e histórico con el Valle de Torija lo bautizaron, a mediados de agosto de 1535, como el “Valle de Tarija”. Ocurrió 39 años antes de que se funde la Villa de San Bernardo de Tarixa por Luís de Fuentes y Vargas.

Esta versión de los hechos puede ser corroborada también con las actas notariales del escribano Juan de Grageda, nombrado por el rey para acompañar la expedición de Paria (Oruro) a Tarija en 1539 (35 años antes de la fundación de Tarija). El objetivo era que a nombre del emperador Carlos V y del gobernador de Perú, Francisco Pizarro, se pueda fundar un pueblo en el Valle de Tarija. Entonces, Vacaflor preguntó: “¿Cómo sabían que en el sur existía un “Valle de Tarija” en 1539?” Por consiguiente la lógica demuestra que había referencias sobre ese lugar previamente.

Esa nueva expedición partió en junio de 1539 y llegó al Valle de Tarija el 6 de septiembre del mismo año a lo que es hoy Rosillas. Sin embargo, la expedición fracasó porque no logró fundar el pueblo. Pasaron 35 años, hasta 1574, para que el virrey Toledo le instruyera a Luís de Fuentes y Vargas para que funde varias villas, y la primera fue en el Valle de Tarija y con el nombre de Villa San Bernardo de Tarixa.

Es decir, que Luís de Fuentes obedeció el mandato del virrey Toledo, que era el representante del rey de España. Ellos estaban debidamente informados del descubrimiento de este lugar. En todo caso, Tarija fue bautizado en agosto de 1535.

Ahora, ¿de dónde viene la palabra Tarija? Vacaflor comenta que la historia muestra que en el año 711 un grupo de árabes derrotó en la batalla de Guadalupe al rey de Asturias en España, y a partir de ese entonces los árabes conquistaron toda la península, y uno de ellos se dirige a buscar la “mesa de Salomón”.

Se trata de Tarik Ben Zeiag, quien según los libros de historia llegó a un Valle que lo nombró Tarij (hoy Torija). Pero la dialéctica menciona que si una palabra termina en la consonante j, se debe poner la vocal a. Al parecer, por ello se llamó a este lugar en España con el nombre de Tarija o Torija.

En este sentido, Vacaflor envió una carta al alcalde del Valle de Torija, de España, que se encuentra en un ayuntamiento del municipio de Guadalajara de la ciudad autónoma de la Castilla de la Mancha para que le brinde mayor información y saber la razón por la cual los tres españoles la bautizaron con el nombre del Valle de Tarija.

Viñedos en Tarija
Dos historiadores españoles, Andrés Pérez y Margarita del Olmo Ruíz, y los concejales de cultura de Torija, ayudaron a identificar cuál de los tres españoles que llegaron a Tupiza tenía un origen de Castilla de la Mancha. El concejal Vicente Aguado mencionó que el apellido de uno de ellos (Sedizo) viene de la cultura árabe. Por ello, este español tomó sus tradiciones para bautizar a Tarija con ese nombre.

La razón principal para que Sedizo bautizara con ese nombre a la región es porque el área de Torija de España cuenta con gran cantidad de castillos. La palabra Tarija significa torre y torrícula.

Cuando Juan de Sedizo terminó de descender  de Tupiza al nuevo Valle, se encontró con una ciudad de piedras que había en Tarija, lo que hoy es el Antigal cerca de Alizos, que era una propiedad de la familia Castellanos. Se caracterizaba por tener construcciones parecidas a torres. En la actualidad hay unas cuantas ruinas de esas fortificaciones en Rosillas.

El arqueólogo Jorge Arellano, en su trabajo titulado “La Cultura de Tarija, aporte al conocimiento de los señoríos del sur de Bolivia”, menciona en la página 74 que son mínimos los antecedentes descriptivos de carácter arqueológico con relación a Tarija. Sin embargo, las primeras noticias fueron dadas por Arturo Posnansky, quien en un artículo publicado en 1947, hace referencia a un descubrimiento al pie de la cordillera oriental de Tarija, una antiquísima población , la del Tulku Marca (ciudad laberíntica), hoy denominada Antigal.

“Antigal es la ciudad que encontraron los primeros tres españoles, y Sedizo hizo alusión a las torres de la Castilla la Mancha del Valle de Torija en España para compararlas con las ruinas de Tarija”, afirma Vacaflor.
Así, Tarija viene de dos orígenes: de un término árabe que significa torre o torrecilla, y del nombre un conquistador árabe llamado “Tarik”. De todas maneras, el historiador tarijeño está convencido de que el Valle de Tarija fue bautizado en agosto de 1535 y  de que su nombre no tiene un origen aymara, quechua o guaraní, como dicen otros investigadores.

“Esto es fruto de un trabajo de 12 años de investigación. Se descarta el nombre de Francisco de Tarija que publicó El Mercurio Peruano porque nunca existió de acuerdo a la bibliografía de todos los españoles que participaron con Almagro en la conquista a Chile. Tarija es una palabra de origen español y árabe”, finalizó.
“Los tres españoles, al bajar el camino del inca, llegaron al valle de Rosillas, y por una serie de similitudes de orden geográfico e histórico con el Valle de Torija, lo bautizaron como el “Valle de Tarija” a mediados de agosto de 1535. Eso ocurrió 39 años antes de que se funde la Villa de San Bernardo de Tarixa por Luís de Fuentes y Vargas”.

viernes, 24 de octubre de 2014

La increíble longevidad de la esclava Lucía Trejo

El 30 de abril de 1779, a instancias del procurador general de la ciudad, el Cabildo de Córdoba encomendó al alguacil mayor, don Nicolás García Gilledo, se trasladara hasta la estancia de Alta Gracia –que tras la expulsión de los jesuitas había sido comprada por el maestre de campo don José Rodríguez–, para interrogar a una negra esclava llamada Lucía Trejo acerca de su edad. Esto por cuanto era tradición común que había pertenecido al obispo fray Fernando de Trejo y Sanabria, quien la habría donado junto con sus bienes para la fundación de la Universidad ¡en el año 1613!

Acompañado de una calificada comitiva, García Gilledo inició su tarea el 15 de mayo. En su informe la describe minuciosamente, destacando “las menudas arrugas y sequedad de su rostro, en el que sólo se toca la figura de los huesos y el pellejo, sin ninguna carnosidad”.
Su cara es larga –sigue diciendo–, su nariz gruesa y chata en el extremo. La boca grande y los labios no muy levantados a causa de la sequedad de la cara (...) las orejas tiene crecidas, la frente espaciosa, el cabello torcido como los demás negros, en el celebro blanco, en lo alto de la cabeza declinando a amarillo. No le falta en la boca más que las cuatro muelas que salen las últimas, con un diente. Todo lo demás tiene cabal, pero tan gastados, que se hallan parejos con las encías.

Cuenta que no puede permanecer de pie por la debilidad de las piernas, a pesar de lo cual hila y tisa lana y algodón, y “aún así se ocupa en el ministerio de partear, ejerciendo con fuerzas suficientes, así sentada”. “Tiene el pulso tan fijo –agrega– que habiéndosele servido con una taza de sopa y caldo de más que media porción, teniendo la taza en el suelo las acabó por su mano con la cuchara sin derramar gota de caldo”.

Tenía la muñeca derecha lesionada a causa de una fractura que sufrió años atrás en la estancia de La Candelaria, a donde la llevaron de cocinera con motivo de la visita de un obispo.
Los brazos tiene bastante robustos, pero tan secos, que no se le encuentra en ellos carnosidad alguna más que los tendones y nervios con el hueso y cutis en menudas arrugas. Las manos igualmente secas y en las coyunturas de los dedos, por la parte de arriba, unos nudillos que parecen descoyuntados.

Su memoria flaqueaba, pero repitiéndole las preguntas y dejándola descansar, respondía correctamente. Aunque no recuerda su edad, dice que nació en Córdoba y que su primer amo fue el obispo Trejo, al que describe como “bastante alto, no muy grueso” y vestido de hábito franciscano. Afirma que cuando Trejo murió –lo que ocurrió en diciembre de 1614– ella tendría unos diez o doce años.

Vivió siempre en Alta Gracia y se casó con el negro Miguel, con el que tuvo cinco hijos, dos de los cuales, llamados Juana Inés y José, se casaron y le dieron nietos, bisnietos y tataranietos, a los que no recuerda bien. Padeció “varias enfermedades violentas” y cuando era moza, casi todos los años la sangraban.

Interrogados varios negros y negras viejos de la misma estancia “que algunos pasan de cien años”, todos coinciden en que ella es mucho más vieja y que siempre la han tenido por esclava del obispo Trejo, de allí su apellido. Una negra llamada Manuela “que no se duda exceda los ciento veinte años, muy cabal en sus sentidos”, asegura que cuando tuvo uso de razón Lucía era ya una mujer mayor. A su vez ésta dice que la Manuela nació en sus manos y es su ahijada “y lo mismo dice de todos los demás viejos”.

El 17 de mayo termina García Gilledo su informe, que firman todos los que lo acompañan, afirmando que Estas son todas las razones que se encuentran para persuadir que se acierta la edad, y que según buena razón, no baja en el día de ciento y setenta y cuatro o ciento y setenta y cinco, que es cuanto se debe exponer con la sinceridad  que pide la buena razón.

Fuente: Adecirverdad.com

jueves, 23 de octubre de 2014

El 56% de los Argentinos tiene antepasado indígena

Lo revela el mapa genético de Argentina, un estudio de expertos de la universidad de Buenos Aires.

Lo determinaron mediante análisis genéticos. El resto de la población es de origen mayoritariamente europeo. Entre las personas que poseen huellas aborígenes en su ADN, sólo el 10% es indígena puro.
Sin saberlo y tallado en el ADN, los argentinos portan un mensaje de sus antepasados. Y en el 56% de los casos el que lo legó dejó escrito simplemente un solo dato: su origen amerindio. De la población actual, el 44% desciende sobre todo de ancestros europeos, pero el resto —la mayoría— tiene un linaje parcial o totalmente indígena. Así lo determinó un estudio realizado por el Servicio de Huellas Digitales Genéticas de la Universidad de Buenos Aires, a partir del análisis de casos en 11 provincias. “Lo que queda al descubierto es que no somos tan europeos como creemos ser”, dice Daniel Corach, director del Servicio, profesor en la cátedra de Genética y Biología Molecular de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA e investigador del Conicet. En una segunda etapa —junto a Andrea Sala, investigadora del Conicet, y Miguel Marino, becario de esa institución— analizaron comunidades aborígenes puras.

A partir de 1992, y tomando muestras de ADN al azar de un total de 12 mil personas, los científicos pudieron ir tirando del hilo de la madeja de los genes para reconstruir la historia de la población que vive en nuestro país. Querían saber cuánto había aportado la población originaria en la formación de la actual Argentina. Ahora, con el estudio terminado, parece que fue mucho.


El análisis implicó leer los códigos inscriptos en el ADN mitocondrial, que aportan todas las madres, y en el Cromosoma Y, que sólo tienen los hombres y que les legan los padres. Y, que al no combinarse durante la unión para crear un nuevo ser, permanecen inalterables en las distintas generaciones.

Los investigadores argentinos, a cargo del estudio, sabían dónde buscar en ese rompecabezas de códigos genéticos. El método aplicado no es nuevo. Se usa desde mediados de los años 90 y se reduce a una célula. En realidad a su núcleo y a las mitocondrias, dos sitios donde se encuentran moléculas de ADN. Porque, finalmente, todo se centra en esa sigla que designa a una molécula compuesta por dos cadenas de unidades químicas (Adenina, Timina, Guanina y Citocina). De dónde ellas se ubiquen depende el mensaje. Habría que pensarlo como un abecedario de cuatro letras que forman palabras. El mensaje da cuenta del organismo.

En esa larga hilera de combinaciones que forman al Cromosoma Y, hay un marcador conocido con siglas y números: DYS199. En ese lugar, en el caso de los amerindios, aparece una característica típica —y científicamente comprobada— que portan todos los miembros de esa comunidad y que se verificó en gran parte de los hombres argentinos. Pero esa característica genética, explican los científicos, no necesariamente se manifiesta con algún rasgo físico visible. “De ahí que se haya podido sostener tanto tiempo la creencia de que la mayoría de la población argentina es de origen europeo”, dice Corach.

Después el equipo buscó en un área determinada de las mitocondrias, también en una región que se mantiene inalterable y que se identifica como HVR I. El resultado fue el esperado: la mayoría de la muestra tenía ascendente materno no amerindio. Es decir, había mayoritariamente madres europeas (53,3%).

La combinación de ambos datos dio que hubo cruzamiento y que en el 56% de los casos había un legado indígena en algún lugar del ADN. De este segmento de la población, sólo el 10% era amerindio puro, sin ningún componente europeo.
La sorpresa para Corach se explica así: “Se cree que las dos grandes matanzas de población aborigen terminaron con 30.000 personas. Se supone que había más población. Seguramente lo que sucedió es que ellos tuvieron descendencia que está presente todavía. Creo que se sobreestima el componente europeo”.

El científico sostiene que “la muestra del estudio es representativa porque incluye a la población urbana pero no sólo de la Capital Federal”, explica. “Si analizamos a la población de Barrio Norte nos dará un alto porcentaje de origen europeo”.

El método partió de un avance científico: desde hace unos años se sabe que parte de la historia queda registrada en el material genético que acarrean los humanos. Y tal novedad permite reconstruir el famoso “de dónde venimos” de la humanidad.

En un comienzo sólo pudo hacerse con el material aportado por las mujeres, que está en las mitocondrias. De ahí la polémica revelación de que las madres de todos los hombres era la “Eva mitocondrial”, una mujer africana. A mitad de los años noventa, se pudo analizar el componente masculino, inscripto en el Cromosoma Y.


Ahora, Corach y compañía quieren averiguar cómo se movió esta población. Mientras tanto el mito fundacional está cuestionado. ¿Habrá que borrar esa parte de las guías de viaje y enciclopedias que dicen que más del 85% de la población argentina es de origen europeo.

lunes, 20 de octubre de 2014

Censo de 1855

Este censo del año 1855 forma parte de la memoria colectiva de la República Argentina. Es una colorida semblanza de aquéllos que nos precedieron, con todos sus datos personales, oficios y profesiones. Una excelente fotografía de la época, que nos revela cómo estaba compuesta la sociedad del Buenos Aires de entonces. Es un instrumento útil para quien busca sus raíces, sus ancestros, o para demógrafos, sociólogos e historiadores. Y es, sin duda, un documento de inestimable valor. Aporta la presencia de un pasado que nos explica y nos contiene. 

Este particular sitio en sus diferentes secciones nos por porciona información detallada sobre la división eclesiástica en 1855 y también de 1769, también la cantidad de personas por cada parroquia y la composición étnica de la misma.


También nos brinda datos interesantes sobre los personajes ilustres que fueron censados, sobre datos curiosos como soldados de 13 años y de 65 años, entre otros

Sitio: Censo 1855


sábado, 18 de octubre de 2014

Primer matrimonio civil en Argentina

Luis Tabernig
En períodos de tanta discordia uno busca aquellos modelos que sirven para iluminarnos los caminos de salida. Había escuchado hablar de la historia de dos habitantes de la ciudad de Esperanza, Provincia de Santa Fé, que lograron realizar una acción sin violencia, con equilibrio, con razón, con convicción y ahora se la acerco a aquellos que no la conocen. La ilustro con el color de los campos de Esperanza que siempre me han conmovido al pasar por allí. Quizás fuera el nombre del lugar.
Los primeros habitantes de Esperanza fueron inmigrantes de habla alemana y francesa. Junto con su lengua vinieron con sus religiones. Durante el trazado original se dividieron las secciones del trazado en la Este, de habla francesa y en su mayoría católicos romanos, y la Oeste, de habla alemana, de mayoría protestante.
Alrededor de 1870 el herrero protestante Alois Tabernig (viudo con tres niñas) y la católica Magdalena Moritz se enamoran y quieren casarse pero se encuentran impedidos por tener religiones diferentes. No existía el Registro Civil y el único que casaba lo hacía por la iglesia católica y se negaba a hacerlo.
Luis Tabernig recuerda una vieja tradición alemana, y con permiso de la Municipalidad plantó un árbol muy alto, equidistante de las iglesias católica y protestante del pueblo, donde colgó un letrero que decía: Árbol de la libertad. Después, de acuerdo con los padres de Magdalena Moritz, notificó a todos los vecinos de Esperanza invitándolos a reunirse el domingo a la tarde en la plaza donde se tratarían importantes asuntos para la colonia, así decía el mensaje.
A las 5 y media de la tarde apareció Luis, el novio, con traje dominguero, llevando a la novia fuertemente del brazo. Se acercó al árbol, se subió a un banco y contó las causas por las cuales no los dejaban casar. A continuación pidió a los presentes fueran sus testigos para tomar como esposa a Magdalena, asegurando que los hijos que nacieran serían considerados legítimos y reservándose el derecho de celebrar en la iglesia el acto, tan pronto como lo permitiese el señor cura.
Al día siguiente se apersonó el cura en la casa de los novios, para decirles que estaban en pecado ya que el matrimonio no tenía validez. Luis Tabernig lo acompañó hasta la puerta diciéndole: “Padre: no trate de enemistarme con mi esposa, ya que para mí la familia es lo más importante“. El obispo de Paraná debió reconocer al matrimonio y a las pocas semanas la pareja se casó en la iglesia de Esperanza por segunda vez.
Esta es una real historia de Amor que dio Esperanza en sus primeros años de existencia.

Alois de su 1er matrimonio fue padre de: Magdalena, Catalina y Regina; y de su 2do enlace con Magdalena fueron padres de: Margarita, Sofía, David, Juan, Felipe,

Para 1895 el matrimonio Tabernig-Moritz residía en Paraná Entre Ríos con Felipe, en menor de sus hijos


Fuentes:

1. "Quién es Ella en Santa Fe Tomo 1", Gloria de Bertero
2. Censo de 1869
3. Censo de 1895



Diferencia entre la Nobleza y la Hidalguía


Para encontrar la diferencia entre estos dos conceptos tenemos que repetir aquí la definición de la Hidalguía que nos da el rey Sabio: “Hidalguía es Nobleza que viene a los hombres por linaje”.
Esta definición nos da la primera diferencia: La Nobleza es un concepto amplio, la Hidalguía es una parte específica de ella.
El propio Rey nos dice que los soberanos “pueden dar honra de fijosdalgos a los que no los fueran por linaje”, o lo que es lo mismo, que los reyes pueden crear nobles, pero no pueden hacer hidalgos, porque no tienen poder para transformar la calidad de las generaciones anteriores al que pretende honrar; esta es la segunda diferencia que hallamos entre ambos conceptos, la forma de adquirirla.
(Heraldica y genealogía Hispana de Julio de Atienza)

martes, 14 de octubre de 2014

Un francés que fue gobernador en Tucumán

Entre los misteriosos personajes que tuvo Tucumán, se encuentra el francés Juan Bautista Bergiere, quien fue Gobernador de la provincia durante cuatro días

Acta de Bautismo
Don Juan Bautista Bergiere, fue bautizado en Olorón, Francia, el 14-4-1788, siendo hijo legítimo de don François Bergiere Laplace y de doña Elisabet Labrune Camps, no se sabe cuando llegó a Tucumán, ya en 1819 aparece realizando actividades, fue sombrero, alrededor de 1829 se casó con doña Bernabela Villagra Medina, sobrina y una de las herederas del fomoso Cura don José Antonio Medina, revolucionario del Alto Perú, y constituyente nacional en 1826, con quien tuvo los siguientes hijos: Luisa Isabel; Clorinda; Isabel Clorinda; José Manuel;Juan Bautista casado Mercedes Gache Espinosa, son sucesión; Juan Isidro casado con María Josefa Picado, con sucesión; Juan Federico casado con Dolores Rual; y Mercedes Bernabela.

Gregorio Aráoz, era su amigo, quien lo nombró durante su gobernación  en 1826, miembro de la comisión que instalaría en la ciudad la escuela Lancaster, ese año fue diputado a la Sala de Representantes y al año siguiente su presidente, y volvió a ser elegido en 1829 y 1833. En marzo de 1834, la Sala aceptó la renuncia a la banca. Bergiere la presentó alegando sus "pocas luces" y la comisión que la estudió aconsejó aceptarla debido "por la notoria sordera del señor Bergeire, la que lo exponía a errores de conciencia en asuntos graves". En cuanto a su actividad comercial, consta que era un importante fabricante de sombreros, traficaba suelas y tenía una próspera tienda que, por supuesto, sufrió exacciones durante las contiendas civiles. Poseía además bienes en Santiago del Estero, que le incautó el gobernador rosista Juan Felipe Ibarra. A pesar de la sordera, en 1836 fue de nuevo diputado. Y en noviembre de 1838, entre el tumulto producido por el asesinado del Gob. Alejandro Heredia, se reunió la Sala de Representantes para nombrar un nuevo Gobernador. Aspiraban abiertamente al cargo los Generales Gregorio Paz y José Martín Ferreyra, y cada uno en apoyo de sus pretensiones mantenía armadas las tropas de sus respectivos comandos. 

La junta juzgó más prudente descartar a ambos y nombrar a don Juan Bautista Bergiere, el 12 de noviembre de 1838

Elevó su renuncia el 16, y fue aceptada sólo ante la amenaza que hizo, narra Antonio Zinny, de retirarse a su casa sin más trámite. Aunque no volvió a actuar en política, Bergiere ayudó con entusiasmo a la Liga del Norte contra Rosas. Incluso gestionó un empréstito para ella, a través del consulado francés en Bolivia. Derrotada la coalición, se alejó de Tucumán para radicarse desde 1842 en el pueblo bonaerense de Dolores. En en censo de la Ciudad de Buenos Aires de 1855 se registran varios de sus hijos y nietos en dicha ciudad. Allí falleció poco después de la batalla de Caseros.

Para cerrar diremos que Juan Bautista Bergiere único ciudadano francés que fue gobernador de la Provincia Tucumán, su primo Jaques Santiago Huby Bergiere , se radicó en Lima, Perú, donde se casó con Manuela Prieto Iglesias, el 4-11-1842, con importante descendencia hasta la actualidad

 Por Ernesto Álvarez Uriondo (ernestoau@gmail.com)

Fuentes:

1. Acta de Bautismo de Juan Bautista Bergiere
3. Investigación en Family Search
4. Terán, Justino. "Guía Genealógica para el Milleniun" - Tomo II, Los Bergeire, pág. 200

miércoles, 8 de octubre de 2014

El 8 de octubre: Bicentenario de la Autonomía de Tucumán

Bernebé Aráoz
La historiografía comarcana no ha interpretado en su cabal dimensión que, la autonomía alcanzada por Tucumán el 8 de Octubre de 1814, se debió sólo al reconocimiento de la actuación de sus ciudadanos durante la Batalla de Tucumán y al aporte de los mismos en la posterior Batalla de Salta.
Coincido en que, efectivamente, esos hechos fueron determinantes, pero estos no fueron exclusivos. Correspondían a un plan mucho más ambicioso: el que pergeñaba José de San Martín y que sin duda alguna fue consultado con Manuel Belgrano, los meses que se trataron personalmente en su estancia en Tucumán, desde Febrero a Mayo de 1814, donde coincidieron sus destinos.

San Martín tenía claro que Tucumán era un bastión natural de la Revolución Americana. Para los realistas la sola mención de las jornadas de septiembre de 1812 los llenaba de dudas y temores. 

¿Cómo se podía perder una batalla en esas circunstancias? Un ejército poderoso de 3500 hombres, armados, regimentados y perfectamente adiestrados para la guerra, contra una turba de 1700 gauchos
armados de lanzas precarias, con una rudimentaria instrucción militar. Sin embargo, esos hombres curtidos demostraron una ferocidad inaudita cuando de defender su tierra se trataba.

Estaba claro que el respeto ganado en batalla les daba a los tucumanos un sitial preponderante en el plano estratégico continental. Sobre ello San Martín basaba su plan: el Norte Argentino era esencial para plasmar sus tácticas de guerra. Confiaba en la probada destreza del campesino norteño acostumbrado a lidiar con el espeso monte, que había que “pechar” con los guardamontes; que había que dominar con coraje y determinación pues era allí donde se guarecía el puma. Donde anidaba
el cóndor. Donde se forjaban los hombres y mujeres fuertes, templados en la adversidad que nos darían la Patria.

Gral. Manuel Belgrano

Tucumán entonces debía convertirse en el límite septentrional de la Revolución, como lo manifestaba Manuel Belgrano. Era allí donde debían ser detenidos una y mil veces los avances españoles…si Tucumán caía, el corazón del país quedaba a merced de la furia vengativa de los realistas.

La frontera Norte debía mantenerse “caliente”, la guerra de guerrillas se hacía entonces esencial. Se debía contar con una “plaza fuerte” y además con grupos guerrilleros que hostilizaran a las tropas realistas que amenazaban ingresar por el actual territorio boliviano. Tucumán nutriría asimismo de combatientes, armamentos y vituallas a los gauchos de Jujuy y Salta, quienes conformarían la primera línea de batalla.


TUCUMÁN PROVINCIA AUTÓNOMA


San Martín y Belgrano se afanaron entonces en la construcción de una fortaleza próxima al Campo de las Carreras, a la que luego los tucumanos llamarían“Ciudadela”. Allí se apostarían tropas en permanente adiestramiento. La idea se centraba en impedir que se conociera el número total de los soldados apostados allí. Se conoce que para tomar una fortifi cación se requieren al menos cinco veces más hombres que los que la defienden. Jamás los españoles supieron a ciencia cierta cuantos reclutas había en su interior. El general Paz relata en sus memorias que cada mañana salía un grupo de soldados marchando con un número de regimiento en el estandarte al que supuestamente pertenecían. Esos mismos hombres regresaban al anochecer, disfrazados de paisanos e ingresaban a escondidas en la fortificación ya a oscuras. A la mañana siguiente, volvían a marchar, con otro número diferente de regimiento. Los espías españoles no podían así calcular el número aproximado
de tropas apostadas. Sus informes hablaban de una cantidad muy superior a la real.

Para que Tucumán pudiera efectivamente constituirse en la plaza fuerte que la revolución requería, necesitaba imperiosamente ser autónoma de Salta, de quién hasta entonces dependía. 

La vecina provincia tenía en su clase dirigente a demasiados simpatizantes del Rey, quienes creaban recelos e inquinas permanentes. Por tanto no eran confiables para los líderes revolucionarios. Así mismo su capital era continuamente asediada por los realistas que tomaban por las armas su ciudad cabecera, para luego ser repelidos en una contradanza mortal.

Claramente San Miguel de Tucumán debía fortalecerse. No sólo en el orden militar sino también institucionalmente, actuando con independiencia de las decisiones del cabildo salteño. Las urgencias debían ser atendidas con la inmediatez que el caso requiriese. 

Fortalecida Tucumán, esta debía ser comandada por un líder cívico y militar probado, de prestigio y ascendencia social. Ese hombre providencial fue sin duda alguna Bernabé Aráoz, a quién tanto Belgrano como San Martín no dejaron nunca de reconocer, a pesar incluso de algunas disensiones posteriores.

Fue Aráoz y su poderosa familia de comerciantes y hacendados, quienes convencieron a Manuel Belgrano a presentar batalla en Tucumán, en Septiembre de 1812. Ellos aportaron hombres, bastimentos y armas que fueron determinantes para vencer en una batalla imposible. También contribuyeron y marcharon en Febrero de 1813 a Salta, donde combatieron valientemente contra las fuerzas españolas que fueron batidas el 20 ese mes y expulsadas defi nitivamente del actual territorio argentino.

Fue este el motivo por el que Bernabé Aráoz estaba llamado a convertirse en el primer gobernador de la provincia autónoma. No había en Tucumán un hombre de talla superior. Su patriotismo y compromiso con la causa independista eran innegables.

Quedaba asimismo la determinación acerca de quién sería el hombre fuerte en Salta y Jujuy. Fue entonces cuando el genio militar de José de San Martín se fijó en un salteño que no había tomado parte de las batallas de Tucumán y Salta, pues había sido enviado castigado por Belgrano a Buenos Aires por faltas de conducta… Ese hombre, también providencial, fue Martín Miguel de Güemes. 
Güemes ya había demostrado su valor durante las invasiones inglesas, siendo un joven militar por entonces. Luego, durante la primera campaña al Alto Perú, quedó envuelto en el pandemonio que fue la retirada del ejército abatido durante aquella desastrosa campaña.

Belgrano al tomar a su cargo esas tropas, puso férrea disciplina y castigó la más mínima falta. El salteño, quién andaba en amores con una mujer casada, fue sancionado y enviado primero a Santiago del Estero y luego a Buenos Aires, al reincidir en su falta…pero San Martín, en la ciudad portuaria había advertido el innato don de mando y la ascendencia de Güemes sobre los gauchos de tierras
adentro. Entonces le encomendó la difícil tarea de conformar escuadrones de paisanos para hostilizar a las tropas realistas apostadas en la frontera norte.

La idea era desgastarlos con ataques sorpresa, nunca confrontarlos en batallas campales. Incendiar sus vituallas, capturar sus ofi ciales, distraer sus tropas, desorganizándolas. Aquellos montes espesos debían convertirse en el colchón donde se amortiguaría cualquier impulso invasor. 

Martín Miguel de Güemes cumplió cabalmente el cometido de su jefe, convirtiéndose en un engranaje importante del plan sanmartiniano. 

Así las cosas, Aráoz desde Tucumán y Güemes desde Salta, consumaron a rajatabla la tarea encomendada, convirtiéndose en baluartes revolucionarios que la posteridad juzgó de manera muy distinta.

En las batallas de Tucumán y Salta las fuerzas revolucionarias habían afianzado los territorios del actual Noroeste Argentino; pero la situación en el Alto Perú, la actual Bolivia, era muy diferente. Las ideas liberales no habían echado raíces en el pueblo llano, que desconfi aba de esos generales “porteños” quienes habían cometido todo tipo de excesos durante la primera campaña del Ejército del Norte. 

Los desastres de Vilcapugio en octubre de 1813 y Ayohuma en noviembre del mismo año, descalabraron las posibilidades de penetrar desde el norte hasta el corazón mismo de la dominación española.

Nuevamente la frontera norte estaba en llamas y Salta era amenazada por un poderoso ejército español. Tan expuesta había quedado esa provincia, que el nuevo Gobernador Intendente de Salta del Tucumán, Francisco Fernández de La Cruz, debió asumir su cargo ante el cabildo de la ciudad de San Miguel de Tucumán.

Incluso, cuando éste dejó sus funciones, Bernabé Aráoz su reemplazante, juró ante el cabildo tucumano, puesto que la ciudad de Salta y su jurisdicción estaban controladas por el Ejército Realista. Por dos veces consecutivas, el gobernador debía asumir ante un cabildo extraño a la sede de la gobernación.

A estas alturas resultaba indispensable reestructurar la administración de gobierno de tan extensas jurisdicciones. La realidad de la guerra hacía imperiosa la necesidad de sentar una plaza fuerte, no sólo en lo militar, sino también en lo institucional.

Manuel Belgrano y José de San Martín influyeron mucho en la designación de Aráoz como primer gobernador de Tucumán. Lo que refuerza la idea que era “el hombre elegido” por ellos en Tucumán. En carta al Director Gervasio Antonio de Posadas, fechada el 2 de Marzo de 2014 San Martín escribía: “… don Bernabé Aráoz, sujeto el más honrado y el más completo que se conoce en toda la provincia.” 

Por entonces la fortifi cación de la Ciudadela comenzaba a ser operativa y se convertía en un serio peligro para los realistas apostados en el norte. Se había echado a correr la versión que un poderoso ejército se preparaba en Tucumán para arremeter definitivamente sobre el Alto Perú. Para ello, en la visión castrense de San Martín y práctica de Belgrano, no había mejor candidato que Aráoz. Un hombre probado en la guerra, caudillo popular, hábil político y efi caz administrador. Es por ello que refresca su anterior carta del 23 de Febrero de ese año a Posadas, donde San Martín le manifiesta: “Aráoz es un sujeto que me atrevo a asegurar no se encuentran diez en América que reúnan más virtudes…” Estos conceptos fueron decisivos para su nombramiento. 

El Director Posadas finalmente dicta el Decreto de fecha 8 de Octubre de 1814 que crea la Provincia del Tucumán, desmembrando definitivamente la jurisdicción de Salta, por entonces bajo el poder realista. Santiago del Estero y Catamarca quedaron asimismo bajo la jurisdicción de Tucumán, con asiento de gobierno en la ciudad de San Miguel.

Coincido y hago mías las palabras del Dr. Félix Alberto Montilla Zavalía al respecto: “Sin lugar a dudas el argumento de mayor trascendencia para crear Tucumán era facilitar la administración de un territorio de frontera que permitiera una eficaz contención a las tropas realistas, y así garantizar que la jurisdicción virreinal del Perú no siga extendiéndose hasta el centro de las Provincias del Río de la Plata.”

Finalmente, el 14 de Noviembre de 1814, el Director Posadas designó Gobernador Intendente de la Provincia del Tucumán al coronel de dragones Bernabé Aráoz, quién tomó su juramento de rigor el 1º de diciembre del mismo año ante el cabildo provincial.

Con el tiempo Tucumán adquiriría un estatus político, económico y cultural único en las Provincias del Norte. La Industria Azucarera Tucumana se convirtió en el eje económico gravitacional de la región. Asimismo la Universidad Nacional de Tucumán fue el foco de irradiación de educación superior, un modelo a seguir.

Grandes hombres, forjadores de nuestra nacionalidad fueron tucumanos, desde
siempre al servicio del engrandecimiento de la Patria.

Autor: Dr. José María Posse

martes, 7 de octubre de 2014

El puerto del que partió Colón, al descubierto

Excavación
En el siglo XV el antiguo puerto de Palos de la Frontera (Huelva), hoy desaparecido, constituyó un punto neurálgico para las relaciones comerciales de Castilla, que atraía la atención de mercaderes, navegantes y marinos de muchas partes del mundo. No es casualidad que Cristóbal Colón y los Reyes Católicos eligieran este activo enclave para preparar la expedición hacia el Nuevo Mundo. Desde finales del siglo XIX la recuperación del castillo de la localidad y del puerto histórico ha sido un anhelo de investigadores y representantes públicos, pero dificultades de tipo burocráticas y económicas lo han impedido. Sin embargo, un grupo de expertos arqueólogos de la Universidad de Huelva, con el apoyo del Ayuntamiento de Palos, ha sacado a flote en los últimos dos meses, gran parte de los restos arqueológicos que constituyen el original puerto, desde donde el almirante Colón preparó la aventura colombina y zarpó con las tres carabelas.


El puerto histórico de Palos se encontraba en la ensenada de la localidad, hoy colmatada, al pie de la Fontanilla, la fuente pública donde se abastecieron de agua las naves de Colón. En 1992 se descubrió que las estructuras portuarias estaban localizadas en una zona conocida como la vaguada próxima a la orilla del puerto. En aquel año las investigaciones se paralizaron y ha sido ahora, 22 años después cuando se han retomado los trabajos de excavación del antiguo puerto y del castillo, dos emblemas arqueológicos de los lugares colombinos.



Juan Campos, investigador principal del proyecto, ha explicado cómo el enclave portuario gozaba de suficiente calado para el atraque de barcos. Esta teoría desmonta argumentos anteriores que sostenían que las naves se quedaban en el río sin adentrarse en el puerto: “Los análisis geotécnicos empleados demuestran que hay un calado más que suficiente para que las naves se adentraran al interior. Estamos ante un puerto natural a salvo de los vientos y protegido por las corrientes, además de económico porque permitía con un esfuerzo mínimo cargar y descargar las mercancías en el trasiego existente en este espacio”. 

Entre los restos arqueológicos hallados se encuentra un alfar, un conjunto de hornos donde se cocía la cerámica y para la elaboración de alimentos además de una lota, ubicada al sur, que era la aduana, donde se localizan claramente los espacios de una taberna, una fonda y almacenes para guardar la mercancía. El puerto contaba con los astilleros, donde se construyó la carabela Niña, pero al ser de “carpintería de ribera y una actividad al aire libre” no ha dejado huella arqueológica.


En los dos meses de excavaciones, los investigadores han sacado a la luz hasta siete hornos que componen el alfar “único en España” por sus características, señala Juan Campos. Este experto ha precisado que la proliferación de hornos en el puerto explica la “necesidad de proveer de ladrillos a la próspera Villa de Palos. Son los mismos ladrillos con los que está construida la Iglesia de San Jorge, la casa de los Pinzón o la Fontanilla. Los hornos revelan el trasiego comercial de la época” .


Sin embargo, lo más significativo para Juan Campos es el hallazgo de la lota, el lugar donde se producían todas las transacciones comerciales. “Era un lugar multifunción que albergaba la fonda, la taberna y unos almacenes para guardar el material con el que se comercializa”, ha subrayado Campos. La lota fue el espacio “donde supuestamente Colón conversó con muchos de los marineros y donde efectuó los tratos necesarios para preparar la expedición al Nuevo Mundo”, ha precisado el investigador. "El complejo revela lo que las fuentes históricas nos dicen que estamos ante un puerto extraordinariamente próspero”, ha remarcado Juan Campos.


El objetivo del proyecto quedará como un símbolo arqueológico que fue testigo de la gesta del descubrimiento y para ello se prevé hacer un recreación que haga ver al visitante cómo fue el puerto en aquella época. Paralelamente, los arqueólogos han concluido las excavaciones del castillo que han permitido definir la planta y desarrollar una recreación virtual de la fortaleza.



El alcalde de Palos, Carmelo Romero, ha subrayado el hito histórico que para la localidad supone este hallazgo y ha propuesto la idoneidad de trasladar, una vez esté culminado el proyecto, las tres naves del Descubrimiento, que hoy están en la Rábida en el Muelle de las Carabelas, al puerto de Palos. “El objetivo es recrear el antiguo puerto incorporando la lámina de agua y ubicando las carabelas para hacer verdad histórica, porque fue desde este lugar donde emprendieron el rumbo al Nuevo Mundo”, ha concluido.

viernes, 3 de octubre de 2014

La Leyenda de Carballito

La leyenda de Carballito está muy difundida en Tucumán y en Santiago del Estero. La versión más frecuente dice que Manuel Carballo era un anciano peón del ingenio Esperanza en la década de 1880. 

Estaba encargado del cuidado de los mulares, en el campo que distaba un kilómetro y medio de la fábrica. Tenía, al parecer, asombrosos poderes curativos. Quitaba migrañas, dolores de muela, culebrilla y hemorroides, “de palabra”, como solían decir los hombres de campo, de los curanderos. 

También desgusanaba a los animales con heridas infectadas y los desparasitaba. Era una persona bondadosa y de gran corazón, siempre de buen humor, irradiaba cierta sensación de paz a quienes se le acercaban, y estaba presto a dar un consejo certero o a llevar consuelo a los necesitados. Por ello y por su condición de ermitaño, el viejo pasó a ser un personaje venerado por la peonada.

Un día el capataz observó que unos buitres volaban en círculo por encima del rancho de Carballo. 


Mandó unos peones a investigar. Al llegar se encontraron con el cadáver del anciano salvajemente asesinado por unos cuatreros, que lo habían atado a un alambrado. Su cuerpo estaba semidevorado ya por las alimañas. El patrón del ingenio ordenó que lo sepultaran allí mismo, junto a su casita. El día del entierro, una multitud de trabajadores acudió a despedirlo. Entre ellos estaba una mujer viuda, que tenía a su hijito gravemente enfermo. Entre sollozos pidió al alma del difunto que intercediera y salvase la vida de su único vástago. Al volver a la casa, se encontró con el chico milagrosamente restablecido. Desde entonces, numerosos creyentes rinden culto a Manuel Carballo, frente al austero monolito que lo evoca.


Existen varias versiones en cuanto a la personalidad de Carballo. Para algunos, era un hombre malo (al estilo de Bazán Frías) y habría terminado sus atormentados días en ese lugar, víctima del cólera en 1887. Para otros, era un viejo ciego y rodeado de un halo de misterio, fallecido en esa epidemia. 


Cualquiera sea la verdadera historia, lo cierto es que Manuel Carballo constituye el santo más venerado de la región sureste de la provincia de Tucumán. Hasta su santuario llegan peregrinos de otras provincias, en continua visita. En el monumento se observan cientos de pequeñas ofrendas, en agradecimiento por favores recibidos. Alrededor, la tierra exhibe varios agujeros. Según los lugareños, de allí brota agua, en determinada época del año.




Autor: José María Posse

jueves, 2 de octubre de 2014

El análisis genético de un esqueleto hallado en el sur de África arroja luz sobre nuestros orígenes


El esqueleto de un hombre que vivió en el extremo sur de África hace 2.330 años arroja nueva luz sobre nuestro pasado como humanos y nuestro ancestro genético común.

El ADN de estos huesos es uno de los más antiguos que divergieron del perfil genético común de los que han sido hallados en una región donde los humanos modernos ya habían aparecido hace unos 200.000 años.

El ADN mitocondrial o materno del individuo fue secuenciado y ha aportado la primera prueba de que todos venimos de África. Además, puede servir para desarrollar el árbol genético humano con todas las ramas derivadas a partir de una “Eva mitocondrial” común. 

El arqueólogo Andrew Smith, de la Universidad de Ciudad del Cabo, descubrió el esqueleto en la bahía de St. Helena en 2010, muy cerca del yacimiento donde aparecieron huellas humanas de hace 117.000 años –llamadas “huellas de Eva”–. Después contactó con la profesora Vanessa Hayes, experta en genomas africanos.

Hayes era entonces profesora de Medicina Genómica en el Instituto J. Craig Venter de San Diego, California. Actualmente dirige el Laboratorio de Genómica Comparativa Humana y del Cáncer de Próstata en el Instituto Garvan de Investigación Médica de Sydney (Australia).

El esqueleto completo de 1,50 metros fue examinado por el profesor y bioantropólogo Alan Morris, de la Universidad de Ciudad del Cabo. Según Morris, el sujeto era un cazador-recolector marino. Un crecimiento óseo en su canal auditivo, conocido como oído de surfero, sugiere que pasaba buena parte del tiempo buceando en aguas costeras en busca de comida, lo que encaja con las conchas del mismo periodo halladas cerca del lugar y confirma que seguía una dieta a base de pescado y mariscos. La artritis ósea y el estado de su dentadura señalan que era un hombre en la cincuentena.


El análisis del ADN extraído de un diente y una costilla demostró que el individuo, perteneciente a un linaje presumiblemente extinto, es el más antiguo pariente relacionado con la llamada Eva Mitocondrial. El estudio subraya la importancia de los restos arqueológicos del sur de África de cara al origen de los humanos.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Sobre Héroes Olvidados: Aquellos Tucumanos de 1812

Los nombres de los tucumanos quienes dieron vidas y fortunas a la patria, fueron, en su mayoría olvidados por la historia oficial. El indiferentismo comarcano hizo mucho por mantenerlos en el olvido.

Tal el caso de don Miguel Pérez de Padilla, patriota de la primer hora, quién prestó plena colaboración a la causa revolucionaria, Belgrano mismo le agradeció en una nota fechada el 20 de Septiembre de 1812, las noticias que le comunica acerca del movimiento de los enemigos y los 25 hombres armados de acaballo que le pone a disposición .

Muchos fueron los sacerdotes, quienes no sólo colaboraron con la prédica revolucionaria, sino que también acompañaron a las tropas jugándose la vida en aquellos sangrientos entreveros, tal el caso de Miguel Ignacio de Alurralde, capellán del Ejército del Norte, o su auxiliar, el también sacerdote José Gabriel Díaz.

Como no recordar al bravo Esteban de Figueroa, capitán distinguido por sus condiciones de mando, quién acompañó al ejército en todas sus vicisitudes en aquellos años. Al igual que los hermanos Alejandro y Felipe Heredia, quienes tendrían en los años subsiguientes una rutilante actuación pública en Tucumán y el NOA.

También oficiales que sirvieron a la patria como José Ignacio Murga y Pedro Roca, cuyos apellidos honran a Tucumán y la historia argentina.

Baltazar Tejerina, uno de los primeros médicos militares, quién sirvió bajo las peores condiciones, dando muestras de heroísmo y entrega a su vocación y a la causa. También su pariente, el capitán Tomás Tejerina, valiente y arrojado, gran amigo de José María Paz . Tía de ambos fue la matrona Agueda Tejerina de Posse, mujer de un prominente realista, siendo ella una patriota entregada a la causa, a la que donó buena parte de sus joyas heredadas . Fueron muchas las mujeres valerosas, quienes se quedaron en la ciudad para oficiar de enfermeras o a ocupar el lugar que su general o el destino les ordenara. Otras igualmente determinadas, llegaron al grado de sentar sus posiciones frente a la de sus maridos, tal el caso de doña María Elena Alurralde, mujer del rico comerciante español José Ignacio de Garnendia, amigo de Pío Tristán, quién como ya vimos, al enterarse que el general realista pretendía almorzar en su casa, según tradición familiar exclamó: Además del baño le voy a preparar una horca, cuya cuerda y dogal serán trenzados con los cabellos de las tucumanas… No conocemos de mujeres que a imagen de Manuela Pedraza, durante las invasiones inglesas tomaran las armas, pero de seguro muchas estuvieron dispuestas a hacerlo, conocido como es el temple de las hijas de ésta tierra.

Dos de los más arrojados fueron y que figuran en los partes de guerra fueron el teniente Rufino Valle y el capitán de húsares Gerónimo Zelarayán.


Otros continuaron la lucha en la guerra de guerrillas defendiendo el límite norte del país a las órdenes de Güemes, tal el caso del cabo José Mariano Salas o Gregorio Escobar, éste de origen indígena .

Hubo quienes no pelearon directamente, pero prestaron una inestimable ayuda a la causa, tal el caso de Rufino Cossio. En su libro aún inédito sobre su familia, el Dr. Raúl Cossio narra las peripecias de su antepasado, que constan en actuaciones llevadas a cabo por Don Rufino Cossio del gremio de troperos de carretas tendientes a que se le abonara los gastos que tuvo que pagar de su propio peculio a los efectos alistar la tropa, conchabar peones, fletar boyadas, y todo lo demás que exije este tráfico, que insume crecidas cantidades con las que se trasladó los enseres del ejército del General Manuel Belgrano que venía en retirada desde la ciudad de Jujuy hasta Loreto en Santiago del Estero en el mes de Agosto de 1812, que de otro modo hubieran sido presa del enemigo por la escasez de fondos en lo que se dio en llamar el Éxodo Jujeño.

En su nota de pedido también se refiere a lo complicada que resultó la tarea, atento a lo calamitoso del tiempo, y precipitación con que se formaron y marcharon dice también que el contrato estipulaba trasladar los enseres “hasta esta ciudad –se refiere a San Miguel de Tucumán- pero como cargaba el enemigo se condujo la tropa hasta la localidad de Loreto, jurisdicción de Santiago del Estero. Allí renunció a cobrar los kilómetros extras del acarreo, donándoselos a la provincia.

Acompañó en su presentación una nota firmada el 1° Agosto de 1812 por Don Francisco Ugarte en la que se lee: El Ministro Tesorero entregará a don Rufino Cossio la cantidad de 1200 p. importe de 12 carretas… cada una se ha contratado… para la acomodación de los enseres del ejército en conformidad de las órdenes… del General don Manuel Belgrano a esta tenencia de Gobierno de Tucumán .

Fuente: "Tucumanos en la Batalla de Tucumán". José María Posse.Tucumán, 2012.-