viernes, 24 de enero de 2014

El Vinculo de Tojo

Existes Muchas investigaciones sobre el Marquesado del Valle del Tojo, sobre todo en la República Argentina he querido resumir sistemáticamente, en forma sencilla y cronológica, el contenido de varias de esas investigaciones en un solo documento, de tal forma que se pueda contar con un conocimiento amplio y relativamente detallado de toda esta historia
Javier Campero Paz

Descargar el Vínculo de Tojo

miércoles, 22 de enero de 2014

Eduardo Saguier

El historiador Dr. Eduardo Saguier nos ofrece en su sitio web sus obras y publicaciones, entre otras:


Un debate Histórico inconcluso 1600-2000 (16 tomos)

La obra de historia cultural, política, social y económica, aquí presentada, pretende articular los niveles ideológico, institucional, social y cultural; así como las esferas cultural, política, burocrática y económica, en el espacio colonial Peruano y Rioplatense y en la Argentina moderna y contemporánea, abarcando en la tarea un centenar de capítulos y casi un millar de apartados, distribuídos en quince (15) tomos, todos ellos fundados en miles de textos de época, relevados en documentación judicial, notarial, administrativa, eclesiástica, militar, periodística y electrónica. Una decena de dichos capítulos son presentados en ambos idiomas, español e inglés.
El relevamiento de las fuentes documentales fue practicado entre 1967 y 2005 en los protocolos de escribanos de los archivos notariales; en las series judiciales, sucesorias, capitulares, hacendarias, legislativas, gubernativas, militares, censales y parroquiales; en las Actas Capitulares y Diarios de Sesiones de las Convenciones Constituyentes y de las Cámaras de Diputados y de Senadores, nacionales y provinciales; en las revistas, diarios y periódicos depositados en las hemerotecas de la Biblioteca Nacional, del Congreso, el Museo Mitre, la Universidad de La Plata y Parque España (Rosario); en las Fojas de Servicio del Archivo General del Ejército; en los Libros de Ordenes del Día y Copiadores de Notas del Colegio Militar de la Nación; en las compilaciones documentales editas y en los epistolarios de los archivos comerciales, presidenciales y provinciales de los siglos XVII, XVIII, XIX y XX (Mitre, Paz, Roca, Juárez Celman, Victorino de la Plaza, y Agustín P. Justo, del Gobernador de Tucumán Próspero García, y del Gobernador de Buenos Aires Dardo Rocha); en las correspondencias y conferencias telegráficas de gobernadores, ministros y legisladores; depositadas en el Archivo General de la Nación (AGN) de Buenos Aires, en los Archivos Históricos de las provincias de Córdoba y de Buenos Aires (La Plata), en los Archivos de Geodesia y Catastro y de los Departamentos Judiciales, y en las bibliotecas de las Universidades de Washington University, Wisconsin y Chicago y del Colegio de México

La distribución en tomos, relativamente autónomos entre sí, aunque orientados con el objetivo de lograr una totalidad compleja; y en infinidad de capítulos, referidos en el Índice en forma correlativa, también independientes entre sí, donde casi medio centenar de capítulos son versiones mejoradas de mi tesis doctoral y de trabajos ya publicados en forma separada (entre 1984 y 1999), en un libro y en medio centenar de revistas científicas del mundo. Dicho proceso de publicación fue practicado en forma muy fragmentada y desarticulada, y recién muchos años más tarde --merced a Internet-- se la pudo revisar, integrar y compilar en casi un millar de apartados o secciones, comprendidos dentro de mas de un centenar de capítulos, y a estos últimos se los pudo reagrupar en quince (15) sucesivos tomos. Este arbitrario ordenamiento en apartados, capítulos y tomos obedece a la necesidad de intentar clasificar narrativamente la inmensa masa de información y de asignaturas involucradas en esta investigación, pero de ninguna manera pretende cerrar ni agotar la gran y compleja cantidad de temas ausentes y de cruces factibles entre apartados correspondientes a capítulos distintos así como entre capítulos pertenecientes a tomos diversos, tal como se aclara detalladamente al comienzo de los abstracts respectivos.

Sitio web: Ersaguier.org

martes, 21 de enero de 2014

Güemes Documentado


Más de un siglo de investigación ininterrumpida en archivos públicos y privados de nuestro país y del extranjero posibilitaron la concreción de una fuente informativa profunda y vastísima sobre la que se fundamenta este trabajo histórico, cuya extensión es de doce tomos de aproximadamente quinientas páginas cada uno de ellos.

Comienza prologándose con "Al lector", con una nota adjunta que sigue a continuación, en la cual se señala que el 15 de septiembre de 1975 se produjo el fallecimiento del Dr. Luis Güemes, autor de la obra, escrita toda ella con un rigor científico que se manifiesta espontáneamente en su lectura. 

En cinco mil páginas se muestra a Güemes desde su ingreso a la carrera de las armas hasta su muerte y la combinación táctica con San Martín en pro de la independencia americana.

En el primer volumen se explica qué ocurrió con los papeles de! archivo que quedaron a la muerte de Güemes (una pequeña parte en comparación con los que se obtuvieron en copias en la búsqueda en otros repositorios) para proseguir documentando el nacimiento de éste; sus estudios; empleos civiles en su temprana edad; su ingreso a la carrera de las armas en 1799; su traslado a Buenos Aires y sus servicios militares allí, desde su llegada hasta la Reconquista; luego en la Banda Oriental y en la defensa de Buenos Aires; su regreso a Salta; su vinculación con don Diego José de Pueyrredón, delegado militar del primer gobierno patrio; su primerísima actuación en las batallas de Cotagaita y de Suipacha; su participación en el combate de Nazareno; la ayuda que presta a Juan Martín de Pueyrredón en su retirada después de Huaqui con los caudales de Potosí; su presencia otra vez en Buenos Aires durante todo el año 13 como adscripto al Estado Mayor, y justamente ahí y en ese año la amistad que traba con San Martín; el regreso a! Norte al final de 1813 con el Libertador quien lo nombra Jefe de Vanguardia y por su desempeño solicita para él ascensos militares al Director Posadas. 

Se muestra luego una faceta olvidada por nuestra historia de los éxitos militares obtenidos por Güemes en el año 1814 sobra las poderosas tropas realistas que, a raíz de las derrotas que infligieron a Belgrano en Vilcapugio y Ayohuma, habían ocupado las ciudades de Jujuy y Salta, logrando Güemes con su habilísima táctica, desalojarlas de ellas y perseguirlas ocasionándoles cuantiosas pérdidas en hombres y armamentos. 

Siempre apoyándose  en testimonios documentales, se narra el triunfo de Güemes en el Puesto Grande o Puesto del Marqués; su canónico nombramiento como gobernador de la Provincia de Salta y su casamiento. 

Al correr de la obra, la personalidad firme y la altura moral del prócer se hace patente en capítulos que se intitulan “Güemes y Jujuy”,  “Güemes y French”; “Güemes y Rondeau” y “Pacto de los Cerrillos”. En el año 16, nombrado Pueyrredón Director Supremo, se evidencia la gran amistad que lo unía a Güemes, los pormenores de una desconocida entrevista que ellos mantuvieron y sus consecuencias. 

Se expone a continuación el diario batallar contra las huestes realistas al mando de La Serna quien, llegado a América con jefes vencedores de las fuerzas napoleónicas, como Espartero y Gerónimo Valdés (después conde de Torata), había ocupado en 1817 la ciudad de Salta y fue obligado por los escuadrones gauchos al mando de Güemes a retirarse en derrota precipitadamente hacia Lima, perdiendo la mitad de su tropa y la casi totalidad del armamento. En ese año de 1817, Güemes se entrevista con Belgrano en territorio salteño.

Los tomos que siguen nos continúan señalando los éxitos que jalonaron la carrera militar de Güemes, hasta que ya en el año 20, la documentación presentada es indubitablemente demostrativa del plan militar que concibieron San Martín y Güemes para un accionar conjunto; aquél, como general en Jefe del Ejército de los Andes y éste como general en Jefe de! Ejército de Observación al Perú.

Cuando dicho plan se encontraba ya en pleno cumplimiento (los coroneles Miller y Lanza. subalternos cada uno de ellos de ambos generales, se comunicaban entre sí desde ambas márgenes del río Desaguadero) es decir cuando las dos fuerzas se dirigían a su común objetivo: Lima, por dos caminos distintos, o sea, por el mar y por el Alto Perú, se produce la aleve muerte de Güemes con las consecuencias que de ella derivaron y que surgen de la documentación presentada. 

Continúa la obra con temas complementarios tales como fuerzas de Güemes, uniformes, sable, chabrac, moneda falsa, casas que habitó, etc. 

Este monumental trabajo incluye la investigación genealógica más exhaustiva sobre Güemes.

El tema genealógico del prócer tanto por línea paterna como materna es un trabajo que asciende hasta remotísimos antepasados y se funda en testimonios todos ellos de partidas de bautismo y casamiento de acuerdo con el más exigente cumplimiento de normas propias de esta disciplina. Hay referencias que glosan figuras de varones ilustres en ambas ramas, así como también en lo que hace a la ascendencia de la esposa de Güemes. 

En “Catolicidad de Güemes” una abundante documentación es probatoria de su personalidad devotamente religiosa. 

Incorpora la obra en su “Epistolario” centenares de cartas, casi todas inéditas, la mayoría cursadas entre Güemes y Belgrano.

Uno de los tomos es dedicado a presentar más de 400 cartas de Güemes a terceros y de terceros a Güemes. Se intitula "Epistolario" y tiene el sabor del trato íntimo y confidencial utilizado en estos textos que se diferencian por ello de la correspondencia oficial. Casi dos terceras partes está compuesta de cartas en su gran mayoría inéditas cursadas entre Güemes y Belgrano a partir de 1816, donde el lector verá el afecto profundo que unió a ambos próceres.


Web del autor: www.guemesdocumentado.com.ar

Descarga directa 12 tomos: (80mb): Güemes Documentado










domingo, 19 de enero de 2014

Tres niños congelados del Incario son el centro de la admiración mundial

VÍCTOR ALVARADO
Fueron hallados en 1999, en excelente estado de conservación, como si estuvieran durmiendo, a 6,739 msnm, en la cumbre del nevado llullaillaco, en salta (Argentina).

Tres cuerpos de niños quechuas del período del Incario, descubiertos congelados en 1999 en la cumbre del volcán argentino Llullaillaco, a 6,739 metros son el nivel del mar, con indicios de haber sido ofrendados en sacrificio hace más de 500 años, en el marco de la ceremonia incaica conocida como Capac Cocha o Capac Hucha, son objeto de la admiración del mundo en las vitrinas de exhibición del Museo de Arqueología de Alta Montaña de la provincia argentina de Salta. Entre los autores del hallazgo estuvo el arqueólogo de montaña Johan Reinhardt, quién cuatro años antes, en 1995, acompañado del andinista arequipeño Miguel Zárate, descubrió en la cumbre del nevado Ampato, en las alturas de Arequipa, el primer cuerpo congelado de una niña del período del Incario, vestida y con ajuar de cerámicos y miniaturas de piedra y metálicas, bautizada como la Dama de Ampato, aunque también es conocida también como la "Momia Juanita", en homenaje a su descubridor Johan o Juan Reinhardt.
Reinhardt, estimulado por noticias de otras tumbas andinas similares, se trasladó a la provincia de Salta, en el pasado un confín del Tahuantinsuyo, y donde hasta la fecha hay poblaciones de habla quechua, para explorar nuevos yacimientos arqueológicos en las cumbres de los nevados de la región.
PROEZA DE REINHARDT
El hallazgo efectuado por Reinhardt en las alturas del nevado Llullaillaco estaba conformado por un niño de siete años bautizado como "El Niño", una niña de seis años nombrada como "La niña del rayo", con evidencias de haber sido alcanzada por un rayo, y una adolescente de 15 años conocida como "La doncella", todos en excelente estado de conservación, sin ninguna señal de haber sido ultimadas por algún objeto punzo cortante o punzo contundente.
La expedición había sido financiada por el Consejo de Expediciones de la National Geographic- NG, bajo la co-dirección de Reinhardt y la arqueóloga argentina Constanza Ceruti, con la participación de montañistas y arqueólogos argentinos y peruanos, entre los que se contaban el arqueólogo salteño Christian Vitry, los andinistas también salteños Alejandro Lewis, Mario Lazarovich, Adriana Escobar y Antonio Mercado; los peruanos Ruddy Perea, Orlando Jaén, Jimmy Bouroncle, Arcadio Mamami, Edgar Mamani e Ignacio Mamami, y el fotógrafo de la NG, Gordon Wiltsie, con la colaboración de personal y vehículos del Ejército Argentino.
Los descubridores al excavar y llegar hasta sus cuerpos, recibieron la impactante impresión de encontrarse frente a una grupo de niños que dormían, porque se hallaban en perfecto estado de conservación, pues mantenían intactos la fisonomía de sus rostros y estructura de sus cuerpos.
ASÍ FUE EL HALLAZGO
Los infantes vestían atuendos típicos del incario, confeccionados con fibras de auquénidos, lo que permitió a los investigadores tener una visión directa del modus vivendis de los niños y doncellas del incario.
Los ajuares que guardaban los tres cuerpos estaban compuestos por 46 objetos, calificados de verdaderas obras de arte, entre ellos miniaturas antropomorfas y de animales, de oro, plata y los famosos keros incas de madera, así como utensilios y alimentos.
El 15 de marzo de 1999 al comenzar las excavaciones emergieron a la superficie tres figurillas de llamas, dos de concha marina y una de plata, lo que advirtió a los expedicionarios que se encontraban en el lugar de las ofrendas humanas.
El 17 de marzo, al proseguir las excavaciones hallaron el cuerpo de «El Niño» y seguidamente, ese mismo día, unos metros más al norte, el salteño Mercado y el peruano Perea hallaron a «La Doncella»; y dos días después, el grupo encontró el tercer cuerpo de «La Niña del Rayo».
Los cuerpos congelados fueron llevados a la Universidad Católica de Salta, cuyo rector Colombo Murúa, amigo de Reinhardt y su cómplice de aventuras intelectuales, dispuso de tres salas para el trabajo de laboratorio y de almacenamiento, y varios congeladores disponibles, donde permanecieron hasta 2004, fecha en que fueron trasladados al Museo de Arqueología de Alta Montaña- MAAM de Salta, construido especialmente para sus exhibiciones, donde a la fecha son objeto de la admiración mundial.

“Juanita” tenía entre 13 y
14 años al ser sacrificada
La"Momia Juanita", descubierta en 1995 por Reinhardt, al igual que los niños hallados en Salta, pertenece a la cultura Inca y habría sido ofrendada en sacrificio en el ritual del Cápac Cocha, posiblemente durante el reinado del Sapa (traducción: El Único) Inca Pachacútec Inca Yupanqui.
A diferencia de los niños salteños registra una lesión en el cráneo lo que significaría que fue ultimada de un golpe antes de ser expuesta al congelamiento.
Su cuerpo, envuelto en atuendo inca, fue hallado por Reinhard y el andinista Miguel Zárate, en el fondo de la hondonada del cráter del nevado Ampato, que es un volcán apagado, rodeada de un ajuar compuesto por illas (miniaturas de piedra de jabón o alumbre o pómez usadas como talismanes), estatuillas de oro y de spondyllus, y varios tipos de plantas.
"Juanita" fue objeto de una autopsia virtual mediante tomografía y rayos X tridimensionales en los laboratorios de la John Hopkins Hospital de Baltimore, (Maryland, Estados Unidos). Los científicos concluyeron que tenía una estatura de 1.58 metros, había sido esbelta y bella y su muerte se habría producido entre los 14 o 14 años de edad, a causa de un certero golpe en el cráneo hecho, probablemente con una "macana" cuando ella estaba en posición de arrodillada.
Entre mayo y junio de 1996, fue exhibida en la sede del National Geographic Society, en Washington, y desde este año se exhibe en una urna especialmente climatizada de la Universidad Católica de Santa María de Arequipa.

Sacrificados en ceremonia del
Cápac Cocha o Cápac Hucha
Los historiadores argentinos y peruanos han determinado que los niños fueron ofrendados en sacrificio en el marco de la ceremonia inca llamada "Cápac Cocha" o "Cápac Hucha", entre los años de 1480, fecha de expansión del Tahuantinsuyo al noroeste argentino, al 1532, en que el Incario sufrió la invasión militar española.
La ofrenda habría sido hecha, a juicio de los investigadores, para protegerlos de las muertes masivas traídas por los españoles y pedir a los dioses que los preservaran y despertaran algún día, por obra divina, con vida.
Katia Gibaja, del Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM), remitiéndose a Guamán Poma de Ayala, advierte que la palabra "capacocha" deriva de "qhapaq" = fuerza, riqueza, poder; y "qhocha" = agua en sus diferentes estados. "Por consiguiente, dice, es el poder del agua para la vida", de lo cual se desprende que la ceremonia está más relacionada con la preservación de la vida que con la consumación de un sacrificio. El más grande lingüista quechua, el peruanista francés, de origen australiano, Gerald Taylor, ha explicado por su parte que "hucha" significa deber, deuda, obligación, cuyo incumplimiento cobra el sentido de «falta», de lo cual «el Capac Hucha corresponde a la realización de una obligación ritual de máxima importancia y esplendor. 

Fuente: La razón.pe

Élites y poder en Argentina y España en la segunda mitad de siglo XIX

Esta tesis refleja una de las muchas causas estructurales de la convulsionada Argentina actual. Las relaciones clientelares se han acentuado y extendido mucho más, en el siglo XX. Quizá, las respuestas aquí planteadas puedan ayudar a comprender la aguda crisis institucional que atraviesa Argentina, una de cuyas razones -como se ha explicado- es la nefasta asociación de clientelismo y corrupción En el siglo XIX las élites crearon una lógica de poder, a partir de una cultura política basada en "elecciones" controladas y manipuladas, pero al mismo tiempo pactadas, sin que se haya producido una verdadera transformación de las formas de sociabilidad basadas en lealtades personales y en mecanismos informales de reciprocidad. Intentaron instrumentar una serie de novedades ligadas al nuevo sistema político y de valores, pero sin una ruptura de los lazos personales tradicionales. La HIPÓTESIS que orienta la investigación es la dualidad de los sistemas de poder: simultáneamente existían elecciones y mecanismos clientelares. Era la esencia misma de la lógica de poder y no sus vicios. En definitiva, liberalismo político y clientelismo fueron dos caras de la misma realidad política latinoamericana y española en la segunda mitad del siglo XIX. Por tanto, se ha pretendido explicar una problemática común, a través de factores endógenos, como son los derivados de la estructura clientelar, la que aún tiene gran protagonismo constituyendo uno de los factores que determinan la actual crisis Argentina. La PREGUNTA que se intenta responder es ¿por qué los grupos de poder no se plantearon las transformación de las estructuras clientelares luego del estallido de revoluciones liberales? Dicho de otro modo, ¿de qué manera las élites modificaron la teoría política liberal para adaptarla a una realidad social dominada por las relaciones clientelares?. Para delimitar el AREA DE este ESTUDIO comparativo se ha escogido dos regiones: las provincias valencianas (Castellón, Alicante y Valencia) y la de Tucumán, con notables diferencias entre sí, precisamente con el propósito de demostrar la hipótesis de la investigación, al margen de las características específicas de cada región, los comportamientos clientelares de las élites era similares. Si se hubiese realizado la comparación con una provincia que presentara rasgos comunes en cuanto a la estructura productiva -como el caso de las industrias azucareras malagueñas o granadinas- podría inferirse que hay cierta presunción determinista, donde los comportamientos políticos derivarían del carácter de "azucareros". Resultaba más tentador encontrar las similitudes de los actores con contextos por demás disímeles. Asimismo, el caciquismo valenciano se presentaba dentro de los mejores estudiados de España. Una amplia y cualificada historiografía sobre el clientelismo dentro del sistema político de la Restauración ha servido de base para la presente investigación.


Fuente: http://eprints.ucm.es/4738/

viernes, 10 de enero de 2014

Los López Murga

El español José Carlos López, nacido en 1794 y afincado posteriormente en Tucumán, fue el fundador de este apellido. Falleció en San Miguel de Tucumán en 1884, se había casado hacia 1819 con Francisca Javiera Murga Brito. Tuvieron numerosos hijos enumerados sin orden: 1) José María; 2) Josefa Delfina, casada con su primo hermano Julián Murga-Baudrix (padres de Severo, Mercedes, esposa de Manuel Zambudio del Pino; de Lucía María y de Delfina, esposa de Javir Ávila Frías de quienes descienden las familias Ávila-Gallo, Ávila-Colombres, de la Cuesta-Ávila);  3) José Carlos; 4) Lucila, esposa Domingo Martínez-Muñecas, que fue gobernador de Tucumán 1878-1880; 5) José Benjamín, fallecido en la infancia. La lista de los López Murga continúa con: 6) Rucedindo, 7) José Joaquín, a quienes seguiremos

Rudecindo casado en 1865 con Teresa Ibazeta-Carranza. Sus hijos, los López-Ibazeta, fueron: Mercedes Julia; Rosario, casada con Juan Etcheverri-Garro, sin suceción, José Rudecindo, sin referencias; José Carlos, esposo de Laura Colombres-Colombres (de quienes descendien las familias López-Sal Paz, Arcuri-López, Sal Gómez-López, Gramajo Cainzo-López); José María, conocida artista plástico, esposo de Margarita Saravia Córdoba; María Teresa, esposa de Benjamín Félix Sosa-Iturri (de quienes descienden las familias Marchand-Sosa López, Maciel Talavera-Sosa López, Sosa López-Merlo, Sosa López-Rodríguez, Sosa López-Torres, Sosa López-Domínguez, Sosa López-Fajre).

En cuanto a José Joaquín López-Murga, se casó en San Miguel de Tuucumán en 1876 con Carmen Isla Ramsay. Sus hijos los López-Isla fueron: 1) María Agustina; 2)María Lucila; 3) María Gregoria, esposa de Belisario Uriburu-Lopez, con descendencia Uriburu López-Posse Silva, Terán Vega-Uriburu; 4) Carmen, esposa de Federico Giaccio-Bonami, con descendencia  Santamarina-Giaccio, Ortiz-Giaccio, Futten-Giaccio, Giaccio-Moisá, Giaccio-Niklison; 5) Joaquín, esposa de Segunda Aráoz de la Cuesta (con descendencia Fernández-López Isla, Wilde-López Isla, Avellaneda-López Isla, López Isla-Giovanelli, López Isla-Rodrigo, López Isla-Magariños, López Isla-Larrabiur y López Isla-Saavedra.

Fuente: Revista CCC - Familias Tucumanas- Los López Murga - Autor: Dr. Carlos Páez de la Torre (h)

martes, 7 de enero de 2014

Los malos usos de la Historia

Una guerra dinástica, típica del Antiguo Régimen, no se puede explicar como un conflicto nacional entre España y Cataluña.Tampoco la unión de reinos bajo los Reyes Católicos fue el nacimiento de una nación

Puede que alguien que no haya dedicado mucho tiempo a pensar sobre estas cosas crea que la Historia es un saber más o menos científico u objetivo sobre el pasado, algo así como la Medicina lo es sobre las enfermedades o la Química sobre las propiedades y combinaciones de los elementos naturales. A poco que haya reparado en la diversidad de opiniones entre los historiadores, sabrá sin embargo que hay diferentes versiones y supondrá que existen, en algunos casos, manipulaciones intencionadas.
Existe, por supuesto, la historia, con minúscula, entendiendo por este término la sucesión de acontecimientos humanos ocurridos en el pasado. Pero esa misma palabra con la que designamos a los hechos pretéritos se usa también —normalmente con mayúscula— para referirse a la construcción intelectual escrita sobre esos hechos. Es la Historia académica, una actividad que algunos de sus practicantes defienden como científica. No lo es, desde luego, en el mismo sentido en que puedan serlo las ciencias duras, en primer lugar porque el número de variables que entran en cada fenómeno es poco menos que infinito; es decir, que las “causas” de los hechos históricos no son únicas, ni en general claras. A estos asuntos se les puede aplicar aquello que dijo Oscar Wilde sobre la verdad: que raras veces es simple y nunca es pura.
Tampoco es la Historia un conocimiento aséptico u objetivo porque los datos que nos llegan sobre el pasado (documentos, ante todo) son parciales, muchas veces escasos y, sobre todo, subjetivos, emitidos por alguien que estaba implicado en la situación que describía. Una distorsión a la que se añade la que introducimos nosotros mismos, quienes recogemos e interpretamos esos datos, que también somos parciales y subjetivos, ya que anotamos unos hechos y descartamos otros según que nuestra visión del mundo los considere o no significativos. Dentro de estas limitaciones, sin embargo, la Historia aspira a un status de ciencia social, un tipo de conocimiento que no admite la arbitrariedad, el ocultamiento o el falseamiento de fuentes. Y esto es lo malo: que muy buena parte de la Historia que se escribe cae en este tipo de deformación porque tiene una finalidad política: es decir, que se usa como argumento al servicio de una causa; normalmente, a justificar la existencia de la organización política en la que habitamos (o la de otra organización alternativa que pretendemos crear).
La Historia justifica realidades actuales porque el mero hecho de que hayan existido desde hace mucho tiempo induce a suponer su carácter “natural”. De ahí que siempre haya habido cronistas e historiadores pagados por los poderes públicos para narrar los orígenes de esos mismos poderes, lo que les llevaba a inventarse antecedentes e incluso a falsificar documentos para avalar la autenticidad de sus tesis. Hubo momentos, sobre todo en la Edad Media y durante el barroco, en que este tipo de invenciones fueron una práctica habitual. Emperadores, papas, reyes, nobles, órdenes religiosas, obispados, universidades o Ayuntamientos, cada cual tenía a su historiador a sueldo. A veces tipos muy cultos, grandes eruditos y lingüistas, capaces de fabricar textos muy sofisticados en las más diversas lenguas muertas.
Emperadores, papas, reyes, cada cual tenía su historiador a sueldo en la Edad Media y el Barroco
Con las revoluciones liberales, a los grandes guerreros y las dinastías sucedió un nuevo sujeto político, el conjunto de los ciudadanos, un colectivo que reclamaba la soberanía frente al monarca absoluto. En la revolución inglesa del XVII fue llamado the Country, the People, the Commonwealth. En la francesa del XVIII pasó a llamarse la nation. Como nueva portadora de la soberanía, la nación adquiriría una enorme fuerza. Y la Historia fue reformulada para hacer de ella su protagonista. La nación resultó ser, además, un versátil instrumento político, capaz de legitimar autocracias o de propugnar la democratización del poder, de defender procesos de modernización o el más cerrado tradicionalismo, de unir grandes espacios políticos o exigir la fragmentación del territorio en unidades menores. Tanta era su fuerza que compitió con religiones o clases sociales, las otras dos grandes fuentes de la legitimidad política, y ganó la batalla.
A lo largo de los siglos XIX y XX, en definitiva, la nación ha sido la gran protagonista de la Historia, al servicio de la forma política dominante, el Estado-nación. Frente a esos Estados-nación se han alzado en algunos países élites de minorías culturales que se consideran nación y reclaman su propio Estado. Y de ahí la pugna por el control de la Historia / relato, en especial en el sistema educativo; porque según formemos la mente de los niños, así serán sus exigencias futuras como ciudadanos.
Lo cierto, sin embargo, es que en el siglo XXI la nación no solo no refleja ya de manera adecuada la complejidad de las sociedades en las que vivimos, sino que es, además, un factor distorsionador a la hora de explicar las situaciones del pasado en las que ella no era la identidad colectiva dominante. Además de presentarse como existente desde hace siglos o milenios, la nación se presenta como dotada de “alma”, de voluntad unánime, y poseedora de rasgos culturales homogéneos y estables. Nada más falso. Nuestros antepasados se movilizaron como cristianos o musulmanes, como nobles o villanos, como pertenecientes a tal o cual gremio o ciudad, mucho más que como “españoles” o “catalanes”.
Todo esto tiene, sí, relación con el simposio España contra Cataluña que se acaba de celebrar en Barcelona. En él se ha aprovechado el tercer centenario de una guerra que fue dinástica, típica del Antiguo Régimen, con aspectos de guerra civil interna y otros de contienda internacional, para presentarlo como un conflicto nacional, moderno, entre dos mónadas intemporales, llamadas “España” y “Cataluña”; y en el que, desde luego, a la primera le toca siempre el papel represor y a la segunda el de víctima inocente.
Los historiadores no deberíamos prestarnos a avalar las propuestas de un grupo de poder
Supongo que es imposible soñar con una situación en la que la Historia no sea manipulada, en la que se deje de pedirnos a los historiadores que avalemos con nuestro relato las propuestas de algún grupo de poder. Pero no deberíamos prestarnos. Las propuestas políticas, por radicales que sean, son legítimas, siempre que no se basen en la coerción sobre los demás. Pero no lo es la deformación del pasado. Si la nación fuera un ser vivo e individual —que no lo es—, podríamos parodiar la situación diciendo que si un día alguien quiere separarse de su pareja, porque ha dejado de quererla o se ha enamorado de otra persona, tiene derecho a ello. Pero que no es necesario —ni legítimo— que añada que a lo largo de todos estos años nunca la quiso y que solo se unió a ella porque le pusieron una pistola en la espalda. Si lo que se quiere es plantear una demanda política, hágase. Pero no nos obliguen a reformular la narración histórica para adecuarla a esa demanda.
Ahora parece que el PP catalán pretende organizar un simposio alternativo, en el que se defienda el amor de España por Cataluña, bajo el paraguas de la RAH. Detrás de él latirá la creencia, rotundamente expresada por Rajoy, de que España es “la nación más vieja de Europa”. Si se refiere a la unión de reinos bajo los Reyes Católicos (aunque quizás pensaba en Viriato o don Pelayo), es un excelente ejemplo de utilización política de la Historia, pues presenta como el nacimiento de una nación moderna lo que no fue sino una unión dinástica y acumulación territorial típica del siglo XV.
Si queremos hacer de la Historia algo que se parezca a una ciencia, no pongamos nuestro trabajo al servicio de un proyecto político. No simplifiquemos el pasado, no lo deformemos, sobre todo, embutiéndolo en los rígidos corsés nacionales, porque el mundo ha estado hasta hace poco entrecruzado por unas redes de lealtades e identidades colectivas que nada tenían que ver con las naciones modernas. No existe hoy un prisma distorsionador que dificulte tanto la comprensión adecuada del pasado como su interpretación en términos nacionales.

José Álvarez Junco es catedrático de Historia en la Universidad Complutense de Madrid. Su último libro es Las historias de España (Pons/Crítica).

Fuente: Elpais.com

lunes, 6 de enero de 2014

Los López Frías

a mediados del siglo XIX, se compuso el apellido López Frías cuando don José María López se casó con Emilia Frías, hijo de don Francisco Javier Frías y de doña Genuaria Iramain Gallo (esta última,sería luego en segundas nupcias, esposa del gobernador Salustiano Zavalía).

De acuerdo a las referencias que tenemos podemos decir lo siguiente: el matrominio tuvo diez hijos. Dos de ellos el primer José María y Facundo, fallecieron en la infancia: Los otros, enumerados sin orden fueron: Emilio, casado con Teresa Velarde, sin sucesión; el segundo José María; Francisco Javier; Juan Bautista, esposo de Ramona Segura, sin sucesión; Sandalia Josefa; Elvira Jenuaria, casada en 1882 con Aparicio Pereira, hijo de José Pereira y Ángela Posee (con sucesión Torres Astigueta-Pererita, Paz-Pereira, Nissen-Pereira, Marollo-Pereira, (entre otros), Emilia, esposa de Belisario Posse-Vázquez, con sucesión.

La lista se cierra con Domingo López-Frías, industrial nacido en 1856, y fallecido en 1923, a quien seguiremos brevemente. Se casó 1884 con Isabel Carmen Posse, hija de Manuel Miguel Posse y Micaela Corbalán. El matrimonio tuvo un total de 12 hijos.

Los López Frías-Posse, enumerados sin orden fueron: José María, casado con Genoveva Eustaquia Moretti (con sucesión Zóttoli-López Frías, Romera-López Frías, López Frías-González, entre otros); Manuel Domingo, esposo de María Luisa Alzogaray-Barbosa (con sucesión López Frías-Sanz, entre otros); Carmen Emilia, soltera; María Sara y María Elvira, fallecidas en la infancia; Sara Brígida, soltera; Javier Alberto, soltero; María Micaela, esposa de José García Zavalía; Dora, casada con Ramón Arce-Rivero (con sucesión Andrade-Arce, Andrade-Rodríguez); María Elvira, esposa de Guillermo Casanova-Fernández, sin sucesión; María Alicia, casada con Carlos Román Ibazeta; y Facundo, esposo de Antonia García.

Fuentes: Revista CCC - Familias Tucumanas - Autor: Dr. Carlos Páez de la Torre (h)

jueves, 2 de enero de 2014

Prensa histórica de Rosario

Los diarios y publicaciones locales constituyen un registro importante de la vida cotidiana a través de la cual se describe una ciudad cosmopolita en constante crecimiento. También permiten recoger las demandas políticas de los vecinos a escala nacional, provincial y local y, al mismo tiempo, reconstruir las imágenes y perspectivas que las dirigencias intelectuales y políticas generaron en el pasado.
En 1999, la Municipalidad de Rosario inició un proceso de preservación de las colecciones históricas de prensa local en riesgo de desaparición, por degradación química del papel o deterioro por consulta continuada de los ejemplares originales. Se seleccionó un corpus de  diarios y revistas de Rosario del siglo XIX, que forman parte del acervo de la Biblioteca del Museo Histórico Provincial de Rosario Julio Marc, de la Hemeroteca de la Biblioteca Argentina Dr. Juan Álvarez y de la Biblioteca del Consejo de Mujeres de Rosario. El Centro de Estudios Históricos e Información Parque de España (CEHIPE) se hizo cargo de la tarea de preservación de estos materiales, primero en formato microfilm y más tarde en versión digital, con el patrocinio de la Fundación Antorchas, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y el Programa para Archivos y Bibliotecas Latinoamericanas (PLALA) con sede en la Universidad de Harvard.
Como resultante de este proceso de cooperación, las valiosas fuentes documentales, en su mayor parte provenientes de colecciones públicas, son ahora accesibles a la consulta para  testimoniar la vida social, económica y política del pasado de la ciudad de Rosario y la provincia de Santa Fe.


Los Griet

Griet es una de las descatadas familias francesas de Tucumán. Los Griet son de Ancizan, cantón de Arreau en los Altos Pirineos, allí nació Jean Griet (1755-1810), casado con Blaise Campan. Entre sus hijos estuvo Bernard Griet-Campan (1790-1869), esposo de Jeanne Marie Crouau. Hijo de ambos fue Jean Bertrand Vincent Griet-Croau, quien se casó dos veces: la primera en 1850 Jeanne Marie Luise Peyrisse-Latour, con quien tuvo 7 hijos. Viudo, se casó en 1864 con Dominiquette Valentine Duchan-Seré. Entre los 5 hijos de esas nupcias, estaba  Jean Guillaume Bertrand Griet-Duchan, conocido entre nosotros como Guillermo Griet. Lo Seguiremos.
Guillermo nacido en 1873, llegó a la Argentina en 1888, trabajó en explotaciones Agrícola Ganaderas en el chaco santafesino, con sus medios hermanos Jean Marie y Michel Griet-Peyrisse (también venidos al país), y llegaron a tener una importante estancia en villa Ocampo. Luego, también asociado con ellos, formó la sociedad  "Griet Hermanos", que adquirió en 1905 el ingenio Amalia de Tucumán. Se radicó entonces en nuestra ciudad, donde fue una figura de gran relieve. Además de su actividad industrial (en la sociedad que se transformó luego en Guillermo Griet y Compañía), presidió el consejo deliberante de esta capital, y la estación experimental agrícola. También presidió el directorio del Banco de Crédito Inmobiliario y luego Banco Comercial de Tucumán. Don Guillermo falleció en 1931. Se había casado dos veces. La primera con Juan Paris-Aguerreberry, francesa, fueron sus hijos: a) Juan Bautista, que fue intendente de San Miguel de Tucumán, esposo de Elvira Guash-Moulins (con descendencia Griet-Frías Silva, Paz Helguera-Griet, Gramajo-Griet); b) Augusto, fallecido soltero, c) Guillermo Luis, esposo de Sara Kelly-García Latorre (con descendencia Griet-Herranz, Terán-Griet, Segulka-Griet); d) Valentina, esposa de Francisco Bueno (con descendencia Mones Ruiz-Bueno, Gussoni-Bueno); e) Teresa, casada con Carlos Argentino de Angelis, con secesión; f) Alberto Miguel, casao con Nelly Espíndola-Aráoz (con descendencia Páez-Griet, Griet-Aliaga García, Carrasco-Griet, Griet-López, Cruz Prats-Griet, Griet-Cuenya, Miroli-Griet, Haurigot-Griet).
Fallecida su esposa, don Guillermo se casó con su cuñada Ana Paris-Aguerreberry. De esta nupcia nacieron: a) Jorge, soltero; b) María Lilia, casada con Jorge Decoud Paz, militar (con descendencia Decoud Paz-Uriburu y otras); c) Eugenio, esposo de Lucrecia Dolly-Figueroa (con descendencia), y; d) Ana María, casado con el doctor Rodolfo Sosa-Genovesi (con descendencia)

Fuente: Revista CCC - Autor: Carlos Páez de la Torra (h)

Un estudio genético revela que uno de cada cinco españoles tiene ascendencia judía y uno de cada 10 tiene genes heredados de los habitantes del Norte de África

Uno de cada tres españoles tiene marcadores genéticos de Oriente Medio o el Magreb

La revista científica ‘American Journal of Human Genetics’, publicó en su mas reciente edición los resultados de un estudio realizado en la península Ibérica por un equipo internacional de investigadores compuesto por científicos británicos, españoles, portugueses, franceses e israelíes. El grupo de investigadores que estuvo dirigido por el británico Mark Jobling de la Universidad de Leicester realizó un estudio genético entre 1.140 hombres de 18 poblaciones de la península y las Islas Baleares para determinar los orígenes genéticos de la población española.
Los resultados de la investigación son sorprendentes pues sirven para desmitificar ciertas percepciones históricas que establecieron unas visiones de claros tintes racistas, islamofobas o antisemitas en algunos momentos de la historia de España. Estas percepciones históricas ligadas a eventos de la historia de España como la Reconquista, la expulsión de los judíos y de los moriscos en 1492 han prevalecido durante siglos en amplios sectores de la población española y dejaron su particular legado no solo en aspectos como la limpieza de sangre o la conversión de judíos y moros, también en la huella genética de la actual población española. Pero ahora a raíz de este esclarecedor estudio se puede producir un interesante debate entre las pruebas científicas aportadas por genética y la historia, pues según las conclusiones del estudio “un 10% de la población actual tiene características genéticas propias de los habitantes del norte de África y un 20% de los judíos sefarditas”.

¿Como se realizó el estudio? 
Para llegar a esta conclusión, los científicos comenzaron a trabajar en el 2000 en un estudio en donde recogieron muestras de 1.140 hombres de 18 poblaciones de la península y las Islas Baleares. El grupo de científicos llevaron a “cabo un análisis del cromosoma Y, únicamente presente en los hombres y que se transmite de padres a hijos”.


Según el doctor Calafell de la Uiversidad Pompeu Fabra, “la investigación se centró en el análisis del cromosoma Y porque no se recombina en la reproducción, lo que hace que sólo las mutaciones lo modifiquen, por lo que los científicos pueden determinar su orden de aparición”. Posteriormente, las muestras obtenidas se analizaron y se “compararon con las poblaciones de judíos sefarditas y de individuos del norte de África, que tienen la ventaja de ser muy diferentes a las poblaciones receptoras originarias de la Península Ibérica, por lo que su diferenciación es sencilla”. De este modo, llegaron a la conclusión de “que uno de cada tres españoles tiene ascendentes moriscos o judíos”.

¿Son confiables estos resultados?

De acuerdo con el doctor Calafell, “mientras que los datos obtenidos para el origen norteafricano apenas arrojan dudas metodológicas y parece plausible que un 10% de la población proceda de musulmanes norteafricanos llegados a la Península a partir del 711, los marcadores genéticos usados para distinguir a la población con ancestros sefardíes pueden producir distorsiones”.
Las razones esgrimidas por el experto se basan en el hecho de que los elementos genéticos que tiene la población de origen sefardí, también son “compartidos por otros pueblos de Oriente Medio desde Turquía hasta Líbano, con lo que en realidad, ese 20% de españoles que el estudio señala como descendientes de sefardíes podrían haber heredado ese rasgo de movimiento más antiguos, como el de los fenicios o, incluso, primeros pobladores neolíticos que llegaron al península hace miles de años”.
Por tal motivo, les aconsejo que si tienen la oportunidad consulten mi post del pasado 2 de noviembre,titulado: “Los fenicios desaparecieron hace mas de 2.000 años pero dejaron una profunda huella genética en los pueblos del Mediterráneo” en el cual comento los resultados de un interesante estudio hecho para determinar la huella genética de los fenicios sobre los actuales pueblos del mediterráneo. Dicho estudio también fue publicado en la edición del mes de octubre de la revista American Journal of Human Genetics

La genética y la historia
¿Cuál es en realidad el vestigio genético dejado por ocho siglos de presencia musulmana en España y muchos más de convivencia judía? En opinión de los autores del estudio la genética aporta algunas de las respuestas. Aquí puede que se encuentre una de las más sorprendentes revelaciones de la investigación, la correlación que existe entre la genética y la historia para contrastar datos históricos. Por ejemplo, los investigadores encontraron que la presencia de genes norteafricanos es mayor en la mitad occidental de España en las provincias de León, Salamanca, y Zamora, que en la mitad oriental de la península como en las provincias de Granada. De acuerdo con los datos obtenidos por el estudio “no hay evidencia de un gradiente sur-norte en los cromosomas norteafricanos. Más bien hay una divisoria entre el oeste (alta frecuencia) y el este (baja): la ascendencia norteafricana va de 0% en los Pirineos al 20% en Galicia y el 22% en Castilla noroccidental. Andalucía tiene uno de los índices más bajos.”

El aspecto mas interesante a efectos históricos según el artículo “es que ese dato concuerda perfectamente con los registros históricos. Tras la revuelta de los moriscos en el siglo XVI, la mayoría de ellos fueron deportados de sus lugares de origen en Granada y Valencia llevados al exilio al noroeste de España” por las ordenes de expulsión de moriscos ordenadas por Felipe III en 1609, que “diezmaron los guetos de Valencia y Andalucía, pero que poco pudieron hacer contra las dispersas e integradas poblaciones de Extremadura y Galicia”. Así que “quinientos años después, el genoma de los españoles lo demuestra: hay más descendientes de moriscos en la plaza de Salamanca que en el Albaicín granadino.”
En cuanto a los cromosomas de origen sefardí, a pesar de ser de una época más remota, aparecen distribuidos por el territorio español de forma más homogénea. Excepto en el noreste de Castilla, Cataluña y los Pirineos, en donde su frecuencia es muy baja. Estos datos revelan, según los autores, “un alto nivel de conversión, voluntaria o forzosa, impulsada por episodios históricos de intolerancia social y religiosa, y que condujo a la integración de los descendientes”. Hoy día, se supone que la población actual de sefardíes en todo el mundo es de unos dos millones de personas. Pero ahora sabemos gracias a los resultados de estudio que sólo los descendientes españoles de sefardíes suman más de ocho millones.

Estudios genéticos como esté que he comentado resultan muy esclarecedores para conocer sobre los grandes flujos migratorios, pero como vemos aún queda mucho margen para ampliar nuestro conocimiento. En un futuro próximo, se podrán realizar estudios similares para estudiar los efectos de las invasiones, migraciones y otros movimientos de población registrados en la historia del Humanidad como: la conquista y colonización de América por parte de los españoles y portugueses, la influencia demográfica de los incas sobre los pueblos andinos, la conquista española de las Islas Canarias; la repoblación de la ribera del Guadalquivir con personas del centro de Europa según fue ordenada Carlos V en el siglo XVI, la conquista inglesa de Norteamérica, la influencia de los pueblos gitanos en Europa, la llegada de millones de esclavos africanos a América o la masiva migración de millones de europeos a los Estados Unidos, Argentina, Canadá y Australia. Estoy convencido que muchos de esos trabajos resultaran decisivos no solo para desmitificar y esclarecer eventos históricos también para generar una nueva conciencia, una mayor solidaridad entre las personas y los pueblos del mundo mas alejada de estrechas percepciones racistas, nacionalistas y etnocéntricas.