domingo, 10 de diciembre de 2017

Las insólitas advertencias de Lord Chesterfield (s.XVIII) a su hijo sobre las mujeres

“No son más que niños de una estatura mayor”; “no he conocido en mi vida una que discurriese u obrase consecuentemente durante 24 horas seguidas”; “no tienen más que dos pasiones, vanidad y amor”...

Lord Chesterfield (1694-1773)
Las cartas con las que Philip Dormer Stanhope, IVº Conde de Chesterfield, instruía a su heredero para la vida son un clásico en su género, por el conocimiento que este noble inglés exhibe sobre la naturaleza humana y el arte de la política.

Lord Chesterfield (1694-1773) fue un destacado y admirado funcionario y hombre de letras inglés, que brilló en la Corte, en el Parlamento, en la diplomacia y como gobernador de Irlanda. Pero su fama póstuma se debe esencialmente a la publicación en dos tomos de las cartas que le enviaba a su hijo, cartas llenas de enseñanzas, consejos, reprimendas y advertencias que bien pueden considerarse como un manual de política y diplomacia 

Ahora bien, sus comentarios sobre lo que llama el "bello sexo" muestran el largo camino recorrido por las mujeres. Si nos guiamos por la concepción de Lord Chesterfield, en el siglo XVIII no se las consideraba seres muy racionales que digamos ni dignas de otra conversación que no fuese sobre frivolidades; sin embargo, Stanhope es muy consciente del poder que pueden llegar a tener algunas de ellas, por ejemplo en la Corte, en razón de su "belleza, fortuna o condición" (o por culpa de los varones débiles que les dan más espacio del que merecen, dice), y aconseja por lo tanto vivamente a su hijo que no les manifieste desprecio, sino todo lo contrario, aun a costa de la simulación.

A continuación, algunos extractos de las cartas de Lord Chesterfield.

Londres, 5 de septiembre de 1748

Mi querido hijo,

…quiero revelarte ciertos arcanos sobre esta materia [las mujeres], que te serán de lo más útiles; pero es necesario que los tengas ocultos con sumo cuidado, sin dejar jamás aparecer que los conoces. Las mujeres pues, no son más de niños de una estatura mayor que la de éstos; tienen una charla entretenida y a veces ingeniosa, mas en cuanto a juicio sólido y razonado, no he conocido en mi vida una que lo tuviese, ni que discurriese u obrase consecuentemente durante veinticuatro horas seguidas. Sus mejores resoluciones se miran siempre interrumpidas por alguna pasioncilla o humor. Su hermosura descuidada o puesta en duda, su edad aumentada o su pretendido entendimiento despreciado, todo esto inflama al instante sus pequeñas pasiones y echa a tierra cualquiera sistema de conducta que hayan podido ser capaces de formar en sus momentos más juiciosos.

Un hombre sensato sólo chancea con ellas, se entretiene y se muestra complaciente y halagüeño como lo sería con un niño despejado y alegre; pero jamás les consulta sobre asuntos serios ni se los confía, bien que con frecuencia les hace creer que así lo ejecuta y esto las envaneces más que nada, porque son amiguísimas de entrometerse en los negocios que, por decirlo de paso, siempre echan a perder; y sospechando con razón que los hombres en general no les conceden más que una ligera atención, adoran casi a aquel que les habla más seriamente, y que parece consultarlas y depositar en ellas confianza. Digo parece, porque sólo los hombres débiles lo hacen realmente, pero los discretos sólo lo aparentan.

No hay adulación exagerada o despreciable para ellas; acogerán con ansia las más desmedidas y aceptarán con reconocimiento las más insignificantes; y tú puedes con seguridad adular a una mujer principiando por su entendimiento y finalizando por el exquisito gusto de su abanico. Las mujeres que son hermosas o feas, sin que de ello haya la menor duda, reciben mejor las lisonjas bajo la tecla de su entendimiento; mas aquellas que guardan un estado medio entre la fealdad y la hermosura, se muestran más sensibles a los elogios de sus perfecciones o por lo menos de sus gracias; porque toda mujer que no es decididamente fea, se cree hermosa; pero como no oye decir con frecuencia que lo es, se siente más agradecida y obligada con los pocos que se lo aseguran; a la vez que la hermosura indisputable que no duda de sus perfecciones, mira los tributos que se le pagan como un derecho debido; epro ha menester brillar por el lado de su entendimiento y ser encomiada en este punto. Del mismo modo, una mujer cuya fealdad es tal que no le permite ponerla en duda, sabe que no le queda más recurso que su entendimiento, que por consecuencia viene a ser, y probablemente en más de un sentido, su lado feble. 

Pero estos son secretos que debes tener inviolables, si no quieres verte, como Orfeo, despedazado por todo el sexo. Al contrario, un hombre que quiere vivir en el gran mundo debe ser galán, cortés y atento a agradar a las mujeres. La fragilidad de los hombres es causa de que ellas tengan más o menos influencia en todas las cortes, y puede decirse que el bello sexo es el que graba el carácter de cada hombre en el mundo brillante y, a semejanza de la moneda, lo declara de buena o de baja ley, y que tenga curso o sea despreciado en el comercio de la vida. Es pues necesario contemplar a este sexo, adularlo, darle gusto, y no manifestarle nunca la menor señal de desprecio, porque es cosa que jamás perdona, pero esto no le es particular, porque los hombres mismos perdonan más bien una injuria que un insulto. 



Londres, 27 de septiembre de 1748

"El principal objeto de un diplomático en país extranjero, es penetrar los secretos y descubrir las veredas de las cortes en que reside, y esto nunca lo conseguirá si no posee aquella agradable insinuación, aquellas maneras atractivas y aquel delicado manejo que, granjeándole todas las voluntades, hacen su presencia apetecida, y que adquiere en cierto modo la privanza en las mejores sociedades y familias. Entonces sí que se hallará bien informado de todo lo que pase, tanto por las confianzas que se le hicieren, como por los descuidos e indiscreciones de las personas de la compañía que se acostumbran a mirarle como de casa, y por consecuencia a no observarse ni estar sobre sí en su presencia.

Un ministro que sólo va a la corte en que reside por haber pedido una audiencia en forma al príncipe o al ministro, de acuerdo con las últimas instrucciones que ha recibido, despierta la atención, y nunca conocerá más que lo que ellos se propongan comunicarle. Las mujeres pueden ser aquí de alguna utilidad: la favorita de un rey o la mujer o favorita de un ministro, son muy capaces de dar informes de gran importancia, o a lo menos muy útiles, llevadas del vanaglorioso orgullo de hacer ver que se ha hecho confianza de ellas; pero para este caso se requiere aquel colmo de habilidad que deslumbra a las mujeres; quiero decir, aquella obsequiosa cortesanía, aquel delicado manejo, y aquel brillo exterior a que no pueden ellas resistir.



Londres, 22 de mayo de 1749

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Como el bello sexo tiene alguna y a veces demasiada influencia sobre los hombres, tu conducta con las mujeres (me refiero a las mujeres de condición, porque no puedo suponerte capaz de frecuentar ningunas otras), merece alguna parte de tus reflexiones. El cuerpo que ellas forman es numeroso y locuaz; y los perjuicios que te acarrearía su odio serían mayores que las ventajas de su amistad. Es pues necesario tener con el bello sexo una complacencia general, y no faltar a las debidas atenciones establecidas por el uso; pero cuando quisieres agradar de preferencia a alguna mujer cuya posición, influjo o conexiones pudieren serte útiles, es necesario que le manifiestes una predilección particular. Las menores atenciones agradan a las mujeres, más las grandes las encantan. Por exagerados que fueren los encomios inocentes y afables sobre su belleza, son recibidos con anhelo y digeridos con placer; mas la aparente consideración que se paga a su entendimiento, los deseos que se manifiestan de obtener sus consejos, la deferencia que se muestra por sus decisiones y la confianza con que se honran sus virtudes morales, todo esto les hace volver el juicio en tu favor. Nada las ofende tanto como la menor señal de aquel desprecio que ellas creen que los hombres tienen de su juicio y capacidad; y tú puedes estar segurísimo de ganar su amistad si te pareciere que vale la pena de obtenerla. Aquí el disimulo es a veces necesario, y aun la simulación es a veces perdonable, porque agrada a las mujeres, es útil para ti y no causa daño alguno.



Londres, 19 de diciembre de 1749

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Las mujeres se asemejan unas a otras más que los hombres, y en realidad no tienen más que dos pasiones, vanidad y amor; estos son los dos rasgos distintivos de su carácter universal. Una Agripina podrá sacrificar ambas pasiones a la ambición o una Mesalina a la lujuria; pero tales ejemplos son raros, y en general, todo cuanto las mujeres dicen o hacen tiende a satisfacer su amor o su vanidad. Quien más las adula, más les agrada; y aman más a quien en su opinión las quiere mejor. No hay para ellas lisonja abultada, ni constancia excesiva, ni fingimiento de amor exagerado; pero por otra parte la menor palabra o acción que pueda interpretarse como indiferencia o desprecio, es imperdonable y no la olvidan jamás.

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Londres, 22 de febrero de 1750

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Tu deseo de mostrarte civil con las damas romanaste sugerirá los medios de hablarles con elegancia. Se me ha dicho que la princesa Borghese habla mal y de mala gana el francés, de modo que tu aplicación a su idioma podría recomendarte a los ojos de esta dama que, por una especie de prescripción más larga de lo que ella misma desearía, se halla a la cabeza del mundo elegante de Roma, y por consiguiente puede establecer o destruir la reputación de un joven. Si ella lo declara amabile y leggiadro (amable y agraciado), los otros lo tendrán por tal, o a lo menos aquellos que no lo piensen así o se atreverán a decirlo.

En todas las ciudades considerables hay algunas mujeres de esta especie, cuya categoría, hermosura o fortuna, las coloca a la cabeza de la moda. Por lo general han sido galantes, pero dentro de ciertos límites, y la experiencia les ha enseñado, así como a sus admiradores, las maneras delicadas, sin las cuales no podrían conservar su dignidad, sino que caerían en desprecio por el galanteo que las ha puesto en boga. Sucede con estas mujeres lo que con los ministros y favoritos en la corte: aquellas deciden de las modas y de las reputaciones, como éstos de la fortuna y de los empleos. Muestra pues en todo lugar una atención distinguida a estas soberanas del mundo elegante, porque su pasaporte es una recomendación en todos los reinos de la moda; pero en este caso recuerda que reclaman cumplimientos y consideraciones infinitas; y si te fuere posible debes inferir y anticipar sus pequeños caprichos e inclinaciones, serles útil procurando que te traten de manera familiar, ofreciéndote a desempeñar sus pequeñas comisiones, ayudándolas a hacer los cumplimientos caseros y aparentando que tomas un cordial interés en sus pesares, sus perturbaciones y sus proyectos, porque siempre traen algo entre manos.

Fuente: Infobae

sábado, 9 de diciembre de 2017

Científicos encontraron el fósil más antiguo de la Tierra en Canadá

Se estima que tiene 4.000 millones de años de antigüedad.



A unos 35 kilómetros al sur de Inukjuak, en el norte de Quebec, se encuentra un poblado inuit. Por aquella zona se extiende un inusual afloramiento rocoso, conocido como el cinturón rocoso de Nuvvuagittuq y formado mayormente por rocas verdosas y grisáceas, en las que pueden verse unas venas rojizas.

Si alguna vez has hecho el arduo viaje hasta allí y no eres geólogo, es probable que no te dieras cuenta de dónde estabas pisando. Se cree que esas rocas se han ido formando durante miles de millones de años en el fondo de un océano prehistórico, cerca de antiguos depósitos volcánicos. Y ahora, esos fósiles muestran indicios de unas formas de vida extraordinariamente antiguas que podrían poner en entredicho lo que hasta ahora sabíamos de la historia de nuestro planeta.

En un nuevo artículo de la revista Nature, un equipo de investigadores provenientes de todo el mundo afirma que las rocas tienen entre 3.800 y 4.300 millones de años, siendo así las más antiguas encontradas en el planeta. Pero eso no es todo. Su extraña estructura constituye una prueba de la existencia de microorganismos antiguos, lo que las convierte en los "microfósiles" más viejos encontrados nunca y en el registro más antiguo de vida en la Tierra.

Nuestro planeta tiene más de 4.500 millones de años. En la era en que se formaron estas rocas, no hace mucho más de algunos cientos de millones de años después de que la Tierra se enfriara y se crearan los océanos, la atmósfera tenía un alto grado de toxicidad y las condiciones no podrían haber sido consideradas adecuadas para prácticamente ningún tipo de ser vivo que conocemos hoy en día. (El período más prematuro de nuestro planeta, el eón Hádico, que data de entre 4.000 y 4.500 millones de años atrás, presentaba unas condiciones tan terribles que por eso se le puso el nombre haciendo alusión al Hades).

Esta es una de las razones por las que descubrimientos de este tipo son importantes. Si pudo surgir vida en nuestro planeta primitivo, parece que las posibilidades de que también haya vida en otros planetas son mayores.

Tubos de hematita de los depósitos volcánicos del cinturón de Nuvvuagittuq que representan los microfósiles más antiguos y la prueba de la existencia de vida en la Tierra. Imagen: Matthew Dodd
El geoquímico Dominic Papineau, de Quebec, llevó a cabo una expedición al norte de la provincia en 2011. Tal y como explicó a Motherboard en una entrevista, para llegar al lugar tuvo que tomar tres vuelos distintos en avionetas pequeñas y navegar en un barco durante tres horas.

Lo que no se esperaba Papineau era encontrar fósiles, más que nada porque las rocas habían sufrido una metamorfosis considerable, es decir, habían sufrido cambios a causa de la inmensa presión y las altas temperaturas existentes bajo la corteza de la Tierra, unas condiciones que suelen destruir cualquier forma de vida que pudiera llegar a originarse).

Él explicaba que era curioso que aquellas formaciones de hierro rojas y brillantes estuvieran esparcidas por toda la superficie verde grisácea. "Una hipótesis sobre estas rocas es que hubo un componente biológico en su formación", añadió Papineau, quien trabaja como profesor en la Univerisity College de Londres (UCL).

Ciertos tipos de bacterias actuales tienen la capacidad de extraer nutrientes del hierro a través de una reacción química. Papineau empezó a preguntarse si ya existían organismos similares hace 4.000 millones de años.

"Estaba intrigado por la existencia de esas rocas, así que tomé muestras de las mismas", contó Papineau. "Pero lo que realmente me hizo pensar que allí había algo importante fue el hallazgo de concreciones (depósitos minerales formados por microbios) de jaspe en el territorio".

Los depósitos de hematita (un mineral férrico) que se encontraron incrustados en el jaspe formaron una amplia variedad de estructuras con el aspecto de tubos y filamentos, gránulos y rosetas". Aunque cabía la posibilidad de que esto sucediera por cuestiones biológicas, no era del todo seguro que fuese cierto. Como las estructuras también pueden crearse a partir de interacciones no biológicas, Papineau y los otros científicos tuvieron que seguir explorando. Un detalle interesante sobre las formaciones eran las capas de otros minerales que había sobre su superficie.

"Las rosetas que exponemos en nuestro estudio están compuestas de carbonato, apatito y grafito", afirmó. "El carbonato junto con el apatito forman un compuesto duro y resistente".

Dicho de otra forma, ahí había más materia orgánica de la que podía haberse originado en los microfósiles.

En la UCL, Papineau y el autor principal del estudio, Matthew Dodd, utilizaron un microscopio y un espectroscopio para proseguir con la investigación de las rocas. Finalmente, concluyeron que había una clara evidencia de microfósiles de antiguos organismos oxidantes del hierro.
El número de lugares en el mundo donde pueden encontrarse fósiles tan antiguos es realmente escaso.

Uno de ellos es el estromatolito de Groenlandia. En 2016, los científicos anunciaron que habían hallado fósiles allí que databan de 3.700 millones de años atrás. En aquel momento, dichos fósiles eran los más antiguos que se conocían.

Se formaron en el mismo periodo geológico que los fósiles descritos en el nuevo estudio en Quebec, y sus creadores fueron unos microorganismos productores de oxígeno. Esto significa que no solo había vida en Quebec en las primeras fases de la formación del planeta, sino que esta presentaba cierta diversidad.

"Si había microbios productores de oxígeno en aquel entonces, así como microbios que oxidaban el hierro cerca de los depósitos volcánicos, disponemos de una gran diversidad puesto que estos microbios tienen poco que ver con los microorganismos que conocemos hoy día", remarcó Papineau.

El hecho de haber descubierto dos ramas de la vida tan temprano en la historia del planeta influye a la hora de encontrar vida en otros planetas. Si dos especies de bacterias distintas fueron capaces de evolucionar tan pronto en la Tierra, ¿podrían encontrarse también cerca de depósitos volcánicos en las aguas antiguas de Marte o en el posible océano subterráneo de Europa? Los científicos ya han hallado concreciones de hematita en Marte en forma de "arándanos" gracias al rover Opportunity.

Papineau escogió Quebec como objeto de investigación porque, después de conocer el descubrimiento en Groenlandia, se enteró de que se podían encontrar muestras similares más cerca de su ciudad natal. "Estos son mi provincia y mi país", señaló. Ahora, al explorar las antiguas rocas del extremo norte, él y sus colaboradores han reescrito la historia de la vida en la Tierra.

Por qué la nueva fase del revisionismo debe centrarse en los pueblos originarios

Es hora de que los historiadores hagamos justicia a la lucidez y al coraje de nuestros lejanos antepasados y le demos el lugar que se merecen


Una polémica centenaria que inicia Alberdi, nuestro primer revisionista, en su ácido enfrentamiento con Mitre y Sarmiento: "En nombre de la libertad y con pretensiones de servirla, nuestros liberales Mitre, Sarmiento y Cía., han establecido un despotismo turco en la historia, en la política abstracta, en la leyenda, en la biografía de los argentinos. Sobre la Revolución de Mayo, sobre la guerra de la independencia, sobre sus batallas, sobre sus guerras ellos tienen un Alcorán, que es ley aceptar, creer, profesar, so pena de excomunión por el crimen de barbarie o caudillaje. Belgrano no es el Belgrano que Dios hizo; el verdadero y autentico Belgrano es el Belgrano hecho y compuesto por Mitre. El San Martín de Sarmiento es el autentico, el genuino y verdadero San Martín, no el que resulta de sus propios hechos registrados en la historia. La historia no es un patrimonio común de todo el mundo. No todos tienen el derecho de contarla o escribirla al menos que no sea conforme a los tipos históricos grabados por los liberales oficiales. Sus textos son un código de verdad histórica; refutarlos es violar la ley, invertir el orden público: es un crimen de estado; y el disidente un profano, un criminal".

¿Pero qué es el revisionismo? A esa pregunta vale responder con argumentos doctrinarios, ideológicos, pero también con ejemplos para su mejor comprensión.

Tras muchos anos de lucha y marginación el revisionismo logró reivindicar a Dorrego, los caudillos federales, Juana Azurduy, Artigas, Andresito, acciones como la pueblada del 5 y 6 de abril de 1811 y la gesta de la Guerra del Paraná, más conocida como Vuelta de Obligado, También al San Martín pensante, antiunitario, compinche de Rosas, otro reivindicado. Todos ellos comprometidos, de una u otra manera, con el federalismo popular, que así pagó caro su derrota en las guerras civiles, su propósito de hacer de Mayo una auténtica revolución social. También la visión revisionista permite un análisis de los hechos y personajes contemporáneos, puede decirse sin ambages, desde la visión de los sectores populares (a diferencia de la historia oficial que expresa, abierta o embozadamente, la de los sectores dominantes).

Vaya aquí un ejemplo. Nuestros pueblos originarios nunca ocuparon un lugar de privilegio en nuestra historia oficial, que así reproduce la  postergación social de los sectores populares en lo social, en lo económico y también en lo histórico. Es hora ya de que los historiadores les demos el lugar que les niega el liberalismo conservador y hagamos justicia a la lucidez y al coraje de nuestros lejanos antepasados.

Las noticias que el extremeño Núñez de Balboa hizo llegar del descubrimiento, el 25 de septiembre de 1513, del "Mar del Sur" (Océano Pacífico), se difundieron por toda España y se supieron también en Portugal. Ello urgió a los reyes de España a enviar una armada para encontrar el canal interoceánico para franquear el nuevo continente y así extender sus dominios por el oeste de las Indias Occidentales. "Habéis de mirar que en esto ha de haber secreto e que ninguno sepa que yo mando dar dinero para ello ni tengo parte en el viaje", escribía el monarca español en sus instrucciones al Piloto Mayor del Reino, Juan Díaz de Solís, quien partiría el 8 de octubre de 1515 desde San Lúcar de Barrameda hacia la América meridional.

La suerte no acompañará a dichos conquistadores europeos, pues no les sucederá lo que a Hernán Cortés, a quien el soberano azteca y su corte recibirán con honores convencidos de que eran la encarnación del dios Quetzalcoátl profetizada por los augures. Tampoco la de Pizarro, quien invadirá el imperio incaico y apresará sin dificultades a su soberano Atahualpa, más ocupado en litigar con su hermano Huáscar que en defenderse de los intrusos.

Nuestros querandíes, quizás guaraníes,  a quienes nuestra historia divulgada trata de salvajes poco menos que animalizados, deben ser reconocidos como más sagaces que sus hermanos americanos ya que no confundieron a los españoles con dioses y no dudaron de que se trataban de enemigos. No se dejaron impresionar por aquellas naves descomunalmente más imponentes que sus piraguas, por aquellos desconocidos animales que arrojaban humo por sus narices y corrían a la velocidad del rayo, tampoco por aquellas pieles rígidas que sus flechas no atravesaban y que refulgían al sol como la plata que los conquistadores anhelaban.

Mataron a aquellos intrusos a quienes las imágenes de los manuales escolares representan de agraciada presencia, de tez blanca, brillantes sus yelmos y armaduras, custodiados por algún sacerdote portando una cruz, con el claro propósito de provocar la identificación de los lectores vírgenes . Los incitaron al desembarco tentándolos sagazmente desde la orilla con agua, frutas y peces, preciadísimos luego del prolongado y azaroso cruce del océano.

El cronista Herrera, integrante de la expedición, relató que "los indios tomando a cuestas a los muertos, y apartándoles de la ribera hasta donde los del navío no los podían ver, cortaban las cabezas, brazos y pies, asaban los cuerpos enteros y se los comían". Son falsos esos relatos sobre un canibalismo inexistente en nuestras tierras, pero que se repetirán a lo largo de la Conquista  con el objetivo de horrorizar a los europeos  y así justificar las intervenciones "civilizadoras" que provocaron la casi extinción de los habitantes americanos.

Es así como nuestra historia oficial nos presenta a nuestros pueblos originarios, es decir a los directos antecesores de los "cabecitas negras" de Evita , a nuestros trabajadores y desclasados de tez cobriza y pelo renegrido, autóctonos o inmigrados,  que constituyen la inmensa mayoría de nuestra población. Aún más allá, ¿en quién de nosotros, aún en aquellos cuyos antepasados descendieron de los barcos, no hay sangre originaria?

Se trata entonces de revisar la historia de la nefanda suerte de aquellos invasores europeos que se atrevieron a hollar las tierras de lo que hoy es nuestro país y reivindicar la lucidez, el coraje y la astucia de nuestros pueblos originarios. Porque de eso trata el revisionismo histórico, de poner justica donde no la hay.

Fuente: Pacho O' donell para Infobae

lunes, 4 de diciembre de 2017

El inexplorado fondo documental que revela el vínculo histórico entre Canarias y África

Para conocer la identidad canaria, tenemos que conocer todas las influencias, la europea, la americana y la africana


Por primera vez va a existir un catálogo con todos los libros de Tombuctú, trescientos setenta y siete mil manuscritos que podrían recoger datos relacionados con el archipiélago canario

 Sí. Hay datos que podrían ayudarnos a entender cómo se ha narrado la historia, quizás no tan de frente y, si no de espaldas, sí de lado al territorio vecino. Así lo señaló el periodista Pepe Naranjo, codirector junto a Germán Santana, profesor de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), del I Seminario Internacional que indaga en los archivos mutuos de Canarias y África Occidental.  El Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria acogió este mes de noviembre el encuentro que supone asentar una primera piedra para que sean los historiadores, lingüistas, geógrafos, filólogos, traductores y demás especialistas los que tomen el testigo. Todos los participantes coincidieron en que existe una cantidad inmensa de fondos documentales inexplorados. Como anécdota, aportó Pepe Naranjo que sólo en Tombuctú, ciudad de la República de Mali, centro del saber en la época de nuestra Edad Media, hay más de cuarenta bibliotecas y trescientos setenta y siete mil manuscritos, de los que, hasta ahora, sólo se ha leído el 40%.

¿Dónde está la información?, ¿es posible ponerla al alcance de todos?, ¿qué hace falta? Estas y otras cuestiones se trataron en el seminario impulsado por el Centro Unesco Gran Canaria. Ellos mismos fueron quienes se pusieron en contacto con Pepe Naranjo, periodista afincado y diestro en tratar temas africanos, para encargarle un trabajo de investigación y ver si se podía dar con toda aquella información que queda aún a salvo, puesto que mucha fue destruida tras distintos ataques terroristas que se cebaron con el patrimonio como por ejemplo los ocurridos en 2012 en Mali. Estos tristísimos acontecimientos, sumado a la orientación ideológica de los imperios en el África Occidental, que no se sabe si por miedo o interés, o simplemente por no ver más allá, ha generado un paso por alto de documentos que podrían contener datos relevantes para nuestra historia. Este es el disparador que ha empujado a historiadores y organizaciones a buscar, tratando de sacar a la luz la información que no se ha tenido en cuenta o ha pasado desapercibida, en gran medida como consecuencia del sistema político y económico de colonialismo al que fueron sometidos estos países. Recuperar la información supone, además de un duro y exhaustivo trabajo, a juicio de la mayoría, ser más justos con la historia y la realidad que nos concierne.

Durante la primera jornada del seminario, en la que estuvieron presentes Juan José Benítez de Lugo, presidente de Centro Unesco, Germán Santana, profesor de la ULPGC y José Silva Évora, de la Universidad de Cabo Verde, aludieron al apoyo de las administraciones para que se pueda llevar a cabo trabajos de localización y digitalización de la información. Durante su intervención, el profesor José Silva Évora, expuso la dificultad que encontraban en su país de disponer de datos y registros documentales, después de la independencia en 1975.  Cabo Verde fue una colonia del Imperio portugués que existió desde el descubrimiento de las islas en 1462 hasta que se conformó como república en 1975. “Para los estudiantes e investigadores ha sido un drama, un verdadero problema encontrar información en el propio país. Todos los archivos estaban recogidos en Lisboa, Francia e incluso Sevilla, pero siempre dispersos fuera del país”, comentó el profesor, “es casi cómico observar cómo estando gobernados por otros, se nos retira la información de lo propio y viceversa”.

Teniendo en cuenta que no se ve la misma realidad desde el punto de vista de los colonizadores, quienes han organizado y distribuido la misma durante tanto tiempo, que desde los propios colonizados, es como si a la moneda le quitásemos una cara. De ahí, que sea tan importante esta búsqueda, evidentemente necesaria para poder contemplar un paisaje más completo.

“Es curioso que para los caboverdianos, estando mucho más cerca de Canarias que de Lisboa, este territorio fuera una incógnita, hallándose en el mismo océano, incluso en la misma región macaronésica”, resaltó José Silva.

Miembros del público se interesaron por el tema de los corsarios y de las conexiones marítimas entre Cabo Verde y Canarias durante la II Guerra Mundial, así como del uso de conceptos como subsahariano, alrededor del cual se generó un pequeño debate entre los que asignan a la expresión “África subsahariana” un significado sociolingüístico que remite a realidades que implican ya una asimetría, para ellos no real, sino construida por más elementos además del lenguaje, y los que lo consideran desde el punto de vista geográfico, únicamente como la zona que se extiende desde el extremo sur del continente hasta el desierto del Sáhara al norte.

Qué nos podemos encontrar, dónde y cómo

Al finalizar este primer recorrido, preguntamos a algunos asistentes su opinión. Teodoro Fidel Santana, estudiante de Historia en la ULPGC, se mostró satisfecho con la exposición historiográfica que realizaron los ponentes y agradeció, como estudiante investigador, la lista de fuentes ofrecidas por el profesor Germán Santana.

Germán añadió que la intención del seminario es bidireccional. “No sólo se trata de buscarnos nosotros en África, sino también pretende ser un escenario para que los estudiantes e investigadores africanos conozcan la cantidad de documentación que alberga Canarias sobre la historia de todo el continente africano. Destacó el Archivo Histórico Provincial de Las Palmas, el del Museo Canario, el Archivo Histórico Diocesano del Obispado, archivos militares, de la Cámara de Comercio, archivos privados, etc…, y en África, se mostró seguro de que a partir de ahora se van a ampliar y señaló el Archivo Nacional de Cabo Verde, donde ha tenido ya la oportunidad de trabajar José Silva Évora, como comentó durante su intervención, precisamente en la recuperación de fuentes canarias; los archivos nacionales de Senegal o Marruecos, el desconocidísimo Fondo Kati de Mali, o los archivos dispersos en Chinguetti…

El programa que se estructuró en torno a tres bloques: África subsahariana; el Norte de África y los canarios republicanos exiliados en Senegal, continuó el segundo día con la intervención de Rumén Sosa Martín, de la ULPGC y la conferencia   La utilización del amazigh en la reconstrucción histórica de Canarias , seguido de la profesora Leila Maziane, de la Universidad Hassan II de Casablanca, que nos acercó a la   Presencia de Canarias en la documentación marroquí . Ambas interesantes. El primero estableció una correspondencia entre guanche-castellano y amazigh-árabe, señalando que, aunque no es el mismo caso, si tienen cosas en común, como el haber sido dos lenguas desplazadas, en el caso africano por la islamización y en el canario por la lengua castellana. Entre las diferencias, resalta que el amazigh, aunque está en proceso de sustitución lingüística, cuenta hoy en día con 20.000.000 de hablantes y que, a pesar de ser una lengua esencialmente oral, si tiene una escritura propia más simbólica que literal.

 En el caso de Canarias, el proceso de sustitución lingüística no llamó la atención de historiadores y se fue extinguiendo sin poder salvarse. La violencia, la muerte de la población aborigen, la abolición de las instituciones propias, la dispersión de indígenas por las islas y la imposición de la lengua castellana como oficial obligatoria la hizo caer en desuso sin auxilio posible.

La conferencia de Leila Maziane nos acercó varias referencias de Canarias en varios tratados y textos marroquíes, narrando y leyendo fragmentos de viajeros a modo de cuento y fábula hasta que llegó a los tratados con Marruecos que se empezaron a firmar a partir de 1966, bajo el dominio español, donde el tono de fábula empleado hasta el momento se transformó en irónico y punzante, relatando cómo se fueron apropiando de las aguas de Marruecos y del derecho de pesca hasta ser las propias autoridades españolas las que gestionaban y autorizaban los permisos para realizar dicha actividad, lógica o ilógicamente, evalúelo usted mismo, estableciendo unas condiciones que sólo iban a beneficiar a España y con las que comenzó el estado de sumisión. Leila acabó su conferencia asegurando que los que nos gobiernan tienen que leer los textos históricos para entendernos mejor.

El tercer y último día del seminario corrió a cargo de Sergio Millares Cantero, concejal del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria e historiador, quien ha escrito y estudiado sobre distintos capítulos de la historia de África, como el de la Fuga de Villa Cisneros –la actual Dajla, en el Sáhara Occidental- entre otros, sobre el que pasaremos en las próximas líneas dado que también se trató durante esta última jornada. Sergio Millares presentó al periodista Pepe Naranjo quien nos ilustró con imágenes y sencillez la realidad de muchos de los textos que se han conservado y de qué manera se ha podido hacer, muchas veces a cargo de particulares, arriesgando incluso la vida para ello.

Las bibliotecas antiguas de Tombuctú, donde la Unesco opera en el presente con su programa de apoyo a la recuperación y digitalización de información, la Biblioteca Andalusí o Fondo Kati, que vincula el pasado de Mali con el pasado de la península, bibliotecas antiguas de Mauritania y los Archivos Nacionales de Senegal, son los escenarios donde investigó Pepe Naranjo. “Encontré referencias de la situación económica, vínculos entre los Puertos y vías comerciales, documentación sobre la creación del Protectorado del Río de Oro, a consecuencia de los ataques que sufrían los pescadores canarios a finales del siglo XIX en las aguas del Sáhara, hecho que impulsó más tarde la ocupación del territorio de lo que acabó siendo el Sahara-Occidental o Sáhara Español. Di, por ejemplo, con la firma de tratados entre tribus locales y militares españoles, exploradores, etc… que se acercaban al territorio con motivo de la creación del asentamiento de Villa Cisneros, etc…”

 Tanto en las fotos que se mostraron como en lo que él mismo nos contó, vimos que muchos de estos manuscritos se encuentran en malas condiciones de conservación, concretamente en Chinguetti, Mauritania, no faltaban los esfuerzos por parte de quienes custodian el legado. Colocar un barreño de agua cerca de los libros en las habitaciones de las casas para intentar mantener la humedad es de lo poco que pueden hacer, manifestación del interés de estos guardianes del conocimiento.

Nos acercó además realidades obtenidas en los archivos de Senegal. “Al menos más de trescientos pescadores canarios que faneaban en aguas del Sáhara, entonces Mauritania, huyeron en el año treinta y siete al territorio francés, alejándose de la represión, del franquismo, de ser enviados a la guerra civil, etc…. Todo ello generó –prosigue-, un cruce de informes entre los gobernadores de los administradores coloniales y el ministro de las colonias en París en el que relatan que estos pescadores detestaban a Franco, que se habían pasado a la parte francesa y preguntaban qué hacer con ellos. Finalmente los acabaron enviando a Francia, Marsella y Burdeos en la mayoría de casos. Estos datos recogidos en Dakar, en los archivos nacionales de Senegal, son sólo parte de toda la historia del África Occidental Francesa, desde su creación hasta el año sesenta que es cuando se disuelve. Los archivos son de acceso libre y gratuito para todos los investigadores que se interesen por el tema”.

Terminó su intervención asegurando que hay un enorme potencial para investigadores canarios interesados en las fuentes que existen en el territorio africano, porque hasta hora, se ha escrito la historia, teniendo en cuenta las informaciones y crónicas que tenemos en Canarias, España y en otras ciudades europeas, y sin embargo, las fuentes documentales que están en África están por explorar, prácticamente vírgenes. Durante estos días hemos podido ver la presencia de datos en los archivos de Marruecos, o los archivos de África Subsahariana, en concreto en los de Senegal, al que Pepe Naranjo se refirió como una verdadera mina.

 Tenemos la esperanza de que todo este legado se conserve y se pueda repasar, de hecho, manifestó Pepe Naranjo, “ya hay proyectos como el del Centro Unesco Canarias, que han empezado a funcionar y gracias al que, por primera vez, va a existir un catálogo, en este caso de Tombuctú con todos los libros recogidos”. El principal problema que destacó es el de los idiomas, la mayoría están en árabe, lenguas africanas y muchos de ellos, en lenguas ya muertas, que por otro lado, abriría enormes posibilidades a filólogos y lingüistas. Abundan los libros sobre teología o derecho islámico, aunque al no haberse leído más que el 40%, es pronto para adelantar si hay referencias a Canarias, pero evidentemente es fácil que las haya.

El puntito de sal

Ya concluido el programa de este primer seminario, bromeó el periodista y puso el acento en el “puntito de sal” que aportan las historias, las narraciones basadas en la observación directa de los hechos, la vida y acontecimientos humanos, que a veces, quedan relegados en importancia por los datos e informes, cuando en realidad son los que nos ayudan a entender, de forma menos densa y más directa. “El academicismo es muy aburrido -dijo entre risas y tono de complicidad-, pero bien sabemos que de ahí procede gran parte del conocimiento por lo que estamos condenados a entendernos, puesto que se nutren mutuamente y uno sin el otro estarían muy limitados”.

Una apuesta por la democratización de la información, así definió el profesor Germán Santana, este seminario. Un punto de partida hacia posibles vías de investigación que hasta ahora han estado desoladas, de las que si nos ocupamos, podríamos acercarnos algo más a la verdad, más ahora, que ya sabemos que la historia, es la historia y quien la cuenta, cuenta. Sería bonito poder contar hasta más de dos.

Fuente: esdiario.es

domingo, 3 de diciembre de 2017

Un monumental dibujo de la Buenos Aires de 1915, el tesoro oculto que ahora saldrá a la luz

El cartógrafo francés Jean Desiré Dulin realizó en 1915 un espectacular trabajo pictórico de 12 metros de ancho y 1,46 de alto; la obra permanecía en Estados Unidos desde entonces y ahora será exhibida en el museo Cornelio de Saavedra


Con la difusión de drones, fotografía digital y otras herramientas hoy es común disfrutar de una vista panorámica de una ciudad; pero a fines del siglo XIX y a comienzos del XX para obtener imágenes de ese tipo lo que se hacía era recurrir a artistas que, a fuerza de pericia e imaginación, dibujaban paisajes "a vuelo de pájaro".

El dibujante y cartógrafo francés Jean Desiré Dulin realizó en 1915 un espectacular trabajo pictórico de 12 metros de ancho y 1,46 de alto, con el Buenos Aires de 1915 como protagonista. La obra fue exhibida por única vez en Estados Unidos y ahora, tras recibirlo como donación, la Ciudad la expondrá por primera vez en el Museo Histórico Cornelio de Saavedra. La exposición se inaugurará el sábado 2 de diciembre en Crisólogo Larralde 6309, bajo el título "Buenos Aires, a vista de pájaro: Jean Desiré Dulin (1839-1919)".

Buenos Aires "a vuelo de pájaro". 1864
El trabajo de Dulin representa a Buenos Aires desde una vista aérea panorámica desde el Riachuelo a Palermo. Realizada en temple-témpera y tintas artísticas sobre papel, fue exhibida en el Pabellón Argentino de la Exposición Internacional "Panamá - Pacífico" en la ciudad de San Francisco en el año 1915 y, tras quedar olvidada durante más de un siglo, fue donada a la Ciudad para incorporarse a su patrimonio cultural.

El desembarco tras la Batallo de Pavón
La obra refleja a una Buenos Aires de 1915 muy curiosa porque, a diferencia de una fotografía que congela el momento exacto en que se la toma, acá vemos una cosa interesante: Dulin nos presenta el presente pero también el futuro, ya que hay proyectos que están incorporados en la obra como si ya estuvieran concretados", explicó Alberto Piñeiro, director del Museo Saavedra

El mural contiene representaciones de trazos urbanos que por entonces no existían, estaban en proceso de construcción o eran tan solo un proyecto. "Por ejemplo, aparecen la avenida 9 de Julio, las diagonales del centro, edificios que todavía no se habían terminado de construir y otros proyectos, como el monumento que se iba a poner en la Plaza de Mayo, referido al Centenario de la Revolución de Mayo, que nunca llegó a concretarse. Por eso esta obra es un resumen del pasado, del presente y del futuro de la Ciudad", señala Piñeiro.


¿Quién fue Jean Désiré Dulin?

¿Pero quién fue Jean Désiré Dulin? ¿Y por qué se interesó en Buenos Aires? La donación de su monumental obra permitió a los investigadores del museo desentrañar muchos de sus trabajos, pero también reconstruir su biografía.

"De Dulin había una información fragmentada. Se conocían sus obras, pero ni se sabía qué significaban sus iniciales: en sus trabajos se lo mencionaba como J.D. Dulin", explicó Piñeiro, quien agregó que se pudo saber que el autor, quien además era cartógrafo, había nacido en Burdeos, Francia, en 1839 y llegó a Buenos Aires con una veintena de años.

"Dulin llegó a Buenos Aires en 1858 y en 1859 presentó su primera vista de Buenos Aires, una imagen litográfica que representa al viejo muelle de la Aduana, similar a otras que se hacían por la época".

¿Cómo se hacían los paisajes a vuelo de pájaro? La investigación del museo constató que el trabajo final de Dulin fue realizado en una única pieza de papel, cuyo margen de error era limitado, ya que implicaba tirar todo el trabajo.

"La técnica con la que Dulin hizo su Buenos Aires a vuelo de pájaro hoy nos parece bastante complicada. Pero él dibujaba el perfil de la ciudad y después lo imaginaba en altura. No hay constancia de que haya sido auxiliado por globos aerostáticos, que es lo único que podría haber existido en 1860, cuando hizo sus primeros trabajos", explicó Piñeiro.

La exhibición

La inauguración de la exposición se llevará a cabo el sábado 2 de diciembre a las 12, en el Museo Saavedra, en Crisólogo Larralde 6309.

Junto a la obra, que ocupa toda una pared de la sala, se exhibirán otros trabajos del artista que conserva el museo y las diferentes Buenos Aires a vista de pájaro realizadas durante la segunda mitad del siglo XIX, algunas de ellas también inéditas.

También se suman otro tipo de obras de Dulin, como la recepción de los restos de Lavalle, en 1861; o la llegada de las fuerzas de Mitre después de la batalla de Pavón, que fueron recibidas en el muelle de pasajeros con un desfile y bombas de estruendo (1862)

Fuente: Lanación.com

La horrenda historia de la condesa húngara que asesinó a más de 600 mujeres para lograr la belleza eterna con su sangre

Sus crímenes inspiraron 32 libros, 40 películas, 20 temas musicales y 20 videojuegos: un récord casi imbatible



El 7 de agosto de 1560, en el castillo de Cachtice, Nyírbátor, reino de Hungría, nace la condesa Erzsébet (Isabel) Báthory. (Nota: Cachtice, actual Trencín, Eslovaquia).

Advertencia: en adelante, esta nota crecerá en espanto, horror.
Si se tratara de un film, exigiría el clásico texto: "No apto para personas impresionables".

Pero las letras, las palabras, acaso hagan más tolerable la aventura…

Cuna de oro: una de las familias más antiguas y poderosas de la región de Transilvania (hoy, parte de Rumania).

Escudo de armas: un jabalí con tres dientes de plata.

Infancia: en el castillo de Csejte. Con episodios alarmantes: antes de los 6 años empieza a sufrir extraños ataques que la familia atribuye a causas sobrenaturales, demoníacas, augurios de una maldición…
(Hoy tienen nombre y tratamiento: epilepsia).

Según la costumbre, a los 11 años es declarada futura esposa de su primo, el barón y luego conde Ferenc Násdasdy.

A los 12 la mandan a vivir al castillo de los Násdasdy.

Brusco cambio y primer conflicto: ríspida relación con Úrsula, su suegra. Pero con una ventaja que equilibra la balanza. Contra la corriente de la época, recibe una educación excepcional. Llega a hablar húngaro, latín y alemán, a diferencia de la mayoría de los nobles, casi analfabetos…

La boda: a sus 15 años, el 8 de mayo de 1575, se casa con Ferenc, de 20. Fiesta acromegálica: ¡cuatro mil quinientos invitados!

Pero el matrimonio, aunque consumado, tiene escasa vida en común. Ferenc, llamado "el caballero negro" por su crueldad, pasa meses –años, también– combatiendo en las muchas y frecuentes guerras territoriales.
Recién pasada una década, en 1585, Erzsébet pare a su primera hija, Anna. Y en los siguientes nueve años llegan Úrsula, Catalina y Pablo, único varón de la estirpe.

Advertencia II: se acercan los hechos más atroces. Inimaginables…

El 4 de enero de 1604, Ferenc, luego de una batalla, muere súbitamente de una enfermedad desconocida. La condesa, entonces de 44 años, queda viuda, y se operó en ella un cambio aterrador… "como si dentro de ella viviera un demonio", según los testigos que la rodean.

Echa del castillo a su repudiada suegra y a todos sus parientes. Ordena que las sirvientas, a quienes antes había respetado y protegido, fueran confinadas en los sótanos y castigadas brutalmente, sin motivo.
No mucho después circulan rumores cada vez más insistentes. "Algo siniestro sucede en el castillo. La condesa practica una forma de brujería, la magia roja, con sangre de muchachas jóvenes", se atreve a denunciar un pastor protestante.

La acusación llega al rey Matías II de Hungría, y éste le ordena a un primo de la condesa, el conde palatino Jorge Thurzó –enemigo de ella– que allane el castillo e investigue.

El conde, al frente de diez soldados, entra sin encontrar resistencia: ella carece de fuerza militar.

Primera parte de su informe: "Encontramos numerosas muchachas torturadas, en distintos estados de desangrado, y un montón de cadáveres en los sótanos. El hedor era espantoso".

A principios de 1612 se abre el juicio. La condesa sangrienta (alguien acuña ese apodo) no comparece, se niega a declararse culpable o inocente, y hace valer sus derechos nobiliarios: fuero que impide condenarla.

Pero los jueces van más allá. Obligan a los sirvientes, por la fuerza, a testimoniar.

Juan Ujváry, el mayordomo, jura que "en mi presencia fueron asesinadas como mínimo treinta y siete mujeres solteras de entre once y veintiséis años. A seis de ellas las recluté yo mismo para trabajar en el castillo"

La sentencia excluye a la condesa: aun pesa su linaje y su poder. Pero todos sus siervos –menos las brujas: para ellas hay otro destino– son decapitados, y quemados sus cadáveres. También el del mayordomo.

A las brujas Dorotea, Helena y Piroska les arrancan los dedos con tenazas al rojo vivo… "por haberlos empapado en sangre de cristianos", y luego las queman vivas.

¿Cómo y por qué la condesa se convirtió en un monstruo?

Según la reconstrucción del disperso rompecabezas, estaba obsesionada por la belleza y aterrada ante la inexorable vejez. Tenía 44 años: en esa época, una cercanía a la ancianidad.

Hacia 1604, poco después de la muerte de su marido, una de sus sirvientas –muy joven, adolescente– le dio un tirón de pelo mientras la peinaba, y Erzsébet le pegó una cachetada. De la nariz de la doncella brotó sangre, y unas gotas cayeron sobre la piel de su ama…, que creyó ver que en esa parte desparecían las arrugas y recuperaba la tersura de la juventud.

Fascinada, como quien contempla un milagro, consultó a sus brujas y sus alquimistas. ¿Era posible? Por supuesto, no se atrevieron a negarlo, y les ordenó a la bruja Dorotea y al mayordomo que la desnudaran, la degollaran, y volcaran la sangre en un balde… Luego, en un rapto demencial, vació el balde sobre su cuerpo, ahuecó sus manos, y también bebió sangre, desorbitada.

En adelante, el ritual se multiplicó. En los siguientes seis años –1604 a 1610–, sus servidores debieron atrapar niñas de entre 9 y 16 años para ser sacrificadas y desangradas. Y agregó a esa bestial práctica la costumbre de quemar los genitales de algunas sirvientas con hierros al rojo, y también de beber sangre de cuerpos vivos, mordiendo mejillas y pechos…

En 1609, por falta de sirvientas –tantas desaparecidas crearon sospechas–y por influencia de su poder, tomó niñas y adolescentes de buenas familias con la excusa de educarlas y adiestrarlas en el oficio de damas de compañía, y con ellas renovó su provisión de sangre.

Pero, ¿dónde enterrar tantos cuerpos? Porque, ante ese alud de muertes jóvenes, el pastor (que más tarde la denunciaría) se negó a sepultarlos en tierra sagrada. Desde entonces, cualquier lugar fue apto: el campo de los alrededores del castillo, depósitos de granos, o simplemente el río cercano para que el agua hiciera su trabajo…

Pero ese mismo año, en otoño, una sirvienta consiguió escapar y delató ese infierno.

Así: "Una joven de doce años llamada Pola se escapó del castillo y buscó ayuda, pero dos de las brujas la encontraron y la llevaron por la fuerza ante la condesa, que la recibió vestida con una larga túnica blanca. Ayudada por tres brujas, le arrancó la ropa y la metió en una jaula forrada de cuchillas del tamaño de un dedo pulgar. Luego levantaron bruscamente la jaula con una polea y la hicieron balancear, de modo que las cuchillas la destrozaron lentamente".

Esa jaula era una variante de la Virgen de Hierro, tormento que la condesa conoció en Alemania. Una especie de ataúd con forma de mujer y miles de afiladas púas en su interior, que al cerrarlo se clavaban en el cuerpo de la víctima.

Pero el espanto tenía más tentáculos…

El conde Jorge Thurzó, primo de la condesa y a cargo de la investigación de los secretos del castillo de Cachtice, completó así su testimonio: "A medida en que recorríamos el lugar, y en una mazmorra, encontramos una docena de chicas que todavía respiraban, pero con sus cuerpos cortados y perforados. En los sótanos rescatamos los cadáveres de cincuenta jóvenes. La condesa, en su diario, había contado a sus víctimas día por día. Hasta ese momento: seiscientas doce torturadas y asesinadas en seis años, más de cien por año. En todas partes había toneladas de ceniza y de aserrín para secar la sangre derramada, y se percibía olor a podrido".

Otros testigos confesaron que, a sus orgías de sangre, la condesa sumaba bacanales de sexo con sus sirvientes, a veces como protagonista y otras vestida de blanco, pintada su cara, y quieta frente a un gran espejo, como una siniestra deidad.

Terminados la investigación y el juicio, el rey Matías II ordenó que la decapitaran por sus crímenes contra las jóvenes aristócratas: las sirvientas no importaban.

Pero el conde Thurzó lo convenció de que cambiara su decisión por condena de por vida en confinamiento solitario, además de la confiscación total de sus bienes: una de las mayores fortunas de Europa.

Fue encerrada en uno de sus aposentos, con las puertas y las ventanas selladas, y apenas una pequeña abertura para pasar la comida.

El 21 de agosto de 1614, un carcelero la vio por esa abertura, en el suelo y boca abajo. Estaba muerta. Tenía 54 años

El pueblo impidió que fuera sepultada en la iglesia local, y también en tierra sagrada.

Su cuerpo terminó en la cripta de los Báthory, en Ecsed, noroeste de Hungría: el lugar de origen de la dinastía.

Su nombre fue prohibido.

Sus documentos, sellados hasta cumplido un siglo de su muerte.

Sus diarios nunca se encontraron.

Sus secuaces murieron en la hoguera.
(Post scriptum. Era inevitable que La Condesa Sangrienta fuera vinculada con dos personajes: uno de ficción, otro de la vida real…, pero el mismo. El de carne, hueso y crueldad infinita fue Vlad Tepes (Vlad II el Empalador, 1431–1476), que condenaba a muerte por empalamiento: un agudo palo que atravesaba a la víctima desde el ano hasta la cabeza, o desde la boca hacia abajo. El otro, Bram Stoker, irlandés (1847–1912), se inspiró en Vlad para crear, desde su célebre novela Drácula, el vampiro nocturnal que bebía sangre humana con sus potentes colmillos, y sólo podía ser muerto por una estaca de madera clavada en su corazón. Desde luego, su reino era un castillo en la Transilvania húngara, y luego rumana. Poco importan el viejo y el nuevo mapa. Transilvania, Drácula y el vampirismo son un tema eterno. Y Erzsébet (Isabel) Báthory, la sádica torturadora y asesina que creyó encontrar en la sangre humana el elixir de la belleza eterna, su aterradora síntesis)

Fuente: Infobae

sábado, 2 de diciembre de 2017

Breve historia de la nada breve parte del cuerpo del rey Fernando VII de España, que debió llamarse el Macrosómico

Un drama de gran tamaño impidió que recién su cuarta esposa, con ayuda de la ciencia casera, le diera dos hijas


Fernando VII de España (1784–1833) fue un rey desdichado. En sus apenas 48 años de vida cargó con varios estigmas. El primero, y no sólo a juzgar por los retratos de la época, cuyos pintores acaso hayan sido piadosos o temerosos pero no pudieron disimular demasiado… su apabullante fealdad.

Según la madre de María Antonia de Nápoles, su primera esposa –se casaron en 1802, a los 18 años de él–: "Mi hija lloró de desesperación al verlo por primera vez. Su aspecto era horrible. De toscas facciones, pesaba más de cien kilos, su voz era aflautada, y su carácter, de una insoportable apatía".

Con problemas de alcoba desde la primera noche, Don Fernando le escribió una tajante carta al Papa pidiéndole la anulación del matrimonio "por negarse Doña María Antonia a su consumación".

El segundo estigma fueron sus motes. Se lo llamó Fernando VII el Deseado, luego modificado por el pueblo como el Indeseado, y también el Felón (infiel, traidor), por sus muchas intrigas a dos puntas…

Rey por primera vez entre marzo y mayo de 1808 –una de las coronas más breves de la historia–, y luego de la expulsión del monarca intruso José I Bonaparte, desde 1814 hasta su muerte. Con mérito en la penúltima etapa. Entre 1820 y 1823 abolió los privilegios de clase y la Inquisición, y ordenó un nuevo Código Penal. Pero en los últimos diez años justificó aquello de el Felón: tornó al absolutismo, suprimió la Constitución, y restableció todas las instituciones, excepto la Inquisición.

Su primer matrimonio duró apenas cuatro años –1802 a 1806–, y sin hijos. El segundo, más breve aún (dos años), con María Isabel de Braganza, y también sin descendencia. El tercero (1819 a 1829), con María Josefa Amalia de Sajonia, cero herederos. Recién en el último, con María Cristina de Borbón–Dos Sicilias (1829 a 1933), dos hijas: Isabel y Luisa Fernanda.

Y he aquí el tercer estigma…

Cuentan la historia y la leyenda que su segunda esposa, María Isabel de Braganza, en la mismísima noche de bodas, huyó de la alcoba marital a los gritos, al ver el colosal pene de Don Fernando. Sí. Un miembro que el escritor e historiador francés Prosper Merimeé, que lo vio (se ignora porqué, y en que circunstancias…), describió así:

– Fino como una barra de lacre en la base, tan gordo como un puño en su punta, y tan largo como un taco de billar.

Estigma y enigma tienen explicación. Don Fernando VII de España sufría –¡que no gozaba, pardiez!– de macrosomía genital: una deformación capaz desarrollar el pene hasta un largo de treinta centímetros. Ese fenómeno determinó su desdicha matrimonial: su sucesión de esposas que se negaban a soportar el previsible dolor y huían –en lo posible– del llamado "deber conyugal".

Pero un rey sin descendencia fue siempre un problema de Estado. De modo que los médicos de la Corte idearon y construyeron una almohada o almohadón redondo, con un orificio en el medio, para que Su Majestad insertara allí su miembro antes de la penetración. Una barrera contra el sufrimiento, y a favor del placer. Y en su cuarto matrimonio… ¡llegaron las herederas!

En este caso fue estéril dilucidar –como se discute vana y eternamente– si el tamaño importa o no importa. La respuesta desesperada del rey y su última esposa, que aceptó la enmienda del almohadón, fue ¡síii! Un pedido de socorro.

(Post scriptum: en mayo de 1810, los patriotas de la revolución argentina ignoraban el drama íntimo del rey Fernando VII: su macrosomía genital. Aprovecharon su pérdida del trono por la Abdicación de Bayona, que llevó al poder a José Bonaparte, y puesto que caído Don Fernando quedaban liberados de su yugo, abrieron el camino que en 1816 terminaría en la Independencia. Un historiador ha dicho que si la nariz de Cleopatra hubiera sido más corta, la historia del mundo habría cambiado. Pero en estas playas no importó el tamaño del pene del rey. Largo, corto o monstruoso, no pudo impedir de Pepe Botella –así llamaban en España a José Bonaparte– lo echara, y en el Río de la Plata asomara otro sol).

Fuente: Infobae.com